Mi cumpleblog
El otro día me acordé de que fue por esta época cuando empecé a escribir aquí. Lo miré y sí, ya ha sido mi primer blogcumpleaños (o como quiera que se llame esto). Empecé a escribir porque necesitaba desahogarme, porque necesitaba una válvula de escape (de ahí el subtítulo del blog), porque sentía que me asfixiaba y porque pensé que me haría sentirme mejor, que me ayudaría a ordenar las ideas. Fue una buena decisión, me ayudó en aquel momento y me ayudó después, el blog me dio lo que le pedía y mucho más.
Ya lo he comentado otras veces, no creo en etapas impuestas marcadas por calendarios, pero sí es cierto que los aniversarios nos sirven en ocasiones para analizar la situación y la evolución que ha sufrido. Y yo, un año después, me doy cuenta de cuánto ha cambiado todo, hoy siento muy lejana a esa chica que escribía por no llorar (pero que acababa llorando mientras escribía). Ha sido un año, con sus 12 meses, pero parece que haya sido mucho más.
Sé que últimamente tengo esto un poco abandonado. Ahora escribo mucho menos, alguien me explicó que esto es lo que tiene el hecho de tener menos necesidad de hacerlo. Sin embargo no lo cierro, no quiero hacerlo, me gusta saber que está aquí y que puede que tarde un tiempo en volver a escribir, pero que si me apetece me siento un rato y dejo aquí esta serie de escritos inconexos, este puzzle desarmado de ideas que no sé si deja ver dibujada alguna silueta.
Voy robando días de su agenda
y las noches van pasando
en hacer aquello
que decían
que nunca jamás harían
Amaro Ferreiro
Ya lo he comentado otras veces, no creo en etapas impuestas marcadas por calendarios, pero sí es cierto que los aniversarios nos sirven en ocasiones para analizar la situación y la evolución que ha sufrido. Y yo, un año después, me doy cuenta de cuánto ha cambiado todo, hoy siento muy lejana a esa chica que escribía por no llorar (pero que acababa llorando mientras escribía). Ha sido un año, con sus 12 meses, pero parece que haya sido mucho más.
Sé que últimamente tengo esto un poco abandonado. Ahora escribo mucho menos, alguien me explicó que esto es lo que tiene el hecho de tener menos necesidad de hacerlo. Sin embargo no lo cierro, no quiero hacerlo, me gusta saber que está aquí y que puede que tarde un tiempo en volver a escribir, pero que si me apetece me siento un rato y dejo aquí esta serie de escritos inconexos, este puzzle desarmado de ideas que no sé si deja ver dibujada alguna silueta.
Voy robando días de su agenda
y las noches van pasando
en hacer aquello
que decían
que nunca jamás harían
Amaro Ferreiro