Entre un sinfín de canciones
Buscando una válvula de escape
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Pequeñas confesiones de una gata al compás de unos acordes desafinados Web Counters
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Sindicación
 
Silencio
Me marco continuos propósitos de respetar tus silencios y tus pensamientos, que no es más que respetar tu intimidad. Pero los rompo al mismo ritmo, no soy capaz de ahogar un “en qué piensas” que he decidido en multitud de ocasiones no pronunciar. Sé que te incomoda, como me incomoda a mí, en cambio sale de mi boca aun sabiendo que incluso antes de terminarlo de decir ya me arrepentiré. No quiero que me contestes, no quiero saberlo así. Quiero que un día no sea necesario preguntar, quiero ser capaz de leer en tus ojos lo que calla tu boca, mientras tanto juego a “adivinar” tus pensamientos y por eso se me escapa la pregunta, porque necesito corroborar mis teorías en ocasiones o desecharlas otras veces, no puedo evitar pensar que algo estoy haciendo mal, que no estás a gusto, que determinadas cosas no te gustan, que te ponen nerviosa o que, simplemente, preferirías que no las hiciera.
Alguien me dijo una vez que no es justo que unos tengan más oportunidades que otros sólo por el hecho de haber llegado antes a nuestras vidas, yo sólo respondí que de todo se aprende y que nuestro pasado marca inexorablemente nuestra manera de actuar en el presente. Siempre lo he creído así, de cada experiencia de nuestra vida se puede sacar algo positivo, aunque sólo sea lo que aprendimos para evitar que nos vuelva a suceder. Yo analicé todo hace tiempo, y lo analicé durante mucho tiempo y me dije a mí misma que “nunca máis”, sé que no es justo, pero es que al final nada lo es. Ahora me sé todas las señales que no supe o, más bien, no quise ver entonces, y decidí que no me volvería a ocurrir, que no iba a dejar que la locura del momento me impidiera ver lo que era tan obvio. Y yo que me dediqué durante tanto tiempo a estudiarlo todo y que lo tenía tan claro, lo veo ahora todo borroso, no quiero estropear esto sólo porque una vez lo pasé mal, pero tampoco quiero dejar que la historia se repita. No quiero estar ciega, no quiero estar sorda, no quiero ignorar las señales que hay a mi alrededor. Cómo me gustaría saber las cosas que dices cuando callas. Cómo me gustaría escuchar tu silencio, cómo me gustaría que tú escucharas el mío.

En tu siilencio habita el mío
y en alguna parte de mi cuerpo habitó
un trozo de tu olor,
en tu silencio habita el mío
y en alguna parte de mis ojos habitó
un trozo de dolor.

Que el aire es de cristal,
que puede estallar,
que aunque mis labios no hablen,
te quiero devorar

(Bebe)

 
Todo llega
Este año ha estado un poco remolón, otros años por esta época ya lo teníamos muy visto y a veces hasta muy sufrido. Este año le ha costado, pero está aquí, ya se ha presentado oficialmente y parece que hubiera estado esperándolo muy formal para acercarse. Al final todo llega. Es Junio, ha pasado el día 21 (lo que me recuerda que mañana es 22 y me da miedito), cambiamos de estación, dejamos atrás la primavera y nos metemos de lleno en verano.
Me encantan las noches de verano, pasear por Madrid después de un día de calor cuando cae la noche y se va (un poco) el calor del día, esas noches cuando Madrid se queda un tanto más solitario de lo habitual y puedes darte un paseo sin tener que mirar continuamente a los coches que aparecen por todos los lados. Debo ser una persona muy rara, creo que soy de las pocas a las que les gusta Madrid en Agosto.
Y dicen los expertos que este fin de semana el veranito nos va a dar una tregua y nos va a dejar días y noches despejados, ya iba siendo hora, la primavera se despidió de los fines de semana a todo llover (aunque yo de eso no me quejaré, que tengo que confesar que estos últimos fines de semana a mí me echó un cable la lluvia, como le pasó al maestro, aunque a mí no me costó ni la cartera ni el corazón, al menos de momento…)
Así que ahora tiene buena pinta esto, fin de semana, veranito, concierto de Tiza (que no me cansaré de recomendar) y calles de Madrid que recorrer de noche y en la mejor de las compañías.

Hoy la canción llega con adelanto, con un día de adelanto para ese exactos, pero seguramente mañana no tenga tiempo de escribir nada, así que ahí va:

Que no arranquen los coches,
que se detengan todas las factorías,
que la ciudad se llene de largas noches
y calles frías.
Que se enciendan las velas,
que se cierren los teatros y los hoteles,
que se queden dormidos los centinelas
en los cuarteles.

Sabina

 
Ahora que quiero que ahora no se acabe
Ahora mismo me gustaría congelar el tiempo. Aunque se me ocurre otra cosa mejor, ¿por qué no lo haces tú? Yo quizá no pueda, pero tú me demostraste que sabes cómo hacerlo, tú... que has detenido con un beso el reloj
No dejes que nada nos robe nuestro ahora, y mucho menos nuestros temores, dejémoslos que descarrilen en la estación de las dudas mientras nosotras nos dedicamos a disfrutarnos.


Ahora que nos besamos tan despacio,
ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
donde nunca falta espacio
para más de un corazón…
Ahora que las floristas me saludan,
ahora que me doctoro en lencería,
ahora que te desnudo y me desnudas,
y, en la estación de las dudas,
muere un tren de cercanías…
Ahora que nos quedamos en la cama,
lunes, martes y fiestas de guardar,
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama,
ni me mato si te vas.
Ahora que tengo un alma
que no tenía.
Ahora que suenan palmas
por alegrías.
Ahora que nada es sagrado
ni sobre mojado
llueve todavía.
Ahora que hacemos olas
por incordiar.
Ahora que está tan sola
la soledad.
Ahora que, todos los cuentos,
parecen el cuento
de nunca empezar.
Ahora que ponnos otra y qué se debe,
ahora que el mundo está recién pintado,
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven
a dolernos demasiado…
Ahora que está tan lejos el olvido,
ahora que me perfumo cada día,
ahora que, sin saber, hemos sabido
querernos, como es debido,
sin querernos todavía…
Ahora que se atropellan las semanas,
fugaces, como estrellas de Bagdad,
ahora que, casi siempre, tengo ganas
de trepar a tu ventana
y quitarme el antifaz.
Ahora que los sentidos
sienten sin miedo.
Ahora que me despido
pero me quedo.
Ahora que tocan los ojos,
que miran las bocas,
que gritan los dedos.
Ahora que no hay vacunas
ni letanías.
Ahora que está en la luna
la policía.
Ahora que explotan los coches,
que sueño de noche,
que duermo de día.
Ahora que no te escribo
cuando me voy.
Ahora que estoy más vivo
de lo que estoy.
Ahora que nada es urgente,
que todo es presente,
que hay pan para hoy.
Ahora que no te pido
lo que me das.
Ahora que no me mido
con los demás.
Ahora que, todos los cuentos,
parecen el cuento
de nunca empezar.

(Joaquín Sabina)

 
Definiciones
No sé por qué a veces intento encerrar en palabras lo que no cabe en ellas.
Intenté definir ciertas actitudes y la palabra que me parecía que mejor encajaba era lealtad, así que fui a ver qué opinaban los catedráticos al respecto y esto es lo que encontré en la rae:

lealtad.

(De leal).

1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.

2. f. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo.

3. f. p. us. Legalidad, verdad, realidad.

Y qué queréis que os diga, a mí me dejó un poco fría esta definición. Así que he decidido hacer mi diccionario particular, donde quepan mis matices y las connotaciones que le doy a las palabras (que es lo que creo que enriquece el lenguaje). Y como no es un diccionario normal, lo iré rellenando poco a poco con el orden que marquen los acontecimientos en lugar de seguir el clásico orden alfabético.

De momento empezaremos el diccionario por lealtad y yo aquí pondría su foto porque me parece increíble ser capaz de responder con esa generosidad, por haber demostrado (no pocas veces) que puedes contar con ella, por ser capaz de escucharte y de aconsejarte, de comprenderte cuando haces justo lo contrario de lo que aconsejó y por reunir tus pedacitos y pegarlos con mimo cuando todo falla precisamente por haberte equivocado al no seguir su consejo. Y por hacer todo esto de manera incondicional, aun cuando a ella le duele. Por todo esto, ella sería mi definición de lealtad, y ahí pondría yo un "véase también" con un enlace a la palabra amistad.

 
Causalidad Vs Casualidad
Tengo que hacer una pequeña confesión. Soy un poco supersticiosa. Es algo irracional, racionalmente sé que todo son tonterías. Creo que esta vida se rige por casualidades, somos tantos y tantas las posibles combinaciones de acciones-reacciones que soy incapaz de creer en un destino preestablecido (aunque para muchos sea ésta precisamente la justificación)

En realidad no son grandes supersticiones, ni tienen que ver con las típicas del número 13, el pobre gato negro o las escaleras en la calle. Son más bien pequeñas manías que surgen después de querer buscar extrañas relaciones y asociaciones entre hechos completamente independientes. Por ejemplo, cuando estudiaba tenía que hacer siempre los exámenes con un boli azul, de hecho siempre con el mismo (hasta que se gastó la tinta, que menudo disgusto me pillé), y todo esto es porque un día hice un examen con ese boli que me salió bien y estaba claro que la clave era esa (no tenía que ver con haber estudiado, ni que el examen estuviera tirado... no! Por supuesto era el boli).

Con la ropa me pasa algo parecido, tengo mi ropa de la buena y mi ropa de la mala suerte. No sé si son supersticiones, manías o simples "por si acaso".

Lo mismo con los días, mi día fatídico es el 22, pero es que esto es un hecho constatado estadísticamente, en el 90% de los casos que pienso aquello de hay días en que valdría más no salir de la cama (cual Bunbury canturreando) resultan ser 22.

Igual que tengo un día de mala suerte, tengo también un mes que no me suele sonreir demasiado, y mira que yo me empeño todos los años en tomarlo con buena actitud!
Mi mes odiado es Mayo, bueno odiado no es, porque en realidad me encanta (la luz, la primavera, días más largos...), pero él me tiene atravesada (qué le vamos a hacer). Este año Mayo empezó mal, en realidad Abril, a pesar de haberse portado muy bien hasta sus últimos días, se encargó de dejarle parte del trabajo hecho a Mayo. El caso es que fueron pasando los días y yo creí que me estaba empezando a dar una tregua, las cosas parecían ponerse bien. Así que volví a pensar aquello de "qué idiota soy", esto son tonterías, y llegamos al último día de Mayo, y Mayo se dedicó a vengarse por haberme dejado tan buenos momentos y yo le odié, le odié tanto!
En cualquier caso, Mayo07 es historia. Junio ha llegado y de momento no se está portanto del todo mal. Mayo dejó algunas cosas buenas y, ni Junio ni mucho menos yo, queremos que desaparezcan. Así que no puedo decir que ojalá me hubieran robado el mes de Mayo.

Que si el azar nos va empujando hasta el final
Sólo habrá casualidad
La casualidad
Nos va a alcanzar
Nos va a salvar
Y a matar

(Iván Ferreiro)

 
Perdón por la tristeza
Estas cosas pasan. No es lo común, es un pequeño porcentaje, un número más que ocupa su lugar en las estadísticas. Pasan. Pero les pasan a otros. Lo que pasa es que esta vez a nosotros nos tocó ser los otros. ¿Cómo es posible? Si todo estaba normal. Normal. Qué poco valor se le da a esa palabra. Lo normal puede ser estupendo y en cambio (y lo reconozco) yo no lo valoré tanto, es que era lo que tenía que ser, no? Es que no cabía que fuera de otra manera, y sin embargo...

Hoy, en aquella sala donde se entremezclaban sentimientos (alegres la mayoría, tristes los menos) me hubiera gustado ser capaz de llorar y dejar que las lágrimas arrastrasen la rabia con ellas, pero no podía. Me habría gustado gritar y echar a correr para huir de esa impotencia y esa angustia, pero hubiera dado igual porque están agarradas muy fuerte a mi estómago, sé que me habrían seguido.

Y también sé que podría haber sido mucho peor, que podría haberle ocurrido algo a ella y es ahí cuando me doy cuenta de lo mucho que la quiero. No me imagino mi vida, nuestra vida, la de todos nosotros sin ella.

Hoy no tengo canción, no tengo ni siquiera palabras, sólo dejaré que el título del post lo ponga Sabina y lo cierro de las misma manera, con la misma disculpa y con un agradecimiento por el apoyo recibido (una vez más, son los pequeños (y no tan pequeños) detalles los que marcan la diferencia)

Gracias y perdón por la tristeza