Lo esencial es invisible a los ojos
"Duermo mucho; una prueba clara de que no estoy loca"
Acerca de
Se me escapan las palabras se me van al aire cada vez que grito que no puedo más.
Sindicación
 
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Lo mejor es pasear temprano el domingo por el parque y con un periódico bajo el brazo. LLegar a casa y que sigas durmiendo. Meterme en la cama y hacernos el desayuno.
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Te juro que no he estado fumando, las cenizas del balcón son los restos de un antepasado. Si no te lo crees, lee mi testamento, ha pedido que me esparzan por el suelo de la cocina.
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Por ponerte el mundo a los pies haría lo que fuese, así que ahora no me eches la bronca por haberle arrancado una hoja al atlas.

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No sé que me pasa hoy, me han descolocado!
 
><(((º><º)))><
Cariño, nos han denunciado, sabes? Por los ruidos de las noches. No, ni la tele, ni la música, ni nuestras discusiones. De hecho la de abajo dice que tiene grietas en el techo por los golpes de la cama. Nos han declarado la guerra los vecinos, tendremos que hacer el amor hasta tirarles la casa...

 
y_ahora_que
Hoy tengo hipo y por si me muero quiero dejar escritos mis pecados:
1.Robé dos libros de la biblioteca pública.
2. Fumo a escondidas y te recochineo que yo haya podido dejar de fumar y tú no.
3. Rayé aposta tu disco de Phil Collins.
4. A veces sueño con asesinarte
Si esta noche me mata este jodido hipo quiero que sepas que te quiero, pero ante todo, yo no me arrepiento de nada.
 
Chiudi porte e finestre¡
1
A quelli che partirono
senza tornare.
2
A quelli che non sono
mai riusciti a partire.
3
A quelli che partirono
e tornarono senza più partire.
4
A quelli che sono
ancora un viaggio.
Io ho un desiderio grande:
prima di morire voglio
vedere turro il mondo.



Chiedeva: " Un acciottolio, non é un odore?"
Rispondevo: " Lo strofino é nero".
Chideva: " Il sabato sera é ogni giorno della settimana?"
Rispondevo: " Lo strofino é nero".
E quando a occhi chiusi chiedeva: " Che co´è un tranello??" io gurdavo isuoi piccoli piedi da bambina e gridavo: " Un fante di picche uccida ogni significato".
Ricominciava: " La nuvolosità è una fodera, il guardaroba è un rotolo, e qui c´è più amarezza che insalata.
Allora io non guardavo nè vicino nè lontano, io che sapevo le nostre vite insignificanti, ordinavo di scagliare senza freno: come viene viene, solo pero arraffare senza sbranare, farle piene di sugo da spargere, da spingere, scrivolare con l´olio, restare uniti, credere in un grasso fine, un episodio lucido, le viscide avventure.


 
El número que sigue después del 12

Así es y así será mientras sea y haya gente que lo crea.

No es que sea supersticiosa. Es solo un asunto de respeto. El número que sigue al 12 es leviatánico, es la maldita docena del Cocodrilo. Mencionarlo sería manchar estas páginas sagradas (sé que es mucho decir). Ni siquiera quiero pensar en ello. Trato de que se borre de mi mente. Pero el maldito número me persigue.


 
Dime cuántas pulgas tienes y te diré qué tipo de perro eres.
Cuando yo me acerqué en el parque para confesarle que tenía una inundación de mariposas en la sangre, me miró como si el ángel de la anunciación le hubiese enviado un paraíso de carne y hueso. Ese mismo día nos hicimos muy amigas y cuando quise saber por qué estaba interesada en tener una amistad así tan repentina conmigo, me respondió sonriendo:
- Porque usted me recuerda a una modelo que vi en una revista.
 
prometo perdonar, pero no se cuando
"La cebolla tiene que estar finamente picada. Le sugiero ponerse un pequeño trozo de cebolla en la mollera con el fin de evitar el molesto lagrimeo que se produce cuando uno la está cortando...Lo malo de llorar cuando una pica cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces una empieza y ya no puede parar..."Sentí ganas de salir corriendo... pero me di cuenta que ya no tenía a dónde..."

Laura Esquivel
 
Hoy por ser viernes quiero elogiar a la poesía
Ezra Pound escribió una vez que " con el propósito de tranquilizar al lector poco intelectual, diré de inmediato que no deseo confundirle haciéndole leer más libros, sino permitirle leer menos con mayor provecho ( y estoy dispuesto a discutir este punto con los libreros)". Algo así se podría decir aquí respecto a la lírica, pues no seré yo quien trate de aumentar " el trabajo" que la lectura supone para algunos, para aquellos que aún no han descubierto que, en realidad, la lectura es un placer vinculado al conocimiento del mundo y del alma humana, no un engorroso encargo de educadores y autoridades culturales. La intención de este pequeño elogío a la poesía es sencillamente contagiar mi entusiasmo por el arte poética a quienes lean estas líneas, invitarlos a abrir la puerta que conduce a su reino secreto - aunque paradójicamente esté a la vista y al alcance de cualquiera-, plagado de maravillas y delicias que enriquecerán su visión del universo y de ellos mismos.

En el siglo XIX, la superioridad de la prosa respecto a la poesía fue más que evidente. En el XXI, la preponderancia es de la televisión y sus prosaicas verdades. Personalmente, no me resigno a formar parte de los que tienen tamañas preferencias porque sospecho, como diría Housman, que no hay ninguna verdad demasiado valiosa, ninguna observación demasiado profunda, ningún sentimiento demasiado exaltado que pueda ser expresado en prosa; porque me parece que la vida está llena de milagros, de cosas hermosas y sagradas, y que la poesía es un instrumento inigualable para hacernos conscientes de ellas, para dirigir nuestras voluntades hacía lugares con un poco más de luz que estos donde normalmente habitamos.

 
El secreto mágico
Mi abuelo y yo compartíamos un secreto. Mi abuelo era un mago. Aún ahora que el tiempo ha decidido que creciera, me pesa la responsabilidad de ser la única persona a la que confió su secreto. La cuestión es que yo no lo he sabido desde siempre, pero lo fui descubriendo poco a poco a medida que pasaba los días de mi infancia a su lado. Siempre lo conocí con el pelo blanco, pero había una foto que mi abuela aún guarda en una repisa de la estantería, entre la figura del Quijote y su fiel vasallo Sancho Panza, en la que mi abuelo era joven y ocultaba tras su gabardina y sombrero su identidad secreta de mago sin que nadie pudiera imaginarlo siquiera, con un brillo en los ojos que era un mero reflejo de su poder. Cuando yo nací, estaba nevando, y mi abuelo me confesó un día que leyó en los copos de nieve que yo sería la que conocería su secreto, para que alguien lo pudiera contar cuando él hiciera su gran truco final. Yo le preguntaba que qué truco sería ese, y mi abuelo me contestaba que cuando lo hiciera, lo sabría sin necesidad de que él me lo contara, y que sólo entonces podría contarlo a los demás. Cuando llegaba por las tardes del colegio, me hacía pequeñas demostraciones de su magia a escondidas de mi abuela para que ésta no se enterara. Recitaba poesías que increíblemente, rimaban todas en su terminación:
“Dicen de un sabio que un día
Tan pobre y mísero estaba
Que sólo se alimentaba
De las hierbas que recogía
Y exclamando entre sí decía:“¿habrá otro sabio más pobre y mísero que yo?”
Y cuando el rostro volvió
Halló la respuesta viendo
Que otro sabio iba cogiendo
Las hierbas que él arrojó”
Y cuando terminaba me miraba con los ojos brillantes, como en la foto, y a mí me entraba un cosquilleo de nerviosismo porque no quería que se diera cuenta de que no había entendido nada. Pero él sonreía y me demostraba una vez más su magia leyendo mi pensamiento, y me decía que no me preocupara, que algún día, y sólo cuando lo hubiera recitado muchas veces, lo entendería. Y yo abría la boca de asombro porque había adivinado lo que pensaba. Y así pasaba las tardes, deseando salir del colegio para que mi abuelo me contara más poesías con el brillo de su magia en los ojos. Los veranos los pasábamos en su casa.Y yo le seguía a todas partes, y me enseñaba a jugar a las cartas en la mesa a la que mi abuelo le hacía un conjuro para que le diera la sombra. Y todos los días, a la misma hora, movía el sol ante mis ojos y hacía que esa mesa fuera la única que tuviera sombra Nunca le gané ni una sola partida de ajedrez. Luego nos íbamos a comer todos juntos y mi abuela sacaba una toritlla de patata que tanto me gustaba, y mi abuelo nos repartía unos platos de porcelana blancos con flores que hacían que todo tuviera un sabor especial. Sabor a verano, conseguía que las cosas supieran a verano. Mi madre pensaba que sería bueno para mí que jugara con más niños y no estar siempre sentada con mi abuelo conspirando contra el mundo, como ella decía, y lo cierto es que yo lo intenté. Pero ningún juego podía comparase con las batallas que mantenía con mi abuelo en la mesa de la sombra, y acababa sola esperando a que éste se despertara de la siesta, y contaba sus ronquidos y me entraba la risa cuando se le inflaba la tripa al compás del ruido. Mi madre se enfadaba y me obligó a apuntarme a alguna actividad. Y yo me apunté a pintura, y mi abuelo cuando se enteró me sonrió de la forma más especial que jamás nadie me ha sonreído, y consiguió que me sintiera muy feliz con una sola sonrisa. Ese me pareció un truco fascinante. Mi abuelo era jardinero, porque tenía que tener algún empleo para que nadie sospechara que era un mago. Se ponia a arreglar las plantas y podar los rosales haciendo que las flores cambiaran de forma, tamañano y color. Y yo me quedaba bloqueada ante tanta muestra de magia. Como cuando se ponía su sombrero de paja. Llegué a sospechar sobre el sombrero de mi abuelo. Había visto ya a muchos magos con chisteras y no podía evitar imaginar a mi abuelo sacando conejos y pañuelos interminables o ramos de flores del mismo. Pero no era eso. Lo de mi abuelo era magia de la buena. Simplemente se ponía el sombrero y se convertía en dios.Mi abuela me contó una vez, que mi abuelo tuvo que viajar muy lejos cuando eran muy jóvenes, cuando todavia no se habían casado porque mi abuelo no se llevaba muy bien con un señor que era muy importante aquí, el señor Franco. Y mi abuelo viajó por toda España Decía mi abuela que al señor Franco no le gustaban los rojos, y yo no entendía nada. Las únicas veces que había visto a mi abuelo un poco más rojo era cuando cantaba villancicos y tocaba la zambomba en día de Navidad en el salón de su casa ópera en el salón de su casa, así que pensé que al señor Franco no le debía gustar nada los villancicos.Así que le pregunté a mi abuelo que si el señor Franco hizo eso porque a mi abuelo le gustaba cantar villancicos, y el soltó una carcajada, y me dijo que al señor Franco solo había una cosa que le gustaba, joder. Y mi abuela le gritó mucho porque me había dicho eso, y a mí me entró la risa. Y así fui creciendo rodeada por la magia de mi abuelo, sin darme cuenta de que él había crecido también, y se había hecho un poco más viejo. Pronto empezó a mezclar las letras de las poesías, y mi abuela se enfadaba y le decía que así no eran, que las estaba olvidando, y yo me enfadaba más y le decía a mi abuela que a mí me gustaban más así, y mi abuelo me sonreía de un modo muy extraño, y a mi me entraban ganas de llorar. Y él me iba dejando sus libros que yo leía por la noche en mi cuarto, y estoy segura de que mi abuelo desde su casa hacía que yo entrara en el mundo de magia de los libros que me dejaba. Y me convertía en la protagonista de las historias y me olvidaba hasta de que estaba en mi cama para viajar en globo alrededor del mundo, o por el fondo de la vida submarina, nada menos que diez mil leguas; si se hubiera enterado mi madre de lo lejos que me iba de casa cada noche se habría enfadado mucho. Pero inexplicablemente nunca se enteró, lo que a mí me parecía increíble, con el ruido que se tenía que oír desde mi habitación a la suya, sobre todo cuando me atacaban los ladrones y me tenía que defender con mi espada. Le pregunté a mi abuelo si le hacía algún hechizo para dormirla, pero me dijo que no, que mi madre siempre había tenido un sueño muy profundo.Mi abuelo empezó a envejecer más deprisa que los demás, y cada vez se le olvidaban más cosas. Yo enseguida supe que estaba empleando todas sus fuerzas en su gran truco final, y estuve a punto de decírselo a mi abuela un día que la vi muy triste, pero era un secreto, y los secretos no se pueden contar. Llegó el día que mi abuelo hizo su gran truco de magia. Era la noche antes de mi graduación, la noche antes del día en el que murió Shakespeare y Cervantes.Yo no estaba en casa , y mis padres se habían ido porque mi abuelo se había puesto muy malo, y yo tuve el presentimiento de que estaba a punto de hacer su truco y eso me puso muy nerviosa. Cuando me impusieron la beca vi la cara de mi madre, que estaba llorando. Ella me abrazó yo lo entendí todo y lloré también con ella. Lo había conseguido. Había conseguido hacerse invisible. Y no sé por qué pero tuve la sensación de que en ese momento estaba en la habitación mirándonos, y a la vez que lloraba, le sonreí. Ha pasado muy poco tiempo y aún no le he contado a nadie el secreto que nos unía tanto, precisamente por eso, porque aún nos sigue uniendo y a mí me gusta que sea así. Tal vez algún día leeré en los copos de nieve a quién se lo tengo que contar, como lo hizo mi abuelo. Me dejó restos de su magia, porque un día que estaba leyendo una poesía que a él le gustaba mucho, de pronto la comprendí:
“Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón sus nidos a colgar
Y otra vez con el ala en tus cristales jugando llamarán
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
Tu hermosura y mi dicha a contemplar
Aquellas que se aprendieron nuestros nombres
Esas no volverán………..”
Comprendí que los pájaros que fueron testigos de todos los momentos que viví con él no volverían nunca. Comprendí que él no volvería nunca. Seguro que en ese momento entró con su invisibilidad en mi habitación y me lo explicó todo al oído. En ese momento me sentí muy bien. Jamás podré sentirme mejor que en ese segundo de tiempo en el que mi abuelo regresó para recitarme por última vez el poema que tantas veces me había dicho que algún día comprendería. No sé dónde estarán ahora los pájaros que se aprendieron nuestros nombres, pero seguro que nos recuerdan y guardan nuestro secreto sobrevolando otros mundos. Sólo ellos saben que fue mi abuelo el que me hizo creer en la magia. Y siempre creeré en la magia gracias a él.
Todavía conservo en mi memoria el brillo de tus ojos. Te quiero abuelo.
 
No nació en jueves...
Dicen que las personas que nacen en jueves, son tímidas, creativas, sensuales y tiernas; así soy yo, nací en jueves.Tal vez por eso quería que mi blog también naciese en el quinto día de la semana, pero se adelantó!
Ayer no pude escribir lo que me hubiera gustado, ¡menudo día! pasé toda la tarde en el hospital. Urgencias, como siempre, a tope! ¿Por qué siempre que me toca ir hay tanta gente? Creo que lo hacen para que no me sienta sola. Ya es la tercera vez que voy en este mes, dicen que a la cuarta me regalarán un pase VIP ( ¡qué horror!). La primera fue en plenos exámenes. Un día iba caminando por la calle con mi ligue ( yo la he ligado a ella, no ella a mi) y cuando regresé a casa tenía el tobillo rojo, rojo.. y me picaba muchísimo! mis compis de piso me dijeron :
ELLAS:" date un poco de after bite" ( ya sabèis, te pique lo que te pique, AFTER BITE!)
YO: "¿AFTER BITE? jaja, si claro, es algo que se suele tener en casa!
ELLAS: " Vale, pues amoníaco, que de eso si hay"
( Muy poco convencida les hice caso, el escozor y el picor bajó, pero yo me quedé medio mareada.... ¿ por qué huele tan mal?)
A la mañana siguiente normal, ni rastro, sólo dos puntitos rojos, extraños, pero no dejaban de ser insignificantes puntos rojos en mi precioso tobillo.
Quince días después ,y un fín de semana antes de un examen de latín estoy en la parada del autobús para regresar a casa y me empiezo a encontrar fatal, llegué a casa con 40 de fiebre! el tobillo hinchado y de un color raro, al igual que la pierna.... corriendo a Urgencias..... donde me atendió una dermatóloga... que madre mía lo interesante que era aquella mujer..., pero más interesante fue que mi tobillo estaba así porque aquellos puntitos rojos eran los colmillos de una araña solitaria marrón, en fín..... mi tobillo sigue igual de precioso y el latín aprobado!
La segunda: una inflamación de un huesecito que une el oido con la mandíbula..... diagnóstico BRUXISMO!
La tercera, ayer. Mi doble contractura ha despertado y no me dejaba respirar. Nunca hagàis caso a nadie cuando os propongan hacer un nuevo tipo de adominales o flexiones. Me dieron un relajante muscular y os aseguro que vi a aquella dermatóloga.... creo que me voy a pintar un lunar en la encía para poderla ver de nuevo y tenerla más cerca, cara a cara.... ¿pintarme un lunar en la encía?, para qué, si ya tengo uno!
Que cosas más raras. ¡Chiudi porte e finestre!
 
Por fín....
Ha nacido, siempre quise que mi blog fuese cáncer.