El mundo de Xikitín
Qué es mi mundo sin tí
Acerca de
Xikitín: Este blog, que nació como un regalo a mi novio y va camino de su primer año de vida, no es más que las reflexiones de un mundo lleno de probetas y acompañado de un pitufo muy especial.
Sindicación
 
43. El báculo de Xikitín
Hoy me he sentido un poco identificado con Rajoy. Si, sé lo que digo, lamentablemente no vivo en una borrachera permanente; y sí, también negaré haberlo dicho, tajantemente. Hoy ha sido un día horrible: me he comido un marrón impresionante. Tengo la conciencia tranquila, porque se ha hecho todo bien, pero en medio ha surgido un problema de comunicación. Mi cabeza no depende de mí, tiene vida propia, y a todo lo da vueltas, y muchas. He acabado llorando a moco tendido y diciendo –una vez más– que se acabó, que esta es la última vez, que no aguanto, ni soporto más. No tengo fuerzas para seguir. Los sabios dicen que un trabajo altruísta es “procurar el bien aún a costa del propio”. ¡¡¡Cuánta razón tiene esta frase!!!, sobre todo en lo último.

Ayer ha hecho un día de lobos, malísimo, así que al final nos quedamos toda la tarde en casa. Reprimir la vena de compras que me salió me llevó a pensar… y es que cuando estoy con mi Pitufo solo tengo ojos para él, y cuando no estoy con él solo pienso en él. Lo es todo para mí; si por mi fuera le metería en una urna de cristal para que no le haga nada ni nadie tan solo un rasguño. Sé que a veces le saco de quicio, en el buen sentido –o eso espero–, precisamente por mi “celo” en cuidarle. Me dice que soy como su madre, y yo le tomo el pelo diciéndole que nos vamos a aliar contra él. Pues ayer estaba pensando en él, y en las cosas de la vida, y me sorprendía en cierto modo de la suerte que tengo: tengo un novio adorable, trabajo en lo que me gusta y las amistades las cuento con un dedo de la mano pero sé –o creo– que no son de las que huyen cuando se acerca la tormenta. Pensaba en la cantidad de gente que está sola, sin pareja y no por opción, en la cantidad de “colegas” que están trabajando en todo menos en un laboratorio, en la cantidad de personas viven en condiciones infrahumanas (sin casa, familia, ni amigos) y también en que todo ciclo bueno sigue de otro malo. Es algo que tengo muy presente sobre todo en lo laboral, que ya se sabe como están las cosas, y me decía porque así lo pienso y siento, que realmente mi suerte es tener a mi Pitufo porque con él a mi lado “soy muy fuerte, y veloz” (Pitufoooooo, que tienes un novio gnomooooooo). A la vez me invadía un sentimiento de que algo iba a torcerse, de que igual que en la bolsa, iba siendo hora de “correcciones”. Menos de 24 horas para que se cumpliese.

Pasada la tormenta…
Antes de cenar he leído una noticia en El Confidencial (un periódico virtual que me gustaba principalmente por la información económica y de mercado, pero que desde las elecciones me ha decepcionado con un fuerte tono derechista). En ella hablaba de que la mujer de Rajoy es su apoyo personal y su mejor consejera, dicho de una forma rápida, que ellos dedican a esto un artículo entero. La cosa es que lo iba leyendo y me sentía identificado. No con las ideas ni mucho menos, sino por el hecho de tener a mi lado a una persona como la que Rajoy tiene al suyo. Todos y cada uno de los alagos que decían de ella, y muchos muchos más, se merece mi novio. El periodista decía de ellos que "son una pareja sencilla y envidiable" y también me recordó que hace unos días una amiga me dijo cómo lo hacíamos para seguir como el primer día después de dos años, un mes y debía ser un par de semanas (esto lo pongo yo, bastante tiene ella con sus cuentas y con el parqué en punta de hungría tan horrible que le han puesto en el piso del novio). Yo asentí, sin saber realmente que decir, porque hacer no hacemos nada, solo ser como somos.

Cosas que tiene la vida, he parado de escribir este post porque me ha llamado mi pitufo. Ya ha llegado a casa. No era suficiente con escribir tan solo una décima parte de los piropos que se merece, sino que una vez más tenía que demostrar que sí se los merece; esos y muchos más. Hemos estado hablando; el siempre tan comedido le cuesta “arrancarse” en dar su opinión, siempre escucha, atento, estando ahí, dispuesto a ser mi “paño de lágrimas”, mi bastón, mi ánimo, y casi siempre me da la opinión que quiero oir y que más valoro en este mundo: la suya, lo que piensa, lo que él haría y siempre siempre siempre siempre su apoyo y su amor. Me gusta compartir todo con él: en este caso ha sido un disguto, pero adoro hacerle partícipe de mis buenos momentos.

La semana pasada iba caminando por Santander y me encontré con un señor pidiendo que estaba moviendo una marioneta de mono como si estuviera tocando la banda sonora de Titanic. Pensé "Tengo que buscar una versión en el yutú con violín para dedicársela algún día".



Tu te mereces un artículo así, grandote como el que han dedicado a la consorte opositora, que se entere todo España y el mundo entero de lo grande que eres, de todo lo que te quiero y de que yo no soy nada sin tí. Gracias por ser como eres y por “aguantarme” tanto, que sabes que es un rato largo.

Un besote enorme.
 
Comentario:
Ainss, amó, que me pongo tontote. Sé que he tardado en leerlo y que sabes que no suelo contestar porque soy como un artista que concede pocas entrevistas a lo largo de su vida, jejeje. Me ha emocionado mucho este post tuyo y me ha gustado muchísimo; sobre todo lo del violín. ¡Cómo sabes lo que me gusta, eh! Yo también sólo tendría palabras bonitas para tí: eres mi vida, mi aire, mi amigo, mi novio, mi confidente (aunque a veces me notes muy reservado, pero es porque yo soy así...), mi familia... Lo eres todo. La gente no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Yo, gracias a Dios, lo sé antes de perderlo. Cuando hablo de tí a la gente, se me abre el mundo y un sinfín de cosas que no se podrían escribir en un comentario porque hay que ser breve, jeje. Yo a veces también me pregunto qué nos lleva a comprendernos tan bien y tener esa complicidad después de 2 años. Pues no sé, yo tampoco sé qué responder. Es algo que viene solo, que no se puede describir. Cuando comento que tú y yo nunca nos hemos enfadado o discutido, salvo 2 veces contadas y se nos pasó a los pocos minutos o al día siguiente, la gente se queda así como que extrañada. Nos decimos bromas, nos damos celos sanos, pero no va a más. No es un mérito eso, sino que yo lo llamaría más bien compenetración.
La vida está llena de sorpresas, y en mi vida, la sorpresa has sido tú. Te Quiero Muchísimo, amó.
No