pendant le garçon de musique
Sonreía como sonrien las estrellas,
desde la larga sombra de la penumbra, en la estrecha avenida,
prolongaba los diminutos pasos de su sonrisa.
Detenido, le contemplaba acercarse, aquella tarde, de un jueves;
quiso bajarse de la vereda, dejarme pasar.
Bajé el escalón, mientras le miraba a los ojos,
diminutos, sonrientes, como el corazón de una estrella,
mordía suavemente su labio inferior, expresión expectante de la duda,
expresión de la dulzura más imperceptible.
La penumbra de su rostro fue abandonándose, al cruzar
y aproximarse, desnudo de la claridad de la luna.
Sujetaba el escueto maletín de su instrumento,
de regreso al corazón, de manos blancas.
Durante unos instantes sentí que aquellos instantes,
eran suyos, imborrables para otros días.
La imagen de su desconocido rostro, frente a mi,
como un sueño intimo.
No he podido olvidarlo,
cada vez que deseo sentir algo así como la felicidad de los días de sol pienso en él y en el gesto de sus labios indecisos al mirarnos unos instantes. Sé que no podré olvidarlo, aunque nunca más lo vuelva a ver: era diferente, como una estrella en manos de la más evanescente oscuridad del mar, reflejada sobre todas sus ondas. Sé que hay en las estrellas algo diferente, ajeno a las pasiones más dulces y amargas de los días, algo de estrella, de mirada y de sol en su sonrisa; algo que no se puede pronunciar y es dificil de mitigar.
© Adrián S.

f. a. g. r. mcmLxxxVI , xx - XI
desde la larga sombra de la penumbra, en la estrecha avenida,
prolongaba los diminutos pasos de su sonrisa.
Detenido, le contemplaba acercarse, aquella tarde, de un jueves;
quiso bajarse de la vereda, dejarme pasar.
Bajé el escalón, mientras le miraba a los ojos,
diminutos, sonrientes, como el corazón de una estrella,
mordía suavemente su labio inferior, expresión expectante de la duda,
expresión de la dulzura más imperceptible.
La penumbra de su rostro fue abandonándose, al cruzar
y aproximarse, desnudo de la claridad de la luna.
Sujetaba el escueto maletín de su instrumento,
de regreso al corazón, de manos blancas.
Durante unos instantes sentí que aquellos instantes,
eran suyos, imborrables para otros días.
La imagen de su desconocido rostro, frente a mi,
como un sueño intimo.
No he podido olvidarlo,
cada vez que deseo sentir algo así como la felicidad de los días de sol pienso en él y en el gesto de sus labios indecisos al mirarnos unos instantes. Sé que no podré olvidarlo, aunque nunca más lo vuelva a ver: era diferente, como una estrella en manos de la más evanescente oscuridad del mar, reflejada sobre todas sus ondas. Sé que hay en las estrellas algo diferente, ajeno a las pasiones más dulces y amargas de los días, algo de estrella, de mirada y de sol en su sonrisa; algo que no se puede pronunciar y es dificil de mitigar.
© Adrián S.

f. a. g. r. mcmLxxxVI , xx - XI
Comentario:
Te dejo mi pagina de blog por si te da por exarle un vistazo. Yo te seguire de cerca,jeje. Ciao
http://blogs.chueca.com/nopuedodecirtunombre/
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Comentario:
Escribes deliciosamente bien. Mis felicitaciones sinceras y con cariño.Un saludo
Comentario:
una mirada asÃ.. un gesto como ese... y cualquiera caerÃa rendido ...
¿me das un beso adrián?
¿me das un beso adrián?
Comentario:
Hola me gusta tu blog, es interesante, me gustaría que te pasaras por el nuestro y que nos enlacemos los blogs si te interesa dímelo en el mio.
1 saludoo!
pasate por enmeigados
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