Diario de un gay de pueblo
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Hace unos días estuve hablando por teléfono con uno de los amigos que saben que soy gay. Es un buen amigo, de eso no tengo duda, pero algunas veces cuando tocamos el tema de la homosexualidad me deja un poco perplejo.

En esta ocasión me contó que había pasado por delante de un bar de ambiente con una amiga. Ésta le dijo que habían reformado el local y había quedado muy bien, y si quería podían entrar a verlo. Pero su respuesta fue que no se sentiría muy cómodo allí y que prefería no entrar.

Recuerdo cuando le dije que era gay. No estaba previsto que se lo contase, pero fue en una situación extrema (una historia larga de contar) y se lo solté de repente, habiéndolo decidido sólo unos minutos antes. Al principio dijo que cada uno buscaba la felicidad como quería.

En aquella época él estuvo viviendo en mi casa´, durmiendo en el sofá-cama, porque le habían dado un trabajo y pensaba que sería poco tiempo. Al final fueron dos meses.
No sé si por suerte, fue casi al final de ese tiempo cuando le dije que era gay. En un primer momento dijo que muy bien. Fue un viernes, y yo me fui. Cuando volví el domingo por la tarde la situación era de lo más tensa. Me dijo que lo había pasado fatal ese fin de semana, que incluso había llorado porque no era esa la idea que tenía de mí, que a quien crees que conoces bien en realidad no lo conoces.

Él es muy religioso, e incluso me dijo no sé que de sus principios. Yo le pregunté qué habría hecho él si se hubiera dado cuenta que le gustaban los hombres. Dijo que prefería no contestar a eso, puesto que sólo estaría haciendo demagogia con su respuesta.
No discutimos realmente, pero estuve a punto de decirle que se fuera de mi casa (que era de alquiler).
No se lo dije, pero su reacción me dolió bastante. También porque yo entonces estaba con alguien que de vez en cuando venía a mi casa, y durante los dos meses que mi amigo estuvo viviendo conmigo él no pudo venir.

Cuando me preguntó si podía venir a vivir conmigo esos días, para intentar disuadirle, le dije que ya sabía que yo vivía en un piso pequeño y tendría que dormir en un sofá, pero él dijo que para una semana o dos no valía la pena ponerse a buscar un sitio y que quizá ni se lo alquilarían. Y claro, cómo podía decirle que no, que a mi casa no viniera. Por lo menos cuando se enteró que estaba con alguien podría haber dicho que sentía que durante esos meses yo hubiera quedado menos veces con el otro chico, pero creo que para él el shock fue tan grande que ni se le ocurrió pensar en eso.

La semana o dos semanas más que estuvo allí sabiéndolo la situación fue muy tensa. Un fin de semana que el otro chico iba a venir y que mi amigo tenía planeado quedarse, me dijo que si venía que él se iría, que se iba a sentir muy incómodo. Yo estaba deseando que se fuera, y supongo que él tambien irse.

Después hemos hablado aquello alguna vez. Siempre dice que al principio se lo tomó muy mal, que creía que me conocía y no era así, pero que ya lo ha asumido y se ha acostumbrado a la idea. También dice, que como antes de saber que soy gay, soy uno de sus mejores amigos. Supongo que también por eso, hay cosas que se calla, o de las que sólo hablamos de pasada. Por ejemplo, respecto al matrimonio gay, piensa que lo del nombre que se le dé es lo de menos. Yo pienso que no lo es. De todas formas siempre me pregunta si estoy con alguien, etc. y cuando necesito contar algo a alguien se lo cuento a él.
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Comentario:
si, pero alguna vez te ha pedido perdon por los polvos que no echaste? Es que García Marquez dice que nacemos con los polvos contados.. asi que no se pueden desperdiciar..

Bezos.
No