12. Todo terminó... balance positivo
Parece lógico que cuando se prepara algún trabajo más o menos laborioso tengamos ganas de descansar y disfrutar de un buen resultado. A mí me está pasando más bien al revés: me encuentro vacío a pesar de que ha salido mucho mejor de lo que esperaba.
Este fin de semana ha sido particularmente tenso. Organizar una "reunión" de 600 personas lleva mucho tiempo, pero además supone una tensión porque todo salga bien durante esos días e intentar "contentar" al mayor número posible de gente. Si encima le añadimos el trabajo de preparar una charleta para tal auditorio la cosa se complica... y bastante más de lo que pudiera parecer. Ha llevado año y medio preparar esto, pero me ha llevado unos 4 meses intensos el trabajar en mi exposición que se suman a otros 6 de elegir el tema y organización de ideas. Semanas arrastrando un constante altibajo de nervios: días de tranquilidad absoluta y otros de "gusanillo inquieto". Pero los nervios del día ¡buf! eso es indescriptible, solo se puede saber cuando se pasa.
La verdad es que estoy supercontento porque gustó muchísimo; nunca jamás de los jamases, ni en mis mejores suposiciones, había pensado que iba a tener tan buena acogida. Una de las cosas que más me sorprendió fue cuando me decían que había transmitido tranquilidad ¡¡¡si mientras estaba subido en el atril no paraba de sentir sudores por la cara y la espalda!!! Tanto trabajo... pero que hermosa recompensa pude recibir.
Estos momentos tienen un aliciente más: cuando se pueden compartir con una persona especial. Ahí estaba mi novio, escuchándome y yo viéndole por el rabillo del ojo. Al pobrecillo le hice ponerse corbata y tó! Pero que guapo estaba.
Y hoy ya lunes... hoy pasó un año y medio, hoy pasaron 4 meses y los nervios, pero queda la satisfacción del trabajo bien hecho y el vacío que da la tranquilidad después de la tormenta. Ayer estaba agotado, hoy he necesitado ir al cine para poder desconectar la mente, pero seguro que mañana toy "guerreando" con algún asunto nuevo.
Me despido con este hermoso fado, que quizá los hay más bonitos, pero no soy un gran experto en la materia y creo que refleja ese estado de feliz tristeza que arrastro hoy.
Un beso.
Este fin de semana ha sido particularmente tenso. Organizar una "reunión" de 600 personas lleva mucho tiempo, pero además supone una tensión porque todo salga bien durante esos días e intentar "contentar" al mayor número posible de gente. Si encima le añadimos el trabajo de preparar una charleta para tal auditorio la cosa se complica... y bastante más de lo que pudiera parecer. Ha llevado año y medio preparar esto, pero me ha llevado unos 4 meses intensos el trabajar en mi exposición que se suman a otros 6 de elegir el tema y organización de ideas. Semanas arrastrando un constante altibajo de nervios: días de tranquilidad absoluta y otros de "gusanillo inquieto". Pero los nervios del día ¡buf! eso es indescriptible, solo se puede saber cuando se pasa.
La verdad es que estoy supercontento porque gustó muchísimo; nunca jamás de los jamases, ni en mis mejores suposiciones, había pensado que iba a tener tan buena acogida. Una de las cosas que más me sorprendió fue cuando me decían que había transmitido tranquilidad ¡¡¡si mientras estaba subido en el atril no paraba de sentir sudores por la cara y la espalda!!! Tanto trabajo... pero que hermosa recompensa pude recibir.
Estos momentos tienen un aliciente más: cuando se pueden compartir con una persona especial. Ahí estaba mi novio, escuchándome y yo viéndole por el rabillo del ojo. Al pobrecillo le hice ponerse corbata y tó! Pero que guapo estaba.
Y hoy ya lunes... hoy pasó un año y medio, hoy pasaron 4 meses y los nervios, pero queda la satisfacción del trabajo bien hecho y el vacío que da la tranquilidad después de la tormenta. Ayer estaba agotado, hoy he necesitado ir al cine para poder desconectar la mente, pero seguro que mañana toy "guerreando" con algún asunto nuevo.
Me despido con este hermoso fado, que quizá los hay más bonitos, pero no soy un gran experto en la materia y creo que refleja ese estado de feliz tristeza que arrastro hoy.
Un beso.
11. Un mal día...
Empieza la cuenta atrás... la próxima semana va a ser de un trabajo incesante así que me espera una buena. A todo esto, yo tengo que preparar para entonces un discurso que no consigo terminar nunca.
Este sábado no es que esté siendo precisamente un día tranquilo para coger fuerzas, más bien todo lo contrario. Ayer me levanté con una ligera molestia en el cuello, típico de una mala postura (seguro que si hubiera dormido acompañado no me pasaban esas cosas jijiji) y ahora lo que tengo es una contractura en toda regla. Claro que mi despertar de hoy no ha sido precisamente bueno... Tenía la esperanza de levantarme bien, pero fue mucho peor. Mi cuello seguía rebelde y mi padre necesita cambiar mi coche de sitio y sube para que le ayude a moverle... si si a moverle que el condenado del coche debió de enterarse de mi propósito de llevarle el lunes a hacerle la revisión y cambio de aceite y decidió no arrancar. Así que imaginaros... la acabé de rematar. El garaje donde lo guardo queda en cuesta, y conseguimos moverle lo suficiente como para poder poner las pinzas y arrancó. Parece ser que la batería tiene un pocillo que no chuta...

(Qué conste que mi coche no está tan sucio eh? jejeje
Pero que rabia me ha dado...... Mi padre me lleva diciendo dos semanas que le parece que le cuesta arrancar, y como ya estaba para llevarle al cambio de aceite y la revisión que hacen estaba apuranto para así no perder tanto tiempo del curro. Ya lo tenía todo organizado: este finde lo lavaba (con lo impoluto que he sido siempre con el coche, que tardo dos horas en lavarle solo por fuerta, hace dos meses que no lo lavo y está guarrrrrrrrísimo), el lunes lo llevaba al taller, y de paso sacaba un abollón de un hijodeputa que se dedicó a pasear por el coche: si, en un coche se puede pasear; no, por dentro no, por encima.
En fin... voy a arreglarme, que llevo todo el día en pijama, a ver si luego que he quedado en cenar con mi Apo consigue -como siempre- que todos mis problemas se me olviden. Hay gente que bebe para olvidar, yo me siento tan agusto con mi novio que todo lo demás se vuelve superfluo.
Besos a todos y wen finde.
10. Verano.... dulce tiempo
No soy de estarme un día entero en la playa, sea tumbado o bañándome, ni estoy el resto del año deprimido a espensas de que no hace buen tiempo. A mí lo que me gusta, por raro que suene, es el cambio de estación y las costumbres a las que ello nos obliga.
Me chifla cada otoño que llega. Los suelos repletos de hierbas caídas, el calor sofocante que ya termina, y el día que se vuelve más "íntimo" con eso de que cada vez oscurece antes. Encima cambiamos de moda: nos dejamos de colores chillones y bañadores ajustados (que pena, eso sí que me entristeze jijiji(6) ) y por fin lucimos las cazadoras y los jerseys de cuello vuelto que tanto me gustan. Por no hablar de esos días de rayos y truenos en los que ves el paisaje al calor de la casa (lo malo es cuando toca ir a currar)...

Pero ahora viene el verano.... y es todo al revés!!! Por fin nos dejamos de los agobios de la ropa de abrigo y sentimos la brisa del viento en nuestros cuerpos cada vez más libres. Y encima nos "quitamos el luto" y parece que por obligación ya podemos ponernos de nuevo colores chillones. Y al fin viene el calorcito... si ese calorcito del que a partir de julio me estaré quejando cada segundo porque se hace agobiante.... pero lo bien que sienta en este entretiempo. De hecho, estaba trabajando en la habitación y no he podido resistirme a cojer una mesa y ponerme en medio del patio con el ordenador. Es una pena que a estas alturas en la que aún está comenzando el buen tiempo, la mayoría de las plantas y árboles ya están perdiendo la flor: es precioso cuando un día te asomas por la ventana y ves los árboles que más que verdes son blancos.Pero bueno, por otro lado eso avanza que ya se acerca el poder disfrutar del sabor que solo tiene la fruta "de huerta al plato", aunque los pájaros aún siguen revoloteando. En fin... espero que los salvajes que tengo por vecinos vengan poco este verano, porque cuando vienen solo se les oye a ellos y parece que quieren que todo el pueblo se enteren de que están aquí.
Besoides!!!
9. De la peluquería al cotilleo nacional.
Esta tarde he ido a la peluquería. ¡Menuda novedad! Las peluquerías abren ni sé cuantos días al año y a saber la cantidad de clientes que atienden en un día; luego lo uno por lo otro... mucha gente... ¿que tiene de especial? Casi casi diría que lo especial es que haya ido yo, porque hacía como 4 meses que no iba y tenía unos pelos largos como nunca. Aunque lo más especial es que puede ser motivo de que este sea el último comentario de mi blog; esta noche he quedado con mi novio y no sé si ir a sabiendas de que mi vida corre peligro o directamente irme a Laos como aquel "insigne" personaje de cuyo nombre no quieren acordarse los civiles. Del resultado ni hablamos, porque creo que he pensado lo que pensamos (casi)todos cuando salimos. Ainsss... hecho de menos cómo se movía mi melenusquia cuando andaba, pero que fresquito se está ahora. La verdad es que creo que quién mejor coge mejor mi estilo es la dueña, pero si voy allí es porque sé que cualquiera acierta. Desde que estoy con mi novio me he dejado el pelo un poco más largo: por accidente porque no tenía tiempo para ir a la pelu y descubrí que me quedaba bien, y porque a mi xico le gusta así (y de paso sea dicho, no me deja cortármelo :P ). Aunque he salido de la pelu y he dicho "parece que por un lado está despuntado y por el otro poco menos que cae liso", pero weno, a medida que ha ido pasando la tarde ha cogido sitio, como en el cine :-). Eso sí, a mí que me quiten lo bailao que nada (o casi) como estar recostado mientras te masajean la cabeza ¡¡¡buffff, que maravilla!!!!
En fin, que desvarío como siempre. Yo iba a hablar de algo tan "tipical spanish" como es el deporte nacional del marujeo. ¿Acaso no había antes algo tan típico como ir a la peluquería a esperar interminables horas mientras te enterabas de todos los cotilleos nacionales y del vecindario? Era como ir al médico. La cosa es que entre tirón y tirón (todo hay que decirlo) me vinieron esas escenas a la cabeza. Antes las peluquerías eran eso, y desde fuera veías como mucho como mucho la entrada mientras el resto quedaba tras cristaleras opacas. Ahora no, un diáfano espacio te expone ataviado como si fueras un obispo mientras te rebanan la sesera. Eso es quizá lo que menos me gusta de las peluquerías: que te ve todo el que pasa por la calle. La cosa es que me sorprendió que no ví ninguna revista tipo Hola y otras grandes enciclopedias de vidas ajenas; es más tenía dos opciones:
--> coger una revista "masculina" cuya portada estaba colonizada por sendas glándulas mamarias -que fino soy cuando quiero... tetas coño tetas de tía que es lo peor!!!! :P no el coño no, esto estaba tapadito por un escueto trozo de tela-.
--> coger una revista de peluquería...
creo que sobra decir cual elegí aunque no sé si acertadamente o no porque solo pude encontrar peinados y como hacerlos, ni una entrevista ni ningún artículo sobre tendencias... pero bueno fue mejor que aquella vez que me dieron una de motos. Reconozco que en mi interior pensé "¿Se han olvidado de comprar el Hola o se le tengo que mangar a mi vecina de silla?"
Ingenuo yo que ignoraba en mi dicha lo que la tarde me deparaba. Xic@s, nunca deseéis cotillear, que es mu malo. Me pongo a merendar viendo la tele y ya empezamos... Primer programa: dos tíos, supuestos ex-amigos del hijo de la Pantoja, tirándose los trastos a la cabeza uno diciendo que si es xaval es "muy macho, muy machote" y el otro que por lo que contaban debía haber dicho que se habían enrollado. Aguanto 10 minutos, entre otras cosas, el cinismo de los periodistas acusándoles de aprovechados por estar hablando del otro y cobrando mientras me pregunto si acaso no están ahí porque hay quién está dispuesto a pagarles, o porque hay periodistas que están dispuestos a comer de las mentiras y/o humillaciones de unos desaprensivos que hablan las intimidades de quien sea, o porque hay audiencia que está dispuesto a ver eso. Cada Santo con su sanbenito.
Pero cambio de cadena y no encuentro un panorama mejor: un intrépido periodista que no le tiembla en trípode (de la cámara, malpensaos') a la hora de grabar los prolegómenos de la que aspira a convertirse en la inmaculada -por aquello de que todos los invitados asistan de blanco- boda del año. Y resulta que mientras me cuentan que la pobre Paulina se ha lesionado entre tanta jet, yo pienso en qué hace un tipo desvelando la vida privada de nadie. En cierto modo me recuerda a las vecinas que se pasan el día asomadas a la ventana con los prismáticos, pero con lo que eso siempre me ha molestado ahora digo que al menos ellas lo hacen para satisfacer el escaso interés de su vida y no para pregonar a los cuatro vientos lo que alguien no quiere. El tema de las exclusivas que incitan al secretismo y defensa a ultranza de la intimidad casi que lo dejamos para otro día, que también daría lo suyo.
Un rato más tarde cambio de nuevo y me encuentro con uno de esos programas en los que la gente cuenta sus penas y lava sus trapos sucios en la lavandería pública de la TV. En esta ocasión había un fin tan digno como es el de una chica sudamericana que a través del programa iba a conseguir que su madre y sus tías se vieran después de casi 3 décadas. Eso sí, todo envuelto en el vomitivo espectáculo teatrero de esos programas: que si sales tú, ahora se pone la otra al lado que no te conoce pero tu disimula (claro, la tía que no es tonta, adivina que la que tiene al lado es su sobrina), que si tienes una sorpresa pero que requiere que antes veamos unos "consejos publicitarios". Deplorable, vergonzoso, inhumano, ruín, mezquino... ¡¡¡cómo se puede jugar así con los sentimientos de la gente!!! Y lo peor de todo es que hay gente que se dedica a verlo todos los días; es más, le gusta. Sí, sé que si me he enterado es porque lo he visto, pero era una especie de experimento sociológico, como si tuviera la esperanza de que alguna vez hicieran algo realmente digno, sin teatros ni "shares". Ingenuo yo...
Ahora, que esta semana la princesa del cotilleo patrio ha sido esa niña con nombre de reina que nació no con un pan bajo el brazo sino con Doña delante de su nombre. Al fin una noticia un poco digerible. Pero quién se ha convertido sin quererlo en reina del papel couché de esta semana es la Panto que parece ser que su libertad tiene un precio.
Bss.
En fin, que desvarío como siempre. Yo iba a hablar de algo tan "tipical spanish" como es el deporte nacional del marujeo. ¿Acaso no había antes algo tan típico como ir a la peluquería a esperar interminables horas mientras te enterabas de todos los cotilleos nacionales y del vecindario? Era como ir al médico. La cosa es que entre tirón y tirón (todo hay que decirlo) me vinieron esas escenas a la cabeza. Antes las peluquerías eran eso, y desde fuera veías como mucho como mucho la entrada mientras el resto quedaba tras cristaleras opacas. Ahora no, un diáfano espacio te expone ataviado como si fueras un obispo mientras te rebanan la sesera. Eso es quizá lo que menos me gusta de las peluquerías: que te ve todo el que pasa por la calle. La cosa es que me sorprendió que no ví ninguna revista tipo Hola y otras grandes enciclopedias de vidas ajenas; es más tenía dos opciones:
--> coger una revista "masculina" cuya portada estaba colonizada por sendas glándulas mamarias -que fino soy cuando quiero... tetas coño tetas de tía que es lo peor!!!! :P no el coño no, esto estaba tapadito por un escueto trozo de tela-.
--> coger una revista de peluquería...
creo que sobra decir cual elegí aunque no sé si acertadamente o no porque solo pude encontrar peinados y como hacerlos, ni una entrevista ni ningún artículo sobre tendencias... pero bueno fue mejor que aquella vez que me dieron una de motos. Reconozco que en mi interior pensé "¿Se han olvidado de comprar el Hola o se le tengo que mangar a mi vecina de silla?"
Ingenuo yo que ignoraba en mi dicha lo que la tarde me deparaba. Xic@s, nunca deseéis cotillear, que es mu malo. Me pongo a merendar viendo la tele y ya empezamos... Primer programa: dos tíos, supuestos ex-amigos del hijo de la Pantoja, tirándose los trastos a la cabeza uno diciendo que si es xaval es "muy macho, muy machote" y el otro que por lo que contaban debía haber dicho que se habían enrollado. Aguanto 10 minutos, entre otras cosas, el cinismo de los periodistas acusándoles de aprovechados por estar hablando del otro y cobrando mientras me pregunto si acaso no están ahí porque hay quién está dispuesto a pagarles, o porque hay periodistas que están dispuestos a comer de las mentiras y/o humillaciones de unos desaprensivos que hablan las intimidades de quien sea, o porque hay audiencia que está dispuesto a ver eso. Cada Santo con su sanbenito.
Pero cambio de cadena y no encuentro un panorama mejor: un intrépido periodista que no le tiembla en trípode (de la cámara, malpensaos') a la hora de grabar los prolegómenos de la que aspira a convertirse en la inmaculada -por aquello de que todos los invitados asistan de blanco- boda del año. Y resulta que mientras me cuentan que la pobre Paulina se ha lesionado entre tanta jet, yo pienso en qué hace un tipo desvelando la vida privada de nadie. En cierto modo me recuerda a las vecinas que se pasan el día asomadas a la ventana con los prismáticos, pero con lo que eso siempre me ha molestado ahora digo que al menos ellas lo hacen para satisfacer el escaso interés de su vida y no para pregonar a los cuatro vientos lo que alguien no quiere. El tema de las exclusivas que incitan al secretismo y defensa a ultranza de la intimidad casi que lo dejamos para otro día, que también daría lo suyo.
Un rato más tarde cambio de nuevo y me encuentro con uno de esos programas en los que la gente cuenta sus penas y lava sus trapos sucios en la lavandería pública de la TV. En esta ocasión había un fin tan digno como es el de una chica sudamericana que a través del programa iba a conseguir que su madre y sus tías se vieran después de casi 3 décadas. Eso sí, todo envuelto en el vomitivo espectáculo teatrero de esos programas: que si sales tú, ahora se pone la otra al lado que no te conoce pero tu disimula (claro, la tía que no es tonta, adivina que la que tiene al lado es su sobrina), que si tienes una sorpresa pero que requiere que antes veamos unos "consejos publicitarios". Deplorable, vergonzoso, inhumano, ruín, mezquino... ¡¡¡cómo se puede jugar así con los sentimientos de la gente!!! Y lo peor de todo es que hay gente que se dedica a verlo todos los días; es más, le gusta. Sí, sé que si me he enterado es porque lo he visto, pero era una especie de experimento sociológico, como si tuviera la esperanza de que alguna vez hicieran algo realmente digno, sin teatros ni "shares". Ingenuo yo...
Ahora, que esta semana la princesa del cotilleo patrio ha sido esa niña con nombre de reina que nació no con un pan bajo el brazo sino con Doña delante de su nombre. Al fin una noticia un poco digerible. Pero quién se ha convertido sin quererlo en reina del papel couché de esta semana es la Panto que parece ser que su libertad tiene un precio.
Bss.