en la ventana hay una nota...
Acerca de
no hay banda, todo es una grabación... no hay banda... todo es una ilusión..
Sindicación
 
estos últimos días
Una cerveza y un perdón telefónico que debía a una persona desde hace algún tiempo, y que aún debo a otra. Darme cuenta de lo poco que cuido a mis amigas, que parece que no me importasen.

Mucho “lo hago”, mucho “otro día”.

Mucho cine, tres días seguidos de pelis. Una muy bonita, Yossi & Jagger.

Curro por fin encontrado. Gente nueva. Una niña muy maja. Muchas llamadas telefónicas. Mucho saldo gastado. Mucha gente pasando ante mi. Muchas sonrisas, muchos bordes, muchas prisas.

Mucho Chueca, mucho Fulanita. Dos niñas muy monas, una sonriente detrás de mi esperando para entrar al baño y la otra bailando. Morenas pelo corto.

Muchas coincidencias.

Un toque y un mensaje sin respuesta.

Mucho andar, mucho cansancio, una ampolla. Mucho tio cerdo. Mucho viejo verde repugnante.

Mucha cerveza, poco tabaco, poco dinero.

Una llamada inesperada de un gran amigo, que no está aquí, con sorpresa de novio.

Un incómodo día de cine con un ex. Que me recuerda por qué lo deje con él .

Una conversación a la salida del Long Play algo forzada.

Algo más que un beso con alguien que no debía. Un mensaje que no contesté. Otro hoy que tendré que contestar.

Mucho Los Rodríguez.

Mucha duda, ¿ética del voluntariado en la sociedad actual o la empresa y su entorno?. Duda resuelta: Ética del voluntariado en la sociedad actual. Matricula hecha.

Muchas miradas.

Darme cuenta de que mi móvil ya no recibe tantos mensajes como el verano pasado, esos mensajes. Echarlos de menos.

Poca música en mi cuarto, mi equipo estropeado. Mucho mp3 de un amigo.

Muchas ganas de playa. Pocas probabilidades de volver en agosto, algunas en septiembre.

Muchas ganas de conocer gente.

Mucha insinuación, mucho tonteo de alguien que no me interesa. Mucho juego no jugado.

Mucho Coldplay. Muchas ganas de su concierto.

Mucho emule. Muchos videos. Poca velocidad.

Poca tele, nada interesante. Alguna serie, alguna peli.

Mucha ventana, noche, cielo, luna y árboles moviéndose.

Mucho pelo corto.

Muchos vaqueros.

Mucho Retiro.

Mucha sed.

Mucho observar.

Darme cuenta de que de verdad existe buena gente, buenas personas que se preocupan por algo más que ellos mismos, sorprendente.

Mucha psicología.

Mucho reportaje. Mucho La 2 Noticias.

Mucho desorden, mucho caos. Mi cuarto.

Ganas de volver a ver Cómo ser John Malkovich

Mucho pensar en mi cumple cuando aún queda mes y pico. Pocas ganas de que llegue.

Mucho extranjero, much@s alemanes simpátic@s.

Elefantes en el coche.

Escuchar como dos personas me dicen que les encanta mi dirección de email.

Un verano muy diferente. Faltas cosas y personas.

Poca gente en Madrid, menos en agosto.

Mucha Via Láctea. Ver a alguien que no veía desde hace mes y pico.

Muchos mensajes escritos y después borrados, vueltos a escribir y vueltos a borrar. Para al final enviar uno que no dice nada.

Imaginarme tumbada con la niña especial a mi lado, despertarme y mirarla mientras duerme, sentir su respiración y su calor, acariciar su espalda. Mucha imaginación. Demasiada.

Mucho “no disponible”, “no conectado”.

Estar pensando que ya no salgo, y que a la una me llamen que al final si.

Alegrarme al saber que ya es seguro que el nuevo disco de Najwa sale en Septiembre :)

Ganas de estar con alguien especial que me quiera de verdad.

Llegar tarde siempre. Que no me importe.

Muchas ganas de ver, de quedar con la niña especial. Muchas ganas de que vuelva, aunque nada cambie estando alli o aquí. Pensar en ella. Querer verla.

Leer blogs que me gustan. Leer blogs nuevos. Dejar comentarios.

Menos mi mundo, más nuestro mundo.

Mucho metro, no me gusta.

Recordar el verano pasado, en la playa, una italiana con cara de borde con mucho parecido a una conocida rusa. Darme cuenta de que me atraen con cara de borde.

Preguntarme cómo estará, qué estará pensando, o qué piensa cuando lee mis mensajes.

Bacardi con pulco, definitivamente sin un duro.

Conocer a un Ariel, un argentino de 38 que cambia su camino solo para hacerme un favor y cumplir lo que dijo. Ver como ayer cumplió su promesa y encima ayude a que este mundo cambie y no haya tanta gente sufriendo. Un placer conocerle, conocer gente así.

Hacerme una herida en un dedo en el metro, que no se cierra y me duele.

 
nubes
Me gustaría ser una nube.

Me gustaría ser tu nube.

Una nube blanca.

Una de esas nubes blancas que a veces aparecen cuando el cielo está gris, negro.

Una de esas nubes blancas que abren un agujerito en ese cielo oscuro para dejar ver el azul brillante, dejar pasar rayos de luz.

Una de esas nubes blancas, para llevarme las nubes grises que cubren tu cielo.

Llevármelas todas lejos, muy lejos de ti.

Y regalarte ese cielo sin nubes.

Un cielo brillante, azul, luminoso...
sin sombras de dolor ni sufrimiento, sin lágrimas.

Y quizás después, aparecer por ahí, como una de esas nubes blancas que se transforman en cosas, en personas, en sentimientos, en sensaciones, en esperanzas, en recuerdos sin tristeza.
 
creatividad vs. miedo
Me estoy leyendo un libro, La casa de la loca, que me ha hecho pensar en esa vergüenza o miedo que se tiene al escribir, pintar, filmar…o hacer cualquier cosa que luego vaya a ser visto y juzgado por la gente.
Y me ha recordado a cuando yo era pequeña y quería ser cantante, aunque muchos me dijeran que con esa voz ronca no podría, y se reían (mi voz cambió, y perdió ese encanto especial que tienen las voces roncas). Pero a pesar de lo que algunos me dijeran, yo seguí queriendo ser cantante durante mucho tiempo. Y hace unos días, recogiendo un poco mi caótico cuarto, encontré un cuadernito, ese cuadernito con la portada del Camel Trophy, que siempre quise hacer hasta que dejo de existir. Lo abrí y vi que había cosas escritas, pensamientos y demás. Y tras eso, un par de canciones que debí de escribir con 10 años o así, y que la verdad no están tan mal. Pero que ahora que lo pienso, me pregunto si realmente alguna vez hubiese sido capaz de hacer eso, de cantar algo que yo he escrito. Algo que refleja tanto de ti, que deja entrever tu interior. Permitir que tantas personas puedan ver dentro de ti. Y me imagino que también lo debí de pensar al escribirlo con 10 años, porque el cuadernito estaba escondido por ahí.

Lo de ser cantante ya se pasó, pero no ese sentimiento. Y entonces pienso en este año, en uno de los trabajos que tuve que hacer para creatividad. Crear un personaje. Su físico, su forma de ser, de pensar, de actuar, algo que lo caracterizase, la persona que más quería y por qué, la que más odiase y por qué, su entorno físico, su casa, su ciudad, descripción pormenorizada de su habitación, de su bolso, el por qué de todo. Saber todo de tu personaje, conocerlo en profundidad y todo su entorno.
El físico, no lo pude evitar, está completamente inspirado en la niña especial…una excusa para poder pensar en ella sin sentirme culpable. Pero su forma de ser ya no. No me di cuenta hasta que no lo terminé y al leerlo vi que me había metido demasiado, que había reflejado demasiado de mi. Y aunque a primera vista mi personaje no tuviera nada que ver conmigo, una arqueóloga de 39 años, separada, con una extraña relación amor/odio con su exmarido, cualquiera que supiera leer un poco entre líneas, podría ver eso que no muestro a casi nadie y conocer mis sentimientos, mis deseos, mis miedos…demasiadas cosas de mi. Y por eso, me planteé el volver a hacerlo, crear un nuevo personaje. Está vez sin meterme, cogiendo todo de otros y nada de mi, sin esforzarme demasiado. Hacer un nuevo personaje de manera más superficial, que incluso quedase igual de bien y fuese un gran trabajo, un buen personaje.
Pero no lo hice, pensé que al fin y al cabo solo lo iba a leer la profesora y que después de entregárselo tan solo la vería un par de veces más y ni se acordaría. Aunque claro, luego estaba la nota que me pusiera, la crítica que haría. Que no sería la crítica de un simple trabajo sino de una parte de mi. Pero tuve buena nota, 8.75 y los únicos comentarios que había eran sobre la forma, no sobre la creatividad del personaje.
Tengo bien guardado ese trabajo, le tengo mucho cariño, y la única persona que lo ha leído es esa profesora, que ni a mis amigos de clase de los que yo si leí sus personajes, les dejé leerlo.

Y esto me lleva directamente al cajón donde tengo guardados borradores que alguna vez pretendo que sean cortos. Y que nunca me atrevo a seguir con ellos, a hacer que dejen de ser borradores para convertirlos en guiones que alguna vez filme. Porque son tan personales y me meto tanto, que si ni siquiera me atrevo a enseñárselos a amigos, cómo voy a ser capaz de rodarlos.

Pienso también en lo que algunas veces pinto, que hacia tres años que no pintaba nada y el otro día me puse de nuevo. Y me doy cuenta que con los cuadros no me pasa lo mismo. Porque solo lo hago para mi, y que estoy tan orgullosa que si alguien dice algo me resbala. Y me pregunto si será que de lo que escribo no me siento orgullosa. Pero no, claro que me siento orgullosa. Solo que en los cuadros no reflejo tanto de mi y lo hago más por diversión y entretenimiento que por necesidad de expresarme.

Entonces miro una postal que tengo en mi cuarto. Una postal que tiene escrito creatividad versus miedo con letras rojas, sobre el primer plano de la cara de un muñeco de un monstruo verde. Y pienso en eso, en ese el miedo a crear algo, algo nuevo, original y creativo, y ya no solo eso, sino también ese miedo o vergüenza a plasmarlo en papel. Plasmarlo en papel y que deje de estar volando por tu imaginación, limitarlo con palabras o imágenes. Que esté a disposición de la gente. Tú, tu interior, lo que sientes, lo que eres, a disposición de gente que ni te conoce y que vas a permitir que vean dentro de ti.

Pero a pesar de esto, espero ser capaz alguna vez de filmar algo más que un spot para un trabajo. Vencer ese miedo y vergüenza y mostrar algo más personal.
 
¿si o no?
..ayer.
Raro.
Un día extraño.
Y una situación todavia más extraña.
Sin saber qué hacer.
Sin poder creerlo.
Con un nudo en el estómago.
Nervios.
Más nerviosa que nunca.
Una sensación nueva para mi.
Y al final un amago.
Pero no lo hago.
Me alegro despúes.
Después de darme cuenta que no era el momento adecuado.
Pero ese "casi" se convierte en el ridículo más grande que he hecho.
Aunque eso es lo que menos importa.
En mi cabeza se sucede todo el tiempo la escena completa.
Una y otra vez.
Esa media hora..
¿..u hora?
Y vuelve ese nudo en el estómago.
Sigo sin creermelo.
¿Si o no?
Luego me descubro yo misma.

Si..
pero no como pensaba.