Salir del armario
Salir del armario es algo que me planteo muchos días, sobre todo salir de cara a mi familia. Últimamente le estoy dando muchas vueltas a esta idea porque si espero a tener unos años más tendré que salir del baúl.
Algunos amigos, no muchos, ya saben que soy gay. Pero siempre que se lo he contado a alguien ha sido en situaciones "extremas". A Amelia fue una noche que habíamos bebido los dos, y porque además yo estaba tan enamorado de un chico que no podía guardármelo más y decirle a alguien lo fuerte que era lo que sentía.
A Gabriel, un compañero hetero de trabajo , se lo tuve que decir otra noche de fiesta porque me había enamorado de él "perdidamente". Se lo tomó muy bien, al día siguiente me invitó a ver una obra de teatro en la que las protagonistas eran dos lesbianas.
A Antonio, unos de mis mejores amigos, fue un día que se me estropeó el coche y había quedado con un chico. Así que tuvo que llevarme él. Al principio se lo tomó muy mal. Decía que se había dado cuenta que por muy cercana que consideraras a una persona nunca llegabas a conocerla, que no era la idea que tenía de mí. Y por otro lado se debía sentir tan incómodo que, según dijo, prefería no haberlo sabido nunca, qué por qué se lo había contado si las personas que ya lo sabían ahora estaban lejos y podría haber seguido guardando el secreto para siempre sin peligro a que nadie lo supiese? Por lo menos eso era lo que pensaba él entonces. Después se ha acostumbrado a la idea y parece que todo está bien.
Y hace sólo tres semanas se lo dije a otra amiga. En este caso también fue después de haber bebido un poco, aunque ya me rondaba la idea de contarselo desde hacía tiempo. De hecho aquella noche cuando me estaba arreglando pensé "qué me pongo esta noche para salir del armario delante de Marisa?"
La forma de "confesarselo" a todos estos amigos nunca ha sido directamente, diciendo "tengo que decirte algo, soy gay", o algo así, si no siempre dando vueltas al asunto hasta llegar al meollo. Por ejemplo, me han preguntado "y no te enrollarías con esta, o con la otra, o con esta otra?" Y yo contestaba "no con ninguna de ellas." "Y por qué con ninguna de las que te digo?, entonces ¿con quién?". Hasta que al final me salía: "con ninguna chica". "¿Entonces con un chico?" "Sí, con un chico sí".
O con Antonio: "es que he quedado con alguien y se me ha estropeado el coche". "Ah, no sabía que habías quedado con alguien, entonces has quedado con una chica. Y ¿de dónde es ella?", " Es que no es ella". "O sea, entonces es él, un chico". "Sí, es un chico"
Y cuando se lo dije a Amelia: "Estoy muy enamorado". "Y de quién? ¿Es alguien que conozco yo?" "Sí, es alguien que conoces". "¿Es quizás una chica morena?" "No, ni una cosa ni la otra" "O sea ni es chica ni es morena, ¿no?, ¿entonces es un chico?". "Sí, es un chico".
Me pregunto cómo será cuando se lo diga a mi familia.. Seguro que será de una forma parecida, cuando me pregunten por qué no tengo novia y tenga que decir que novia precisamente no. O cuando mi cuñado se meta con los gays y yo no pueda aguantarme.
Todo esto me recuerda a un poema de Luis Cernuda que empieza con algo así como "Si el hombre pudiera decir lo que siente". Y ya ha llovido desde los tiempos de Luis Cernuda. No puede ser que todavía estemos (o estemos algunos) así.
Algunos amigos, no muchos, ya saben que soy gay. Pero siempre que se lo he contado a alguien ha sido en situaciones "extremas". A Amelia fue una noche que habíamos bebido los dos, y porque además yo estaba tan enamorado de un chico que no podía guardármelo más y decirle a alguien lo fuerte que era lo que sentía.
A Gabriel, un compañero hetero de trabajo , se lo tuve que decir otra noche de fiesta porque me había enamorado de él "perdidamente". Se lo tomó muy bien, al día siguiente me invitó a ver una obra de teatro en la que las protagonistas eran dos lesbianas.
A Antonio, unos de mis mejores amigos, fue un día que se me estropeó el coche y había quedado con un chico. Así que tuvo que llevarme él. Al principio se lo tomó muy mal. Decía que se había dado cuenta que por muy cercana que consideraras a una persona nunca llegabas a conocerla, que no era la idea que tenía de mí. Y por otro lado se debía sentir tan incómodo que, según dijo, prefería no haberlo sabido nunca, qué por qué se lo había contado si las personas que ya lo sabían ahora estaban lejos y podría haber seguido guardando el secreto para siempre sin peligro a que nadie lo supiese? Por lo menos eso era lo que pensaba él entonces. Después se ha acostumbrado a la idea y parece que todo está bien.
Y hace sólo tres semanas se lo dije a otra amiga. En este caso también fue después de haber bebido un poco, aunque ya me rondaba la idea de contarselo desde hacía tiempo. De hecho aquella noche cuando me estaba arreglando pensé "qué me pongo esta noche para salir del armario delante de Marisa?"
La forma de "confesarselo" a todos estos amigos nunca ha sido directamente, diciendo "tengo que decirte algo, soy gay", o algo así, si no siempre dando vueltas al asunto hasta llegar al meollo. Por ejemplo, me han preguntado "y no te enrollarías con esta, o con la otra, o con esta otra?" Y yo contestaba "no con ninguna de ellas." "Y por qué con ninguna de las que te digo?, entonces ¿con quién?". Hasta que al final me salía: "con ninguna chica". "¿Entonces con un chico?" "Sí, con un chico sí".
O con Antonio: "es que he quedado con alguien y se me ha estropeado el coche". "Ah, no sabía que habías quedado con alguien, entonces has quedado con una chica. Y ¿de dónde es ella?", " Es que no es ella". "O sea, entonces es él, un chico". "Sí, es un chico"
Y cuando se lo dije a Amelia: "Estoy muy enamorado". "Y de quién? ¿Es alguien que conozco yo?" "Sí, es alguien que conoces". "¿Es quizás una chica morena?" "No, ni una cosa ni la otra" "O sea ni es chica ni es morena, ¿no?, ¿entonces es un chico?". "Sí, es un chico".
Me pregunto cómo será cuando se lo diga a mi familia.. Seguro que será de una forma parecida, cuando me pregunten por qué no tengo novia y tenga que decir que novia precisamente no. O cuando mi cuñado se meta con los gays y yo no pueda aguantarme.
Todo esto me recuerda a un poema de Luis Cernuda que empieza con algo así como "Si el hombre pudiera decir lo que siente". Y ya ha llovido desde los tiempos de Luis Cernuda. No puede ser que todavía estemos (o estemos algunos) así.
Comentario:
Muy fuerte. Leyéndote me sentía identificado: yo también se lo he contado a algunos de mis amigos en situaciones extremas (además de que muchos de mis amigos se llaman como los tuyos, para rematar). Y para colmo acabas con el poema, a mi parecer, más precioso de todos los tiempos. (Ah, y yo también soy de pueblo...)