Responsabilidad vs Obediencia
Hoy he tenido una pelotera importante en el trabajo, una movida que casi me cuesta un disgusto, pero que al fin y al cabo ha terminado bien, o bueno, no ha terminado en desastre. Mi jefe me ha dado una orden que simplemente no he podido cumplir, al ir en contra de todos y cada uno, a lo que él me ha respondido que si no soy capaz de ser responsable en mi trabajo m debo planear mi continuidad. Mi razonamiento ha sido el siguiente:
Para empezar trataré de definir responsabilidad y obediencia (bajo mi humilde punto de vista)
Responsabilidad: Asunción personal de los hechos libremente ejecutados.
Obediencia: Ejecución de órdenes o mandatos.
Partiendo de estas definiciones vamos a valorar si soy responsable u obediente, o ambas cosas.
Por educación hemos crecido con la creencia de la necesidad de obedecer los mandatos que se nos han ido imponiendo, pensando que éstos redundan en nuestro propio beneficio. Desde niños hemos obedecido a la autoridad, primero a los padres y profesores, y después a los jefes, a la ley,..., y siempre lo hacemos con el convencimiento de que eso nos hace personas responsables.
La duda surge cuando me planteo si ser obediente realmente me hace responsable. Parto de la base que para ser responsable debo decidir libremente y hacerme cargo de mis actos. Para ser obediente simplemente debo cumplir una serie de mandatos, sin cuestionarme muchas veces la validez de los mismos.
Bajo mi punto de vista la responsabilidad va unida a una ética personal, y la obediencia a una moral social. Por inercia hemos tendido, durante mucho tiempo, a convertir esa moral social en nuestra propia ética personal, sufriendo por tanto una suerte de enajenación o alienación personal, que ha menoscabado nuestra libertad de acción.
Particularmente en mi vida se han dado momentos en los que he optado antes por cumplir los mandatos socialmente aceptados que por realizar aquellos actos que personalmente creía que debía realizar. Esta opción, si bien ha sido mediatizada por el entorno, ha sido personal, y de la que soy el único responsable. En definitiva, soy yo el culpable de no haber desarrollado en esos momentos aquello que he querido ser o hacer.
Hoy al desobedecer la orden y arriesgarme a perder el trabajo, simplemente he sido responsable de mis actos y desobdiente con mi jefe, y francamente, me siento genial.
Besos
Para empezar trataré de definir responsabilidad y obediencia (bajo mi humilde punto de vista)
Responsabilidad: Asunción personal de los hechos libremente ejecutados.
Obediencia: Ejecución de órdenes o mandatos.
Partiendo de estas definiciones vamos a valorar si soy responsable u obediente, o ambas cosas.
Por educación hemos crecido con la creencia de la necesidad de obedecer los mandatos que se nos han ido imponiendo, pensando que éstos redundan en nuestro propio beneficio. Desde niños hemos obedecido a la autoridad, primero a los padres y profesores, y después a los jefes, a la ley,..., y siempre lo hacemos con el convencimiento de que eso nos hace personas responsables.
La duda surge cuando me planteo si ser obediente realmente me hace responsable. Parto de la base que para ser responsable debo decidir libremente y hacerme cargo de mis actos. Para ser obediente simplemente debo cumplir una serie de mandatos, sin cuestionarme muchas veces la validez de los mismos.
Bajo mi punto de vista la responsabilidad va unida a una ética personal, y la obediencia a una moral social. Por inercia hemos tendido, durante mucho tiempo, a convertir esa moral social en nuestra propia ética personal, sufriendo por tanto una suerte de enajenación o alienación personal, que ha menoscabado nuestra libertad de acción.
Particularmente en mi vida se han dado momentos en los que he optado antes por cumplir los mandatos socialmente aceptados que por realizar aquellos actos que personalmente creía que debía realizar. Esta opción, si bien ha sido mediatizada por el entorno, ha sido personal, y de la que soy el único responsable. En definitiva, soy yo el culpable de no haber desarrollado en esos momentos aquello que he querido ser o hacer.
Hoy al desobedecer la orden y arriesgarme a perder el trabajo, simplemente he sido responsable de mis actos y desobdiente con mi jefe, y francamente, me siento genial.
Besos
Ser o aparentar?
¿Cuándo somos y cuándo aparentamos? Los de calor y excesiva humedad no me dejan lugar a poder realizar demasiadas actividades al aire libre, y en Mallorca ya llevamos varios días de bochorno. Así pues, llevo varios días en lo que paso muchas horas en casa, bajo el aire acondicionado leyendo, mirando la tv, internet,..., y por supuesto pensando. (Para quien no lo haya notado, odio el verano)
Una pregunta que me he hecho, fruto de ese proceso de análisis personal al que me estoy sometiendo, es la de ¿soy o aparento que soy? He llegado a la conclusión, mejor dicho, estoy llegando a la conclusión, de que desde la más tierna infancia nos enseñan lo que es correcto e incorrecto, no en base a creencias o pensamientos éticos, si no en base a lo que socialmente se acepta o no se acepta. Por ejemplo, nos enseñan que a las personas mayores hay que respetarlas por el hecho de ser mayores, cuando lo lógico, a mi entender, sería que nos enseñasen a respetarlas por el hecho de ser personas. Entonces me pregunto si ese respeto que podamos tener hacía este colectivo responde a un criterio personal, de convencimiento, o bien a una costumbre histórica: a los mayores se les respeta.
En este sentido son muchas las preguntas que me formulo, y que se podrían resumir en ¿soy o aparento que soy? Indudablemente las personas mayores merecen todo mi respeto, pero no por su edad, ya que las hay francamente detestables, si no por el hecho de ser personas, premisa aplicable a otros muchos colectivos, y por lo tanto a otras muchas personas. Existe esa famosa frase de "no basta con ser bueno, también hay que parecerlo". Para mí resume a la perfección el objeto de lo que estoy escribiendo. ¿Por qué debemos aparentar bondad? ¿No basta con serlo? Tendría que ser suficiente con eso, pero supongo que lo que ocurre es que en el fondo siempre desconfiamos, mucho o poco, del que tenemos al lado, y necesitamos pruebas palpables de lo qué es, y si no lo es, al menos que lo aparente. De ahí eso de poner o no poner la mano en el fuego por otra persona. El problema radica en que llega un momento en que el aparentar, el hacer, pasa por encima del ser, y en ese momento se corre el riesgo de que uno acabe creyendo que es lo que aparenta, y no que aparenta lo que realmente es.
En una sociedad en donde es importante ser políticamente correcto, nos hemos olvidado de ser simplemente correctos. Ya sé que lo fácil es darle la culpa de todo a la sociedad, olvidándonos que la sociedad la formamos individuos y que somos nosotros los que forjamos el carácter de ésta. Me he dado cuenta que en mi vida he sido, en muchas ocasiones, políticamente correcto y que he seguido los dictados tradicionales del aparentar. Hacer lo que se supone que se debe hacer, anteponiendo esto a mi verdadero ser.
Muchos dirán que no son políticamente correctos, que no aparentan, que son "auténticos". Hoy en día lo políticamente correcto es no reconocerse como tal. Los gays, y como lo pienso lo digo, somos expertos en el arte de aparentar. Cuando estamos en el armario nos pasamos el día aparentando que no lo somos, cuando salimos del armario nos pasamos el día aparentando que somos mucho más progresistas de lo que realmente somos,....
Pues yo hoy, aquí, y sin ningún tipo de complejos reconozco que me he pasado muchas horas aparentando, y supongo que lo seguiré haciendo, solo que ahora realmente creo que seré consciente de cuándo soy y de cuándo aparento.
Bueno, hasta aquí el rollo del día. Como os digo, el calor me tiene recluido en casa y la reclusión me deja mucho tiempo para pensar!!!!! Por favor que se acabe de una vez el verano.
Besos sinceros
Una pregunta que me he hecho, fruto de ese proceso de análisis personal al que me estoy sometiendo, es la de ¿soy o aparento que soy? He llegado a la conclusión, mejor dicho, estoy llegando a la conclusión, de que desde la más tierna infancia nos enseñan lo que es correcto e incorrecto, no en base a creencias o pensamientos éticos, si no en base a lo que socialmente se acepta o no se acepta. Por ejemplo, nos enseñan que a las personas mayores hay que respetarlas por el hecho de ser mayores, cuando lo lógico, a mi entender, sería que nos enseñasen a respetarlas por el hecho de ser personas. Entonces me pregunto si ese respeto que podamos tener hacía este colectivo responde a un criterio personal, de convencimiento, o bien a una costumbre histórica: a los mayores se les respeta.
En este sentido son muchas las preguntas que me formulo, y que se podrían resumir en ¿soy o aparento que soy? Indudablemente las personas mayores merecen todo mi respeto, pero no por su edad, ya que las hay francamente detestables, si no por el hecho de ser personas, premisa aplicable a otros muchos colectivos, y por lo tanto a otras muchas personas. Existe esa famosa frase de "no basta con ser bueno, también hay que parecerlo". Para mí resume a la perfección el objeto de lo que estoy escribiendo. ¿Por qué debemos aparentar bondad? ¿No basta con serlo? Tendría que ser suficiente con eso, pero supongo que lo que ocurre es que en el fondo siempre desconfiamos, mucho o poco, del que tenemos al lado, y necesitamos pruebas palpables de lo qué es, y si no lo es, al menos que lo aparente. De ahí eso de poner o no poner la mano en el fuego por otra persona. El problema radica en que llega un momento en que el aparentar, el hacer, pasa por encima del ser, y en ese momento se corre el riesgo de que uno acabe creyendo que es lo que aparenta, y no que aparenta lo que realmente es.
En una sociedad en donde es importante ser políticamente correcto, nos hemos olvidado de ser simplemente correctos. Ya sé que lo fácil es darle la culpa de todo a la sociedad, olvidándonos que la sociedad la formamos individuos y que somos nosotros los que forjamos el carácter de ésta. Me he dado cuenta que en mi vida he sido, en muchas ocasiones, políticamente correcto y que he seguido los dictados tradicionales del aparentar. Hacer lo que se supone que se debe hacer, anteponiendo esto a mi verdadero ser.
Muchos dirán que no son políticamente correctos, que no aparentan, que son "auténticos". Hoy en día lo políticamente correcto es no reconocerse como tal. Los gays, y como lo pienso lo digo, somos expertos en el arte de aparentar. Cuando estamos en el armario nos pasamos el día aparentando que no lo somos, cuando salimos del armario nos pasamos el día aparentando que somos mucho más progresistas de lo que realmente somos,....
Pues yo hoy, aquí, y sin ningún tipo de complejos reconozco que me he pasado muchas horas aparentando, y supongo que lo seguiré haciendo, solo que ahora realmente creo que seré consciente de cuándo soy y de cuándo aparento.
Bueno, hasta aquí el rollo del día. Como os digo, el calor me tiene recluido en casa y la reclusión me deja mucho tiempo para pensar!!!!! Por favor que se acabe de una vez el verano.
Besos sinceros
Otro día será
Hoy no tengo excesivas ganas de escribir, me duele la cabeza y tengo una contractura en la espalda de no te menees, pero bueno, os dejo dos preciosas imágenes de mi tierra querida.


Un beso a todos


Un beso a todos
Varios
Podría haber ido mucho mejor de lo que fue!!!! No sé muy bien qué quiere o qué no quiere, para mí que no lo tiene del todo claro.
El caso es que no tengo muchas ganas de entrar en algo a lo qué no sé a que atenerme. Lo he hecho otras veces y el resultado siempre ha sido nefasto para mí, así que ahora que sea él el que de el siguiente paso si le interesa, y si no, pues a otra cosa.
En otro orden de cosas os diré que ayer fui capaz de montar una estanterá del IKEA sin que me sobrasen piezas o se me rompiese algo. Creo que es la primera vez que lo consigo, y además supe interpretar las instrucciones, con lo cual puedo decir que he superado un trauma. Por cierto, ¿por qué hay siempre tanta gente en el IKEA que va a pasear y a pasar la tarde?
Hoy me dedicaré por entero a hacer de amo de casa, planchar, limpiar, recoger,... esas cosas que son un coñazo, pero que cuando las tienes hechas te llenan de satisfacción. Como que me lo he propuesto lo voy a hacer venciendo los mil millonoes de kilos de pereza que me da tan ardua tarea. Hoy no atiendo ni llamadas de teléfono ni tentaciones de hacer otras cosas.
Bueno, ya nos iremos viendo por aquí, y espero que la próxima vez en mi vida haya algo realmente interesante.
Besos
El caso es que no tengo muchas ganas de entrar en algo a lo qué no sé a que atenerme. Lo he hecho otras veces y el resultado siempre ha sido nefasto para mí, así que ahora que sea él el que de el siguiente paso si le interesa, y si no, pues a otra cosa.
En otro orden de cosas os diré que ayer fui capaz de montar una estanterá del IKEA sin que me sobrasen piezas o se me rompiese algo. Creo que es la primera vez que lo consigo, y además supe interpretar las instrucciones, con lo cual puedo decir que he superado un trauma. Por cierto, ¿por qué hay siempre tanta gente en el IKEA que va a pasear y a pasar la tarde?
Hoy me dedicaré por entero a hacer de amo de casa, planchar, limpiar, recoger,... esas cosas que son un coñazo, pero que cuando las tienes hechas te llenan de satisfacción. Como que me lo he propuesto lo voy a hacer venciendo los mil millonoes de kilos de pereza que me da tan ardua tarea. Hoy no atiendo ni llamadas de teléfono ni tentaciones de hacer otras cosas.
Bueno, ya nos iremos viendo por aquí, y espero que la próxima vez en mi vida haya algo realmente interesante.
Besos
A esperar
Le he llamado!!!! Más que nada porque la incertidumbre no es buena y la verdad, no quiero perder el tiempo.
El resultado de la llamada ha sido algo raro. Cuando me he identificado me ha dicho, ¡Qué sorpresa, no esperaba tu llamada! Me he quedado algo cortado, porque claro, si él no esperaba mi llamada, ¿cómo coño iba a llamarme?
En definitiva, hemos quedado para el viernes ir a tomar algo, y he decidido que allí me lanzo y que sea lo que Dios quiera. Si va bien, pues perfecto y si no va bien, otro habrá que me considere estupendo.
Mientas tanto,... AMP
Besos para todos
El resultado de la llamada ha sido algo raro. Cuando me he identificado me ha dicho, ¡Qué sorpresa, no esperaba tu llamada! Me he quedado algo cortado, porque claro, si él no esperaba mi llamada, ¿cómo coño iba a llamarme?
En definitiva, hemos quedado para el viernes ir a tomar algo, y he decidido que allí me lanzo y que sea lo que Dios quiera. Si va bien, pues perfecto y si no va bien, otro habrá que me considere estupendo.
Mientas tanto,... AMP
Besos para todos