Reacciones estúpidas
A veces me gustaría ser como un camaleón, no para esconderme, sólo para saber adaptarme al entorno.
Me sienta muy mal cuando las cosas se tuercen y no son cómo yo las esperaba. Me sienta tan mal que pierdo la mitad del tiempo maldiciendo mi suerte en lugar de emplearlo en reconstruir el plan. Me paro a pensar qué es lo que he hecho mal y qué tendría que haber hecho para cumplir lo que había pensado. Estúpido, simplemente estúpido.
Sé que la lectura inmediata de lo anterior es que soy una persona cuadriculada. Yo no me considero cuadriculada en absoluto. Soy bastante caótica en realidad. Lo que pasa es que yo había puesto toda mi ilusión en este viaje, quería que fuese perfecto, quería aprovechar cada minuto, poco tiempo para tanto que disfrutar así que había que optimizarlo todo, sólo que con la optimización me olvidé de algo importante y es que no es cuestión de cantidad, es la calidad.
Hay que saber adaptarse y a mí eso me faltó, cuando las cosas no van como se había planeado hay que pararse, rehacer el plan y disfrutar todo lo más que podamos, de nada sirve perder el tiempo maldiciendo nuestra suerte y poca utilidad (al menos en ese momento) tiene pararse a pensar qué es lo que se te descuidó en tu plan.
Al menos me di cuenta a tiempo, había un rostro donde se reflejaba todo, creo que rectifiqué a tiempo, aunque eso no soy yo quien lo tiene que juzgar. Después de todo, estuvo bien dejar cosas a medias, así hay una excusa para volver.
No quiero pensar en Madrid
ni en su reloj.
Duermo por las tardes,
por las noches reinvento su voz
Vetusta Morla
Me sienta muy mal cuando las cosas se tuercen y no son cómo yo las esperaba. Me sienta tan mal que pierdo la mitad del tiempo maldiciendo mi suerte en lugar de emplearlo en reconstruir el plan. Me paro a pensar qué es lo que he hecho mal y qué tendría que haber hecho para cumplir lo que había pensado. Estúpido, simplemente estúpido.
Sé que la lectura inmediata de lo anterior es que soy una persona cuadriculada. Yo no me considero cuadriculada en absoluto. Soy bastante caótica en realidad. Lo que pasa es que yo había puesto toda mi ilusión en este viaje, quería que fuese perfecto, quería aprovechar cada minuto, poco tiempo para tanto que disfrutar así que había que optimizarlo todo, sólo que con la optimización me olvidé de algo importante y es que no es cuestión de cantidad, es la calidad.
Hay que saber adaptarse y a mí eso me faltó, cuando las cosas no van como se había planeado hay que pararse, rehacer el plan y disfrutar todo lo más que podamos, de nada sirve perder el tiempo maldiciendo nuestra suerte y poca utilidad (al menos en ese momento) tiene pararse a pensar qué es lo que se te descuidó en tu plan.
Al menos me di cuenta a tiempo, había un rostro donde se reflejaba todo, creo que rectifiqué a tiempo, aunque eso no soy yo quien lo tiene que juzgar. Después de todo, estuvo bien dejar cosas a medias, así hay una excusa para volver.
No quiero pensar en Madrid
ni en su reloj.
Duermo por las tardes,
por las noches reinvento su voz
Vetusta Morla
Desafinante crónica
Llevo un montón de tiempo para escribir este post, más o menos desde que volví de viaje, hace ya un par de semanas, lo iba a titular algo así como “alguien tiene algún producto para limpiar el karma??”. Pero ayer escuché algo que me hizo darle otra vuelta y lo he tenido que cambiar.
Creo que me puedo definir, a pesar de todo, como una desafinante crónica afortunada. Y eso a pesar de la racha que llevo, que de verdad, no es normal. Podría dedicarme a enumerar las “desgracias” que me han pasado estos días, todas se resumen en una frase que últimamente no se me cae de la boca: “lo que no me pase a mí, no le pasa a nadie”. En fin, son tantas las chorraditas que me pasan que hasta sería difícil que las pusiera y no me olvidara de alguna
Pero a lo que iba, ayer escuché una canción que en realidad debería haber escuchado antes (en lugar de sólo oírla, cosa que de un tiempo a esta parte me pasa demasiado con la música), la canción básicamente venía a decir lo fácil que es querer a alguien y estar a su lado cuando todo está bien, cuando todo va en armonía, lo complicado viene cuando algo desentona, entonces ya no es tan fácil querer estar ahí, es más fácil dar el portazo y adiós muy buenas. Yo creo que mi vida está llena de desafines emocionales (los del sing star no los contaré por orgullo), siempre he sido una persona de carácter bastante variable, paso de la alegría a la tristeza muy rápidamente. No es fácil estar al lado de alguien así.
Así que a pesar de todo tengo suerte, soy una desafinante crónica que no se puede quejar de apoyos incondicionales, no está nada mal.
Ahí va la canción, aunque en este caso no me la aplico directamente.
Gracias a Silvia por el concierto, por la oportunidad de escuchar la música además de oírla.
Me quieres cuando soy melódica
Me quieres cuando soy armónica
Me abandonarías si fuese
Desafinante crónica
Y a mí me cuesta ser tan grande
Soy tantas veces de cristal como veces tomo aire
(Silvia Penide)
Creo que me puedo definir, a pesar de todo, como una desafinante crónica afortunada. Y eso a pesar de la racha que llevo, que de verdad, no es normal. Podría dedicarme a enumerar las “desgracias” que me han pasado estos días, todas se resumen en una frase que últimamente no se me cae de la boca: “lo que no me pase a mí, no le pasa a nadie”. En fin, son tantas las chorraditas que me pasan que hasta sería difícil que las pusiera y no me olvidara de alguna
Pero a lo que iba, ayer escuché una canción que en realidad debería haber escuchado antes (en lugar de sólo oírla, cosa que de un tiempo a esta parte me pasa demasiado con la música), la canción básicamente venía a decir lo fácil que es querer a alguien y estar a su lado cuando todo está bien, cuando todo va en armonía, lo complicado viene cuando algo desentona, entonces ya no es tan fácil querer estar ahí, es más fácil dar el portazo y adiós muy buenas. Yo creo que mi vida está llena de desafines emocionales (los del sing star no los contaré por orgullo), siempre he sido una persona de carácter bastante variable, paso de la alegría a la tristeza muy rápidamente. No es fácil estar al lado de alguien así.
Así que a pesar de todo tengo suerte, soy una desafinante crónica que no se puede quejar de apoyos incondicionales, no está nada mal.
Ahí va la canción, aunque en este caso no me la aplico directamente.
Gracias a Silvia por el concierto, por la oportunidad de escuchar la música además de oírla.
Me quieres cuando soy melódica
Me quieres cuando soy armónica
Me abandonarías si fuese
Desafinante crónica
Y a mí me cuesta ser tan grande
Soy tantas veces de cristal como veces tomo aire
(Silvia Penide)