Diario de un gay de pueblo
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Los buenos momentos y los de tierra trágame
Recuerdo que una vez,cuando tenía 18 o 19 años, estábamos un grupo de chicas y chicos de mi pueblo en las fiestas de otro en verano. Estábamos en la verbena y las chicas ya se querían ir a dormir pero algunos queríamos ir a otro sitio. Estábamos en plena discusión y dije algo que no recuerdo muy bien pero que seguro quedaba muy ridículo o me lo pareció a mí. En ese momento se paró la música y sólo se me oyó a mí en la plaza donde estábamos. De repente todo el mundo se me quedó mirando y yo pensé "tierra trágame".

Otra vez que quise desaparecer fue cuando vino un comercial al trabajo y nos preguntó a una compañera y a mí que habíamos estudiado juntos si conocíamos a una chica de la facultad. Entonces mi compañera me dijo si esa no era la que se había quedado en la universidad porque se acostaba con un catedrático. Yo no sabía donde meterme porque sabía que la chica en cuestión era hermana del comercial.

Esto lo escribí el domingo pasado pero como no me dio tiempo lo dejé guardado como borrador. Era con la intención de hacer lo que proponía Drai, pero había decidido que en vez de lo peor que te ha pasado escribiría situaciones embarazosas, porque llegaba la primavera dentro de nada y no me apetecía mucho recodar cosas malas que luego hagan recordar cosas malas a otros , etc.

Pero después la semana se ha presentado un poco ajetreada, nada que se salga de lo cotidiano, pero una semana de esas que estás deseando que se acaben.
Para empezar el lunes cuando me levanté no había agua en casa. No sé por qué siempre deciden arreglar las averías y cortar el agua los lunes.
Además de eso me desperté con dolor de espalda. Y el martes y miércoles también. Ahora parece que va desapareciendo. Por lo menos me ha servido para entender a todos los que sufren dolor de espalda, que debe ser muy molesto tenerlo un día tras otro.
En el trabajo , pues trabajo y más trabajo esta semana.

Por fin llega el viernes. Cuando salgo de trabajar voy a coger el coche y no arranca. Y es que se me había olvidado ponerlo a la sombra, porque a mi coche no le gusta el sol. Lo normal es que no arranquen cuando están fríos, pero con el mío es al revés, no arranca cuando hace calor. Y no es por la batería, porque el contacto sí lo hace. Lo he llevado al taller varias veces y no saben qué es exactamente. Hoy lo hemos empujado un poco para dejarlo a la sombra, he vuelto después de media hora y ya me ha arrancado.
Así que en el próximo post van las cosas buenas.



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