A new day has... come
Dimes y diretes de mi vida
Acerca de
What goes around... comes around [Justin Timberlake]
Sindicación
...what goes around, goes around, goes around, comes all the way back around...
 
Un break
He colgado tres partes de un relato que estoy escribiendo. El personaje que sale vive en mi casa, en mi barrio, pero no soy yo. Es raro, pero mira, así es mi relato. Quizás es una proyección freudiana de mi yo ideal jajaja Me entretiene y me gusta escribir esta historia. Otro dia cuelgo la continuación.
Pasando a la realidad últimamente estoy bastante animado. Ayer noche salí con un amigo de la uni (gay) a tomar algo en un bar (gay) de copas con billares (gay) jajaja es broma... que hay en Consejo de Ciento llamado Ámbar. El sitio está bien, me gusta. Me lo enseñó otro amigo, con el que me lié aquel dia en arena yendo borracho. Ahora ya no lo veo y casi ni me habla por el messenger. Encima hace poco conocí por una web de perfiles a su ex, que me cae muy bien, así que alomejor anda un poco molesto. Bueno, no lo conocí por una web de perfiles. En realidad lo vi una vez en Ámbar, y me gustó. Me pareció muy serio y altanero (ahora lo entiendo, sabiendo que era un encuentro entre dos ex) pero este chico no me lo presentó, así que no dije nada. Y luego lo vi en esa web de perfiles, hablamos y lo tengo agregado al messenger. A ver cuando quedo con él.
También he conocido a un chico bastante interesante al que aun no he visto en persona. Por las fotos que he visto está muy bueno, pero créeme si te digo que para nada me importa su físico. Parece muy majo y me encanta hablar con él.
Otra cosa! Este martes me voy con las de la uni al carnaval de Sitges, disfrazado (o eso se intentará) de Wally. Lo que me ha puesto nervioso del tema es que también va el chico este de mi clase que me gustaba. Una amiga me dice que no sea tonto, que aproveche el estar en Sitges y el alcohol para lanzarme jajaja y que luego si resulta que no es gay... "uy! que me estás contando! no recuerdo nada..." La verdad es que no estaría mal... :P Ale, pues to be continued! besitos!
 
Un poco de ficción... (III)
Desesperándome por momentos, volví a entrar dentro. Por la tele decían que en Barcelona probablemente ya no quedaba nadie sano por las calles. Ni en las calles, ni en edificios públicos. Según estimaciones, unos seiscientos mil infectados vagabundeaban por la ciudad. Unas veinte mil personas habrían muerto en enfrentamientos. Habrían abandonado Barcelona trescientos mil ciudadanos. Y dentro de los edificios aún quedaban alrededor de un millón de supervivientes, como se nos empezaba a llamar. Se nos pedía que bajo ningún concepto abandonáramos nuestros pisos y que esperáramos a que el Ejército nos evacuara. Tampoco había sido muy difícil sobrevivir, pensé. Pero al reflexionar me di cuenta de que la mayoría de la gente trabaja, y que fue a la hora punta de la mañana cuando el caos explotó sobre la urbe. Por tanto mucha gente fue sorprendida mientras se desplazaba a los puestos de trabajo, ya fuera en metro o en autobús, en coche o por la calle.
Finalmente llego con mi relato al día de hoy, el tercero desde que empezó todo. Esta tarde he vuelto a hablar con mis padres. Siguen retenidos en Igualada y parece que los van a evacuar más lejos aún. Me pedían que por favor tuviera cuidado y que bajo ningún concepto saliera de casa, que me esperara a que llegaran soldados a buscarme. Mientras que el caos en Barcelona y las ciudades que la rodean ha dado paso a una desagradable tranquilidad, se empieza a perder el control de Terrassa, Sabadell, Sant Cugat, Castelldefels, Granollers i Mataró. También se han producido casos por el norte en Girona y por el sur en Reus y Lérida. Lo más preocupante es que han aparecido casos en Madrid, Santiago de Compostela, y Londres. Al parecer, antes de que cerraran el Prat, diversas personas infectadas pero sin desarrollar síntomas subieron en aviones hacia estas destinaciones, lugares de residencia. Al llegar se les aisló como medida de precaución, sin informar a los medios para no extender la alarma. Pero pasadas unas horas, al entrar en la fase violenta de la enfermedad, contagiaron al personal de cuarentena. Éste a su vez contagió al personal del aeropuerto, y éste a los viajeros que a estas horas están esparciendo el virus por las calles de sus ciudades. Cabe decir que la palabra contagiar es un eufemismo comparado con el hecho en sí. Los enviados especiales tanto aquí como en el extranjero solo reportan imágenes de muertos, sangre y violencia.
Empiezan a decir por la tele que el suministro de electricidad en Barcelona y su área peligra, así que estoy cocinando todos los congelados que tenía y los meteré en la nevera mientras haya electricidad. He llenado la bañera, las picas de los lavabos y todos los recipientes de agua por si la cortan. Y he intentado organizar todo lo que hay comestible en casa, que no es poco.
Creo que voy a convertir este relato en un diario, así mato el aburrimiento y me desahogo contando lo que sucede. Hoy es el cuarto día, domingo 26 de febrero de 2006. Esta mañana se fue la luz durante dos horas. Por fortuna volvió y por ahora sigo teniendo electricidad. He intentado llamar a mis padres, pero las líneas están colapsadas. Ahí fuera la infección no hace más que extenderse. En un área de cien kilómetros a la redonda sólo se permite la entrada a militares. Han salido imágenes del centro y parecía una película de zombis, con las calles repletas de seres deambulantes. Las Ramblas, plaza Cataluña… todo lleno de infectados. En medio del maremágnum de cuerpos delirantes, el Ejército intenta rescatar a supervivientes de dentro de sus casas, pero es casi imposible. Por cada diez ¿zombis? que matan, aparecen veinte más. Rodean los camiones y blindados, se suben encima, los vuelcan… Están habiendo muchas bajas entre los soldados. Pero es que si no hacen nada, en un mes no quedará nadie vivo en la ciudad debido a la falta de alimentos. Yo por ahora no tengo problemas, pero en una semana no me quedará ni leche.
Empiezo a plantearme la idea de salir de aquí. Coger el coche y huir de la ciudad. Total, estoy muy cerca de la ronda y de la ronda hasta las autovías no hay mucho. No creo que haya gente de esa en medio de la autovía.

Lunes, 27 de febrero.

Se ha ido la electricidad. No tengo tele, no tengo Messenger, no tengo Internet, no tengo radio y tampoco funciona el teléfono. Las bombas de agua del edificio han dejado de funcionar. Así que tampoco tengo agua corriente. Pero sigo teniendo gas.
Ahora si que ya no sé cómo pasar el tiempo. He picado a los vecinos de mi rellano por hacer algo, pero nadie me ha contestado. Y por ahora paso de pasearme piso por piso a ver quién hay. Así que leeré libros. Hoy he empezado “El códice secreto” y bueno, me engancha y me hace olvidar por momentos la situación ahí fuera. Es curioso cuánto te puedes llegar a meter dentro de una historia al leerla.
En cuanto a la situación… no hay cambios. Las calles están igual. O quizá no hay tantos infectados. Por otra parte aún no he visto ni un solo camión del Ejército acercarse por aquí y los disparos cada vez se oyen con menos frecuencia. También es menor el número de helicópteros que sobrevuelan la ciudad.
Joder, no sé que hacer. Me voy a volver loco aquí metido. Llevo ya cuatro días sin salir de casa. Pero es que salir a la calle es una locura. Y además, ¿qué voy a hacer? ¿Saludar a esa gente y preguntarles que qué tal les va el día? Me quedaré aquí hasta que se me acabe la comida o el agua. Entonces idearé un plan para irme. Hasta entonces disfrutaré de mi refugio.

Martes, 28 de febrero.

Ya me he acabado “El códice secreto” y estoy empezando “Memorias de una Geisha”. La quería haber ido a ver al cine, aunque me recomendaban que primero leyera el libro, que siempre suele ser mejor. Creo que no tengo otra opción ahora… así que venga, a leer sentado en el sofá del comedor mientras la ciudad se pudre ahí fuera.
Ya no se oye nada. Ni militares, ni helicópteros, ni nada. Ni siquiera estos imbéciles de ahí abajo meten ruido. No sé, en todas las películas de terror que he visto, los zombis gimen ¿no? Pues estos no. Algunos ni se mueven. Se quedan horas de pie mirando a un punto fijo, se mueven un poco y se vuelven a quedar pasmaos. Lo único que oigo son los graznidos de las putas cotorras verdes, cantos de pájaros cuyos nombres desconozco y de vez en cuando algunas voces y gritos.
 
Un poco de ficcion... (II)
Cogí el móvil y envié sms a todo el mundo. Avisando de que no iba a la universidad, advirtiendo del peligro de la situación y comunicando que me iba a quedar en casa todo el tiempo que hiciera falta. Todo esto sin dejar de mirar la tele.
Al cabo de unas horas la situación seguía igual e incluso peor. Nuevos focos de violencia aparecían en pueblos y ciudades circundantes a las antes anunciadas. Hacia las tres de la tarde se declaró el estado de Emergencia en Cataluña. Conforme avanzaba la tarde empezaron a surgir teorías sobre el origen del problema. Había dos predominantes. O se trataba de una enfermedad contagiosa, altamente patógena, parecida a la rabia, o bien un ataque organizado por parte de grupos extremistas. A las ocho de la tarde aproximadamente, el Gobierno Central había ordenado el cierre de los accesos a Cataluña y el cierre de la los puntos fronterizos con Francia. El Ejército creó puntos de control en la E-15 tanto en la “frontera” con Valencia como con Francia, en la E-90, la N-II, la N-145 en Andorra, en la C-16 cerca de Puigcerdà… Nadie podía entrar ni salir por autopistas o carreteras generales sin pasar por estos check-points. A su vez, se habían creado tres círculos de contención militar alrededor de los tres principales focos españoles, Tarragona, Barcelona y la Costa Brava. Me pareció muy exagerado que tan sólo 12 horas después de mi salida a la calle, el Ejército estuviera actuando de esta forma. Desde el PP se quejaban del secretismo del gobierno y exigían una comparecencia inmediata de Zapatero en el Congreso explicando a qué se debía la celeridad con la que el Ejército había tomado las vías de comunicación. Desde el PSOE se excusaron diciendo que los acontecimientos se precipitaban de una forma tan rápida y eran de un origen tan desconocido que toda prevención era poca. Mientras escuchaba todo esto sonó el teléfono. Eran mis padres. Habían pasado por Lérida antes de la puesta en marcha de los check-points, pero a la altura de Igualada, donde se iniciaba el círculo de contención de Barcelona, el Ejército ya había cerrado la autovía y no se podía pasar, así que pasarían la noche en un hotel de la ciudad. Después de tantas horas mirando la tele e Internet, intenté cenar un poco y a las cuatro de la mañana, cuando ya no podía más, me fui a dormir.
A la mañana siguiente me desperté tarde, preguntándome si había tenido una pesadilla o lo del día anterior había sido real. Pero al encender la tele volví al estado de angustia anterior. Ya no había voces discordantes entre los políticos. Todos los partidos apoyaban sin reservas al Gobierno. Por otra parte, la OTAN había ofrecido ayuda tanto a España como a Francia para controlar la situación. En una declaración en Bruselas, Condoleezza Rice informó de que los Estados Unidos se comprometían a enviar tropas en caso de que los acontecimientos desbordaran los controles establecidos.
El caos en Barcelona era total. Se había suspendido el transporte público, se había cerrado tanto el puerto como el aeropuerto, se había disuelto el ayuntamiento, la Generalitat y la Delegación del Gobierno se habían trasladado a Manresa y tanto la Guardia Urbana como los Mossos de Esquadra habían sido retirados. En lugar de ellos, el Ejército luchaba por imponer el orden en la ciudad. Informaban de cientos de muertos y miles de infectados. Ahora sí que parecía claro: se trataba de una epidemia. Análisis a fallecidos infectados mostraron que se trataba de un virus completamente nuevo y por tanto, sin cura. Según las primeras teorías, el virus destruía las neuronas de la corteza cerebral y hacía mutar a las del resto del cuerpo, haciéndolas independientes del oxígeno. De qué manera sobrevivían las nuevas células aun no se sabía. Este hecho explicaba cómo al desangrarse el cuerpo, o dejar de funcionar el corazón o los pulmones, el organismo continuaba funcionando. Pero tan sólo era una teoría creada a partir de la autopsia a dos personas.
Sin saber qué hacer volví a salir a la terraza. Abajo en la calle seguía la ambulancia de ayer, vacía. También los dos coches y la moto. El incendio de la tienda, ya extinguido, había consumido todo el edificio que se había desplomado parcialmente; sin embargo no había afectado a los de al lado. Ahora no había agitación. Una extraña calma llenaba el ambiente de mi barrio, rota cada poco por ráfagas de disparos lejanos. Se veía a gente, probablemente infectados, vagar de aquí para allá sin rumbo fijo. Conté veintitrés. Uno de ellos vestía como un bombero. En un ataque de rabia sin sentido, fui hacia la cocina y cogí un vaso, el más grande que ví. Desde la terraza y con toda la fuerza que pude lo lancé hacia la calle, en medio de la gente. No vi como se hacía añicos, pero el ruido fue enorme. Todos se giraron hacia donde había caído el vaso y fueron hacía allí. Uno incluso se puso a correr para luego pararse al ver que no había nada. Minutos después pasó un Audi A4 negro por la calle. Los infectados corrieron hacia él y al rodearlo, el coche aceleró y los embistió. Dos salieron volando por encima, otro chocó contra la luna y la agrietó, así que el conductor dejó de ver lo que tenía delante. El coche siguió atropellando a la gente a toda velocidad. Otra persona se estampó contra la luna y la rompió del todo, cayendo dentro del coche. Los ocupantes la empujaron fuera y aceleraron, atropellando a más gente y desapareciendo de mi vista. No veía ya el coche, pero seguía oyendo los golpes de los cuerpos contra el coche. Un reguero de personas se formó en la calle corriendo tras el vehículo. Finalmente, como un ruido lejano, me pareció escuchar el sonido de un fuerte choque.
 
Un poco de ficción... (propia)
Una estridente melodía polifónica sonó en la habitación. Medio dormido, alargué el brazo automáticamente, como cada mañana, para apretar cualquiera de los botones de mi teléfono móvil. Al hacerlo, el silencio me rodeó plácidamente otra vez. Pero me tenía que levantar, así que después de incorporarme en la cama, me dispuse a prepararme para ir a la universidad.
Desde la cocina, mientras tomaba una taza de café con leche me paré a escuchar los sonidos de la calle. Gritos, sirenas, y ruidos que parecían disparos… Me intrigó bastante qué estaría pasando, pero continué con mis cosas como si nada. Salí de mi piso, cogí el ascensor y bajé al parking. Entré al coche, conecté mi mp3 al estéreo, arranqué y subí a la calle.
Fue allí cuando me di cuenta de que algo no iba bien. Justo enfrente de donde me encontraba, en medio de la acera, un coche se había chocado contra el semáforo. Tenía los cristales rotos y algunas manchas de sangre en la puerta abierta. Unos metros más hacia la derecha dos personas yacían en el suelo envueltas en un gran charco de color granate. Un coche patrulla pasó a gran velocidad Paseo Valldaura arriba, sorteando varios coches parados en medio de la calle. Dos chicas pasaron corriendo y gritando por detrás de mi coche. Tras ellas, un hombre de mediana edad las seguía como un desesperado. Al pasar a mi lado, se detuvo un momento y se giró hacia mí, supongo que atraído por el ruido del motor. Un escalofrío sacudió mi cuerpo al verlo. Tenía la boca y la barbilla sangrientas, y una herida en el cuello le había manchado de sangre la cazadora y parte de los pantalones. Se quedó observando y se abalanzó sobre el coche, golpeando violentamente la ventana del copiloto. No me había dado cuenta de que tenía los seguros quitados, pero a él no pareció interesarle abrir la puerta. Aceleré y salí a la calzada. Crucé la mediana de palmeras por el paso de cebra y continué paseo arriba en dirección a la ronda. Por el retrovisor vi como el loco herido corría intentando darme alcance. Detrás de él, un autobús aceleraba y le pasaba por encima.
Aún no comprendía nada, pero estaba empezando a perder el control y dejarme llevar por el pánico. No pude ir muy rápido ya que la calle estaba llena de coches que al ser abandonados sin dejar el freno de mano habían ido hacia atrás hasta que, girando, se habían parado contra los bordillos o contra los coches aparcados en línea a la derecha. En más de una ocasión tuve que golpearlos para poder pasar. Pero no era lo que más me preocupaba. Lo que realmente me asustaba era la cantidad de “locos” sangrientos que veía. Estuve a punto de atropellar a unos cuantos, algunos niños.
Pronto me di cuenta de que había sido una estupidez seguir con el coche en vez de refugiarme en casa. Así que di la vuelta en la rotonda de Karl Marx, situada al final del paseo y volví por donde había venido. Cuando llegué al parking se acercaron tres degenerados de esos. Acercarse no es la palabra, porque literalmente se pegaron en cuestión de segundos contra el coche. Supe que no podría entrar al parking sin que esos tres capullos me siguieran dentro. Pero mientras pensaba todo esto, las puertas del aparcamiento subterráneo se abrieron y salió un vecino con un Volkswagen Touareg a toda prisa. Los imbéciles que me estaban golpeando el coche se lo quedaron mirando y uno de ellos fue arrollado por el morro del todoterreno. Éste, en vez de parar, aceleró aun más y desapareció calle abajo, mientras los otros dos exaltados corrían detrás de él. A todo esto, las puertas del parking empezaron a cerrarse otra vez, así que todo lo rápido que pude bajé por la rampa para entrar. Se ralló toda la parte derecha del coche al chocar con la puerta, pero conseguí estar dentro por fin, con las puertas cerradas y con el caos que reinaba en las calles apartado de mí.
Bajé a la segunda planta y aparqué en mi sitio. Por unos segundos me quedé dentro del coche procesando todo lo que había visto. Sin poder contenerme empecé a llorar asustado, pero al darme cuenta de estar llorando me sequé las lágrimas con las manos y bajé del coche. Miré la rallada en la carrocería y la fui siguiendo con la mano, notando la aspereza de la pintura saltada. Cuando llegué a la parte de atrás vi que había manchas de sangre en el capó del maletero. Incluso la pegatina blanca de Hello Kitty que puse entre risas semanas atrás estaba salpicada de rojo.
Una vez en casa encendí la tele a ver si daban algo de esto por las noticias. Por fuerza lo tendrían que estar haciendo. En Televisión Española estaban dando un especial informativo, presentado por la chica fashion y el canoso guaperas, como los llamaba yo. Al parecer, en la costa mediterránea desde Tarragona hasta Génova, se estaban produciendo casos de revueltas sociales que, aunque puntuales y minoritarias, se caracterizaban por una violencia muy acusada. Se sospechaba que éstas estaban relacionadas entre sí, pero aún no se sabía en qué manera. Los violentos eran difícilmente reducidos y el caos se extendía rápidamente por las ciudades afectadas. Recomendaban a los habitantes de Tarragona y alrededores, Barcelona y alrededores, Mataró y Palamós (ciudades afectadas hasta el momento en España) permanecer en sus casas hasta que la situación estuviera bajo control.
Llamé al pueblo para hablar con mis padres, que junto con mi hermana habían ido a visitar a mis abuelos. Me dijeron que volvían aquella misma tarde, que no saliera de casa y que no abriera la puerta a nadie. Le expliqué a mi padre lo que me había pasado y le dije que no me parecía buena idea que vinieran, porque aunque yo en casa estaba sobradamente a salvo, las calles se habían convertido en un lugar muy peligroso. No conseguí convencerle, así que en unas ocho horas estarían de vuelta.
Mientras tanto me asomé a la terraza para ver lo que pasaba en la calle. Desde un dieciséis poseía un palco privilegiado y seguro desde donde contemplar la situación, aunque lo que vi me hizo estremecer. Abajo había gente corriendo en todas direcciones, tan histéricos que no sabía quién estaba mal y quién estaba bien. El Caprabo parecía cerrado, porque aún encontrándome justo encima y por lo tanto no poder ver las puertas, no se veía a nadie entrar ni salir. Dos coches yacían parados en medio del Paseo Verdum así como una moto de gran cilindrada caída. Otro estaba envuelto en llamas dentro de una tienda, contra la que se había estrellado. El fuego había medio consumido ya el coche y la tienda, y las llamas subían amenazantes hasta la ventana del primer piso del inmueble. Pronto aparecieron un camión de bomberos y una ambulancia. Del primero salieron tres bomberos que rápidamente empezaron a lanzar agua sobre el incendio con la manguera. Mientras lo hacían, tres capullos de esos se acercaron corriendo y les atacaron. De la ambulancia habían salido dos hombres con batas blancas que al verlos volvieron a meterse dentro del vehículo. Antes de que pudieran cerrar las puertas, una cosa de esas entró dentro. Al lado, uno de los bomberos consiguió esquivar a los otros dos violentos mientras sus compañeros caían al suelo gritando. Éste sacó una pistola de su traje y sin pensarlo dos veces, le voló la cabeza a uno de los atacantes. Un segundo después, otro disparo resonó en el barrio. Cinco o seis pirados más se unieron a la fiesta. El bombero empezó a disparar contra ellos pero ésta vez no acertó ni un solo tiro. Rápidamente se subió al camión y arrancó. Mientras el camión se iba, un grupo de una docena o más de personas se formaba alrededor de la ambulancia. Aunque ya no cabían dentro, todos intentaban entrar de forma desesperada. Aquello era demasiado para mi, así que me dispuse a entrar de nuevo en casa. Pero antes, lanzando una rápida mirada al horizonte, pude ver columnas de humo que se elevaban sobre la ciudad mientras no pocos helicópteros la sobrevolaban. Al fondo, en contraste con el negro, el azul intenso del mar, por el que decenas de barcos y veleros parecían abandonar la ciudad.
 
When the man comes around
Ayer vi una peli bajada con el emule, "Dawn of the dead" versión 2004. Ni me enteré cuando salió en el cine, pero navegando por Internet me la encontré y me picó el gusanillo de la curiosidad. Creo que es la mejor película del género que he visto. Hay sustos, hay angústia, hay miedo, hay humor, hay mucha sangre y violencia, pero en cambio no hay mucha tripa desparramada, que a estas alturas de nuestra era es un recurso bastante inócuo e inútil. Nose, no soporto las pelis gore que pretenden dar asco porque ciertamente, a mi no me lo dan. ¿¿Cómo puede ser asqueroso algo que sabes que es mentira??
En cambio, por Internet me encontré una página, supongo que de algún soldado, donde salían multitud de fotos. En una de ellas, salía un hombre herido con el brazo quemado dede el hombro hasta el codo. A partir de ahí sólo continuaban el cúbito y el rádio de color blanco. Y en vez de darme asco o impactarme, dicha foto me deprimió bastante por lo que significaba. No te digo que se me pusieron los ojos llorosos, pero casi.
Y es que el hombre puede ser muy malo. ¿Pero por qué? Es que no lo entiendo... supongo que si eliminas la conciencia es más facil ser malo, pero aún así... no sé...
Volviendo a la peli... es una pasada!! a mi es que me encantan las historias sobre el fin del mundo o de nuestra sociedad. En esta, de repente, de la noche a la mañana surgen casos de personas que se han vuelto locas y se dedican a atacar a los demás para comérselos. Al morder, contagian el virus y éste se expande rápidamente. No lo explican, pero weno, en todas las historias (si se trata de un virus) éste ataca las células del cerebro y las transforma, creando un nuevo órgano, un nuevo cerebro, no dependiente del oxígeno (así aunque el cuerpo se desangre, el cerebro ni se entera). Y nada, los supervivientes de una zona se refugian en un centro comercial. Van muriendo y tal, y al final deciden escapar de allí. La peli tiene un final bastante chulo. Si no la has visto y te gusta el tema, te la recomiendo.
Hoy he vuelto a ver a... un chico que me gusta de la uni. Es que se pone super contento siempre que me ve, y claro, yo no soy de piedra y me ilusiono. Hacía tiempo que no lo veía. Jooo es q cuando lo veo me encanta y cuando no lo veo pienso que tengo que pasar de él. :S Me doy tanta rabiaaa!! Un día me lo voy a merendar jajajaja noooo, que no es sólo su físico lo que me atrae xD Pero es que pienso que si yo le gustara, nose, se hubiera dado cuenta de que él a mi me gusta. Será que le he mandado pocos sms q no venían a cuento... Weno ya seguiré contanto más cosas que no se que me pasa que me cuesta escribir. Un beso
 
me hago viejo...
Este post va a ser cortito, pero tiene sustancia para mí. El caso es, que por primera vez, sin influencias del alcohol, el cuerpo me ha fallado. Como mente que soy, o que me siento, me siento traicionado por el resto de mi cuerpo. Me ha dicho que no, que no podía más, que me fuera de paseo yo y mi carrera, pero que él se iba a dejar llevar e iba a pasar de mis órdenes.
Hoy tenía una entrega parcial de proyectos. Hace días que lo voy trabajando, pero ayer estuve todo el día comiéndome el tarro intensamente para conseguir una solución al problema planteado en el enunciado del ejercicio. Sesenta viviendas y doscientas plazas de párquing en una antigua colonia industrial del Llobregat. Cuando la tarde empezaba a dar paso a la noche, me vino la iluminación y empecé a plasmar todas mis ideas mediante líneas, polilíneas y tramas de autocad. Así estuve hasta las cinco de la madrugada, cuando la vagancia me pudo y decidí dormir dos horas, hasta las siete.
Me levanto a las siete como si hubieran pasado mil años, desayuno, enciendo el ordenador y prosigo. Tengo los ojos muy cansados y necesito apoyar la cabeza entre mis brazos sobre el escritorio unas cuantas veces. Manteniendo la vista sobre la pantalla, mi cabeza empieza a flotar y a desestabilizarse. Todo empieza a dar vueltas. Por precaución decido dormir una hora más, hasta las nueve (la clase empezaba a las once y media, pero decido llegar allí a la una). Y me meto en la cama.
Y ahí empieza el cachondeo. Como cuando llego borracho a casa, todo da vueltas y más vueltas. Si mi cabeza no está totalmente mirando hacia el techo, las vueltas son bastante violentas. Aun así, boca arriba, noto que me vienen ganas de devolver. Voy al lavabo. Escalofríos. Estoy a punto, pero no devuelvo. Hecho polvo, me vuelvo a la cama, donde todo vuelve a girar, pero esta vez consigo mantenerme incómodamente quieto mirando el techo y me puedo dormir. Hasta la una y media del mediodía. Que mal.
Mañana tendré que ir al departamento, hablar con la becaria o colar por algún lado mi entrega. Estoy super cansadooo :S Y esta tarde he quedado con dos amigas, a una de las cuales no veo desde hace 6 años...
 
Feliz que??
Hoy me he despertado sin saber qué clase de día era hoy. Me acordé ayer y los días anteriores, pero hoy no he caído. Hasta que escuchando una emisora house por internet, gaydarradio para más señas, he odio las palabras mágicas, valentine's day. De repente mi mente se ha autobombardeado con mil imágenes de parejas riendo cómplicemente, cajas rojas de nestlé, rosas rojas, corazones, sábanas blancas arrugadas sobre la cama... Se trata de un día que si tienes pareja puedes aprovechar para celebrar lo mucho que os quereis y lo super bien que estais juntos. Pero si no tienes pareja es un día que, o bien desaparece de tu calendario, o bien le cojes manía. A mí sinceramente nunca me ha gustado celebrarlo, y eso que he pasado por él dos veces con pareja. Pero ahora que no puedo celebrarlo aunque quisiera... pues... jo! Alomejor me compro una caja roja de bombones para celebrar lo bien que estoy conmigo mismo jajaja
Recuerdo los días en los que no me imaginaba sin novio. Había estado tanto tiempo "sólo" y ahora por fin tenía a alguien... Nose, no conseguía imaginarme soltero otra vez. En cambio, ahora, me sucede exactamente lo contrario. No me imagino con alguien al lado. Es que he aguantado y cedido en tantas pequeñas cosas durante tanto tiempo, que creo que ahora no podría aguantar nada. Me debo haber convertido en un huraño sin corazón? Sin corazón en ese sentido, porque a la gente la quiero mucho, pero es otro amor. Vale, si, mil veces habré dicho que me gusta tal o cual chico y que perdería el culo por que me dijeran de salir en serio. No es mentira... pero ahora mismo me parece imposible estar por ejemplo a largo plazo con alguien. En fin, tampoco hay que rallarse. Ya se verá que pasa con el tiempo.
Feliz dia de san valentín si tienes pareja y muerte a san valentín si estás como yo jajaja Besos!
 
Corazón de invierno
Me estoy acostumbrando a escribir cada bastantes días... jeje pero es que tampoco hay mucha cosa interesante que contar.
Hoy he tenido una cita como nunca antes la había tenido. No por buena, porque ha sido normal, sino por el tipo. Se trata de un chico que conocí por una web de perfiles. Unos cuantos mensajes, unas palabras por el messenger y me dijo de quedar. Y yo, que cada vez me gusta menos hablar por el messenger, pensé a ver, que más da que no lo conozcas... es más, si lo conoces en persona te harás una idea mejor de cómo es que no hablando delante del ordenador. Así que le dije que vale. En principio íbamos a quedar anoche para tomar algo, pero me daba un poco de palo y le propuse quedar después de comer para hacer un café. Y weno, eso de tomar un café con alguien que no conoces nada, pero nada, está bien, porque... nose explicarlo, pero me ha gustado el hecho en sí. Al principio era un poco raro, porque no sabía de que hablar, pero ha salido el tema de su trabajo y de mis estudios y por ahí ha ido el asunto.
Después del café, nos hemos despedido y antes de volver a casa me apetecía darme una vuelta. He ido hasta el mercado de Santa Caterina (bajando Via Laietana a la izquierda) y me he metido por unas calles entre edificios nuevos y rehabilitados que están haciendo. Es una pasada. Porque no llevaba cámara, que sino cuelgo las fotos. Encima había una calle super estrecha que le van a cambiar el pavimento, y hoy se podía pasar pero era todo tierra humeda y compacta y piedrecitas desperdigadas. Qué bonito! En serio, da gusto pasear por una calle de tierra flanqueada por edificios de doscientos o trescientos años. Parecía estar de regreso a la edad media.
Encima es un barrio que rezuma vida por todas partes. Me encanta! es un reboltijo de jovenes alternativos, inmigrantes, pijos, bohemios... Creo que quiero vivir allí cuando me independice.
Mirad corazones, esta es Barcelona. Podéis apreciar en el centro, donde confluyen tantas avenidas, nuestro gran monumento fálico (ohh, q ordinaria que soy) y abajo a la izquierda el corazoncito de la ciudad, con forma de corazón por supuesto jujuju


Se nota el cambio de densidad eh? pues es una densidad en todos los sentidos, y me gusta :P Encima los pisos están más baratos que por ejemplo en el Ensanche...
Bueno, cambiando de tema, esta mañana acompañé a mi madre a comprar al àrea de Guissona del barrio porque sino no podía ella con todas las bolsas. Me encanta, entra en la tienda completamente a su bola y el resto de personas se convierten en obstáculos a sortear. Coge los embutidos y la carne que necesita y los deja en el cesto, weno, en los cestos, que yo llevaba otro. Y nos ponemos a hacer cola para pagar. Enfrente nuestro va una señora de unos sesenta años, vestida con un abrigo largo como si fuera una capa y con aires de superioridad. De las típicas que se olvidan que esto no es Pedralbes, sino Nou Barris y que no están comprando en el Gourmet del Cortinglés, sino en una cadena rural catalana. Y que por mucho que quieran, no son nuevas ricas. El caso es que dejaba el carrito en la cola y la tia se largaba a coger más cosas. Y claro, por delante la cola avanzaba y mi madre se ponía negra. El caso es que la mujer vuelve y como si nada mueve el carrito cinco metros hacia adelante, y mi madre, que se movía a base de arrastrar el cesto con el pie, lo propulsó hacia adelante. Supongo que por la rabia contenida jaja lo impulsó demasiado ya que en su periplo a través del suelo deslizante chocó contra el carrito de la señora y contra sus pies xD La mujer nos miró sobresaltada y ante el "lo siento" de mi madre, q más q un lo siento parecía un "te jodes", miró hacia otro lado con el mismo aire de superioridad. Nos reimos bastante de ella y de los nuevos ricos de mi barrio mientras bajábamos por paseo valldaura en dirección a casa...
En fin, a ver cuando cuento más cosas. Besitos!
 
Desinflao...
Hoy es uno de esos días en los que no tengo ganas de hacer nada. Esta tarde había quedado con un amigo para tomar algo, pero he cancelado la cita. En primer lugar porque anoche me dijo una cosa que me molestó bastante. Está estudiando para director de cine, y me explicó que uno de los actores que tenía para un corto que debía hacer se murió. Y lo dijo como, joder se me murió un actor y tuve que buscar otro. Me sonó tan bestialmente superficial que me sentó mal. Vale que el messenger es un sitio en el que puedes equivocar impresiones... pero es que hoy no tenía muchas ganas de hablar con él. Y me daba miedo quedar y estar incómodo. Además hoy no me apetece mucho salir de casa, aunque antes he ido a la pelu y luego me he pasado por el valle Hebrón para unos papeleos de mi madre.
En la peluquería trabaja una de mis cinco tías. Es con la que mejor me entiendo, quizás porque es la más joven. Me acuerdo cuando con 8 o 9 años me venía a buscar a la escuela de música con mechas lilas o azules en el pelo, y mis amigos me decían jo, que tía más moderna que tienes jajaja que recuerdos... Ella no sabe nada de que soy gay, pero creo que se lo huele. Siempre me dice bueno, cuando tengas pareja seré la primera en saberlo no? y yo claro... Y hoy, después de repetirme eso, me decía, refiriéndose a un chico gay que trabaja en la pelu, porque yo a él ya le he dicho que todas las parejas que tenga me las ha de presentar para darles el visto bueno y yo, ahhhhh... jajaja en fin...
Últimamente me doy cuenta de que me paso demasiado tiempo delante del ordenador. Sobretodo desde que me dí de alta en gaydar y bakala... webs de perfiles. Que demasiado. Es que, cuando estoy en casa, o estoy viendo la tele, o estoy en el ordenador:
Opcion A : Chateando por el messenger.
Opcion B: Volando por los mundos blogueriles.
Opcion C: Mirando páginas de perfiles.
Opcion D: Leyendo periódicos, buscando info por la red...
Opcion E: ----censured----
Y no pot ser això. Me voy a quedar ciego xD Me tengo que comprar un nuevo libro. Mmmm... o mejor, acabarme "El códice secreto" que está aquí al lado del teclado rezando "Una gran historia a la altura de novelas como Posesión o El nombre de la rosa" según el NY Times.
Va, un dia si me animo pongo un enlace a mi perfil. Un besote!
 
Ruinas, lluvia, adoquines, capuccinos, cosmopolitans...
Después de ocho días fuera, vuelvo a estar en casa. Bueno, en realidad volví ayer, pero estaba tan destrozado que dormí de 5 a 9 de la noche y de 11 a 11 de esta mañana...
El viaje ha estado genial, aunque también ha tenido sus más y sus menos. Empezaré desde el principio.
Después de horas y horas haciendo la maleta, revisando que no me dejara nada y acordándome de cosas que tenía que llevar pero que había olvidado, cruzé el umbral de mi casa con una maleta de quince quilos en la mano y una mochila en la espalda.
Mi padre me llevó en coche a la estación del Norte, donde había quedado con mis dos amigas. Llegué con la maleta al meeting point y nos dispusimos a subir al autocar que nos llevaría al aeropuerto de Girona. Pero algún mecanismo se conectó en mi cerebro y mis pies se pararon. Mierda, mierda, mierda. Me había olvidado pedirle a mi padre el dinero en efectivo que me iba a llevar, y a él se le había olvidado dármelo. Después de haber estado diez minutos dentro del coche con él sin decir nada, escuchando la radio, esperando a que llegara la hora. Como un rayo salí de la estación a ver si por casualidad mi padre aún seguía allí, pero no. Le llamé al movil. Apagado. Mierda, joder, cagun dena. Llamo a mi madre. Está con mi hermana en el conservatorio de música, hacia donde se dirige mi padre. No llegará hasta dentro de 15 minutos, cuando el bus habrá salido ya. Hostia puta, joder. Vuelvo a donde me esperan mis amigas. Chicas... nos vemos en Girona... Caras descompuestas. Se va el autobús y yo me quedo esperando a mi padre. 40 minutos después, salimos a 150km/h (el pequeño corsa no da para más) hacia Gerona. En media hora, estoy haciendo el check-in. Ufff menos mal. Primer susto superado.
Después de un vuelo movidito con muchas turbulencias (pasamos miedo al aterrizar, ya que a dos metros del suelo, el avión se inclinaba hasta 35 grados hacia los lados) llegamos a Roma Ciampino, donde cogemos otro bus hasta Roma Termini, estación central a pocos metros de nuestro hostal. Subimos a nuestra habitación compartida con otras dos chicas alemanas ("las pedorras", imagínate por qué jaja) y nos vamos a dormir.
Al dia siguiente nos levantamos pronto y visitamos el coliseo y las ruinas de la ciudad imperial. Una pasada. Entras en el gran recinto de los foros y templos y parece que te sumerjas en otro tiempo, en otra atmósfera. Me encantó. Parece mentira que tengan dos mil años, aún y el estado en el que están. Me imaginaba a tios buenos y a chicas rubias paseando en túnicas blancas por ahí jajaja
Proseguimos con la vila palatina, el circo máximo (del que solo queda la forma en el suelo), las termas de Caracalla, la plaza del Campidoglio y la fontana de Trevi. Esta última es una de las cosas por las que ya merece la pena ir a Roma. Es una preciosidad. Como no, me puse de espaldas y después de besarla y pedir un deseo, tiré una moneda (de cinco cents jaja que tampoco voy sobrado).
El domingo quedamos con otras tres amigas que también estaban en Roma, pero por un viaje diferente, y fuimos al Vaticano. Visité la tumba de Juan Pablo II y entré en la basílica de San Pedro. Otra maravilla hecha por el hombre. Es que era preciosa y enorme, gigantesca. En aquel momento estaban haciendo misa, y no dejaban pasar hacia el final a no ser que fueras a comulgar. Y como buenos cristianos jajaja fuimos a comulgar. Parecía un macdonalds, con diez curas dando ostias a la gente. Llegó mi turno y... ya no me acordaba que se decía después de "il corpo di cristo" así que no dije nada y me metí la ostia en el paladar. Una amiga que comulgó junto a mí, después de que el cura le tuviera que decir que se metiera la ostia en la boca, puso sus manos contra el pecho en posición de rezar, juntando las palmas. Es atea, y un clon de angelina jolie, por su aspecto, y de carrie (sexo en nueva york) por su estilo al vestir y al hablar jaja así que tuve que contenerme las ganas de reir al verla en esa posición. Como tampoco sabía muy bien que hacer mientras nos alejábamos bajo la mirada atenta de cientos de devotos, puse las manos en un puño contra el pecho y miré hacia abajo, como meditando ¬¬
Cual fue nuestra sorpresa cuando al salir de la basílica el Papa salió de su ventana para hablar a los fieles. Porque aunque no seas creyente, pues como que te hace ilusión. Como ver a un famoso. Después de hablar y hablar en italiano (aunque también habló en castellano!!) se le acercó un niño con dos palomas y las soltaron. Una se quedó en una de las cornisas cercanas y la otra se metió otra vez en la habitación papal (es que lloviendo, cualquiera se pone a volar...). Después de reir, la voz del papa retumbó por toda la plaza: La colomba vuole rimanere col Papa, ma trovera' la liberta" pero entendimos non trovera la liberta con lo que mirandonos con caras de alucinados, nos empezamos a reír otra vez. Daba un poco miedo la cantidad de niños y jóvenes allí reunidos con pancartas estilo dios es amor y cosas así.
Por la tarde fuimos al trastevere, un barrio precioso, tradicional y típicamente italiano a pasear y tomar capuccinos. Y por la noche fuimos a tomar algo en un pub bastante chulo, cerca de piazza Nabonna. Sólo fue necesario un cosmopolitan para que el alcohol me subiera a la cabeza. Lástima que a las dos el sitio cerraba "por ley, no por descortesía" como nos decía el camarero. Ah, esa es otra. Lo aburrida que es Roma. Se veía a poca gente por las calles, pocos bares y discotecas poquísimas. Yo me esperaba que al ser mediterráneos serían más como nosotros, pero se ve que no. Por lo menos ahora en invierno.
Y weno, fueron pasando los días, fuimos a Tívoli a ver la vila Adriana (residencia de verano del emperador Adriano, una pasada también) y dejamos Roma para ir a Florencia. No me quiero extender porque empieza a ser largo este post, pero diré que es la ciudad más hermosa que he visto nunca. Y eso que no he visto pocas. Una preciosidad, sobretodo la piazza del Duomo y la piazza Signoria. Y también el Ponte Vecchio, con tanto oro y piedra preciosa brillando en las joyerías :P
Finalmente la última tarde fuimos a Pisa, donde a parte de la torre inclinada del Campanile y las no menos inclinadas basílica y battisterio (en serio, vaya mierda de cimientos los tres edificios) no hay NADA jajaja pero nada de nada. Y aquí empieza la parte más crítica del viaje.
Como ya hicimos el año pasado en el aeropuerto de Standsted, teniamos planeado pasar la última noche en el aeropuerto de Pisa, ya que el avión salía a las 8 y veinte de la mañana. Así que después de cenar en el macdonalds de la estación Pisa Centrale, cogimos el último tren hacia el aeropuerto a eso de las diez. Éramos los únicos pasajeros de aquél tren y la zona del aeropuerto da bastante miedo, en medio de una zona industrial. Al llegar, nos dimos un buen susto, porque las puertas de nuestro vagón no se habrían, con lo que corriendo y arrastrando los equipajes, tuvimos que pasar al vagón de al lado para poder salir.
Una vez dentro de la terminal, buscamos un sitio para apalancarnos y nos dispusimos a dormir. Pero a la una menos veinte, un segurata se nos acera y nos dice que el aeropuerto cierra de una a cinco de la noche y nos tenemos que ir a la calle. Encima de malas maneras.
Así que los tres, y una valenciana que conocimos allí mismo por la situación, nos fuimos a la calle y cual vagabundos, nos apoyamos en la pared, hicimos un muro de maletas y nos tapamos con los sacos de dormir. Nadie pegó ojo, por supuesto. A parte de nosotros, había otro chico, al que apodamos Kenny, ya que llevaba el mismo tipo de abrigo que el personajillo de South Park y una pareja de viejecillos ingleses, con una ropa de abrigo que daba pena. Para mantener el calor se abrazaban los dos, y me dio tanta pena que fui hasta ellos y les dejé mi saco para que se taparan. Es que debíamos estar a cero grados.
A las 4 y media nos abrieron las puertas de la terminal y volvimos a entrar en calor. Por suerte nuestros miembros aún no habían empezado a congelarse y no hubo que lamentar amputaciones jajaja La abuelita inglesa me devolvío el saco y me dio mil gracias, y después de unas horas, embarcamos en el avión.
Todo fue genial hasta llegar a Gerona. Un bonito campo de nubes cubría la comarca. A medida que nos acercábamos nos dimos cuenta de que era niebla, con forma de algodón de azúcar blanco. Que bonito! Cada vez las "nubes" estaban más cerca hasta que nos engulleron. Por la ventana no se veía nada, todo blanco. Pero el avión seguía descendiendo preparándose para aterrizar. Empezamos a notar vibraciones y de repente, el ruido de los motores a máxima potencia inundó la cabina. En menos de un segundo el avión se inclinó exageradamente hacia arriba y con los cuerpos aplastados contra los asientos salimos disparados hacia el cielo otra vez, dejando la niebla cientos de metros por debajo en cuestión de segundos. La gente estaba aterrada. Algunos llorando, otros vomitando. Yo y mis amigas alucinando, con caras de espanto. Se veía el miedo y el nerviosismo entre la tripulación, que iban de aquí para allá. Finalmente dijeron que no había sido posible aterrizar por el mal tiempo, que habíamos efectuado una maniobra completamente normal y que lo volveríamos a intentar. Sí claro, qué van a decir, que casi nos estrellamos? Yo no quería que lo volvieran a intentar, ni mis amigas y creo que ni todos los pasajeros. Nos empezamos a poner muy nerviosos, con la risa tonta que te sale cuando sientes esa especie de miedo mezclado con nerviosismo. No se cuantas vueltas dimos alrededor de gerona en el aire, pero se me hizo eterno. Por fin, dijeron que no se podía aterrizar en Gerona y que lo haríamos en Perpignan. Me daba igual, con tal de no volver a meternos en la niebla. Porque de haberlo hecho lo hubiera pasado fatal, en serio.
Así que de Perpignan cogimos un bus a Girona, y de allí el normal hacia Barcelona.
Sin contar los problemas habidos, me lo he pasado genial. Una de las cosas que más me asombró fue la falta de chicos wapos en italia. Alucinante. Recuerdo que paseando por via Condotti en Roma, pasamos por enfrente de Gucci, donde en la puerta vimos al único tio weno de Italia que nos miraba con cara de asustado jajaja supongo que por las babas que se nos caían a los tres de la boca :P
Buff, cuanto he escrito hoy. Seguro que me dejo cosas, pero ya las iré explicando con más calma. Ya me iré pasando por los demás blogs! Muchos besitos!!