Que cinco años no es nada
Cuando los segundos son muchos se miden en minutos, cuando los minutos crecen demasiado se les llama horas, y así vamos poniendo nombre al tiempo, después llegan los días, más tarde las semanas, los meses y los años. Y cuando nos cansamos de contar años podemos contar lustros.
Supongo que 5 años son muchos cuando pasan a tener nombre propio. Lo ciento es que no lo sé, me parece muy poco cuando sigo notando ese vacío que se me agarra al estómago, cuando sigo viendo tu imagen en algunos rincones de la casa. Sin embargo, otras veces pienso que es mucho tiempo, paso lista a lo que han dado de sí estos años y no puedo evitar una enorme pena porque no lo hayas visto, habrías disfrutado tanto con los enanos! Recuerdo cuando acabé la carrera, sé que te habría gustado estar ahí aquel día, cuando leí el proyecto, yo te imaginé entre la familia, sé que me habrías dado la confianza que necesitaba, como lo hiciste siempre, con un gesto tuyo de esos de “buah, si lo vas a hacer muy bien”. Creías en mí, y a mí me encantaba, aunque me muriera de vergüenza cada vez que hacías un comentario orgulloso.
Todo ha cambiado mucho desde este mismo instante del 2002, a esta hora todavía era una chiquilla que pensaba que todo siempre se acababa solucionando, qué poco queda ya de esa persona, lo cierto es que a mí me cambió todo en un minuto.
Aquel día me prometí muchas cosas a mí misma, hoy no sé si he sabido cumplirlas pero puedo jurar que lo he intentado y que seguiré haciéndolo.
Ahora lo único que puedo hacer es quedarme con lo que aprendí de ti, con todo lo que nos unió aquel mes de Septiembre, con todo lo que nos dijimos sin hablar, con una lección de generosidad que no olvidaré nunca.
Vuelve a llover esta noche en Madrid, como llovía hace 5 años.
Tanto tiempo caminando,
y aun no sé dónde voy.
Estoy siguiendo cada paso
y me olvidé de quien soy.
Oigo el viento que en tus manos
fue una razón para creer.
Te he echado de menos hoy,
exactamente igual que ayer,
Confío en que siempre estaré,
contigo aunque no estés.
Álvaro Urquijo
Seguramente Sabina escribió esta canción desde otra perspectiva, pero yo con lo que me quedo es con lo que a mí me sugiere
Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.
Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.
Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.
Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.
Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.
Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.
Sabina
Supongo que 5 años son muchos cuando pasan a tener nombre propio. Lo ciento es que no lo sé, me parece muy poco cuando sigo notando ese vacío que se me agarra al estómago, cuando sigo viendo tu imagen en algunos rincones de la casa. Sin embargo, otras veces pienso que es mucho tiempo, paso lista a lo que han dado de sí estos años y no puedo evitar una enorme pena porque no lo hayas visto, habrías disfrutado tanto con los enanos! Recuerdo cuando acabé la carrera, sé que te habría gustado estar ahí aquel día, cuando leí el proyecto, yo te imaginé entre la familia, sé que me habrías dado la confianza que necesitaba, como lo hiciste siempre, con un gesto tuyo de esos de “buah, si lo vas a hacer muy bien”. Creías en mí, y a mí me encantaba, aunque me muriera de vergüenza cada vez que hacías un comentario orgulloso.
Todo ha cambiado mucho desde este mismo instante del 2002, a esta hora todavía era una chiquilla que pensaba que todo siempre se acababa solucionando, qué poco queda ya de esa persona, lo cierto es que a mí me cambió todo en un minuto.
Aquel día me prometí muchas cosas a mí misma, hoy no sé si he sabido cumplirlas pero puedo jurar que lo he intentado y que seguiré haciéndolo.
Ahora lo único que puedo hacer es quedarme con lo que aprendí de ti, con todo lo que nos unió aquel mes de Septiembre, con todo lo que nos dijimos sin hablar, con una lección de generosidad que no olvidaré nunca.
Vuelve a llover esta noche en Madrid, como llovía hace 5 años.
Tanto tiempo caminando,
y aun no sé dónde voy.
Estoy siguiendo cada paso
y me olvidé de quien soy.
Oigo el viento que en tus manos
fue una razón para creer.
Te he echado de menos hoy,
exactamente igual que ayer,
Confío en que siempre estaré,
contigo aunque no estés.
Álvaro Urquijo
Seguramente Sabina escribió esta canción desde otra perspectiva, pero yo con lo que me quedo es con lo que a mí me sugiere
Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.
Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.
Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.
Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.
Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.
Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.
Sabina
Fin... de la segunda parte
Al entrar y ver el último post no puedo evitar recordar esa semana, yo la temía y razones no me faltaban, al final fue más larga de lo que yo esperaba aunque sólo durara tres días.
Pero yo no quería hablar de eso hoy, yo quería hablar de lo que me traigo de mis pequeñas minivacaciones (que si no fuera porque fueron en agosto no pasarían de ser una escapada). Cinco días pensados para esa personita capaz de sacar a la niña que queda dentro de mí.
Yo quería hablar de lo dieron de sí esos días, de todas las sonrisas, de las miradas de emoción, de los bailes al ritmo que inventaban nuestros pies (a quién le importa que no fuera el que salía por los altavoces), de los saltos, las carreras, el dolor de espalda, de hombros, de cuello, de piernas y de no sé cuántos músculos más, de los moratones, de la ración extra de besos que me llevé, de la doble de abrazos, de las colas infernales, de los maleducacos que me encontré, de los precios abusivos, de todas las canciones ñoñas sobre dreams that come true, de los viajes siderales hasta llegar a Madrid para engancharla de la cintura y llevarla a pasear cerca del Sena de la mano, de los plutos simpáticos, de su carita, de sus "te quiero así" acompañados con gesto de brazos todo lo atrás que le daban los brazos, de los paseos, de cómo se pueden convertir los alrededores del Louvre en un tablero enorme de juegos, de su risa.
Tengo que reconocer que no pensaba ir pero que me alegro muchísimo de haberlo hecho, a pesar de no gustarme las masificaciones, ni esas aglomeraciones de gente, ni las americanadas, a pesar de todo... mereció la pena.
Vamos enano! hasta el infinito y más allá
Pero yo no quería hablar de eso hoy, yo quería hablar de lo que me traigo de mis pequeñas minivacaciones (que si no fuera porque fueron en agosto no pasarían de ser una escapada). Cinco días pensados para esa personita capaz de sacar a la niña que queda dentro de mí.
Yo quería hablar de lo dieron de sí esos días, de todas las sonrisas, de las miradas de emoción, de los bailes al ritmo que inventaban nuestros pies (a quién le importa que no fuera el que salía por los altavoces), de los saltos, las carreras, el dolor de espalda, de hombros, de cuello, de piernas y de no sé cuántos músculos más, de los moratones, de la ración extra de besos que me llevé, de la doble de abrazos, de las colas infernales, de los maleducacos que me encontré, de los precios abusivos, de todas las canciones ñoñas sobre dreams that come true, de los viajes siderales hasta llegar a Madrid para engancharla de la cintura y llevarla a pasear cerca del Sena de la mano, de los plutos simpáticos, de su carita, de sus "te quiero así" acompañados con gesto de brazos todo lo atrás que le daban los brazos, de los paseos, de cómo se pueden convertir los alrededores del Louvre en un tablero enorme de juegos, de su risa.
Tengo que reconocer que no pensaba ir pero que me alegro muchísimo de haberlo hecho, a pesar de no gustarme las masificaciones, ni esas aglomeraciones de gente, ni las americanadas, a pesar de todo... mereció la pena.
Vamos enano! hasta el infinito y más allá