Diario de un gay de pueblo
Ensayos y errores
Acerca de
Sindicación
 
Una canción siempre es mucho más que eso.
Despertó preguntándose dónde estaba. Además de la cabeza también le dolían la espalda y las rodillas, y sobre todo, mucho, el cuello. En frente el cielo tenía ya una franja brillante de luz y una enorme estrella sobre la ciudad, que por ser sábado aún tardaría en despertar.Sólo miles de pájaros, por el ruido que hacían, parecían estar preparando el día. Hacia el otro lado el azul todavía era muy oscuro, por lo que debían ser entre las seis y las siete. Un camión pasó muy cerca regando la calle y dejó un olor a lluvia artificial.

Dormir en el coche no había sido la mejor idea, pero tampoco había tenido otra opción. Desde allí , el aparcamiento del casco antiguo en una colina, podía ver la parte nueva, con barrios aquí y allá, inexplicablemente dispersos.

Un día antes debió despertar a la misma hora, pensando que era el día, y si no lo hacía hoy, tendría que esperar un año más. Se levantó y puso el café en el microondas, sabiendo que el timbre podía despertar a alguien. Era increíble que después de diez años todavía no le hubiera cogido el punto a aquel aparato y que nunca consiguiera que las cosas salieran a la temperatura justa, o se pasaba o no llegaba.

Aún no sabía si lo haría o no pero lo prepararía todo por si acaso decidía que sí. Tenía el programa de descargas abierto, así que sólo tuvo que buscar la canción y dejar que se bajara mientras se duchaba. Cuando volvió ya vestido, sólo tuvo que pasarla al Mp3, que puso , con los auriculares, en un lugar visible para no tener que estar buscándolo después.

Se fue al trabajo. Sus compañeros le parecían tan irreales hoy. Creían que sabían todo sobre su vida aburguesada cuando en realidad lo ignoraban todo, ni se les pasaría por la imaginación lo que, quizá, haría hoy.

A la una se fue del trabajo con una excusa. En casa comió algo ligero, se duchó y se puso aquella ropa que todavía recordaba prenda por prenda Dejó una nota a su mujer diciéndole que por fin había decidido que sí iría a aquel congreso tan aburrido y que volvería al día siguiente después de comer.

En el viaje todo le parecía igual que hacía un año. La carretera comarcal, casi completamente recta y vacía, el río antes de llegar, y sobre todo aquel sol, ya con menos fuerza que semanas antes, de finales de septiembre, que casi se atrevería a decir era uno de los factores que le habían hecho recordar todo y le habían vuelto a llevar allí. Cruzó el puente y dejó el coche en el mismo aparcamiento al aire libre, el único que conocía allí.

Desconectó el móvil, lo que menos le apetecía ahora era hablar con su mujer. Ya estaba hecho, ya estaba allí, pensó con una sensación de irrealidad y de nerviosismo al mismo tiempo, no muy diferente a lo que había sentido un año antes. La satisfacción y esperanza que pudiera haber también eran casi imperceptibles para poder notarlas.

Sintió que los ojos se le humedecían cuando se dirigió a la misma cafetería. Había una posibilidad entre un millón de que él hubiese pensado lo mismo, de que hubiera decidido estar allí un año después, de que los dos hubiesen tenido la misma idea. Intuía que no sería así, pero no pudo evitar mirar una por una a todas las personas que estaban tomando el café de la tarde. Incluso cuando comprobó que no estaba no perdió la esperanza de que de repente se le acercara por detrás y dándole en el hombro, le dijera "hola".

Esta vez no había música, ni siquiera había esperado que sonase la misma canción. En realidad nunca más había vuelto a escucharla, no quería asociarla con ningún otro momento. Sacó el Mp3 y se puso a escucharla mientras se tomaba el café. Pensó que todo era igual, sólo faltaba él, y eso era como si una parte de su cuerpo también se la hubiesen amputado. Sólo dejó que cayeran dos lágrimas.

Sólo al volver a la calle recuperó la sensación de realidad y lo vio todo con más perspectiva. Se habían conocido allí mismo después de chatear varias semanas. Durante 7 meses se habían estado viendo clandestinamente, siempre temiendo que su mujer se enterara. El último mes todo había ido mal, lo habían dejado y después de dos semanas ninguno de los dos había vuelto a llamar al otro. Ahora se arrepentía, no sabía muy bien de qué. Dejar a su mujer, salir del armario, en aquel momento no estaba preparado para hacerlo.

Al salir de la cafetería ya le dio igual pasar otra vez por los mismos sitios o no. Era como si viera aquellas calles por primera vez e incluso aprovechó para visitar los sitios más turísticos.

Después de cenar mandó un sms a su mujer diciéndole que aún estaban cenando y que no se quedaría hasta el final del congreso. Buscó un cajero porque no creía que tuviera suficiente dinero para tomar una copa y pagar el hotel que, ya lo había decidido, no sería el mismo. Entonces fue cuando se dio cuenta, había olvidado cambiar la tarjeta de un pantalón a otro. Decidió dejar los 20 euros que le quedaban para la gasolina y por qué no, dormir en el coche.
 
Comentario:
Max,los posts que están en primera persona son "autobiográficos". Los demás se pueden basar en algun detalle real pero son ficción más que nada.
 
Comentario:
Ficción o realidad, se entrecruzan, y si dijeras lo contrario, que este post es real, lo creería, pero no iba a dejar de gustarme...

Besos
 
Comentario:
Nunca me respondes, pero aún así pregunto: ¿esto es ficción, alguien que te lo ha contado o que?

Me pierdo

Cuídate,

Max
No