Algún día volverían las canciones.
Algún día volverían. Las canciones y todo eso.
Siempre es agradable escuchar algo.
Anecdotas del curro I

Me he propuesto recoger en una serie de entradas todas las mini anécdotas de palomitero, no se, por contar algo. Y de paso ya os digo que el encargado ya me ha felicitado por mi rendimiento, vamos, que voy de puta madre.
En fin, vamos a ver si podemos sacarle un lado divertido a trabajar en un cine.
¿Señora? : Estaba yo atendiendo, ante una de esas colas que te dejan desmoralizado. Que tú ves que la gente se extiende hasta donde los ojos no llegan a ver. Y de pronto una señora, porque tenía que ser una señora, me entra por la izquierda y me pregunta “¿cuanto vale esto?”, con una bolsa de bolas de chocolate.
Quizás tenía que haberme preguntado como había conseguido la bolsa, ya que sólo las tenemos nosotros. Pero en fin, uno que es novato y responde “pues unos cuatro euros mas o menos”. Y claro, yo pensé… se pone a la cola y ya los pagara. ¡Pues no! Me dejo los cuatro euros en la mesa y se fue. Ante la mirada atónita de las 15 personas a las que se había colado. Por no hablar que la bolsa no valía 4 euros.
¡¡¿Señor?!!: Bueno, de vez en cuando (80% de las veces), se nos caen unas cuantas palomitas (80% del peso del paquete) a la mesa. Con una disculpa tu te dispones a ponerle mas al cliente y luego limpias. Bueno, con la nueva versión de los señores 2.0 eso se va a terminar. Resulta que después de haber dejado medio paquete de palomitas en la mesa me dispongo a limpiarlo con la mano mientras saludo al próximo cliente, que resulta ser ese señor 2.0. Y aquí es cuando pasa lo que nunca pensarías que puede pasar, el señor, sin decir absolutamente nada, es mas rápido que yo con la mano y coge las palomitas y se marcha comiéndoselas. No pide ni nada, solo llega, coge las palomitas de la mesa y se va tan tranquilamente. Dios que raro ha sido.
¿Cuando libras guapa?: Creo que han intentado ligar conmigo, pero en plan película, muy en plan película. El caso es que mientras atendía una chica ha echo una broma sobre mi visera y Chenoa. El caso es que cuando me ha tocado atenderla y mientras pensaba lo que pedir me ha preguntado la frase. “¿A que hora sales de trabajar?”. Que es de esas preguntas que nunca crees que te harían…
- Pues no se, tarde.
- Es que estos van a salir de fiesta, y podrías venirte
- Ah, bueno, no se.
- No se, es que me voy a pasar y así nos podríamos ver.
- Es que salgo un pelín tarde.
- Bueno, los que salen tarde también vendrán. Anda vente.
- Bueno, si no estoy muy cansado voy.
- Vale.
Y la chica se fue feliz. No se lo voy a contar a mi madre o me obligara a tatuarme “propiedad de alba” en la frente. Además de obligar a atender a solo hombres con un historial heterosexual impoluto, solo por si las moscas.
Discriminar.
Creo que todos tenemos dentro la discriminación por sexo y raza. Y me parece triste que no vayamos a ser nosotros los que nos quitemos el peso esas cadenas, tal vez serán nuestros hijos. Espero que si.
El caso es que, grados aparte, cada uno de nosotros discrimina. Hay gente que lo hace abiertamente, hay gente que se da cuenta, hay gente que no. Hay gente que hace daño con esa discriminación y hay gente que se hace daño. Pero todos discriminamos de una manera u otra. Quizás sea conveniente irse al significado primario de la palabra.
Discriminar.
(Del lat. discrimināre).
1. Seleccionar excluyendo.
2. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.
Bien, esta claro que hay un grandísimo salto entre un significado y otro. Pertenezco a un grupo de gente que sin evitarlo cae en la primera clasificación (a veces medio en broma medio en serio caemos en la segunda de forma leve). Luego esta ya la gente que toma la segunda forma como la forma buena, como la mejor forma. La forma que ayuda a la sociedad mundial y la ayuda a avanzar. Luego esta la gente que toma la segunda forma sin darle explicación, solo porque es así. Eso son los mas peligrosos.
No quiero pararme a hablar de los que dan trato de inferioridad, la vieja moral esta demasiado lejos para que se pueda hablar de condicionamiento. Pero seleccionar excluyendo… creo que eso si que esta arraigado profundamente en cada uno de nosotros, no de forma consciente, pero si subconsciente. Sin querer separamos lo común de lo singular, sin condenarlo, pero lo separamos.
Nos cuesta describir a una persona, si es de africana, sin decir que es negra. Nos acostumbramos viéndolos en posiciones sociales y nos extrañamos si salen de hay. Ver a una persona asiática patinando y hablando perfectamente español me llama la atención, es algo que no se puede evitar, te fijas en esa persona porque en tus estructuras internas te choque. Subconscientemente le tenemos bastante miedo a los inmigrantes cuando pasamos por barrios marginales. Y no se… un mil de ejemplos apartir de aquí.
La discriminación por homosexualidad la juzgo mas grabe, quizás porque personalmente discrimino a una persona mas por ser gay que por ser de otro país. Y el problema de esta discriminación excluyente es que es portada muy fuertemente por los mismos homosexuales. El caso es que si lo aceptamos como algo normal (que yo lo hago) ¿Porque nos giramos por la calle cuando vemos a una pareja homosexual? ¿Por qué asumimos automáticamente todo el mundo es hetero? Mil ejemplos también por aquí.
He conocido un poco de este mundo, mucho mas que el de los inmigrantes, y me preocupa la discriminación que hacen los homosexuales. He visto muchas actitudes excluyentes: separar mentalmente a homosexuales de hetéros, visitar solo locales de ambiente, ir solo a avocaciones de homosexuales, asumir que toda persona puede ser homosexual etc. Lo que mas me llama la atención es que muchos ven, admiran, observan, aprenden cosas sencillamente porque salen homosexuales. Si una mujer sale del armario, me entero. Si en un comics salen lesbianas, lo veo. Si una película libro unos hombres se besan, lo compro.
Hace un tiempo que yo también veía cosas solo porque tenían tintes homosexuales y si encontraba algo lo comentaba ante mis amigos. Hace un tiempo recomendé un comics sólo porque salían un romance entre una pareja de chicas. Y así muchas cosas.
Ahora procuro evitar todo eso. Tratar a las personas como son y dejar de encasillarlas. Hace una semana una amiga hetero me contó que le había gustado una chica y ni me sorprendí. Ni siquiera le pregunte si creía que le gustaban las mujeres, sencillamente hable con ella de ese romance, no me sorprendí. Luego a unos días pensé que en otro tiempo se lo hubiese preguntado y después lo hubiese comentado.
Lo trate como algo normal. Me gusta tratar esas cosas como algo normal.
Hemos avanzado mucho para quitarnos las cadenas. Aunque nos queda el ultimo paso, quizás el mas insignificante y el mas leve, pero es un paso. Y hay que darlo.
El caso es que, grados aparte, cada uno de nosotros discrimina. Hay gente que lo hace abiertamente, hay gente que se da cuenta, hay gente que no. Hay gente que hace daño con esa discriminación y hay gente que se hace daño. Pero todos discriminamos de una manera u otra. Quizás sea conveniente irse al significado primario de la palabra.
Discriminar.
(Del lat. discrimināre).
1. Seleccionar excluyendo.
2. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.
Bien, esta claro que hay un grandísimo salto entre un significado y otro. Pertenezco a un grupo de gente que sin evitarlo cae en la primera clasificación (a veces medio en broma medio en serio caemos en la segunda de forma leve). Luego esta ya la gente que toma la segunda forma como la forma buena, como la mejor forma. La forma que ayuda a la sociedad mundial y la ayuda a avanzar. Luego esta la gente que toma la segunda forma sin darle explicación, solo porque es así. Eso son los mas peligrosos.
No quiero pararme a hablar de los que dan trato de inferioridad, la vieja moral esta demasiado lejos para que se pueda hablar de condicionamiento. Pero seleccionar excluyendo… creo que eso si que esta arraigado profundamente en cada uno de nosotros, no de forma consciente, pero si subconsciente. Sin querer separamos lo común de lo singular, sin condenarlo, pero lo separamos.
Nos cuesta describir a una persona, si es de africana, sin decir que es negra. Nos acostumbramos viéndolos en posiciones sociales y nos extrañamos si salen de hay. Ver a una persona asiática patinando y hablando perfectamente español me llama la atención, es algo que no se puede evitar, te fijas en esa persona porque en tus estructuras internas te choque. Subconscientemente le tenemos bastante miedo a los inmigrantes cuando pasamos por barrios marginales. Y no se… un mil de ejemplos apartir de aquí.
La discriminación por homosexualidad la juzgo mas grabe, quizás porque personalmente discrimino a una persona mas por ser gay que por ser de otro país. Y el problema de esta discriminación excluyente es que es portada muy fuertemente por los mismos homosexuales. El caso es que si lo aceptamos como algo normal (que yo lo hago) ¿Porque nos giramos por la calle cuando vemos a una pareja homosexual? ¿Por qué asumimos automáticamente todo el mundo es hetero? Mil ejemplos también por aquí.
He conocido un poco de este mundo, mucho mas que el de los inmigrantes, y me preocupa la discriminación que hacen los homosexuales. He visto muchas actitudes excluyentes: separar mentalmente a homosexuales de hetéros, visitar solo locales de ambiente, ir solo a avocaciones de homosexuales, asumir que toda persona puede ser homosexual etc. Lo que mas me llama la atención es que muchos ven, admiran, observan, aprenden cosas sencillamente porque salen homosexuales. Si una mujer sale del armario, me entero. Si en un comics salen lesbianas, lo veo. Si una película libro unos hombres se besan, lo compro.
Hace un tiempo que yo también veía cosas solo porque tenían tintes homosexuales y si encontraba algo lo comentaba ante mis amigos. Hace un tiempo recomendé un comics sólo porque salían un romance entre una pareja de chicas. Y así muchas cosas.
Ahora procuro evitar todo eso. Tratar a las personas como son y dejar de encasillarlas. Hace una semana una amiga hetero me contó que le había gustado una chica y ni me sorprendí. Ni siquiera le pregunte si creía que le gustaban las mujeres, sencillamente hable con ella de ese romance, no me sorprendí. Luego a unos días pensé que en otro tiempo se lo hubiese preguntado y después lo hubiese comentado.
Lo trate como algo normal. Me gusta tratar esas cosas como algo normal.
Hemos avanzado mucho para quitarnos las cadenas. Aunque nos queda el ultimo paso, quizás el mas insignificante y el mas leve, pero es un paso. Y hay que darlo.