<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[El arroz de Catalina o diario de un idiota]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Ojos que no ven, hostión que te pegas.]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><item><title><![CDATA[Amores compartidos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[El día que P apareció, mi vida cambió para siempre. Ya todo gira a su alrededor.<br/>Sus enormes ojos oscuros me miran y se le dibuja una sonrisa en los labios, rojos, carnosos, brillantes. Y yo me derrito por dentro. Me tiene loco, me vuelvo un niño cuando estoy con él. A veces nos enfadamos, él me dice que ya no me quiere, y yo le digo que no me importa, que yo tampoco, pero los dos sabemos que diez minutos después todo ha pasado y volvemos a ser cómplices.<br/>Me gusta abrazarlo y besarlo cuando lo pillo desprevenido. A veces se revuelve y me aparta, un poco cansado de que sea tan pegajoso. Otras veces me devuelve gustoso los besos y me coge de la mano. <br/>Dormir con él es un placer, sentir su respiración y su calor. Lo miro de reojo, y su perfil despierta en mí la mayor de las ternuras.<br/>P no sabe que tengo otro amor, J. Sin embargo, mi novio, J, sí que sabe que P existe. Pero no le importa compartirme con él. No estoy tan seguro de que P lo comprendiera tan bien, sospecho que me quiere sólo para él.<br/>P tiene cuatro años y nada me hace más feliz que cuando me dice "te quiero mucho tío". Entonces una lágrima asoma a mis ojos y pienso que quizás él sea lo más parecido a un hijo que nunca llegue a tener.<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/u_qGv_gdX8Y&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/u_qGv_gdX8Y&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Años, meses, días, minutos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[21 de diciembre. Casi cinco <b>meses </b>sin escribir, aunque mucho por contar. Cuando estaba lanzado en esto de escribir, los blogs de Chueca se van de vacaciones, y luego, la pereza, la falta de inspiración, el trabajo... en fin, la vida, te ocupan demasiado tiempo.<br/>Es domingo, hace un <b>día</b> precioso en el levante español, frío pero soleado, y me ha dado por releer este diario y los comentarios correspondientes. He pensado que hace casi un <b>año</b> que lo empecé y no es de recibo que ya esté tan abandonado. Así que despido el <b>año</b> volviendo a escribir y con la esperanza de recuperar esta sana costumbre de ir plasmando por aquí lo que me ronda por la cabeza.<br/>Mi maquinaria neuronal está demasiado oxidada como para ofreceros un artículo imaginativo, profundo o emotivo. Así que mejor será contaros qué ha ocurrido en estos <b>meses </b>que presentaros algo más sesudo pero también más patético. Uno no está para grandes alardes literarios.<br/>El caso es que estos <b>meses </b>han sido razonablemente satisfactorios, a la vez que inusitadamente viajeros. Tras un <b>mes </b>de julio de trabajo agotador, con incremento de saldo incluido en la cuenta corriente de la edad (mi madre me parió un 30 de julio, cosas del destino), el <b>mes </b>de agosto, vacaciones forzosas para los docentes, empezó con dosis importantes de aburrimiento (es lo que tiene tener la playa a 5 <b>minutos </b>andando, que uno no sabe valorarla) pero acabó con el primer viaje acompañado por mi chico (si se entiende como viaje aquel desplazamiento que supone pasar alguna noche en un hotel). Estuvimos en Barcelona, y todo salió realmente bien. Tenía cierta preocupación, porque los viajes suelen ser un buen test para una pareja. Y he de decir que salimos airosos, con un nota realmente alta. Fue estupendo no tener que despedirnos por la noche, dormir abrazados, recorrer la Ciudad Condal juntos... en fin, una nueva experiencia (tiene narices, con 38 tacos...)<br/>Tan contentos volvimos que el 2 de septiembre ya teníamos contratado el siguiente viaje, este con avión incluido ... luego os cuento. Mientras tanto, los <b>meses </b>de septiembre, octubre y noviembre han transcurrido con importantes cambios en el trabajo. Me ha sobrevenido (bueno, he de confesar que yo también lo he buscado) una nueva responsabilidad. Ha coincidido, para más inri, con toda la reestructuración que se está realizando en la Universidad española como consecuencia de la adaptación al EEES (vamos, el proceso de Bolonia, que aunque tenga nombre de salsa para spaghetti es, básicamente, un coñazo). Supongo que la mayoría estáis al tanto de lo que esto supone y, si como yo, estáis involucrados en ello, sabréis de qué os hablo: un trabajo de la hostia, en pocas palabras.<br/>El final de noviembre nos ha traido más saldos en las cuentas corrientes de la edad (en este caso, en la de mi niño) y menos en las del banco. Entre la recurrente crisis y el viajecito que ya os he adelantado, nos hemos quedado tiritando. Y es que nos hemos ido cinco <b>días </b>a Londres. Hemos vuelto más alegres, más descansados de mente, mucho más cansados de cuerpo, y un tanto despistados. Yo pensando que los londinenses eran pelirrojos y feillos (mi chico dice que son unos lánguidos) y que hablaban la lengua de Shakespeare, y resulta que son morenos y tienen acento manchego ... ¡joder con la puta crisis! si media España estaba allí.<br/>En fin, nada de practicar ingles ni podernos reir en su cara de su físico deslavazado, pero mucho de ver parques, luces navideñas, parlamentos, puentes, torres, catedrales, museos, mercados y norias. Y encima, lo nunca visto, cinco <b>días </b>seguidos de sol ... bueno, algo parecido al sol, pero como para darse con un canto en los dientes.<br/>Y ahora con sentimientos encontrados: por un lado esperando ya las vacaciones como agua de mayo, y por otro, deseando que pasen estos putos <b>días </b>de comilonas y cajones demasiado abiertos (¿recordáis el artículo sobre los cajores del corazón? pues eso).<br/>En fin, esperemos no sufrir demasiados estragos y que acabemos el <b>año </b>bien y empecemos el nuevo mejor.<br/>Un abrazo a todos y prometo intentar actualizar más a menudo.<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/dahuAkISKA8&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/dahuAkISKA8&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br/><br/>Una emotiva canción en una versión aún más emotiva.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Los cajones del corazón]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[Al fondo del corazón tengo un cajón. Es uno de esos cajones grandes, pesados, como los de la cómoda de mi abuela. Es poco accesible, cuesta de abrir porque el tiempo ha desgastado las guías sobre las que se desliza. Está forrado de papel de regalo, también ajado, con dibujos geométricos y de colores apagados.<br/>En él atesoro todo aquello que me hizo feliz algún día. Son viejos recuerdos, de esos que guardas al fondo pero de los que no deseas desprenderte. Sólo lo abro en contadas ocasiones, buscando hacer limpieza, pero rara vez me desprendo de algo. Junto a las vacaciones en la casita del campo con mis hermanos y mis primos, guardo mis más preciados juguetes: mis piezas de madera, mi tren minero, mi scalextric. Allí están también los abrazos de mi abuela, los chistes de mi abuelo, los cocidos navideños de mi otro abuelo y el retrato de mi abuela, la que nunca conocí; y el de mi abuelastra, por así decirlo, que tampoco conocí. En los rincones se escabullen las nochebuenas, los amigos de la infancia, el olor de los cuadernos del colegio el día del estreno y las paellas de los domingos. Y en una cajita de madera, sencilla y diminuta pero con el interior de fieltro para protegerlo, está el primer amor, el más profundo, el más auténtico, el más incondicional ... y el más inalcanzable.<br/>Tengo otro cajón, el de los desechos. Todo lo que en él está debería haber salido hace mucho tiempo, pero mi pertinaz melancolía me lo impide. Junto a los amigos que nunca lo fueron, están las malas experiencias y los momentos de dolor. También hay hueco para los fracasos y las desilusiones. Quizás algún día consiga vaciarlo del todo y llenar ese hueco de canciones, alegres o melancólicas, de días de lluvia, de paseos a la orilla del mar y de olor a pan recién horneado.<br/>De entre todos los cajones, el que está más a mano es el de los recuerdos de diario, los que te pones todos los días y forman hoy mi vida. Algunos, más bien pocos, son de temporada: cuando cambia la estación, hay que renovarlos, porque son de poca calidad. Una vez usados se desgastan enseguida y quedan inservibles. Entre ellos, mucho más numerosas, hay prendas que siguen ahí año tras año, tan de moda como el primer día. Ya forman parte de tí y no quieres que se estropeen nunca. Mis amigos ocupan buena parte del espacio, los de verdad, los que están conmigo desde los tiempos de la adolescencia. Mi familia comparte el espacio con ellos en buena armonía. Tíos, primos y hermanos montan un sarao cada día, mientras mi madre se reparte entre protegernos y cuidar de la memoria de mi padre, que siempre está en nuestros sueños y en nuestras conversaciones.<br/>En el centro, desde no hace mucho, tengo un hueco especial, rodeado de flores y sedas. En él está mi niño, dispuesto a quedarse para siempre, así que cada vez le hago más espacio y procuro rodearle de las mayores comodidades.<br/>Soy de los que no abro los cajones en público, pertenecen a mi intimidad. Sólo de vez en cuando, alguien especial tiene el privilegio de asomarse y observar el desorden que impera en ellos. Hoy habéis sido vosotros.<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UNX6TIz_9oY&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/UNX6TIz_9oY&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Compromisos sociales]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy es uno de esos días en que no estoy donde me gustaría estar. Mi chico tiene hoy la boda de una de sus primas. Y como los dos estamos más en el armario que las camisas con hombreras, pues lógicamente yo no estoy allí. Acabo de hablar con él y me he puesto un poco tristón. Y sobre todo porque él también lo está. No le apetece ir ...<br/>Porque no le gusta la ropa que se ha puesto, pero tampoco ha querido comprarse ropa nueva.<br/>Porque dice que está gordo (tema recurrente... jo, con lo que a mí me gustan sus mollitas).<br/>Porque le duele la pierna izquierda.<br/>Porque se ha rapado el pelo y dice que ahora tiene la cabeza blanca comparada con la cara.<br/>Porque tiene que conducir y, no es por la bebida, no creáis, es que no le gusta nada coger el coche.<br/>Porque lleva en el coche a su padre y a su tía, que tampoco quieren ir, y tienen una conversación la mar de “interesante” (¿se nota el tono irónico?).<br/>Y encima yo estoy aquí sin poder estar a su lado, para animarle al menos un poco. En definitiva, él preferiría estar en casa, y yo preferiría estar con él. Hay que joderse, los putos compromisos sociales...<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/W5FFxslK0OM&hl=en"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/W5FFxslK0OM&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"></embed></object><br/><br/><p align="center"><br/>[...]<br/>Te confieso que no atino<br/>a encontrar la calma.<br/>Nada ansío más<br/>y es lo que menos tengo.<br/>Se va el alma silenciosa por la ventana<br/>detrás de algunos ojos azul sediento.<br/>¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto.<br/>Dame descanso como quien da un refresco. <br/>[...]<br/>Que el amanecer me encuentra siempre despierto.<br/>Que me desvela el hambre que de ti tengo.<br/>Se va el alma silenciosa por la ventana.<br/>Se va detrás del lucero de la mañana. <br/>[...]<br/></p>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Zorras]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[- ¿Sabes que Sonia ha dejado a su novio?<br/>- ¿Sí? No me lo puedo creer.<br/>- La muy zorra se ha liado con un cajero del supermercado.<br/>- Querrás decir la muy gilipollas.<br/>- Sí, zorra y gilipollas. Zorra por ponerle los cuernos a ese quesito de Burgos y gilipollas por ponérselos con ese macarra que lo más que ha pensado en su vida es porqué las camisas de los hombres y de las mujeres se abotonan al revés.<br/>- Con lo buen partido que es Andrés. Su carrera casi terminada, su padre empresario y esa cara de ángel recién despertado de la siesta.<br/>- Cuando se dé cuenta de lo que ha perdido, Andresito ya será mío.<br/>- O mío, so buitre.<br/>Ana y Raquel eran amigas desde que empezaron a contar sus penas sobre el césped del campus, y las tardes de los viernes tocaba cotilleo. Se reunían en el café Meeting Point y rajaban sin piedad. Aquella tarde Ana había visto a Andrés arrastrándose por los pasillos de la facultad y no había podido evitar preguntarle. Era tan guapo... más que guapo era dulce, de esos chicos tiernos que dan ganas de abrazar y de dormir con ellos abrazaditos... Siempre que lo veía se ponía mala.<br/>Se habían conocido dos años antes, cuando Ana, como siempre, llegó tarde a clase el primer día de universidad, y Andrés, le cedió su sitio en la última fila de un aula atestada para ponerse de pié detrás de ella. Como las hormonas cuando una tiene dieciocho se empeñan en arruinar tu vida sin dejarte pensar en otra cosa que no sean los chicos, Ana le iba lanzando miraditas al angelito amable de los ojos de gato. Una hora después, el profesor García recogía sus trastos y se despedía hasta la siguiente semana, mientras Ana se preguntaba qué coño había dicho durante toda esa hora en la que ella había estado jugando con los bolis porque no había podido jugar con los deditos de su amable caballero.<br/>Unas semanas después ya se entretenía con esos deditos mientras García se empeñaba en desentrañar los misterios de los espacios vectoriales, las bases, las combinaciones lineales y la madre que los parió a todos. Dos meses mas tarde, pasaban los jueves estudiando o, más bien, mirando las musarañas en la biblioteca y luego tomaban un té de máquina en un banquito, mientras se decían cosas dulces.<br/>Hasta que apareció Sonia.<br/><br/>-- Continuará --<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Dfd7a1hEJf0&hl=en"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/Dfd7a1hEJf0&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"></embed></object>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Mi chico]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[Acabo de venir del cine. He visto “Fuera de carta”, una comedia protagonizada por Javier Cámara. Su personaje, Maxi, es el propietario y cocinero de un restaurante con pretensiones. Y es gay. No os voy a contar el argumento, por otro lado bastante previsible, pero os diré que es una comedia fácil de ver, de esas que no te hacen pensar demasiado. Con todo lo que tiene de bueno y de malo a la vez el hecho de pasarte dos horas en un cine sin pensar.<br/>He ido con una amiga, porque mi chico está estudiando para sus exámenes de la próxima semana (suerte ratoncito, seguro que lo vas a hacer muy bien). Y ahora acabo de llegar y estoy pensando en él. Me ha dado por pensar qué es lo que me gusta tanto de su personita. Os cuento...<br/>Mi chico mide un metro noventa. Es un tiarrón. Es guapo a raviar (coño, qué guapo es el condenao). Y tiene una sonrisa.... ufff, me quita el hipo cuando lo veo. El odia su cuerpo. Es cierto que ha cogido unos kilitos, pero qué narices, le sientan tan bien.... Lo demás de su cuerpo me lo guardo para mí, sólo os diré que me derrito sólo de pensarlo.<br/>Mi chico es divertido. Es un payaso, me hace reir como nadie lo ha conseguido. Y hacer reir es, para mí, una gran virtud. La vida a su lado pasa alegre y entretenida. Demasiado rápido, diría yo. Tanto que cuando estoy junto a él siento que el tiempo se me escapa entre los dedos.<br/>Mi chico es cariñoso. Me come a besos, claro que yo no le ando a la zaga. Me mima, me dice las cositas más dulces que os podáis imaginar. Tanto que a veces recordamos aquel anuncio ... “demasiada azúcar, pom”.<br/>Mi chico es responsable. Cuida de su casa, cuida de su padre, cuida de mí, y todavía tiene tiempo para trabajar. Mi chico es bueno, quizás demasiado bueno, pero lo prefiero así. Ya me encargaré yo de que no le hagan daño, pero quiero a una persona buena a mi lado.<br/>No sabría decir qué es lo que más me gusta de él. Yo creo que va a ser todo. Si no ya no sería mi chico.<br/><br/><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6Gembo1gcKk&hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/6Gembo1gcKk&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Los lápices de colores]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[Mario ha vivido deprisa. A sus cuarenta ha visto muchas cosas pero ha mirado muy pocas. Por sus días han pasado caballeros andantes y lindas damiselas que le han ido despojando de las galas que enaltecían su espíritu.<br/>Ella, su princesa de la boca de fresa, se llevó el rojo. Ya no hay labios carmesí, ya no hay cerezas, ya no hay sangre en sus venas.<br/>El chico de los ojos de mar le robó el azul. El cielo encapotado cubre desde entonces su mundo y su amado océano es el hogar de medusas y criaturas que ni imagina.<br/>Un día la luz de sus ojos, aquél condenado adonis de rubios rizos que iluminaban su vida, se apoderó del amarillo y dejó su existencia en tinieblas. Un sol cenizo apenas alcanza a borrar las sombras eternas.<br/>Sólo él sabe lo que añora el verde valle, el trigal en primavera, los pinos de aroma fresco. Sólo ella sabe porqué le arrancó el verde, porqué se llevó la esperanza en el zurrón del olvido.<br/>Hoy Mario mira por su triste ventana el cielo plomizo y su valle teñido de cenizas. Apenas si recuerda cómo era su mundo cuando todo brillaba y hacía que su alma se hinchiera de gozo. Ahora sólo espera melancólico que el amor, o el tiempo, o vete tú a saber qué, le devuelvan sus lápices de colores.<br/><br/><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/u_CzZhm-RrY&hl=es"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/u_CzZhm-RrY&hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Bagajes]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[Me gustan los libros gordos. Cuantas más páginas mejor. No quiero que se acaben, no quiero llegar al final de las historias, pero, inexorablemente, el final llega. En la vida pasa igual. Todas las historias llegan a un final, y no siempre feliz. <br/>Pero no quiero ponerme triste, no es el propósito de este relato. Simplemente me he dado cuenta de que cuando voy a comprar un libro siempre termino comprando los más largos, y que quizás esto es una metáfora de mi vida. Me aferro a las historias para que no terminen, sean del tipo que sean. <br/>Ya os conté mi cuento de amor con F. Más de veinte años y no lo he dejado atrás. Pero no sólo me pasa con el amor. Me ocurre con las cosas más banales: me cuesta tirar la ropa, aunque esté más pasada de moda que los pelos cardados, me resisto a cambiar de coche, aunque dentro de poco tenga que empujarlo con los pies, cual troncomóvil... en fin, no quiero dejar atrás nada, y eso en muchas ocasiones es un lastre.<br/>A veces me pregunto si soy un inmaduro, si no quiero crecer, si no quiero que nada cambie. Es cierto que lo soy, pero también es cierto que quién querría que las cosas bonitas terminaran. Hay una canción de Manolo García que dice <br/><i>Vendrán días en que el peso que hoy te abruma se hará liviano. <br/>Vendrán días en que ese peso ya no será carga sino bagaje. <br/>Vendrán días, han de venir. <br/>Porque un alma que alberga sentimientos viles no brilla <br/>y un alma sin brillo es un tiempo marchito para quien lo soporta.</i><br/>Disfrutad de la canción, que todas vuestras cargas se conviertan en bagaje.<br/><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/bEB_qZA_Rd4&hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/bEB_qZA_Rd4&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Cerrado por reformas, vuelva usted mañana]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[Todavía no os he hablado de P, el tercer hombre en mi vida. Ahora queda todo tan lejano que casi es como si no hubiera pasado.<br/>A P lo conocí con 18 años, cuando empecé la Universidad. Yo seguía enamorado de F, mi niño de ojos de mar, el que fue objeto de mi segundo artículo en este diario. Ya hacía un tiempo que no nos veíamos con frecuencia, porque yo había cambiado de lugar de residencia y era difícil vernos. Hoy en día, los 60 km que separan nuestras ciudades no son nada, pero para un adolescente de 17 años, sin carnet de conducir y dependiente económicamente no era fácil desplazarse. También han pasado 20 años, y las carreteras y los autobuses no eran los de ahora.<br/>El caso es que, como os digo, veía a F muy poco, nos escribíamos (ni siquiera existia el correo electrónico o los móviles... ¡qué mayor me siento!) y poco más. Yo sentía una enorme añoranza por los tiempos pasados y estaba ansioso por tener a alguien a mi lado. Todavía no sabía lo que era una herida de amor, porque mi separación de F se debía a las circunstancias, no a una ruptura.<br/>En esas estaba cuando P se coló en mi vida, sin llamar a la puerta. Era un compañero de clase, de mi misma edad, simpático, charlatán, agradable. Físicamente muy distinto a F, que siempre ha tenido un encanto muy especial. P es poquita cosa, no muy alto, delgadito, muy corriente. Pero para mí empezó a tener un atractivo irresistible. En el año 91 terminé la diplomatura y decidí hacer el segundo ciclo y licenciarme. Para eso tenía que irme a estudiar a otra ciudad. Muchos de mis compañeros decidieron lo mismo, y un grupito de varios chicos y chicas nos repartimos en varios pisos y empezamos nuestra vida de estudiantes en una ciudad ajena. Para mí, la experiencia de estar fuera de casa, con 21 años, estudiando, divirtiéndonos, haciendo una especie de ensayo de lo que es la vida adulta, fue maravillosa. Creo que ha sido la etapa más loca y divertida de mi vida. Por un lado era joven, con ganas de aprender y de disfrutar, y por el otro ya tenía edad para tomar mis propias decisiones y empezar a ser adulto. En resumen, me lo pasé teta.<br/>No compartía piso con P, pero su casa estaba cerca y, mientras la mayoría de los compañeros se iban a sus casas los fines de semana, él y yo nos acostumbramos a quedarnos de vez en cuando en nuestra nueva y apasionante ciudad. Aprovechábamos para ir al cine, a conciertos, a exposiciones, de marcha... nunca he salido tanto ni he vuelto a tener una vida cultural tan activa. Y como los dos estábamos solos, pues muchas veces me quedaba dormir en su casa. A estas alturas, como os podéis imaginar, yo estaba ya muy enamorado, o eso creía yo.<br/>P es hetero, y yo lo sabía. Pero es uno de esos chicos que no tiene miedo al contacto físico. Mas de una vez me cogía de los hombros para contarme confidencias, o me daba un abrazo sin haber ninguna razón. A mí a veces me confundía, aunque ahora, visto desde la distancia, digamos que yo quería confundirme. Después de las navidades del año de las olimpiadas y de la expo, una noche decidí que tenía que contarle lo que sentía. Ya había pasado por esto con F y nunca había tenido gónadas para contárselo, y no estaba dispuesto a sufrir en silencio (ojalá hubieran sido las hemorroides, pero no, las heridas del amor son mucho peores). <br/>Habíamos vuelto de las vacaciones navideñas un par de días antes que los demás, y yo me quedaba a dormir en su casa. Habíamos pasado el día juntos y estábamos sentados viendo la tele. Yo no hacía más que resoplar y decirme a mi mismo que tenía que contárselo, pero no me atrevía. Entonces él me dijo que se iba a la cama. A los 5 minutos, con el corazón en la boca, entré en su habitación y a penas pude decirle que quería contarle una cosa. Ya estaba en la cama, se incorporó y me senté a sus pies, medio tapado con su manta, sintiendo su calor.<br/>Empecé hablándole de F: <br/>- Mira, tuve un amigo del instituto, de cuando era muy jovencito, por el que tenía un afecto muy especial -le dije, arrastrando las palabras, con poca decisión-<br/>- ¿Qué ocurre? ¿Le ha pasado algo?<br/>- No, no es eso. Lo que ocurre es que un día me dí cuenta de que era más que un amigo, que lo que yo sentía por él no es lo que se siente por un amigo. ¿Entiendes de lo que estoy hablando?<br/>- Sí, te comprendo.<br/>- Pues mira P, resulta que ahora me he dado cuenta de que estoy sintiendo por tí lo mismo que sentía entonces por él.<br/>- ¿Sabes? estoy teniendo contigo la conversación más sincera e importante de mi vida y no sé que decirte. <br/>- No digas nada, sólo abrázame.<br/>Nos abrazamos, yo con los ojos húmedos (no os lo queréis creer, pero 15 años después, me sigo emocionando).  Y respiré. Sentía que la losa que me oprimía se había hecho añicos y que despertaba a una  nueva vida. Era la primera vez que hablaba de esto con alguien. Nunca, nadie, jamás había sabido nada de esto.<br/>Luego hablamos de algunas vanalidades, entre risas nerviosas y me fui a dormir a otra habitación.<br/>Los primeros días transcurrieron sin novedad, tampoco nos atrevimos a hablar del tema. Pero hay puertas que, una vez abiertas no se pueden cerrar. Y poco a poco nuestra relación fue cambiando. Se acabó el contacto físico, los abrazos, los guiños, y nos volvimos dos machos heteros: ¡que corra el aire!<br/>Conforme él se iba alejando yo empecé a mendigar su atención. Y él se iba de mi lado para compartir la amistad que habíamos tenido con otras personas. <br/>Estábamos acabando el curso, el último curso, y aquello se convirtió en un infierno. Sólo deseaba acabar, volver a mi ciudad y olvidarme de todo. Pero por otro lado, no podía desengancharme de él.<br/>Luego no dejamos de vernos, porque compartimos director de Proyecto Final de Carrera y teníamos que vernos a menudo. Finalmente un día tuvimos una conversación en la que rompimos cualquier lazo y ya no volvimos a hablar del tema, ni a vernos a solas, ni a hacer nada juntos.<br/>El amor dio paso al odio. No quería verlo, no quería saber nada de él. Nadie me ha hecho más daño en este mundo que él.<br/>Curiosamente no hemos dejado de vernos de vez en cuando en todos estos años. La vidad es curiosa y propicia extrañas carambolas: he ido a su boda, conozco a su mujer y a sus hijas y, por si fuera poco, somos compañeros de trabajo (tiene huevos la cuestión). Afortunadamente estamos en departamentos distintos y se pasan días sin vernos, pero no le pierdo la pista.<br/>Desde la distancia los errores se dimensionan mejor. Desde luego él no estuvo a la altura de las circunstancias. Yo fui obsesivo en algunos momentos y en otros me puse muy celoso, es cierto. Lo que no le perdono son las palabras tan duras que me dijo y, sobre todo, las que no me dijo porque se mordió la lengua pero estuvo a punto de decir. Y me duelen en él, que siempre se ha vanagloriado de ser una persona muy tolerante, muy abierta, muy moderna. La herida fue muy grande, tardó tanto en sanar que he estado más de diez años con el corazón cerrado por reformas, vuelva usted mañana.<br/>No penséis que a estas alturas ese agua mueve todavía el molino, en absoluto. Sólo siento indiferencia por él. Cuando lo veo por los pasillos no siento nada, pero me ayuda a no olvidarme de mis errores.<br/><br/>PD: Para quitarle hierro al asunto, os diré que el tiempo se ha encargado de vengarme: en estos años se ha quedado calvo como una bola de billar y parece mi padre. Mi pequeña venganza es pavonearme delante de él, sabiendo que el tiempo me ha tratado mejor. No es por nada, pero ahora estoy mejor que nunca y cada vez más atractivo, jajaja. Para terminar una canción de aquella época que me servía de terapia.<br/><br/><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/EfYGfJmTy78&rel=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/EfYGfJmTy78&rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item><item><title><![CDATA[Así son los hombres]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/elarrozdecatalina/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[Como habéis podido comprobar he estado ausente unas semanas. He estado bastante liado en el trabajo, pero no ha sido esa la causa de teneros abandonados. Realmente el problema es que no he tenido inspiración. A ver si la voy recuperando.<br/>Conocí a mi chico hace casi dos años en un chat. Me hizo reir mucho en aquella primera conversación, hasta que tuve un fallo en la red y se me desconectó (me caí, como se suele decir). Cuando después de diez minutos intentando conectarme, más desesperado que Massiel sin una botella cerca, conseguí recuperar la conversación, lo primero que me espeta es "Qué susto! creía que me había abandonado mi futuro marido", y no pude menos que reirme. Diréis que lo del flechazo es una tontería, pero yo pegué un respingo en la silla y me subieron los calores uterinos. En fin, debo ser carne de flechazo, ya conocéis mi historia con F.<br/>El caso es que unos días después nos conocimos. Quedamos en un parque cerca de casa para dar un paseo. Cuando llegué al lugar acordado ví a un abuelete en un banco y por un momento se me pasó toda mi vida por la cabeza, hasta que lo localicé unos metros más allá. Era todavía más guapo que en la foto, aunque he de confesar que su corte de pelo no me gustaba demasiado. Bueno, siendo sincero, llevaba el corte que más detesto en un hombre. Os adelantaré que una semana después se había "cortado la coleta".<br/>Era primavera, hacía una tarde estupenda y nos fuimos a caminar por la playa. Nos pasamos toda la tarde charlando animadamente, haciendo bromas y contándonos (parte de) nuestras vidas. Nos sentamos en una zona rocosa, espalda con espalda, y no sabéis el escalofrío que me recorrió el cuerpo. Subió a casa, tomamos un refresco y finalmente se fue, dejándome tendida en el sofá una extraña mezcla de ilusión, desasosiego, alegría, miedo y ... deseo.<br/>Nos vimos dos días después, y de nuevo salimos a caminar. Después de una tarde de risas y confidencias volvió a subir a casa, y continuamos la charla. Se fue haciendo cada vez más íntima y se formó un ambiente muy especial. Y entonces me besó, nos besamos. Nunca olvidaré ese momento y sobre todo lo que vino después... y no seáis malpensados, que no me refiero a eso en lo que estáis pensando todos. Traía una canción en su mp3 y me la hizo escuchar, según él dedicada a mí. Empezó a sonar Rocío Dúrcal, que en ese momento todavía estaba entre nosotros, y la canción decía así:<br/><br/>Nada ha sido en serio<br/>todo fue una broma<br/>que bien me engañó.<br/>Yo hubiera metido<br/>las manos al fuego<br/>por él y su amor.<br/><br/>Nada ha sido en serio<br/>todo fue una broma<br/>que clase de persona<br/>él se cree que soy.<br/><br/>Cuando vio que hablaba<br/>de mi amor en serio<br/>en ese momento me miró y se rió.<br/><br/>Me dijo es broma<br/>nada ha sido en serio<br/>como crees paloma<br/>que te quiero yo.<br/><br/>Así son los hombres<br/>todos son iguales<br/>pero que bonito se siente<br/>cuando uno te guiña un ojo<br/>y como una guitarra poquito a poco<br/>te coge y te toca y hace una canción.<br/><br/>Así son los hombres<br/>todos son iguales<br/>pero que bonito se siente<br/>cuando uno te da un besito<br/>te dice te quiero y poco a poquito<br/>semete adentrose va hasta el fondo<br/>de tu corazón.<br/><br/>Nada ha sido en serio<br/>todo fue una broma<br/>que clase de persona<br/>él se creé que soy.<br/><br/>Cuando vio que hablaba<br/>de mi amor en serio<br/>en ese momento me miró y se rió.<br/><br/>Me dijo es broma<br/>nada ha sido en serio<br/>como crees paloma<br/>que te quiero yo.<br/><br/>Así son los hombres<br/>todos son iguales<br/>pero que bonito se siente<br/>cuando uno te guiña un ojo<br/>y como una guitarra poquito a poco<br/>te coge y te toca y hace una canción.<br/><br/>Así son los hombres<br/>todos son iguales<br/>pero que bonito se siente<br/>cuando uno te da un besito<br/>te dice te quiero y poco a poquito<br/>semete adentrose va hasta el fondo<br/>de tu corazón.<br/><br/>Me quedé de piedra, pensando que todo había sido una broma. Mi cara de gilipollas podría haber pasado a la historia. Se me agolpó todo en la cabeza, pensando en lo idiota que había sido pretendiendo que un chico tan guapo y seis años menor que yo pudiera estar empezando a enamorarse de mí. Sin dar crédito a lo que me estaba pasando y al borde de un jamacuco se empezó a reir como sólo él sabe hacerlo, con esa carcajada profunda y contagiosa. Por fin comprendí que la broma era la canción y no lo que me había hecho sentir. <br/>Han pasado casi dos años, y esa atracción inicial se ha convertido en amor, en complicidad, en ternura, en risas -bendito sentido del humor, nunca nos abandones- y en lo más bonito que nunca he tenido con nadie.<br/>Ya conocéis el principio. En próximos episodios de "Así son los hombres" iremos conociendo mejor a los personajes de esta historia. Un beso a todos y muchas gracias por vuestros mensajes, tan amables y cariñosos.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(El idiota)]]></author></item></channel></rss>
