Las palabras de tu almohada
Percibo tu aroma entre las sábanas, pero ya no estas… marchaste a otro lugar un lugar demasiado lejano como para poder dejar las sábanas impregnadas de tu olor. Un olor dulce, hogareño, un aroma de niña con ojitos verdes, una sonrisa y una lágrima que se desprenden de las sabanas para colmar mis recuerdos. Palpo a mi lado la cama vacía y me sorprendo al no encontrarte aun sabiendo que no estas ahí, que quizás nunca estuviste, pero con la esperanza loca de que algún día estés. Tu ausencia es el principio de mi delirio. Duermo acurrucada a un lado de la cama por si en la oscuridad de la noche te cuelas por la ventana (vivo en un primer piso, no será muy difícil) duermo soñando contigo, soñando con tu ausencia imperfecta ya que te siento cada día más cerca. Veo tus ojos al despertar, brillan con los rayos del sol, se refleja en ti el nuevo día y quiero despertar para vivir a tu lado, sin soltarte de la mano, pero cuanto más abro los ojos más se difumina tu rostro, se vuelve más borroso hasta que desaparece con la claridad del día.
Comentario:
jo, qué bonito todo eso... pero no, cuando no puede ser, no puede ser. Y alguien que por momentos te hace sentir lo peor del mundo, no te quiere, no quieras engañarte. Me alegro de que hayas abierto los ojos.