Entre un sinfín de canciones
Buscando una válvula de escape
Acerca de
Pequeñas confesiones de una gata al compás de unos acordes desafinados Web Counters
Free Web Counter
Sindicación
 
Calendarios
Que el mundo está medio loco está claro. Y que últimamente vivimos más al ritmo que marcan los grandes centros comerciales que nuestros propios calendarios va estándolo cada vez más.
Hace tiempo que "ya es primavera" a primeros de Febrero, más o menos coincidiendo con el fin de las rebajas de Enero. Y lo mismo pasa con el resto de las estaciones, que las tenemos en el corte inglés cuando todavía no acabamos de meternos en la estación anterior. Pero que hasta los ayuntamientos se hayan sumado a esta moda me parece ya excesivo, que estamos en Octubre y yo ya he visto las luces de Navidad de mi barrio encendidas (confío en que sólo fuesen pruebas para ver cuántas estaban fundidas), que a este paso no va a dar tiempo a quitárlas de un año para otro!!

Es tranquilizador ver cómo somos una especie en evolución, que es capaz de adaptarse al entorno, que a nuestro planeta se le antoja un cambio climático... pues pa'chulos nosotros, nos inventamos las estaciones cuando nos dé la gana. Así puede decir el primo de Rajoy, (uy! no quería insultar, me refería al primo que tiene Rajoy ) que nadie puede garantizar que exista el cambio climático, lo mismo lo que le pasa es que está tan mimetizado en esta sociedad que no sabe ya ni en qué tiempo vive.

Empecé el post con una idea y al final ha girado hacia otra, las canciones están relacionadas con la última. Aunque quizá las dos cosas vayan bastante ligadas.

Donde se acomoda la usura
nacen la ambición y el poder,
y éste germina en la tierra,
que agoniza por interés.
. . .
Hagamos una revolución,
que nuestro líder sea el sol,
y nuestro ejército sean mariposas.
Por bandera otro amanecer
y por conquista comprender
que hay que cambiar las espadas por rosas.
Mientras te quede aliento
ve a buscar con el viento ayuda,
pues apenas queda tiempo.

(Mägo de Oz)

El mar esta ahogado
de tanto tragar.
El viento no corre
no tiene alas ya.

(Celtas Cortos)

 
Perdiendo las coordenadas
La conocí hace más de tres años y medio. Yo acababa de entrar en la empresa y ella ya llevaba un tiempo, por aquel entonces ya tenía un puesto con cierta responsabilidad.
Me asignaron a un equipo en el que ella no trabajaba, pero todas las preguntas y las cuestiones un poco complicadas pasaban por ella, así que no era mi jefa ni trabajaba realmente con ella, pero la empecé a conocer un poco. Me fascinó su forma de trabajar, me parecía que había tantas cosas ...y ella siempre tenía respuesta. Me impresionaba la seguridad con la que hablaba tanto como me enternecía ver cómo perdía los nervios cuando la presión la podía, como perdía la voz y como enrojecía de ira, era como bajarla de su pedestal para ver que, al final, sólo era una persona (quizá demasiado sensible).

En mi trabajo las reestructuraciones y los cambios de equipo son muy frecuentes, poco después me tocó trabajar con ella en el mismo equipo. No puedo decir que mi jefe anterior no me gustara, era un chaval muy majete de quien aprendí bastante, pero con ella era completamente diferente. Con algunas personas se conecta, aunque no entiendas muy bien por qué.

Trabajar con ella entonces fue impresionante. Era la persona que más sabía de lo que hablaba, pero escuchaba todas tus preguntas, tus réplicas a lo que ella te contestaba, era capaz de darte la libertad de "dejarte hacer" pero siempre tenía todo controlado. A mí me hizo sentir responsable de mi trabajo sin agobiarme, siempre fue un punto de apoyo, consiguió un equilibrio entre su exigencia y su buen ambiente de trabajo que todavía me sorprende. Supo estar distante y ser cercana.
Yo sentía tanta admiración que la convertí en mi modelo (de manera inconsciente al principio, perfectamente consciente después)

Al cabo de un tiempo nos volvimos a organizar y ella dejó de ser mi jefa. Acabó en otra sección completamente diferente, el trabajo no la trató bien, sé que lo pasó mal. Todo le cambió de golpe y tenía que empezar de cero, volver a demostrar quién era y lo que valía, pero ya no tenía esa experiencia en la materia que le daba tanta seguridad, ahora sólo contaba con su inteligencia y su mano izquierda (como si fuera poco).
Yo sentí como si hubiera un hueco ahí, la eché mucho de menos.

Y, cosas de la vida, ahora ha vuelto, y vuelve a ser mi jefa.
Pero ya no la reconozco, no sé lo que ha pasado, quizá tenía que pasar, no se puede tener esa actitud durante mucho tiempo, tenerla implica muchas cosas, para hacerlo hay que tragar con mucho y al final la paciencia es finita, quizá la suya rozó los límites.
Ahora queda muy poco de esa persona que yo idolatraba. Probablemente sea eso, que es sólo una persona más. En el tiempo que estuvo fuera aprendió mucho, aprendió a defenderse y a ponerse una coraza, aprendió que uno solo no lo puede hacer todo y que, seguramente, ni siquiera merezca la pena intentarlo.
Puede que no esté siendo muy justa con ella, sé las presiones que tiene desde todos los lados, sé que este año se juega un ascenso muy importante. Pero también sé que eso no le importó antes, que cuando yo la conocí también tenía presiones y que también andaba pendiente de un ascenso y su actitud era tan distinta...

Es curioso, ahora que se sienta a mi lado es cuando más la echo de menos.


Y aquellos días han quedado atrás,
creímos que nada nos haría cambiar,
falsas promesas, pero me abriré camino,
como la vida, como el destino,
y seré mi propio Dios.

La Habitación Roja

Sigo con mi costumbre de sacar de contexto fragmentos de canciones.
 
Nunca llueve a gusto de todos
Como el otro día me llevé una bronca por tener una visión negativa he decidido pasar revista y hacer una lista sobre lo que me gusta y lo que no me gusta de esta época del año.

No me gusta que haya atascos a todas horas, que todo esté abarrotado y que no pueda aparcar en ningún lado.

Me gusta que la ciudad se llene de ambiente, que haya gente de todo tipo y a cualquier hora (aunque en realidad yo creo que la Gran Vía sólo ha estado vacía en la escena de Abre los Ojos)

No me gusta que haga frío ni tener que llevar el paraguas (he de reconocer que entre otras cosas porque no sé llevarlo y acabo calada, eso cuando no me lo olvido en cualquier sitio)

Me gusta que llueva cuando estoy en casa, mientras veo una película en el salón y las gotas resbalan por el cristal o cuando estoy metida en la cama y se escucha el agua caer fuera.

Me gusta que vuelva la oferta cultural, que se estrenen películas interesantes y que se publiquen nuevos discos.

No me gusta que se me acaben las entradas de los conciertos cuando me decido a ir (hay que aprender a ser más rápidas)

No me gusta que el día tenga tan pocas horas de luz, no me gusta que me roben una hora de tarde con el dichoso "horario de invierno". No soporto encender las luces del coche al entrar y al salir de trabajar.

Me gusta pasear por el retiro o por cualquier otro parque y no estornudar cada cinco minutos.

No me gusta ver los árboles sin hojas, me resulta muy triste.

Me gusta comprobar que todavía sigo manteniendo una mentalidad universitaria que me hace tomar estos primeros meses de curso como meses de reflexiones y nuevos propósitos. Me gusta esta sensación de empezar de nuevo a punto de acabar el año natural.

Quizá ésta no sea mi época favorita, pero no está tan mal, así que intentaré disfrutarla, aunque siempre me resulte un tanto melancólica.

Una balada en otoño,
un canto triste de melancolía,
que nace al morir el día.
Una balada en otoño,
a veces como un murmullo,
y a veces como un lamento
y a veces viento.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados
sobre los campos, llueve.

(Serrat)
 
Así andamos
De repente parece que sólo tengo ganas de echarme a llorar, que todo se me hace un mundo y se me viene encima. No sé muy bien qué me está pasando, sólo sé que siento ahora mismo una tristeza enorme, que me apetece echarme a llorar, que no tengo fuerzas para nada, que cada pequeña dificultad me acaba derribando. No sé por qué pero siento que no puedo (y ni siquiera sé qué es lo que no puedo).

El post no tiene mucho sentido, pero es que hoy nada lo tiene.
 
Giros
No puedo evitar sentir que he perdido algo, intento desviar mi atención pero mi pensamiento continuamente vuelve a lo mismo. Un nudo en el estómago me impide dejar de tenerlo presente.
Quizá fui yo la culpable en parte, no supe controlarlo, yo pensaba que sabíamos a qué estabamos jugando, pero quizá sólo era yo quien jugaba.
No estoy acostumbrada a estar en este lado de la balanza, pero sé que no lo hago muy bien, no hace tanto que algo similar acabó con una buena amistad. Sé que ahora no lo haré mejor, y lo sé porque de entonces no aprendí nada, porque nunca supe qué hice mal aquella vez, así que supongo que lo volveré a repetir (aunque quiero creer que son personas diferentes que quizá reaccionen de manera distinta).

Ahora siento un vacío, siento como si me estuvieran robando algo. No puedo evitar sentirme culpable, saber que no soy yo quien peor lo está pasando, que esto se nos ha escapado a los dos, pero que él estará peor. Le conozco, sé que estará peor igual que sé que cuando me mire me dedicará la mejor de sus sonrisas. Si algo he aprendido de él es a enfrentarme a la vida con una sonrisa y devolverle a sus golpes un revés de ironía.

Revivo ahora tantos momentos compartidos, aquellas tardes en que yo le contaba lo haaarta que estaba de todo y en las que acabábamos llorando de la risa, los sitios que hemos conocido a la vez, los cotilleos de pasillo, las miradas cómplices, el hecho de saber qué pensábamos con un simple gesto, su preocupación por mí (le debo medio pulmón) ... Todo ello y mucho más le fue convirtiendo en alguien tremendamente especial.

Nadie puede controlar lo que siente ni lo que deja de sentir. La vida es tremendamente injusta.
Cómo me gustaría que todo volviera a ser como antes!