El mundo de Xikitín
Qué es mi mundo sin tí
Acerca de
Xikitín: Este blog, que nació como un regalo a mi novio y va camino de su primer año de vida, no es más que las reflexiones de un mundo lleno de probetas y acompañado de un pitufo muy especial.
Sindicación
 
15. La cara tristre de la felicidad
A veces pienso que la alegría necesita de la tristeza para ser feliz. O eso, o que nos complicamos la vida de una forma innecesaria, y sinceramente no sé con qué me quedo.

Tengo un día raro, raro y tristón. Vale que todo viene de que mi cabeza tiene la costumbre de dar vueltas y vueltas y vueltas sin marearse, pero a mí me vulve tarumba. Pero eso lo dejamos de lado... Hoy es de esos días en lo que me gustaría echar a correr y no parar hasta alcanzar una burbuja, de esas que flotan, nos aislan de todo, y nos convierte en lo único que existe en nuestro propio mundo. Creo que no me puedo quejar de nada serio: trabajo en lo que me gusta y desde una posición privilegiada, tengo mis necesidades vitales más que cubiertas y a una persona estupenda a mi lado. ¿Se puede pedir algo más? Pero me quejo y a veces no me siento todo lo feliz que debería...

Me quejo porque mi cabeza me está rayando, me quejo porque se me ha estropeado el portátil, me quejo porque hace menos de un mes que compré una batería para ello y no sé si utilizarla de pisapapeles o revenderla, me quejo porque cuando das la mano te cogen no el brazo sino entero, me quejo porque la gente en quien puedes confiar no siempre saben acoger esa confianza, me quejo porque la vida es un constante compromiso en no quedar mal, me quejo porque mi vida es un tanto aburrida (si si, intensa es, pero aburrida también), me quejo porque las malditas urbanizaciones están empezando a acercarse peligrosamente a mi casa (menos mal que una colina las tapa y todavía puedo asomarme a la ventana y ver verde y pajaros y vacas), me quejo de que me gustaría ser más extrovertido, me quejo de que a veces me acomplejo de ser una persona asocial, me quejo del cambio climático, me quejo de que el PC no me deja cargar el Explorer y tengo el Firefox lleno de pestañas, me quejo del precio de la vivienda, me quejo de que mantener el coche me cuesta dinero, me quejo de mi sueldo, y tantas otras quejas que ahora no me salen.

Ayer regresé de viaje de trabajo y tengo uns cuantas cosas pendientes. La verdad es que durante la semana no me despegué del teléfono pero no por eso dejaba de gotear el trabajo, y sin embargo hoy no me apetece hacer nada, pero lo tengo que hacer. Por eso me he puesto a Il Divo de fondo y a cacharrear por los blogs. Me he enterado que un blogger nos ha dejado y del blog de dos padres gays, y eso me ha dado más que pensar. Encima el PC está medio loco y la mitad de las cosas me están dando problemas, así que no voy a poder hacer todo lo que debería.

En fin... se supone que la semana que viene es la fiesta del Orgullo, así que espero que al menos la semana sea un poco más colorida. Me despido con Nella Fantasia de Il Divo.

Bss.

 
14. Por aclamación popular

Hoy toca escribir y bastante, pero os libraréis de mí que lo tengo que hacer para terminar unos informes. Pero para compensar os dejo un par de fotos que me sacaron en mi charleta y que me habían pedido.






Saludines!!!
 
13. El helado asesino

Hace algunas semanas que me rondó por mi cabeza las utilidades del helado como arma. El helado, ese dulce veraniego de galleta coronada por bolas de sabor, es una de mis grandes debilidades.



Al menos en Santander, pides uno de esos maravillosos helados, que empiezan a tener precios prohibitivos -todo sea dicho-, y te ponen una inmensa mole de helado que solo de verlo se te hace la boca agua. El problema viene después... cuando es el helado el que se derrite. Me gusta coger un helado y deambular tranquilamente por el Paseo Marítimo. Es precioso!!! Ahora bien... hora punta... zona pija de la city... gente que pisa por donde va y va por donde pisa sin apartarse... una pequeña cosa pasea con un helado en la mano... ¿y cómo hacerse camino con un helado en la mano?:

1) Una mole semejante de por sí ya es un arma. Que sales de la heladería y te encuentras con algún indeseable? Heladazo en la cabeza. Seguro que le sale un chinchón y encima cuando se le seque tendrá el pelo más tieso que con una gomina ultrafuerte.

2) Vas paseando tranquilamente. Una avalancha humana viene en tu contra y ninguno dispuesto a apartarse. Te toca sortear a todos y cada uno ¿Qué hacer? Si alguien se tropieza conmigo, mi helado se avalanzará sobre su precioso traje AD o vestido D&G. Marcar paso firme y al final se acaban apartando.

3) A estas alturas en la que no has hecho nada de lo anterior, tienes más helado derretido en la mano de lo que te comerás esa tarde. Así que si alguien se atreve a ponerse tonto que mejor que arrearle un bofetón al más puro estilo "marika loka" y que le dejas además un buen bringue en la cara.

Esto me recuerda a aquella dicharachera abogada, Ally McBeal, y su séquito de dispares compañeros. ¿Os imagináis un mundo donde por unos segundos fuesen reales nuestras ganas de mandar a alguna gente al basurero, o de lametear al tío más bueno del planeta? Bueno eso no, que entonces me vería a una colección de tíos haciendo cola para lametear a mi novio y eso solo yo ;-D

Cambiando de tercio, me he propuesto hacer una cruzada contra las vías. No, no tiene nada que ver con el tren. Resulta que ayer me "obligaron" a ir a urgencias. Jejeje, si es que tengo un novio que es un solete. La historia es que llevaba dos días con molestias abdominales y al salir ayer por la noche me dió otra vez y fuerte. Aunque al principio no me parecía que era como para ir a urgencias, mi Apo me insistió y pensé que iba a ser lo mejor... Hasta que ví que el enfermero guapete se acercaba con el suero. Que me saquen sangre, bueno, pase mientras esté tumbado, que sino mis nervios me juegan una mala pasada, pero que durante hora y media me tuvieran con una vía, eso para mí fue al menos tan malo como coger un avión... y es mucho decir.

Reconozco que como paciente soy insoportable, y le tengo que agradeecer a Apo su infinita paciencia, porque no puso ni un mal gesto cuando estaba tan nervioso que no podía parar de temblar, ni cuando me dió el ataque de mala leche ni el de risa, ni cuando le tenía preguntando que si ya estaba de una p--- vez la analítica. Vamos que para mí claramente se cumplió el dicho de que es peor el remedio que la enfermedad. Y que gracia la cara de la médico cuando viene a decirme que todo está bien y me pregunta que tal estoy, la digo que desde hace un rato me volvió un poco el dolor y al preguntarme si quería que me dieran alguna medicación la digo que por favor me quiten la vía lo antes posible.

En fin... no quiero acordarme de eso que me entra un ataque de vergüenza, así que os dejo con lo que puede convertirse en la canción del verano, "King of disco" del grupo rumano Akcent.



Bss.

P.D.: Gazzpatxo, se supone que algún compañero hizo fotos, así que ya pondré alguna cuando me las pasen. Bss.