hasta que llegó maría
El sábado pasado tuve una cita a ciegas sin saberlo. O así me lo tomé yo.
Marisa es una amiga con la que salgo de vez en cuando. A veces me habla de otros tres amigos suyos gays , uno de ellos bisexual. Este último es un amigo de toda la vida.Yo no conocía a ninguno de ellos, pero Bisexual y otro (lo llamaré Jose) se conocen porque Marisa estuvo de vacaciones con unas amigas y con ellos dos. En realidad quiso hacer de celestina, pero no salió bien. A Jose quizá le gustó Bisexual, pero a Bisexual no le gustó nada Jose. El resultado de las vacaciones fue que Jose le pidió a Marisa dejar de dormir en la habitación de Bisexual y dormir en la de ella. Dice que todo acabó tan mal que nunca volverá a intentar hacer de Celestina.
Hace dos o tres semanas sali con Marisa y después de unas copas y de hablar de parejas dijo que quería que yo encontrara a alguien y que le gustaría presentármelo ella. Yo no quise decir nada a eso, ni sabía que decir, pues por mucho que me presentara a alguien no tenía que salir nada de ahí.
El sábado estábamos invitados a una fiesta en casa de V. Cuando llamé a Marisa para confirmar a qué hora íbamos a ir, me dijo que me llamaría cuando estuviera lista, porque Bisexual la había llamado y al decirle que iba a una fiesta él se apuntó (aunque tenía más de dos horas de viaje para venir). Yo pensé inmediatamente en lo que me había dicho de presentarme a alguien y me sentí un poco nervioso e incómodo. No sabía si estaba planeando algo o era sólo casualidad.
Yo ya conocía a Bisex por fotos que ella me había enseñado y no me había llamado mucho la atención. Marisa decía que él nunca daría el paso de salir del armario, y que casi prefería no probar con chicos porque le iba a gustar demasiado.
Cuando me lo presentó pensé lo mismo, que no me llamaba mucho la atención, aunque durante unos minutos sentí cierta preocupación por la impresión que pudiera causarle. Pero luego decidí que lo mejor era pensar que aquello era una casualidad y que no tenía que verlo como una cita a ciegas. Lo mejor era seguir con los planes, que era pasarlo bien en la fiesta sin más.
Lo que sí me gustó de él fue que era muy abierto y que hablaba con todo el mundo aunque no conocía a nadie. Me costaba creer que con esa facilidad de palabra y gustándole los chicos tanto como parece que le gustan nunca haya estado con ninguno.
Después nos fuimos de casa de V. a seguir la fiesta fuera. Cuando fue pasando la noche empecé a pensar que no me importaría tener algo con él, que mejor dormir con alguien que solo, pero no quise hacer nada si él no daba ningún paso. Supongo que Marisa le ha hablado de mí como me ha hablado a mí de él. Como él no hacía nada decidí bailar, pasarlo bien y pasar del tema.

Y lo estaba pasando bien, hasta que llegó uno de los que había estado en la fiesta con un cigarro de la risa, y luego con otro. Como hacía tiempo que no lo fumaba ya se me había olvidado el efecto que tiene en mí . A partir de ese momento me relajé tanto que ya me sentí incapaz de articular palabra. Quizás sí habría sido capaz de ladrar. Eso es lo que decía mi amigo Gabrirel a veces cuando viviamos juntos y acababa una noche de salida, que ya sólo podíamos ladrar en vez de hablar. Esa noche no sabía muy bien si iba a poder llegar a casa solo o si totalmente confundido me iba a poner a dar vueltas a una plaza una y otra vez. Cuando oía una canción tenía la sensación de que llevaba sonando el mismo estribillo una hora.
Y entonces si que me empezó a preocupar Bisexual, porque él no conocía el sitio donde estábamos y yo tenía el móvil de Marisa en el bolsillo (ella no sabía donde metérselo). O sea que si él se separaba de nosotros se iba a encontrar totalmente perdido. Yo sólo quería llegar a casa porque en el estado en que me encontraba me temía que iba a tener que dormir en cualquier portal.
Al final nos fuimos todos y como los demás pasaban casi al lado de mi casa me sentí más seguro, sobre cuando por fin estuve en mi cama, eso sí, solo. Aunque si no hubiera estado solo tampoco habría estado para mucho o más bien para nada.
Marisa es una amiga con la que salgo de vez en cuando. A veces me habla de otros tres amigos suyos gays , uno de ellos bisexual. Este último es un amigo de toda la vida.Yo no conocía a ninguno de ellos, pero Bisexual y otro (lo llamaré Jose) se conocen porque Marisa estuvo de vacaciones con unas amigas y con ellos dos. En realidad quiso hacer de celestina, pero no salió bien. A Jose quizá le gustó Bisexual, pero a Bisexual no le gustó nada Jose. El resultado de las vacaciones fue que Jose le pidió a Marisa dejar de dormir en la habitación de Bisexual y dormir en la de ella. Dice que todo acabó tan mal que nunca volverá a intentar hacer de Celestina.
Hace dos o tres semanas sali con Marisa y después de unas copas y de hablar de parejas dijo que quería que yo encontrara a alguien y que le gustaría presentármelo ella. Yo no quise decir nada a eso, ni sabía que decir, pues por mucho que me presentara a alguien no tenía que salir nada de ahí.
El sábado estábamos invitados a una fiesta en casa de V. Cuando llamé a Marisa para confirmar a qué hora íbamos a ir, me dijo que me llamaría cuando estuviera lista, porque Bisexual la había llamado y al decirle que iba a una fiesta él se apuntó (aunque tenía más de dos horas de viaje para venir). Yo pensé inmediatamente en lo que me había dicho de presentarme a alguien y me sentí un poco nervioso e incómodo. No sabía si estaba planeando algo o era sólo casualidad.
Yo ya conocía a Bisex por fotos que ella me había enseñado y no me había llamado mucho la atención. Marisa decía que él nunca daría el paso de salir del armario, y que casi prefería no probar con chicos porque le iba a gustar demasiado.
Cuando me lo presentó pensé lo mismo, que no me llamaba mucho la atención, aunque durante unos minutos sentí cierta preocupación por la impresión que pudiera causarle. Pero luego decidí que lo mejor era pensar que aquello era una casualidad y que no tenía que verlo como una cita a ciegas. Lo mejor era seguir con los planes, que era pasarlo bien en la fiesta sin más.
Lo que sí me gustó de él fue que era muy abierto y que hablaba con todo el mundo aunque no conocía a nadie. Me costaba creer que con esa facilidad de palabra y gustándole los chicos tanto como parece que le gustan nunca haya estado con ninguno.
Después nos fuimos de casa de V. a seguir la fiesta fuera. Cuando fue pasando la noche empecé a pensar que no me importaría tener algo con él, que mejor dormir con alguien que solo, pero no quise hacer nada si él no daba ningún paso. Supongo que Marisa le ha hablado de mí como me ha hablado a mí de él. Como él no hacía nada decidí bailar, pasarlo bien y pasar del tema.

Y lo estaba pasando bien, hasta que llegó uno de los que había estado en la fiesta con un cigarro de la risa, y luego con otro. Como hacía tiempo que no lo fumaba ya se me había olvidado el efecto que tiene en mí . A partir de ese momento me relajé tanto que ya me sentí incapaz de articular palabra. Quizás sí habría sido capaz de ladrar. Eso es lo que decía mi amigo Gabrirel a veces cuando viviamos juntos y acababa una noche de salida, que ya sólo podíamos ladrar en vez de hablar. Esa noche no sabía muy bien si iba a poder llegar a casa solo o si totalmente confundido me iba a poner a dar vueltas a una plaza una y otra vez. Cuando oía una canción tenía la sensación de que llevaba sonando el mismo estribillo una hora.
Y entonces si que me empezó a preocupar Bisexual, porque él no conocía el sitio donde estábamos y yo tenía el móvil de Marisa en el bolsillo (ella no sabía donde metérselo). O sea que si él se separaba de nosotros se iba a encontrar totalmente perdido. Yo sólo quería llegar a casa porque en el estado en que me encontraba me temía que iba a tener que dormir en cualquier portal.
Al final nos fuimos todos y como los demás pasaban casi al lado de mi casa me sentí más seguro, sobre cuando por fin estuve en mi cama, eso sí, solo. Aunque si no hubiera estado solo tampoco habría estado para mucho o más bien para nada.
Comentario:
Coño, unos días fuera y dos posts. Y yo criticándote en el comentario anterior por no escribir. Ains, si es que yo lo lunes no valgo pá ná...
Cuídate,
Max
Cuídate,
Max