El arroz de Catalina o diario de un idiota
Ojos que no ven, hostión que te pegas.
Acerca de
Sólo soy esa cara de idiota

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Bagajes
Me gustan los libros gordos. Cuantas más páginas mejor. No quiero que se acaben, no quiero llegar al final de las historias, pero, inexorablemente, el final llega. En la vida pasa igual. Todas las historias llegan a un final, y no siempre feliz.
Pero no quiero ponerme triste, no es el propósito de este relato. Simplemente me he dado cuenta de que cuando voy a comprar un libro siempre termino comprando los más largos, y que quizás esto es una metáfora de mi vida. Me aferro a las historias para que no terminen, sean del tipo que sean.
Ya os conté mi cuento de amor con F. Más de veinte años y no lo he dejado atrás. Pero no sólo me pasa con el amor. Me ocurre con las cosas más banales: me cuesta tirar la ropa, aunque esté más pasada de moda que los pelos cardados, me resisto a cambiar de coche, aunque dentro de poco tenga que empujarlo con los pies, cual troncomóvil... en fin, no quiero dejar atrás nada, y eso en muchas ocasiones es un lastre.
A veces me pregunto si soy un inmaduro, si no quiero crecer, si no quiero que nada cambie. Es cierto que lo soy, pero también es cierto que quién querría que las cosas bonitas terminaran. Hay una canción de Manolo García que dice
Vendrán días en que el peso que hoy te abruma se hará liviano.
Vendrán días en que ese peso ya no será carga sino bagaje.
Vendrán días, han de venir.
Porque un alma que alberga sentimientos viles no brilla
y un alma sin brillo es un tiempo marchito para quien lo soporta.

Disfrutad de la canción, que todas vuestras cargas se conviertan en bagaje.