Tengo un pequeño problema, bueno pequeño no es, es más bien grave. Tras las vacaciones de Semana Santa en Asturias con mi pareja me siento rara. No siento esa necesidad irrefrenable de besarla sin cesar...
El problema no sé si viene a raíz de las pequeñas discusiones de esta temporada que se agravaron para mí el domingo cuando volvimos. Os cuento para que intenteis echarme una mano:
El domingo llegamos de Oviedo y mi novia se quedó a dormir conmigo, ya que le dijo a sus padres que volvía el lunes para poder quedarse. No sé por qué tontería empezamos a discutir cuando estabamos en cama descansando tras el largo viaje en autobús. La luz apagada, yo me sentí incomprendida (no me pregunteis cuál fue el motivo de la discusión porque no lo recuerdo) mientras contrastábamos opinones sobre la situación en la que estamos. Me sentía culpable por el malestar de la relación y rompí a llorar, disimulando para que ella no se enterase, me cogí el saco de dormir y me fuí al salón. Al ratito vino ella y me dijo que volviese a la cama, pero yo no podía dejar de darle vueltas a la cabeza.
Sabía que no estábamos atravesando nuestra mejor racha (tampoco la peor) y no dejaba de rondarme la idea de la ruptura, entonces me sentía más culpable. Volví a la cama y decidi hablar del tema. Antes se quejaba de que yo nunca hablaba, después se quejó no sé porqué pero supongo que porque no le gustaba oír lo que oía. En un momento determinado me dijo que no quería hablar más, que lo dejáramos para mañana y yo dije que mañana no quería hablar. Seguimos hablando un rato más, yo no había dejado de llorar todavía y luego fué cuando se dió cuenta.
Desde entonces no me siento como antes cuando estoy con ella, siento que falta algo. Ahora no sé si es que me estoy desenamorando o no, pero no me imagino la vida sin ella. Dadme vuestra sincera opinión, la necesito urgentemente, gracias.
Ceder un poco es sabio. No se trata de cuándo quieres hablar, las situaciones son incómodas si no se pone buena voluntad.