el asteroide b-612
impresiones,opiniones y paranoias de un chico de hoy
Acerca de

Contador Gratis
Enlaces
lugares de la red
Sindicación
 
"EL CEPILLO DE DIENTES HABLA"
fijaos lo q m he encontrado navegando a la deriva x este mundo bllogeril. Se trata d un post q ha escrito un chico q responde al nombre d Juan (la llamada), d 30años d edad,residente en Madrid,y q mantiene una relación cn un jinete...
Gracias Juán x dejarnos a mí y a toda la gente q me lee disfrutar cn este trocito d tí....

NOTA: MIRAR Q FORMA MÁS BONITA D DECIR T EXTRAÑO




"A primera hora de la tarde de hoy iba yo a toda prisa, como es habitual en mi cuando tengo que ir a trabajar, y me ha sucedido algo de lo más extraño. Alguno de vosotros pensará que estoy medio loco pero lo que relato es verídico. Al entrar en el cuarto de baño con el propósito de lavarme los dientes el cepillo de dientes verde se me ha quedado mirando directamente a los ojos y en tono algo insolente e incluso borde me ha dicho:

"Eh, tú..." Cómo comprendereis me he quedado ojoplático, que el cepillo de dientes me estaba hablando, coño.



YO: ¿Pero tú desde cuando hablas?
CEPILLO: Mira no estoy para tonterías, así que dime dónde coño está mi dueño.

En una de las últimas estancias de El Jinete en mi casa se olvidó de traer el cepillo de dientes. Yo tenía uno de esos que se doblan para ir de viaje sin estrenar, así que a partir de ese momento pasó a ser de su propiedad. Hace ya un mes que El Jinete no viene por Madrid y parece ser que hay algo en mi cuarto de baño que le echa de menos.

CEPILLO: ¿Quieres cerrar la boca de una puta vez y contestarme a la pregunta?
YO: Pero...
CEPILLO: Ni peros ni hostias, ¡hombre ya! ¿Qué dónde está mi dueño?
YO: Pues está en Valencia, es que él vive allí, con su madre, en su casa.
CEPILLO: ¿Y yo por qué no estoy allí si es mi dueño?¿Por qué no me ha llevado con él? ¿No será que me tienes secuestrado?
YO: ¿Secuestrado?
CEPILLO: Claro, yo debería estar en su cuarto de baño y no en el tuyo.

El cepillo estaba muy pesado y yo tenía mucha prisa pero no tuve más remedio que contarle toda la historia. Se puso triste, muy triste, las púas que hasta ese momento estaban bien tiesas empezaron a bajar y su rigidez hizo mella a través de la junta por la que se pliega. Su tono cambió.

CEPILLO: Es que le echo de menos.
YO: Pero tú no puedes echar de menos a nadie, por si no lo sabes, eres un cepillo de dientes.
CEPILLO: Por eso mismo, yo estoy creado para ser usado a menudo y me estoy quedando agarrotado. Mis púas necesitan ponerse en movimiento, ponerse erectas al contancto con la boca de mi dueño. Echo de menos su sabor, el tacto de sus labios, la ternura con la que me agarraba, la forma en que me frotaba contra sus dientes, su lengua suavecita y rosada, la forma en que me retiraba la pasta sobrante cuando habíamos terminado...
YO: Cepillo, yo también le echo de menos.
CEPILLO: Pero es diferente, yo sé lo que es estar dentro de él.

Cómo le iba a explicar a un cepillo de dientes que yo también. No tenía tiempo ni ganas. Había tenido la experiencia más extraña de mi vida y me había dejado añorante y pensativo".
No