Extrañas Criaturas
una historia de ficción o realidad?
Acerca de
intento vivr fuera de las tonterias del mundo y huyendo de las vanalidades que no sean las de una vida sana y libre. o lo que es lo mismo ya estoy muy mayor pa tanta tonteria
Sindicación
 
de vuelta








ya estoy desnudo.
ya estoy a la espera...
 
protagonistas

richi


nacho


mario
 
A golpes con el diablo

Esta vez la había fastidiado de verdad. Tenía planes para pasar el verano en la ciudad vacilando por las calles hasta que empezara mi curso universitario. Pero una pequeña indiscreción me jodió de lo lindo, y tuve que mudarme a la quinta hostia. Estaba en l más perdido del campo, tan perdido que necesitaba un mapa para andar por la carretera.
Sucede que me arrestaron cuando estaba cabalgando la gran verga de Richard en asiento trasero de un coche, en un descampao de mi zona. Cuando estábamos a medio camino de la segunda follada, y a tres cuartos de la tercera, una linterna nos iluminó y la poli local nos llevó a comisaría por conducta obscena y alteración del orden público.
Conseguí que no me mandaran a la cárcel, pero mi viejo estaba tan cabreado que me obligó a pasar todo el verano en casa de mis abuelos. Estos eran muy religiosos, cuando llevaba allí dos semanas me toco ir a recogerlos a una iglesia evangélica.
Cuando llegué allí, me encontré con que la reunión se estaba alargando más de lo previsto. El tío que hablaba desde el escenario no se parecía en nada a lo que yo habría esperado ver. En vez de encontrarme con un corpulento predicador agitando la Biblia en alto, vi a un hombre que más bien parecía un luchador profesional.
Cuando lo hubo dicho todo me di cuenta que me estaba observando, no cabía duda alguna. Cuando termino salí sigilosamente hacia el aparcamiento aun no había dado ni diez pasos cuando salío detrás de mi y me dijo que me detuviera. Antes de hablar me miró durante largo rato con las narices hinchadas.
-¿Estas repleto de Dios, o bien del diablo?
Su voz me resonó en los cojones.
-Del diablo- le dije con voz cansina, porque no quería dejarme intimidar por un predicador de pueblo.
-Ya lo imaginaba- me dijo, asintiendo, y sus ojos se volvieron hacia mi paquete-. Puedo ayudarte a expulsarlo.
-¿Ah,sí? ¿Y cómo piensa hacerlo?
-Lo echaremos a golpes.- Me agarró por el hombro con una mano fuerte-. Sólo tienes que prestarme un poquito de tu tiempo, y yo, Nacho Saez, trabajaré contigo para expulsar a ese viejo diablo.
-Me parece que no. He venido a recoger a mis abuelos. Gracias de todos modos.
-Quedate con el predicador, Juan. Haz lo que él te ordene.
Me volví y vi a mi madre parecía muy contenta de que aquel tío se interesara por mi. Yo en cambio no lo estaba.
-Pues yo creo que debería…
-Te vas a quedar.- Me había interrumpido a media frase.- Te conviene que te enseñen la buena religión del campesino, jovencito.
-Ven a mi remolque- me ordenó. Vamos a realizar una sesión.


 
Un dia cualquiera
Canalla se acercaba casi todas las mañanas por las galerias. Al principio yo no conseguía entender la razón de sus constantes vaivenes, pero más tarde, me enteré de que un buen amigo suyo tenía una tienda especializada en música tecnológica justo en el piso de arriba, probablemente se acercaba para comprar algún disco o simplemente para pasar el rato.
Solía llegar sobre las once, cuando mis compañeros y yo estábamos sentados conversando en pleno desayuno; desde mi puesto podía ver a la gente que entraba de la calle y sobre esa hora -y de un modo involuntario- me encontraba a mi mismo con los ojos fijos en la puerta. Cada vez que él aparecía -andando deprisa por el pasillo de la entrada, vestido con esas ropas extravagantes importadas de Londres, el pelo todavía desordenado por el sueño y ese aspecto inconfundible de new lad nocturno- nos mirabamos efímeramente pero fingíamos no reconocernos, ni un lacónico saludo con la mano o un ligero movimiento de las cejas, sólo esas miradas huidzas pero perfectamente sincronizadas; y luego él se perdía escaleras arriba pensando tal vez en aquel muchachito que le observaba o tal vez olvidándose de que me había visto allá abajo en la tienda. Yo solía demorarme a la mesa para, media hora más tarde, verlo bajar con su bolsa de discos y desvanecerse entre la opaca multitud de salida, y luego me rendía de nuevo a la rutina con el cuerpo derrotado por el aburrimiento.
 
¿Qué te parece Canalla?
-A primera vista me di cuenta que era idiota, habla con ese acento de capullo aristócrata arrastrando las vocales y comiéndose las consonantes una detrás de otra y por orden alfabético; además, y para dar más detalles, no hay duda de que es gay, lo supe nada más verle. Anda como un hombre y mira como un hombre pero tiene esa latente feminidad del gay reprimido que no quiere saber lo que es. Puede presumir de haber entablado amistad con los peces más gordos de la escena, ¿os acordáis de su mítica frase?, "Cuando Carl Bernard me presente a Bowie podré convertirme por fin en un hombre normal"; pero en mi opinión esta es una idea bastante ilusa, ya que el sabe perfectamente que por muchos Bowies que conozca y por muchas mujeres o hombres que se lleve a la camanunca será un hombre. Por otra parte, su presunción es tan increíble que no le cabe en el cuerpo, y al contrario que todos vosotros yo no estoy tan seguro de que tras su carita de heroinómano se esconda un mísero rastro de inteligencia;para ser sincero, juraría que su intelecto es prácticamente nulo, y si tuviera que definir su persona en un solo término no encontraría ninguno más adecuado que el de mediocre.
Estábamos tomando café en la terraza del bar de francesca di Carlo. Como no le habíamos regalado nada la noche desu aniversario, habíamos decidido juntar una discreta colecta y le compramos unos divertidos bongos afrícanos de los Encantes. El detalles le hizo tanta ilusión que nos invitó de inmediato a tomar lo que quisiéramos e incluso se sentó con nosotros para charlar un rao. Pero ahora, tanto ella como Francis y Paul me miraban atónitos y con cara de espanto, porque segundos antes Francesca me había preguntado:"¿Qué te parece Canalla?", y yo acababa de dar mi respuesta.