El arroz de Catalina o diario de un idiota
Ojos que no ven, hostión que te pegas.
Acerca de
Sólo soy esa cara de idiota

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Sindicación
 
Equilibrio
A veces uno se sorprende cuando busca el significado de una palabra en el diccionario. Yo he buscado hoy equilibrio, no porque no sepa lo que es, sino porque hoy me han dicho que siempre busco el equilibrio, y he tenido curiosidad por saber qué me dicen nuestros amigos los académicos.
equilibrio.
(Del lat. aequilibrĭum).
1. m. Estado de un cuerpo cuando fuerzas encontradas que obran en él se compensan destruyéndose mutuamente.
Ciertamente en mi cuerpo se enfrentan varias fuerzas: la de la gravedad que me mantiene pegado al suelo (demasiado a veces), la centrífuga que me obliga a agarrar fuerte el volante del coche para no salirme de la carretera, la centrípeta que lucha con la centrífuga, ... y las fuerzas que debo encontrar, no siempre con igual fortuna, cada mañana para levantarme de la cama. No sé si se destruyen entre sí, pero parece que, al menos de momento, me han mantenido en este mundo con cierto éxito.
2. m. Situación de un cuerpo que, a pesar de tener poca base de sustentación, se mantiene sin caerse.
Estaréis todos de acuerdo conmigo en que para el tamaño de nuestros pies (los mios no son muy pequeños, es cierto, gasto un 43) nos mantenemos en posición vertical razonablemente bien.
3. m. Peso que es igual a otro y lo contrarresta.
En fin, no toquemos el espinoso tema del peso...
4. m. Contrapeso, contrarresto, armonía entre cosas diversas.
Me gusta esta definición, especialmente la última parte. Es cierto que tengo un sentido bastante marcado (a veces incluso excesivo) de la armonía. En eso tiene razón mi amigo: no soporto un cuadro doblado, siempre me gusta mantener el orden (o al menos "mi orden"), me encanta combinar los colores en la ropa... Y no sólo admiro la armonía en esas pequeñas cosas de la vida, sino que me pregunto en ocasiones por la "armonía natural" de las cosas: por la disposición de la hojas en una rama, por qué ciertas secuencias de notas en una composición musical son agradables al oido y otras no, por el principio de que todo sistema tiende al equilibrio...vaya, que pensaréis que estoy un poco loco (¿quién no lo está? Cada loco con su tema, como cantaba aquél).
5. m. Ecuanimidad, mesura, sensatez en los actos y juicios.
Estoy convencido de que mi amigo se refería a esto, y ahora que leo la definición lo cierto es que me siento abrumado. Ha dicho que soy ecuánime, mesurado, sensato y juicioso. Casi nada. Si soy sincero, diré que procuro cultivar cada una de estas cualidades, pero me temo que no siempre lo consigo. Procuro ser ecuánime, pero a menudo no soy imparcial con la gente a la que quiero. La mesura es un referente para mí, pero mi novio diría que en lo que a muestras de cariño se refiere no soy nada mesurado (ya lo sé, mi niño, cuando me pongo cariñoso soy un "plasta"). Sí, quiero ser sensato, pero ¿cómo serlo cuando hay tanta injusticia en el mundo?. En esos momentos no se puede actuar con prudencia y hay que revelarse. Y en cuanto al juicio, en fin, creo que hace tiempo que lo perdí.
6. m. pl. Actos de contemporización, prudencia o astucia, encaminados a sostener una situación, actitud, opinión, etc., insegura o dificultosa.
En eso soy experto. Es cierto que se me da muy bien relativizar las situaciones y que soy capaz de sostener mi opinión frente a las dificultades sin causar demasiado revuelo. Lo cierto es que en el trabajo soy un "apagafuegos", ahí está el idiota cada vez que surge un conflicto. Supongo que es consecuencia de lo equilibrado, sensato y ecuánime que soy (léase con ironía).
En fin, parece que mi amigo tenía razón. En cualquier caso es cierto que en la vida todo gira en torno al equilibrio, porque cuando se rompe todos queremos a cualquier precio que se recomponga.
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PD: Gracias a todos los que leéis estas "pajas mentales" de un idiota en crisis, por vuestro tiempo y por vuestros mensajes de apoyo.
 
Azul
26 de septiembre de 1985. Un chico de 15 años, llamemosle R, tímido, gordito, alto, llega a un lugar nuevo para él. No sabe que ese nuevo instituto va a marcar su vida para siempre. Se queda el último entre todos los chavales imberbes que le rodean. Por fin llega su turno. Es el último en entrar en el aula, y todos le miran: es "el nuevo".
Entre todas las caras, se fija en un chico que le resulta familiar. Tiene el pelo castaño claro, una naricilla respingona, unos labios carnosos. Los dientes de roedor le dan un aspecto simpático. Y los ojos: este chico se ha debido de beber el mar. R casi se ahoga en tanto azul, si no es por la profesora que le pregunta su nombre. Apenas es capaz de articular palabra, pero sale casi airoso del trago.
A la salida R se acerca al muchacho de mirada de cielo.
- ¿Cómo te llamas?
- Soy F. Tú R, ¿verdad?
- Sí
- ¿Cuántos años tienes?
- 15
- Pensaba que serías mayor.
- Me pasa a menudo, parezco mayor, pero tengo 15. ¿Y tú?
- También 15. ¿Eres nuevo en este pueblo?
- Sí, acabo de mudarme con mi familia.
- ¿Dónde vives?
- En la calle LV, ¿la conoces?
- Sí, vivo muy cerca, ¿nos vamos juntos?
- De acuerdo, pero tengo que esperar a mi hermano, que también empieza hoy.
- Vale
R aún no lo sabe, pero esa pequeña conversación teñida de azul ha bastado para que se enamore de ese chico y para que su vida cambie para siempre.
Han pasado más de 20 años, F sigue siendo mi mejor amigo, aunque nunca le he confesado mi amor. Ahora queda un cariño sincero, tamizado por el paso del tiempo, despojado de pasión. Otros amores vinieron pero lo cierto es que mi pasado y mis mejores recuerdos siempre están pintados de azul.
 
Nuevo año, nueva afición
Es miércoles, es 2 de enero, y estoy hasta los huevos. Por eso, porque estoy harto de no ser yo cada minuto de mi vida, empiezo este blog. Os cuento algo de mi vida.
Estoy más cerca ya de los 40 que de los 30, aunque para mi madre siga siendo un niño, y yo siga mirándome al espejo y dándole la razón. ¿Por qué uno nunca tiene una idea clara de la edad que tiene? ¿Por qué el espejo se sigue empeñando en dar una imagen de tí que los demás no tienen? En fin, la edad quizás sea el tema para un próximo artículo. De momento, sigo presentándome.
Vivo en una ciudad del litoral mediterráneo, con su mar, su buen clima, sus palmeras y sus políticos corruptos... (niño, no te disperses, sigue con la presentación). Me dedico a la docencia en una de esas prestigiosas instituciones de enseñanza superior (si muchos las conocieran por dentro...).
Y tengo novio. Hace casi dos años que tengo novio, aunque puedo contar con los dedos de una mano las personas que saben que es mi novio y no sólo un buen amigo. Esas mismas personas son las que saben que soy gay.
En fin, llegamos al tema, esa es la razón (o quizás una de las razones principales) por las que estoy tan hastiado de esta situación. La cuestión es sencilla: estoy en el armario, pero no me gusta estarlo, pero tampoco me siento capaz de salir de él, aunque sé que sería mucho mejor hacerlo, y todos me dicen que lo haga, pero no encuentro el momento, no me atrevo, y sin embargo quiero hacerlo.... Vaya, parece que no era tan sencillo.
Espero que este blog me ayude a ir sacando de dentro algunas cosas que llevan demasiado tiempo esperando salir. Y lo mismo hasta me lee alguien. Esto me produciría un regocijo propio del que nunca se ha planteado escribir. Y por eso de que no me gusta el noble arte de la escritura (no me gusta practicarlo, pero admiro a quién lo practica), no os prometo plasmar mis ideas por aquí con demasiada frecuencia. Sin más, hasta la próxima.