con una vez no es suficienteEsta tarde no tenía planes ni nada que hacer, así que recordando que hacía mucho tiempo que no donaba sangre, decidí viajar hasta Hospital Clínic, de la línea azul. Nunca había ido a donar allí, pero es que la última vez que la unidad móvil vino a la universidad no doné. Hacía poco que había tenido una relacion
sexual sospechosa de ser insegura y claro, como no habían pasado ni dos meses pensé que podría donar sangre infectada de por ejemplo VIH, ya que ese tiempo era un periodo ventana en el que podía salir un falso negativo en las pruebas. No sé si se utilizan otros métodos de detección, pero por si acaso, no doné.
Así que ahí me he ido. Quien sabe, igual ligaba. Pero no. Por lo menos vi a uno de los chicos más guapos que he visto en mi vida, sentado en un asiento del metro justo enfrente de mí. Unos tejanos desgastados, pero con gusto. Una camisa... verde? Un cuerpo que quitaba el hipo y unos ojazos azules que me miraron unos segundos largos. Parecía cansado, y tenía la mirada triste.
Vaaa mírame otra vez! Pero una mujer de pronunciado volumen se interpuso en la línea de visión y lo perdí de vista.
Pues nada, yo me bajo aquí. Fui al hospital, busqué el banco de sangre y entré. Rellené el formulario:
no, no, no, no, no, no, no etc... y entré en la sala de donación. Un pinchazo, el tiempo necesario para llenar una bolsa con mi sangre (me encantaba notar el calor de esa parte de mí que se iba por un tubito de plástico) y un zumo de naranja+napolitana de chocolate+camiseta XL de regalo. No ha estado mal. La verdad es que me hace ilusión que mi sangre vaya a estar en las venas de otra persona y eso la vaya a ayudar. Por eso soy donante. Ah! Y tengo que descubrir cómo hacerme donante de órganos.
Después me he ido a dar una vuelta por Portaferrissa, porque tenía que comprar un libro. Me estoy leyendo "La Catedral del Mar" y cuál fue mi desesperación al ver que en el libro que me habían regalado mis padres el relato pasaba de la página 416 a la 449 tan felizmente. De Arnau, Guillem y Mar, pasaba a Arnau, Joan y Eulàlia. Aaaaaah!!!! ¿Quién coño es Eulàlia? Y por saber qué leches pasaba en esas páginas me he tenido que gastar 20 euros. Y mi cuenta no hace más que desinflarse y desinflarse... y me tiene que durar hasta el 1 de octubre... aix
Después del golpe que le dí con el viaje a Madrid... Que por cierto, me encantó esa ciudad! Tiene un no se qué que qué se yo, que me encandiló. Sin embargo... por otro lado... la noté muy castiza. Excepto Gran Vía, calle Alcalá y la zona centro, me parecía todo como un pueblo. Un pueblo gigantesco, pero un pueblo. No sé, no lo digo como algo positivo o negativo, sino como me pareció a mí. Y también me llamó la atención verlo todo en castellano. Es una tontería, lo sé, pero lo noté, era todo como mas... distendido. Creo que me iría a vivir unos años a Madrid, pero para siempre... no.
Otra cosa que me impactó fue lo de los famosos. Aquí en Barcelona, pese a haber 2 millones de personas en la conurbación central y 4 en el área metropolitana, no ves famosos. Es una gran ciudad de anónimos xD (es que a actores de TV3 no los considero famosos, porque son como... de la familia jajaja) En cambio allí, buf, uno, otro, otro, venga, quien da más! Primero fue Amenábar a las puertas de Plaza España, mientras comíamos un helado en un banco de la Gran Vía. Luego fueron unos cuantos actores de series que en mi vida había visto, y claro, no los reconocí. Y finalmente, en una discoteca-terraza de los bajos de Atocha (me encantó aquél sitio) apareció el esperpento de Marujita, a través del vidrio de mi vaso de martini con limón.
Ah! Y el Retiro! Eso sí que es un parque, no las mierdecillas que tenemos por aquí. Miraras donde miraras sólo había arboles! Y el estanque, donde me hize callos en las manos tratando de llegar a velocidad de hiperespacio con la barca.
En fin, fue un viaje bastante bueno. A ver cuando puedo hacer el siguiente. Quien sí que va a viajar es B, que tiene que volver a Barcelona dentro de poco para concluir unos asuntos con la universidad. Tengo muchas ganas de verle. Pero tengo miedo de lo que yo pueda sentir, y por tanto, de lo que pueda pasar.