EL ARMARIO ABIERTO
CONFESIONES A UN DIARIO INDISCRETO
Acerca de
El ejemplo de algunos me han hecho ver que otra vida es posible. Aunque me resulte difícil encontrarla inicio mi búsqueda con la esperanza de llegar a ser algún día tan feliz como ellos. Para empezar nada mejor que entreabrir la puerta de este armario. Os pasais por aqui... free web counter
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Sindicación
 
Y TE ENCUENTRAS...
No voy a abandonar.
Me sentí mal y herido. De hecho sigue siendo así.
Pero si a estas alturas y expuesto lo expuesto aún hay quien quiere ver lo que él desea ver, sin creer en mi y sin aceptar mi visión, pues que mire lo que quiera. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Yo me quedo con la mirada limpia de los que me hacen sentir bien, de los que me conocen de verdad, y de los que me quieren.
Esta estúpida polémica me ha hecho, de hecho, mas fuerte.
Me ha hecho, en un momento de fragilidad, recordar un mal momento similar vivido en el trabajo hace unos años, cuando un grupo de personas se empeñaban en hacer ver lo negativo de mi labor al frente del departamento, que en mi siempre fue limpia y por derecho, pero incomprendida.
Al final el tiempo puso las cosas en su sitio. Yo fui ascendido, premiado y recnocido en mi trabajo y aquellos que me lo hicieron pasar tan mal ya no trabajan alli.
La sensación que he tenido, salvando las distancias, ha sido muy parecida.
Si salí de aquello ¿no voy a salir de esto?
Fue una gilipollez siquiera plantear la posibilidad de cerrar el blog o dejar de escribir. Instantes de confusión en medio del dolor.
Uno que es así de sensible.
Uno que es tan así...
Por eso este nuevo post. Y los que vendrán.


NOS SORPRENDIÓ LA NOCHE ENTRE ESPEJOS.

Era una de esas ocasiones en las que estás con mucha gente y sin embargo tienes, sin explicarte muy bien porqué, la sensación de estar solo.
Ocupábamos una gran parte de la sala con los asientos en corro y es posible que el cansancio hiciera mella en todos, pues la conversación había decaído y las posturas en los sofás delataban lo mal que ya estaban los cuerpos. Demasiadas horas de juerga nocturna y paseos diurnos con muy pocas de sueño nos pasaban factura a todos.
Yo esperaba impaciente su aparición, cuando me avisó por mensaje que llegaría algo mas tarde. Me acerqué un poco a Carlos y comenté algo por encima pero se levantó para pedir en la parte de abajo de la cafetería.
Miré otra vez el reloj, una y otra vez, mientras empezaba a temer que me llegara otro mensaje anulando la cita. En su lugar sonó el móvil. “...¿Dónde estás?” Respire aliviado y bajé a buscarlo. Necesitaba verle.
Encuentro en la escalera y saludo con dos besos.
Le miro a los ojos, es él. Algo mas delgado que en las fotos, pero muy guapo y sonriente, como siempre.
Su voz, siempre matizada hasta entonces por el sonido del móvil, se me hace cercana y cálida. Empezamos a hablar.
Fue como si solo hiciera unas semanas que no nos viéramos. Una sensación de conocimiento mutuo que no teníamos, y sin embargo estaba ahí, y una satisfacción enorme de vivir el momento.
Charlamos sobre los blogs y sus autores, que yo le iba indicando para que no se perdiera. Sobre el abandono del suyo y la posibilidad de su reapertura. Del trabajo, los amigos, el comando, de su salida del armario, de su familia...
La conversación me resultaba cada vez mas placentera. La estaba monopolizando, pero lo consideramos normal, dadas las circunstancias. Era un primer encuentro y se afianzaba la sensación de empatía, de cercanía, entre nosotros. Pero tenía que irse pronto.
Pensé que sería difícil un nuevo encuentro, pues debía dedicarle tiempo a su chico, y demasiado esfuerzo hacía ya por quedar, después de dos noches de marcha en la que jugamos al gato y al ratón a través de llamadas de teléfono y mensajes que llegaban supertarde con los problemas de cobertura.
Que estoy en Viperina he visto a estos pero no estabas...
Es que estoy en la Lupe...
No se si podemos acercarnos, te aviso...
Al final nosotros nos vamos a la Boite...
Nosotros al Polanas...
Pero es un cielo. E hizo por volver a quedar. Creo que esta vez sí cruzó alguna que otra palabra con otros tomando café, antes de la desbandada final. Y siguió con los que aún permanecíamos en la ciudad la noche del domingo.
Decidimos tirar Fuencarral arriba, para Bilbao, y tomar otro cafelito en El Comercial con mis amigos David y Paco. La tarde pareció que se ralentizara. Languideció el día y la noche nos sorprendió aún dentro, entre espejos. Fue un momento mágico, en el café mas antiguo de Madrid, en una ambiente acogedor, charlando sobre arquitectura, urbanismo, Sevilla, su posible visita en primavera... viendo sus ojos y su sonrisa.
Nos despedimos en la puerta con un entrañable abrazo. Y la tristeza de saber que no puedo verlo tan a menudo como quisiera. Me pasó como con Edu. Son emociones que no puedo evitar con personas así. Son momentos que sobresalen de un viaje a Madrid donde quedas con muchos y te encuentras especialmente con algunos.
Te quiero, Luis.


POR FIN TE VEO.

Estaba algo perdido. La mañana la pasé solo, paseando por un Madrid post puente que me sorprendió por su tranquilidad tras el bullicio de los festivos de días anteriores.
De nuevo Gran Vía, Callao, la Plaza Mayor, Sol... entré en el Corte Ingles Libros para ver un regalo. Buscaba un libro que por lo visto solo es fácil de encontrar en la Cuesta Moyano, o quizás en una librería muy antigua y celebre por San Bernardo, según me indicó David cuando le telefoneé. Hoy no podríamos vernos porque tenían un cumpleaños.
Seguí dando vueltas, sin rumbo fijo, dejándome llevar por la marea de gente, por los escaparates, y por el frío. Casi tenía sensación de abandono.
Decidí mandar un mensaje a Edu, para ver si finalmente tendría suerte y encontraba hueco para cenar conmigo en su archiconocida agenda social apretada. Estaba pendiente de que le avisaran para ir a otra y me sugirió que hiciera otros planes.
¿Qué planes? Si ya estaba solo.
No hubo, pues, suerte. Empecé a verme tan solo como creía iba a estar en mi segundo viaje de agosto. De nuevo me equivoqué. Quedaba pendiente cierto café que me confirmó la noche anterior R. Y un refresco por la tarde con los de la COGAM.
Acabé por entrar en el MacDonald, hacer un pedido para llevar, pasarme por el Horno San Onofre para comprar dulces (de lo mejorcito de Madrid), y tirar para el hostal. Cuando me entra ansiedad me da por comer. Y la soledad me puede.
Vaya estampa. Sentadico en la cama, con el taquillón como mesa, almorzando de cara a la pared... me sentí extraño. Tuve que llamar a Jaime y a Víctor con la excusa de unas fotos para no agobiarme.
Encendí el televisor. Y esperé paciente sin mirarlo. Con los pensamientos en otra parte.
Llegó el momento. Y me dirigí hacia el socorrido punto de encuentro de Gran Vía con Montera. Jamás osaría usurpar el lugar de las citas del comando.
Mientras esperaba miré a mi alrededor y me percaté de que a plena luz del día, apenas las cuatro y media de la tarde, la zona aparentaba gran actividad en el gremio de la prostitución.
Me acerqué a un escaparate a ver zapatos y la chica apostada en su esquina me soltó un “Vos, ¿buscas?”. La miré un instante. Muy joven, guapilla de cara, con la mirada retadora y la mandíbula en un rictus de dejadez. Mascaba chicle, creo. No supe que decir. Me sentí mal. No tendría apenas 20 años.
Pronto, vino él al rescate. Esta vez, sin gorro, sí que le reconocí claramente. Guapo a rabiar. Con ojillos y sonrisa de pícaro. Durante el abrazo entrañable le solté un ¡¡¡por fin te veo, jodío!!!
Temía que me pasara como con alguno que otro, que finalmente apenas cruzara dos palabras y no pudiera llevarme algo mas a casa tras nuestras confesiones nocturnas. Pero erré, afortunadamente. De nuevo un encuentro satisfactorio. Mas que satisfactorio. Me emociona recordarlo.
Me llevó a su reservado favorito. Todo un honor. “Vamos abajo, así te meto mano...”. Me encanta su buen humor.
Y me metió mano, pero al corazón.
Y se quedó ahí ya para siempre. Un rinconcito que antes aprovechó como ocupa, en la lejanía, y que ahora adquirió, en la proximidad, simplemente con su forma de ser. Pero le salió gratis. Le iba a salir de todas formas. El cariño ya nos venía de antes.
De nuevo complicidad, cercanía, sinceridad. Hablamos del amor, de la doble moral, de la falsedad de la gente, de la inmadurez. De su chico. De mi soledad. De la de otros.
No paraba de moverse, algo nervioso, mitad por su forma de ser algo, mitad por el encuentro. Quizás influyó que no podía fumar. Le gané la apuesta a Tato. Me tomé con él un café sin un solo cigarrillo.
Y yo empecé a soltarme y en confianza empecé a tocarle. Mis roces expresivos. Señales de confianza y afecto. Toque en la pierna... en el brazo... cogerle la mano un instante...
Confesiones mutuas y confidencias. Nos entendemos.
Como testigos solo dos chicos demostrando su amor justo enfrente. Nuestra presencia apenas les incomodó.
Le miré y pensé en sus conquistas. En la suerte que tenían. Y mis ojos bajaron sin querer hacia sus labios, esos que me llamaron tanto la atención de su primera foto. Y fue como si se detuvieran en lo que decían. Y subieron de nuevo hacia su mirada cómplice.
¿Qué es eso de que no eres guapo? No puedo contigo...
Risas. Suspiros.
Mola.
Pasó la tarde sin darnos cuenta.
Había que irse. Su chico le esperaba.
El momento se me hace demasiado familiar. Esta escena ya la había vivido antes. Hacía apenas unas horas.
Le acompaño hasta el Metro en Callao.
Nos despedimos en las escaleras con un entrañable abrazo. Y la tristeza de saber que no puedo verlo tan a menudo como quisiera.
Me pasó como con Edu.
Como con Luis.
Son emociones que no puedo evitar con personas así. Son momentos que sobresalen de un viaje a Madrid donde quedas con muchos y te encuentras especialmente con algunos.
Te quiero, Richi.
 
Comentario:
Yo creo que aunque te dé pena el despedirte de esas personas, lo que tienes que recordar es los momentos tan especiales vividos. Siempre quedarte con el buen sabor de boca, y no con la tristeza de que se acaban, sino aguardando al siguiente.

¿Eso del comando qué son los blogueros?

Un beso, don melancólico
 
Comentario:
Slowhand, lo bueno si breve dos veces bueno. Evidentemente no podia irme despues de conocer a ese pedazo de motero....

Salva, mas vale vehemente que soso. Olvidate de la verguenza y vuelve pronto.

Tato, no nos engañemos, demasiados han pasado por ese café..

Paper, ains, no me digas esas cosas, que no respondo...

Mugalari, yo creo que todos eran interesantes, acad uno en su estilo, a su manera. Me encantó ese momento espejos. Tenemos que repetirlo. Me encanta saber que tengo amigos tan al norte.

Luis, ya tienes la habitación reservada en mi hostal de luxe. Adivina con quien duermes, jajaja. Ah, cuidado con ese gusanillo...

Alexander, espero que te lo traigan pronto.

Ruben, las cosas me afectan mucho, demasiado, soy muy vulnerable, aunque no lo creas.

Mikgel, no se que haría sin ti...

Hairblue, entre mis camisas de rayas y mis menus de Mcdonald debo parecerte lo peor...

Pedro, gracias. A ver si te animas a conocernos a los de Sevilla. Quizás cuando venga mi adorado David...
 
Comentario:
Me alegro de q sigas.
Un beso.
 
Comentario:
Ten cuidado con los menús hiper azucarados de mcdonalds...
 
Comentario:
¿Ves? Todo se pasa. A los malos rollos se les echa un poco de cara dura y de arrogancia y se tira palante que no veas.
 
Comentario:
me alegro de qsigas... un pekeño conflicto no es motivo para dejar el blog.


bye!
 
Comentario:
Mi regalo de Reyes es saber que cada dia hay menos armarios, y que tarde o temprano encontraremos a nuestra media naranja.

Gracias!
 
Comentario:
Despues de recuperarme del pulso acelerado al leer linea a linea el post, y de releerlo de nuevo (con la consiguiente taquiardia de nuevo), se agradece leer estas cosas y más si vienen de alguien con el carisma que tienes tú. Lo que confirma más aun que nos privarias de un inmenso placer si decidieras dejarnos en pausa (aunque se ue no lo harás).

Me gustó poder verte, hablar como si lo hicieramos por msn.. aunque reconozco que quizás no parao de hablar por los codos para evitar esos odiosos silencios incomodos y porque allí no conocía a nadie más ;)

Pena no poderme quedar hasta mas tarde pq "mi chico" (eso esta por ver) me estaba esperando.

Al menos pudimos quedar el domingo, donde charlamos otro poco más y ya si me anime a conocer un poco al resto. Se me hizo cortisimo luego el café en bilbao, de lo mejorcito del fin de semana.

A ver si la preparamos en primavera jaja en tu hostal de luxe ;)
Un besote mu grande!

Pd: me ta picando el gusanillo de escribir y leer.... miedo me doy jajaj ;)
 
Comentario:
Aynsssss! Yo desde luego estuve presente en el momento entre espejos y corroboro esa sensación única de que el tiempo languidecía. No se si era el final del tiempo, o sabernos los ultimos de filipinas, pero la tarde fue muy especial. Y desde luego, como preguntabas, tu has sido una de esas personas interesantes que he conocido en estos días. Muchas gracias por tu compañía.
 
Comentario:
Es genial leerte en este tono tan íntimo y nostálgico a la vez. Pone los pelos de punta.

Un beso y ni se te ocurra dejarnos. No. Si no te las tendras que ver conmigo y ya sabes que suelo tener caña para dar y regalar y respuestas para todo (veo que estás más calmado con este tema, pero por si acaso).

Besos.
 
Comentario:
Bueno, vale.
Ala, has ganado la apuesta. Pero no sé yo ¿eh?
Con gusto pagaré la apuesta.
Y no sé por qué dices eso de la ilusión. No he dicho con quién he ido a ese Starbucks. O si he ido solo.
Y sí eres especial.
Muchos besos.
 
Comentario:
tienes razón en lo que dices Ennis a veces soy excesivamente vehemente en la defensa de mis opiniones, me dejo llevar por un estado de ánimo y suelto las cosas a bocajarro, es algo que tengo que corregir, además tengo que intentar no polemizar sobre algo o sobre alguien en lo que no he estado.

Lo siento, no escribo mucho más porque ahora me siento avergonzado, dáme tiempo y volveré a ser el de antes, pero con un poquito menos de vehemencia (lo que es díficil porque la vehemencia se da en mi vida para lo bueno y para lo malo) y más de reflexión objetiva.
Sorry, soy Tauro y algo lunático....
 
Comentario:
Hola Enis
Lamento lo breve del encuentro y no haber podido atenderte mejor, ya sabes... Igual disfruté los pocos minutos que pudimos hablar y seguro que te trataron bien los demás del COGAM... Alberto me comentó que estabas allí más tarde, cuando el pasó...
En fin, ya será para otra y ya hablaremos como se debe.
Un abrazo, Jose
 
Comentario:
¿Como que no? Perdona pero no se establecieron los términos de la misma. Se dijo simplemente "yo quedo con Richi y conmigo no fuma", que fue lo que pasó.
Ahhhh, se siente.
Jo, que manera de quitarme la ilusión de que me llevara a ese café. No soy nada especial entonces, ¿no?.
 
Comentario:
No hijo no.
De ganar la apuesta nada.
Vais a un sitio que no se puede fumar...
Ahí hasta ni yo fumo. Y no ha habido una visita a Madrid que no haya ido a ese Starbucks.
Muchos Besos.
No