PARA YOVA
Nos conocemos hace poco tiempo, tres, cuatro días... todo lo más, una semana.
No sé si eso es mucho o poco, pero siento, que al fondo, nos parecemos. Aunque tú de un sitio y yo de otro, aunque tú ‘cafecito’ y yo ‘leche migá’, somos similares. Aunque tus ojos sean verdes (‘como el trigo verde, y al verde, verde limón’) y los míos raros (los colores de Cuba).
Ojalá el futuro te depare todo lo bueno, amigo mío, que seas feliz, que consigas todo lo que tanto esperas y deseas desde hace cuánto.
¿Porqué? Porque personas como tú son las que merece la pena conocer: con tus ideas, tu fuerza, tu empuje, tus ganas de salir y VIVIR, ya está bueno de sobrevivir.
Es hora de que, por fin, seas LIBRE. Sin que nadie prometa y no cumpla, sólo con tu propio cambio, siguiendo tus pasos, buscando tu suerte.
Creo que sabes, o intuyo que así piensas, que si algún día volvemos a vernos, y de corazón, espero que así sea, te seguiré brindando mi amistad. No sé de qué manera, no puedo adivinar las circunstancias, pero seguro, eso sí, que siempre habrá una charla, una sonrisa, un oído, un hombro, una mano y un trago.
Una charla que trate de arreglar todo, una sonrisa que te alegre, un oído para escuchar, un hombro para llorar, una mano para levantarte y un trago... para la fiesta (o para olvidar).
Cuídate mucho,
Ana.
No sé si eso es mucho o poco, pero siento, que al fondo, nos parecemos. Aunque tú de un sitio y yo de otro, aunque tú ‘cafecito’ y yo ‘leche migá’, somos similares. Aunque tus ojos sean verdes (‘como el trigo verde, y al verde, verde limón’) y los míos raros (los colores de Cuba).
Ojalá el futuro te depare todo lo bueno, amigo mío, que seas feliz, que consigas todo lo que tanto esperas y deseas desde hace cuánto.
¿Porqué? Porque personas como tú son las que merece la pena conocer: con tus ideas, tu fuerza, tu empuje, tus ganas de salir y VIVIR, ya está bueno de sobrevivir.
Es hora de que, por fin, seas LIBRE. Sin que nadie prometa y no cumpla, sólo con tu propio cambio, siguiendo tus pasos, buscando tu suerte.
Creo que sabes, o intuyo que así piensas, que si algún día volvemos a vernos, y de corazón, espero que así sea, te seguiré brindando mi amistad. No sé de qué manera, no puedo adivinar las circunstancias, pero seguro, eso sí, que siempre habrá una charla, una sonrisa, un oído, un hombro, una mano y un trago.
Una charla que trate de arreglar todo, una sonrisa que te alegre, un oído para escuchar, un hombro para llorar, una mano para levantarte y un trago... para la fiesta (o para olvidar).
Cuídate mucho,
Ana.
Comentario:
Mi corazón se quedó en La Habana.
Se dice que la casa de uno está donde está el corazón, entonces, mi casa está en La Habana, mi casa está en el balcón con mecedoras de Gustavo el viejito. Mi casa está tu cuerpo moreno y en tus ojos verdes...
Lo único que me salva es que el testigo de mi felicidad está aquí, conmigo en Sevilla, está aquí conmigo en mi corazón y he descubierto, que tengo mucho sitio, para mucha gente maravillosa como Ana y......Yova.
Se dice que la casa de uno está donde está el corazón, entonces, mi casa está en La Habana, mi casa está en el balcón con mecedoras de Gustavo el viejito. Mi casa está tu cuerpo moreno y en tus ojos verdes...
Lo único que me salva es que el testigo de mi felicidad está aquí, conmigo en Sevilla, está aquí conmigo en mi corazón y he descubierto, que tengo mucho sitio, para mucha gente maravillosa como Ana y......Yova.