Un vividor
El Mp3 ha aparecido, estaba debajo de un mueble. Así que me quedo más tranquilo.
Y por lo demás la semana no ha tenido muchas novedades. Trabajo en un pueblo de algo más de 10.000 habitantes. En el que vive mi familia no llega a 1.000. Así que muchas oportunidades para ligar no hay y al final me acabo fijando en mi compañero Manu. No es que esté enamorado de él o que me enamore de todos los que trabajan conmigo.
Sólo me he enamorado de un compañero de trabajo (hetero), hace mucho, de Gabriel, que además compartía piso conmigo y salíamos juntos. Aunque cuando lo conocí jamás se me habría pasado por la cabeza que me iba a enamorar tanto como después lo hice, que en el mundo para mí durante un tiempo, sólo existiría Gabriel y después Gabriel.
Al principio no me atraía ni veía en él nada interesante, pero poco a poco lo fui conociendo. Tenía una personalidad arrolladora, caía bien a todo el mundo. Se pasaba el día de bar en bar, aunque esto no suene muy bien. Por eso había poca gente que no lo conociera. Tenía además un lado rebelde pues a pesar de toda su popularidad me decía que la vida que tenía no era la que le gustaría tener. Se consideraba un vividor y para él lo más importante era exprimir la juventud hasta que llegara a los 30, con muchos excesos incluidos. Decía que después no teníamos mucho que hacer aquí. No quería tener hijos. Le parecía muy cruel traer hijos a esta vida "perra" . Esto me lo solía confesar al final de una noche de juerga, después en condiciones normales nunca hablábamos de ese tema, ni de otros.
Un día me di cuenta que me gustaba. Creo que en gran parte era admiración. Fuera lo que fuera lo que llegué a sentir por él era muy fuerte, creo que más de lo que jamás haya sentido por nadie. De hecho creo que después de él no me he enamorado de nadie y de esto hace como 10 años. Después de él he querido (mucho), pero eso no es lo mismo que amar, sino algo así como el cafe descafeinado , el sucedáneo de chocolate o la sacarina.
A Gabriel, aunque tenía novia que vivía lejos, me costaba mucho no confesárselo todo. Un fin de semana que yo me iba y él se quedaba dejé una hoja en mi habitación , en un sitio bien visible, que decía "Te quiero, me da igual lo que pienses". Mucho después me dijo que sí había visto aquel papel, pero cómo lo había interpretado no lo recuerdo.
En una de nuestras salidas, antes que él supiera que yo era gay, nos encontramos a otro chico (casado) que se consideraba anarquista y que pasaba de todo. Gabriel y yo ibamos con gente del trabajo. Por lo menos él y el que nos encontramos iban muy pasados. Y de repente los dos se colocan en medio de todos y se empiezan a besar. El anarquista quiere que yo me una pero todo el mundo está mirando y yo me corto. Después no pasa nada más. Al final de la noche Gabriel y yo nos vamos a casa. Yo me siento confundido. Gabriel se va a su habitación y yo a la mía, pero la tentación es muy fuerte después de lo que ha pasado. Llamo a su habitación, me abre, y le pregunto si quiere que me quede. "No, no tío", me dice, "tú vete a dormir, esto ha sido una tontería".
Al día siguiente no hablamos mucho del tema pero me invitó a ver una obra de teatro sobre dos lesbianas. Fue su forma de decirme que no le importaba que fuera gay.
Otro día después de salir me dijo que a él por su aspecto le entraban muchos gays, pensando que él también lo era. Yo le contesté que si además de entrarle, alguno se había enamorado de él, porque yo lo había hecho. Después cuando le decía que le quería se reía. Me preguntaba que qué era eso del amor, que seguramente yo "creía" que le quería, pero que no era así.
Lo curioso es que sólo hablábamos de estas cosas cuando volvíamos a casa después de ir de fiesta. Nos quedábamos en su habitación fumando y hablando, con la luz tenue de una lámpara que no sé si iba con aceite o era una vela, con la música que siempre me dejaba elegir a mí, y la foto de su novia en la pared. Por cierto a mí su novia, que era una rubia explosiva, y además una buenísima persona, siempre me cayó muy bien. Además digamos que venía en el paquete. Cuando lo veía detrás de alguna otra chica ya no me hacía tanta gracia. Yo le decía que un día la novia me iba a dar unas bofetadas por querer quitárselo, pero según él ella no tenía que enterarse. Sólo en momentos como aquellos me contaba que no era todo lo feliz que quería ser. Muchas veces me decía que le habría gustado ser homosexual, y que ojalá lo fuera porque así nos quedaríamos los dos allí en casita pasándolo bien. Y así nos quedábamos hablando, sentados en la cama, a pesar de haber llegado a las 6 de la mañana ,hasta que no sé cuál de los dos decidía que había que irse a dormir, aunque supongo que a mí me debía costar mucho irme a mi cama.
Una de las cosas que Gabriel pensaba, hace 10 años, era que los medios de comunicación estaban haciendo mucho para que la homosexualidad se viera como algo normal, y que seguramente en 10 años se habría avanzado mucho. Y creo que tenía razón.
Unos meses después cada uno siguió por su camino. Y a pesar de que pensaba que a los 30 la vida ya no tenía mucho sentido, años después se casó con su novia de siempre y ahora tienen dos hijos. De vez en cuando, una vez al año o cada dos años me llama. Me dice que él sigue siendo como siempre, supongo que de desastre, de vividor, de insatisfecho, de rebelde. La última vez fue el día que se aprobó la ley de matrimonios gays, aunque yo no estaba solo y no hablamos del tema. Y ese día, cuando cogí el teléfono y dijo que era Gabriel, al principio no sabía de qué Gabriel se trataba. "Gabriel, ¿qué Gabriel?" Hasta yo mismo me sorprendí de no haberlo reconocido. Yo le he llamado dos veces que no me sentía bien por razones que no tenían nada que ver con él, pero nunca estaba solo y no he podido hablarle de lo que quería.
A veces me pregunto, ¿si se volvieran a dar las mismas circunstancias, volvería a sentir lo mismo? Yo creo que cuando se ha olvidado a alguien por quien tuviste unos sentimientos después ya no vuelve a ser lo mismo, incluso no sabes qué veías en aquella persona para estar tan pillado. Pero hace muchos años que no lo veo y por eso no sé si me parecería el mismo Gabriel que tenía tan idealizado entonces.