Diario de un gay de pueblo
Ensayos y errores
Acerca de
Sindicación
 
1 de 2
No vuelvo a aconsejar a nadie, por mucho que me parezca estar obligado a hacerlo.
Hace menos de un año mi amiga Marisa me preguntaba qué hacer, si liarse o no con el que le tiraba los tejos, pues temía acabar quedándose pillada con él y pasándolo mal y sabía que esa relación no la iba a llevar a ninguna parte. A ella le costaba mucho resistirse, tenía necesidades fisiológicas y no era de piedra, decía. Mi consejo fue que si se lo tomaba como un rollo para desahogarse, se liase con él y disfrutase. Y, supongo que no porque yo se lo dijera sino porque a ella le apetecía, así lo hizo, y durante un tiempo lo pasó bien.

El jueves pasado fui a recogerla a su casa para salir. Ya lo habíamos hablado por teléfono, pero empezó a contarme otra vez lo mal que lo estaba pasando, esta vez llorando y diciendo lo cabrón que era, aunque si por él fuera seguirían enrollándose. Pero ella prefiere no hacerlo porque la relación sigue sin conducir a nada.

Después salimos un rato y se le pasó, por lo menos por aquella noche. Nos encontramos con dos chicos que hace tiempo habíamos conocido en una fiesta y a los que ella había sugerido, medio en broma, hacer un trío. En aquella ocasión al final casi se había enrollado con uno de ellos después de que el otro se fuera a casa, pero al final no llegaron a nada. Ella había querido darle un beso, pero él dijo que allí en el bar no, que lo harían si se iban fuera!! Y no sé si llegarán a algo, porque este jueves uno de ellos le dijo a Marisa que él y su amigo eran pareja. Ella no sabía si le estaba vacilando. Pero quizá tenga sentido que el otro me dijera a mí que el camarero era muy guapo pero un inútil.
Estuvimos hablando de hacer una fiesta así que ya veremos si de verdad son pareja, si Marisa llega a algo con alguno de ellos o qué pasa.
No