<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed version="0.3" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns="http://purl.org/atom/ns#"><title><![CDATA[Extrañas Criaturas]]></title><link rel="" type="" href="" title=""/><link rel="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[ID]]></id><tagline><![CDATA[una historia de ficción o realidad?]]></tagline><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><entry><title><![CDATA[de vuelta]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200802]]></issued><modified><![CDATA[200802]]></modified><created><![CDATA[200802]]></created><summary><![CDATA[de vuelta]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[de vuelta]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_19.htm"><![CDATA[<img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/11_01g.jpg" alt="" border="0" width="267" height="400"/><br/><br/><img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/11_03g.jpg" alt="" border="0" width="267" height="400"/><br/><br/><img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/12_01g.jpg" alt="" border="0" width="267" height="400"/><br/><br/><img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/12_08g.jpg" alt="" border="0" width="267" height="400"/><br/><br/>ya estoy desnudo.<br/>ya estoy  a la espera...]]></content></entry><entry><title><![CDATA[protagonistas]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200801]]></issued><modified><![CDATA[200801]]></modified><created><![CDATA[200801]]></created><summary><![CDATA[protagonistas]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[protagonistas]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_18.htm"><![CDATA[<img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/poster01_420x300.jpg" alt="" border="0" width="219" height="300"/><br/>richi<br/><br/><img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/anthony006.jpg" alt="" border="0" width="500" height="750"/><br/>nacho<br/><br/><img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/bradl011.jpg" alt="" border="0" width="500" height="750"/><br/>mario]]></content></entry><entry><title><![CDATA[A golpes con el diablo]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200801]]></issued><modified><![CDATA[200801]]></modified><created><![CDATA[200801]]></created><summary><![CDATA[A golpes con el diablo]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[A golpes con el diablo]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_17.htm"><![CDATA[<br/>Esta vez la había fastidiado de verdad. Tenía planes para pasar el verano en la ciudad vacilando por las calles hasta que empezara mi curso universitario. Pero una pequeña indiscreción me jodió de lo lindo, y tuve que mudarme a la quinta hostia. Estaba en l más perdido del campo, tan perdido que necesitaba un mapa para andar por la carretera.<br/>Sucede que me arrestaron cuando estaba cabalgando la gran verga de Richard en asiento trasero de un coche, en un descampao de mi zona. Cuando estábamos a medio camino de la segunda follada, y a tres cuartos de la tercera, una linterna nos iluminó y la poli local nos llevó a comisaría por conducta obscena y alteración del orden público.<br/>Conseguí que no me mandaran a la cárcel, pero mi viejo estaba tan cabreado que me obligó a pasar todo el verano en casa de mis abuelos. Estos eran muy religiosos, cuando llevaba allí dos semanas me toco ir a recogerlos a una iglesia evangélica.<br/>Cuando llegué allí, me encontré con que la reunión se estaba alargando más de lo previsto. El tío que hablaba desde el escenario no se parecía en nada a lo que yo habría esperado ver. En vez de encontrarme con un corpulento predicador agitando la Biblia en alto, vi  a un hombre que más bien parecía un luchador profesional.<br/>Cuando lo hubo dicho todo me di cuenta que me estaba observando, no cabía duda alguna. Cuando termino salí sigilosamente hacia el aparcamiento aun no había dado ni diez pasos cuando salío detrás de mi y me dijo que me detuviera. Antes de hablar me miró durante largo rato con las narices hinchadas.<br/>-¿Estas repleto de Dios, o bien del diablo?<br/>Su voz me resonó en los cojones.<br/>-Del diablo- le dije con voz cansina, porque no quería dejarme intimidar por un predicador de pueblo.<br/>-Ya lo imaginaba- me dijo, asintiendo, y sus ojos se volvieron hacia mi paquete-. Puedo ayudarte a expulsarlo.<br/>-¿Ah,sí? ¿Y cómo piensa hacerlo?<br/>-Lo echaremos a golpes.- Me agarró por el hombro con una mano fuerte-. Sólo tienes que prestarme un poquito de tu tiempo, y yo, Nacho Saez, trabajaré contigo para expulsar a ese viejo diablo.<br/>-Me parece que no. He venido a recoger a mis abuelos. Gracias de todos modos.<br/>-Quedate con el predicador, Juan. Haz lo que él te ordene.<br/>Me volví y vi a mi madre parecía muy contenta de que aquel tío se interesara por mi. Yo en cambio no lo estaba.<br/>-Pues yo creo que debería…<br/>-Te vas a quedar.- Me había interrumpido a media frase.- Te conviene que te enseñen la buena religión del campesino, jovencito.<br/>-Ven a mi remolque- me ordenó. Vamos a realizar una sesión.<br/><br/><img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/KyleLedeboer7.jpg" alt="" border="0" width="131" height="200"/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Un dia cualquiera]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200712]]></issued><modified><![CDATA[200712]]></modified><created><![CDATA[200712]]></created><summary><![CDATA[Un dia cualquiera]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Un dia cualquiera]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_16.htm"><![CDATA[Canalla se acercaba casi todas las mañanas por las galerias. Al principio yo no conseguía entender la razón de sus constantes vaivenes, pero más tarde, me enteré de que un buen amigo suyo tenía una tienda especializada en música tecnológica justo en el piso de arriba, probablemente se acercaba para comprar algún disco o simplemente para pasar el rato.<br/>Solía llegar sobre las once, cuando mis compañeros y yo estábamos sentados conversando en pleno desayuno; desde mi puesto podía ver a la gente que entraba de la calle y sobre esa hora -y de un modo involuntario- me encontraba a mi mismo con los ojos fijos en la puerta. Cada vez que él aparecía -andando deprisa por el pasillo de la entrada, vestido con esas ropas extravagantes importadas de Londres, el pelo todavía desordenado por el sueño y ese aspecto inconfundible de new lad nocturno- nos mirabamos efímeramente pero fingíamos no reconocernos, ni un lacónico saludo con la mano o un ligero movimiento de las cejas, sólo esas miradas huidzas pero perfectamente sincronizadas; y luego él se perdía escaleras arriba pensando tal vez en aquel muchachito que le observaba o tal vez olvidándose de que me había visto allá abajo en la tienda. Yo solía demorarme a la mesa para, media hora más tarde, verlo bajar con su bolsa de discos y desvanecerse entre la opaca multitud de salida, y luego me rendía de nuevo a la rutina con el cuerpo derrotado por el aburrimiento.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[¿Qué te parece Canalla?]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200711]]></issued><modified><![CDATA[200711]]></modified><created><![CDATA[200711]]></created><summary><![CDATA[¿Qué te parece Canalla?]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[¿Qué te parece Canalla?]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_15.htm"><![CDATA[-A primera vista me di cuenta que era idiota, habla con ese acento de capullo aristócrata arrastrando las vocales y comiéndose las consonantes una detrás de otra y por orden alfabético; además, y para dar más detalles, no hay duda de que es gay, lo supe nada más verle. Anda como un hombre y mira como un hombre pero tiene esa latente feminidad del gay reprimido que no quiere saber lo que es. Puede presumir de haber entablado amistad con los peces más gordos de la escena, ¿os acordáis de su mítica frase?, "Cuando Carl Bernard me presente a Bowie podré convertirme por fin en un hombre normal"; pero en mi opinión esta es una idea bastante ilusa, ya que el sabe perfectamente que por muchos Bowies que conozca y por muchas mujeres o hombres que se lleve a la camanunca será un hombre. Por otra parte, su presunción es tan increíble que no le cabe en el cuerpo, y al contrario que todos vosotros yo no estoy tan seguro de que tras su carita de heroinómano se esconda un mísero rastro de inteligencia;para ser sincero, juraría que su intelecto es prácticamente nulo, y si tuviera que definir su persona en un solo término no encontraría ninguno más adecuado que el de mediocre.<br/>Estábamos tomando café en la terraza del bar de francesca di Carlo. Como no le habíamos regalado nada la noche desu aniversario, habíamos decidido juntar una discreta colecta y le compramos unos divertidos bongos afrícanos de los Encantes. El detalles le hizo tanta ilusión que nos invitó de inmediato a tomar lo que quisiéramos e incluso se sentó con nosotros para charlar un rao. Pero ahora, tanto ella como Francis y Paul me miraban atónitos y con cara de espanto, porque segundos antes Francesca me había preguntado:"¿Qué te parece Canalla?", y yo acababa de dar mi respuesta.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Regreso de Paris]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200711]]></issued><modified><![CDATA[200711]]></modified><created><![CDATA[200711]]></created><summary><![CDATA[Regreso de Paris]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Regreso de Paris]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_14.htm"><![CDATA[-Acaba de regresar de Paris con un montón de cosas interesantes, libros, discos... incluso un ligero y encantador acento francés...-Le observamos un momento y luego añadió confidencialmente-: Ahora vive con su hermano Rubén en un piso alquilado... y parece que su relación va más allá del simple parentesco de sangre, ya sabes...; pero no me extraña, yo siempre he pensado que están echos el uno para el otro... Ven- y me cogió del brazo y nos acercamos también hasta él.<br/>Sí, allí estaba Canalla, como una figura surrealista, flaco, alto, con su cara enigmatica, su aire angelical y su ceñidísima cazadora de ante, sentado en el suelo en medio del grupo con las piernas cruzadas, totalmente concentrado en amontonar pequeñas pavesas de marihuana sobre un papel de fumar; sólo levantaba la cabeza de vez en cuando para replicar, con una ofensiva facilidad de palabra que me gustó, algún comentario que le contrariase o responder elípticamente alguna estúpida pregunta, siempre con el semblante serio, sin dejar escapar siquiera una indulgente sonrisa.<br/>Varias veces intenté llamar su atención con miradas insistentes y roces aparentemente  involuntarios, pero él no se fijaba apenas en mí ni parecía recordarme; sólo me había visto aquella vez en esa tienda de ropa y ya hacía mucho de eso; de todas formas tampoco era el momento idóneo para forzar un pretexto, así que me dí por vencido; me levanté y me dejé llevar por la música y el ambiente nocturno.<br/>Al final, cuando ya empezaba a amanecer y casi todos dormían bajo la luz grisácea del salón silencioso, Canalla y yo nos tropezamos en el baño. Entró tambaleándose y al verme allí de pie mirándome al espejo me dijo:"Hola, tú", como quien dice "Vete al carajo", con un tono de vozque me hizo sentir desplazado y profundamente ridículo, como un trozo de mierda pegado en el baño más elegante; pero seguí ante el espejo hasta que salió, pasó de largo, le eché un último vistazo y decidí que estaba loco, y después de lavarme las manos y maldecirle un millón de veces acabé por suplicarle a Francis que me llevara de vuelta a casa.<br/>Francis conducía demasiado deprisa y yo no estaba bien. Nunca había estado peor. Paul Parker se había venido con nosotros, estaba en el asiento trasero tarareando una extraña melodía y su voz penetraba en mis oídos con la potencia de una taladradora.<br/>-Cállate.<br/>-Hacía cuatro años que no tomaba una copa..- traté de explicarme-; además, ese surrealista chalado me ha sacado de quicio...<br/>Paul se inclinó hacia mí y finalmente dijo:<br/>-Sí, Canalla es una especie en extinción. Cuando muera ya no quedarán ángeles.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Francis y yo]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200711]]></issued><modified><![CDATA[200711]]></modified><created><![CDATA[200711]]></created><summary><![CDATA[Francis y yo]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Francis y yo]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_13.htm"><![CDATA[Francis y yo estábamos atrapados al final del túnel de una larga noche, justo donde nacen las situaciones más extremas y la mente se sumerge en un estado de coma profundo. Por vía indirecta habíamos sido invitados a una fiesta que se celebraba al norte de la ciudad y como andabamos perdidos con el coche y eran casi las cuatro de la madrugada, decidimos acudir.<br/>Cuando llegamos nos abrió la puerta uno de esos tipos que no debería ir por ahí abriéndole las puertas a la gente; nada más verle la cara perdí la fe. Nos condujo a través de un largo pasillo y nos hizo entrar en un salón enorme y repleto de gente; la palabra lujo se quedaba corta ante tanta suntuosidad: alfombras turcas cubriendo el suelo, cojines desparramados de todos los colores inimaginables... Quince o veinte individuos, vestidos de Porto Bello de arriba a abajo, estaban sentados en los primeros divanes; ni siquiera alzaron la vista al acercarnos ni interrumpieron su charla al sentarnos; hablaban sobre Pablo Levante- mi Pablo Levante, mi mejor confidente, mi alma gemela-, sobre sus constantes intentos por convertirse en un auténtico intelectual y sobre lo rídiculo que debía de resultar aspirar a ser un esnob a finales de los noventa ( toda una paradoja en boca de un puñado de snobs convencidos), con ese tono aristocrático y despectivo tan propio de personas de la alta sociedad; peo yo no quise intervenir; me limité a escucharles con indiferencia y a observar a la gente.<br/>Sonaban viejos discos de pop; Francis me había traído ginebra con tonica y luego se había extraviado entre la gente; a pesar del estado de embriaguez en que me encontraba pude reconocer, o al menos eso me pareció, a un par de conocidos; andaban por ahí Paul Parker, haciendo alarde de sus buenas maneras, y Francesca di Carlo, escritora frustada y, por o que eso conlleva, neurotica, frívola y un poco desquiciada. Francesca y yo nos conocíamos de algunas noches fatídicas en el Domino´s, al verme se acercó alegremente y me saludó con besos y palabras sorprendentemente afectuosos. Me dijo que ella era la cumpleañera y anfritiona de la fiesta y que no podía evitar sentirse terriblemente vieja al cumplir los treinta; yo estaba convencido de que el aniversario lo celebraba un chico rubio y alto que me resultaba familiar y al que había observado que rodeaba siempre un grupo de gente, y esa confusión hizo me sintiera totalmente descrentrado en un lugar al que no sabía muy bien por qué demonios habíamos sido invitados Francis y yo. Le comenté a Francesca mi confusión y ella se apresuro a aclararme el motivo: el chico rubio resultó ser nada más y nada menos que  Canalla, el dios consagrado del que tantas veces había oído hablar.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[un poco de Zen]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200711]]></issued><modified><![CDATA[200711]]></modified><created><![CDATA[200711]]></created><summary><![CDATA[un poco de Zen]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[un poco de Zen]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_12.htm"><![CDATA[<br/>El Increíble Ki<br/>Un Maestro de combate a mano desnuda enseñaba su arte en una ciudad de provincia. Su reputación era tal en la región que nadie podía competir con el. Los demás profesores de artes marciales se encontraban sin discípulos. Un joven experto que había decidido establecerse y enseñar en los alrededores quiso ir un día a provocar a este famoso Maestro con el fin de terminar con su reinado.<br/>El experto se presento en la escuela del Maestro. Un anciano le abrió la puerta y le pregunto que deseaba. El joven anunció sin dudar su intención. El anciano, visiblemente contrariado, le explicó que esa idea era un suicidio ya que la eficacia del Maestro era temible. <br/>El experto, con el fin de impresionar a este viejo medio chocho que dudaba de su fuerza, cogió una plancha de madera que andaba por allí y de un rodillazo la partió en dos. El anciano permaneció imperturbable. El visitante insistió de nuevo en combatir con el Maestro, amenazando con romperlo todo para demostrar su determinación y sus capacidades. El buen hombre le rogó que esperara un momento y desapareció. <br/>Poco tiempo después volvió con un enorme trozo de bambú en la mano. Se lo dio al joven y le dijo: <br/>- El Maestro tiene la costumbre de romper con un puñetazo los bambúes de este grosor. No puedo tomar en serio su petición si usted no es capaz de hacer lo mismo. <br/>El joven presuntuoso se esforzó en hacer con el bambú lo mismo que había hecho con la plancha de madera, pero finalmente renunció, exhausto y con los miembros doloridos. Dijo que ningún hombre podía romper ese bambú con la mano desnuda. El anciano replicó que el Maestro podía hacerlo. Aconsejó al visitante que abandonara su proyecto hasta el momento que fuera capaz de hacer lo mismo. Abrumado, el experto juró volver y superar la prueba. <br/>Durante dos años se entrenó intensivamente rompiendo bambúes. Sus músculos y su cuerpo se endurecían día a día. Sus esfuerzos tuvieron sus frutos y un día se presentó de nuevo en la puerta de la escuela, seguro de sí. Fue recibido por el mismo anciano. Exigió que le trajeran uno de esos famosos bambúes de la prueba y no tardo en calarlo entre dos piedras. Se concentró durante algunos segundos, levanto la mano y lanzando un terrible grito rompió el bambú. Con una gran sonrisa de satisfacción en los labios se volvió hacía el frágil anciano. Este le declaró un poco molesto: <br/>- Decididamente soy imperdonable. Creo que he olvidado precisar un detalle: el Maestro rompe el bambú... sin tocarlo. <br/>El joven, fuera de sí, contestó que no creía en las promesas de este Maestro cuya simple existencia no había podido verificar. <br/>En ese momento, el anciano cogió un bambú y lo ató a una cuerda que colgaba del techo. Después de haber respirado profundamente, sin quitar los ojos de bambú, lanzó un terrible grito que surgió de lo más profundo de su ser, al mismo tiempo que su mano, igual que un sable, hendió el aire y se detuvo a 5 centímetros del bambú... que saltó en pedazos. <br/>Subyugado por el choque que acababa de recibir, el experto se quedó durante varios minutos sin poder decir un palabra, estaba petrificado. Por último pidió humildemente perdón al anciano Maestro por su odioso comportamiento y le rogó que lo aceptara como discípulo.<br/> <br/> <img src="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/files/a9be5978Untitled10p.jpg" alt="" border="0" width="400" height="266"/><br/>reflexionando.<br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Domino´s]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200711]]></issued><modified><![CDATA[200711]]></modified><created><![CDATA[200711]]></created><summary><![CDATA[Domino´s]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Domino´s]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_10.htm"><![CDATA[Francis se movía de un lado para otro con un vaso de ginebra en la mano y seguía preguntando ansiosamente por Canalla a cualquiera que se le acercase; bajo las luces parecía una especie de loco sin remedio que gritaba y gesticulaba de placer cada vez que alguien conocido mencionaba su nombre. Pasó parte de la noche presentandome a sus amigos: Antonio Garcia, estudiante de conservatorio con especial devocion por Chopin, rico, alto y con mirada de leopardo; Paul Parker, un ingles con pinta de lord refinado que se habia enamorado de España; Griselle Russo, cocainómana aficionada con cara de enfermera... Todos tenian ese aspecto de recien salidos de hospital, con ojeras a la moda y lánguidos párpados sobre sus miradas curiosas, y debían de preguntarse quién era yo y qué hacía en su mundo de éxtasis y de falsa cordura.<br/>Hubo muchas otras después de esa noche, pero no fue hasta semanas más tarde cuando me di cuenta de que yo había empezado a formar parte de esa tribu suburbana y a ser aceptado en su círculo de distinguida exclusividad. Nadie sabía quién era, pero todos  podían localizarme en medio de su pálida créme: yo, la única nota de color.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[¿No esta Canalla?]]></title><link rel="Extrañas Criaturas" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/atom.xml" title="Extrañas Criaturas"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200711]]></issued><modified><![CDATA[200711]]></modified><created><![CDATA[200711]]></created><summary><![CDATA[¿No esta Canalla?]]></summary><author><name><![CDATA[pantalonhipi]]></name></author><dc:subject><![CDATA[¿No esta Canalla?]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.chueca.com/eldelpantalonhipi/c_9.htm"><![CDATA[¿No esta Canalla?, pregunto Francis; y todos se apresuraron a decirle que no, que se rumoreaba que estaba en Paris y que no regresaria hasta la semana siguiente.<br/>Canalla era el lider indiscutible de la escena nocturna y de la Falsa Generación, una especie de angel corrompido que se paseaba poe los clubes más in de la ciudad con porte tan magnético que hasta la noche se abría anete él con una obsequiosidad impresentable.<br/>Por aquel entonces o no le conocía personalmente, pero en cierta ocasión había visto su cara en las páginas de una revista musical y debo decir que me impresionó; tenia una belleza pálida, anémica, irreal, casi evanescente. Posteriormente y por casualidad me lo encontré en una tienda de ropa usada en la calle San Luis, cerca del Sol; él estaba sentado sobre una especie de altillo y sus piernas largas y delgadas se balanceaban en el vacío, más ascético quizá que en la fotografía y con una expresión en el rostro todavía desconocida para mí. También estaba allí su novio, un niñito menudo loco por las drogas y los viajes lisérgicos hacia ninguna parte; ya nos conociamos de antes y estuvimos hablando de los viejos tiempos y de cómo nos habia ido las cosas hasta entonces; luego él me cobró en caja y sin darme cuenta me tocó, pero yo no fui consciente de ello hasta días más tarde, cuando estuve escuchando una cinta de su grupo en mi habitación y de pronto casi le amé.<br/>Una noche, tiempo después, Francis, gran amigo mío y compañero de cama durante un largo período de tiempo, consiguió convencerme para que le acompañara en una de sus usuales visitas al Domino´s, el local de moda por  excelencia; era allí donde la nueva ola se cocía y él estaba muy empenado en mostrármela, casi como si se tratara de un magnífica obra de arte. Así que sin poder evitarlo me encontré de pronto sumergido en las inmensidades del tecno y la nueva generación, cuya existencia yo ignoraba por completo y en la que nunca me hubiera atrevido a creer.]]></content></entry></feed>
