Diario de un gay de pueblo
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Entre unas cosas y otras
Al final, después de meses, he salido con mi amiga Marisa. Pero tampoco hemos podido hablar mucho. Últimamente hablamos por teléfono o nos encontramos casualmente pero es difícil que podamos vernos si no quedamos para el fin de semana, o el jueves por la noche que es cuando nos viene mejor a los dos.
Lleva tiempo diciéndome que a ver si hablamos tranquilamente y me cuenta cómo le va, cosas que le han pasado. Así que decidimos quedar un jueves por la noche para tomar unas tapas. Le propuse quedar en un sitio que le pareció bien y me dijo que sabía que allí también había quedado gente de su trabajo, aunque como había insistido en que nos teníamos que ver por fin para hablar pensé que ellos estarían por un lado y nosotros por otro.
Cuando llegué me quedé un poco cortado porque me encontré con un grupo de unas 15 personas a las que no conocía de nada excepto a mi amiga y un chico con el que había hablado alguna vez.
Al final no estuvo mal pero con ella casi no pude hablar, sobre todo desde que uno que había por allí empezó a querer ligar con ella o ella con él. Así que como no acababa de estar muy integrado en el grupo aproveché cuando el chico al que conocía y que vive cerca de mí se fue para su casa para irme yo también.
Al día siguiente me econtré a Marisa que me pidió disculpas por haberme dejado "solo", aunque le dije que no tenía que preocuparse que no me había enfadado por eso, pasó así y ya está.
También porque sé que tiene depresión y que por la depresión o por las pastillas que se toman el comportamiento a veces puede parecer extraño.
Supongo que lo sé porque hace unos años yo tuve una depresión o por lo menos estuve tomando pastillas para ella. En el próximo post contaré por qué digo esto.
No