Entre un sinfín de canciones
Buscando una válvula de escape
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Pequeñas confesiones de una gata al compás de unos acordes desafinados Web Counters
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Cementerio en mis zapatos
Vale, me precipité. Este año no me he enfadado con el mundo el día 31 de Julio. Este año me enfadé el 1 de Agosto.
Es que me parece injusto, está claro que siempre lo es, pero este año más que nunca. Y no por mí, para mí sólo ha sido paradójico. Este año ha sido el año en que más he pasado de todo, que he decidido dejarlo estar, me he despreocupado y decidí relativizarlo todo un poco y es precisamente este año cuando me llevo mejores resultados. Al final voy a tener que creerme que es una carrera de fondo, aunque para ser sincera, creo que es más bien que, a veces, se puede vivir de las rentas.
No me quejo por mí, me quejo por otra persona, por alguien que supo dar la cara para que los demás se lleven la gloria y las buenas noticias mientras él se come su rabia solito. Me parece tremendamente injusto, si hubiera dicho que sí a todo y si hubiera tragado y hecho tragar a la gente que estaba con él hoy las noticias serían otras. Pero no podría mirarse al espejo. Personalmente, creo que hizo lo que tenía que hacer, me causa admiración y mira por donde, envidia. Esa es la gente que hace falta. Lástima que el precio sea tan alto.

Aquí y allá
no he buscado enfrentarme con nadie
sé que puedo vivir unos días sin aire

pero es mejor respirar y así me va
la actitud no es moneda de cambio
este año te dejan a un lado

y mañana te dejas querer
la salud se va dinamitando
sin poder evitarlo

Bunbury

 
Verano
Cómo me gusta el verano, la ciudad medio vacía, menos agobios, más tranquilidad, mucho sol (creo que ya lo he dicho más veces, yo funciono con energía solar, ecológica que es una), calor también es verdad y este mes Música, mucha Música. Música con mayúscula, de la que se hace en los locales pequeños, que también podrían ser Locales con mayúscula.
Me encantan los conciertos con tan poca gente, en sitios pequeños donde ves al cantante tan de cerca que puedes apreciar sus gestos al cantar, supongo que por eso de cada concierto salgo con nuevas interpretaciones de las canciones.
Este mes me he dado el lujazo de escuchar a Amaro Ferreiro, a Tiza la semana pasada y hoy a Deluxe. ¿Quién dijo que la vida en Madrid se paraba en verano?

Voy a disfrutarlo antes de que me lleve el disgusto de todas los años por ésta época, veo una inminente actualización en un par de días en la línea de la del 31 de julio del año pasado sólo para desahogarme, pero eso será pasado mañana. De momento hoy es martes y hay música que escuchar.

Ahí va una muestra de lo que escuché y de lo que espero escuchar

Quiero sentir el abismo
de tu cama interminable,
dormir el frío incierto de la calle,
para poder recomponer mi pasado extraterrestre,
salvarte de recuerdos imposibles

Amaro Ferreiro

Y a veces me condeno
Cierro los ojos y me dejo
Desarropo al cielo
Y me vacio en silencio
Me rompo las manos
Y lo que tengo solo es miedo
Hace tanto frio a veces
A este lado del cuento
Hace tanto frio
Hace tanto frio en este invento

Tiza

Y si miras, si miras hacia arriba,
ten cuidado, puedes tropezar y te puedes caer.
Y si miras, si miras hacia abajo,
ten cuidado, el vértigo de los días pasados.

Morir es aprender a esperar
y vivir, vivir es aprender a ver en la oscuridad.

Deluxe
 
. . .
No lo entiendes y te habría gustado que fuera de otra manera. También a mí, no te equivoques. El problema es que no lo es o que no lo son, para mí el problema es que no lo son, quiero creer que para ti también, aunque empiezo a dudarlo.
Tú crees que yo soy una egoísta, aunque no lo dices y eso lo hace aún más duro. Me gustaría poder enfadarme contigo pero ya ves, soy incapaz. Me gustaría acabar chillándote para que la rabia se escapara por ahí. Y a veces me parece que me gustaría que no me importase tanto lo que piensas, no buscarte a cada paso, no necesitar tu consejo y tu aprobación. Otras veces simplemente creo que es una suerte contar contigo, que siempre tienes esa visión diferente que te hace tan imprescindible en mi vida.

Comprendo tus argumentos, ¿acaso crees que no pasaron antes por mi cabeza? Pero, ¿cuál es la alternativa? No voy a renunciar a ello, no voy a renunciar a ser feliz, si eso es ser egoísta entonces lo soy. No voy a amargarme la vida y amargársela de paso a los que tengo al lado, ¿sería mejor eso?

No te imaginas cuánto necesitaba contar con tu apoyo, pensé que sería cuestión de tiempo tenerlo (qué paradójico, tú también esperabas que fuese cuestión de tiempo). No sé por qué he puesto esa frase en pasado, en el fondo sigo esperando que sea cuestión de tiempo, aunque me temo que sólo estemos huyendo hacia delante, sólo evitamos y posponemos (¿cuánto?) el problema.

El otro día te preguntabas por qué hay tanta gente que escribe blogs, no sé por qué lo hacen los demás, yo lo hago por momentos de necesidad como éste.

Más vale que no tengas que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la línea divisoria
que va del tedio a la pasión.

No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de los perros
ni la quijada de Caín.
Que no te dé el insomnio por contar
las gaviotas del destierro,
las amapolas de París.

Te engañas si me quieres confundir
esta canción desesperada
no tiene orgullo ni moral;
se trata sólo de poder dormir
sin discutir con la almohada
dónde está el bien, dónde está el mal.

La guerra que se acerca estallará
mañana lunes por la tarde
y tú en el cine sin saber
quién es el malo mientras la ciudad
se llena de árboles que arden
y el cielo aprende a envejecer.

Y sal ahí
a defender el pan y la alegría.
Y sal ahí
para que sepan que
ESTA BOCA ES MÍA.

(Sabina)

No suelo poner canciones enteras, pero no fui capaz de quitar ninguna estrofa
 
A unas horas...
Es el último día que pasa ahí dentro.
Tiene el privilegio de ser la primera siendo (por el momento) la última. Siempre quise una sobrina, más que nada porque tenía en la cabeza la idea de que las niñas son cariñosas y los niños brutos. Hace 4 años un renacuajo me demostró, una vez más, que los estereotipos son ridículos, 2 años después otro enanito me lo volvió a demostrar. Tengo que reconocer que son mi debilidad, que hacen de mí lo que quieren y que se me cae la baba con ellos, que son los más listos, lo más guapos, los más buenos (bueno, esto no siempre), los más graciosos … los más sobrinos.
Esta vez será sobrina y estoy deseando conocerla, a ver si hay suerte y ha heredado mi nariz, aunque no lo vi muy claro en las ecografías.
Tengo ganas de verla y de cogerla, aunque sé que mañana me moriré de miedo cuando la pongan en mis brazos.
Estoy contenta, estoy un poco nerviosa y bastante impaciente, sé que mañana se me hará eterna la espera pero ya estoy deseando que llegue.


La ilusión se hizo latido
y el latido un garbancito en su interior
poco a poco el garbancito
tuvo dedos labios ojos corazón

la inquietud golpeaba el nido
culebrillas en el vientre de mamá
y la resta de los días
fue sumando vida contra la ansiedad

Pedro Guerra


Aunque para mí siempre fue una lentejita y no un garbancito … Ay qué nervios!

 
Reacciones estúpidas
A veces me gustaría ser como un camaleón, no para esconderme, sólo para saber adaptarme al entorno.
Me sienta muy mal cuando las cosas se tuercen y no son cómo yo las esperaba. Me sienta tan mal que pierdo la mitad del tiempo maldiciendo mi suerte en lugar de emplearlo en reconstruir el plan. Me paro a pensar qué es lo que he hecho mal y qué tendría que haber hecho para cumplir lo que había pensado. Estúpido, simplemente estúpido.

Sé que la lectura inmediata de lo anterior es que soy una persona cuadriculada. Yo no me considero cuadriculada en absoluto. Soy bastante caótica en realidad. Lo que pasa es que yo había puesto toda mi ilusión en este viaje, quería que fuese perfecto, quería aprovechar cada minuto, poco tiempo para tanto que disfrutar así que había que optimizarlo todo, sólo que con la optimización me olvidé de algo importante y es que no es cuestión de cantidad, es la calidad.
Hay que saber adaptarse y a mí eso me faltó, cuando las cosas no van como se había planeado hay que pararse, rehacer el plan y disfrutar todo lo más que podamos, de nada sirve perder el tiempo maldiciendo nuestra suerte y poca utilidad (al menos en ese momento) tiene pararse a pensar qué es lo que se te descuidó en tu plan.

Al menos me di cuenta a tiempo, había un rostro donde se reflejaba todo, creo que rectifiqué a tiempo, aunque eso no soy yo quien lo tiene que juzgar. Después de todo, estuvo bien dejar cosas a medias, así hay una excusa para volver.

No quiero pensar en Madrid
ni en su reloj.
Duermo por las tardes,
por las noches reinvento su voz

Vetusta Morla