Curso nuevo…
Ya vale, ya no puedo hacer más trampas: “Octubre se aproxima, llevándose la luz”, lo dice Silvia Penide en una canción y tiene razón, Octubre siempre llega robando horas al día para regalárselas a la noche.
El caso es que estamos casi en Octubre y eso significa que ya no puedo seguir estirando el verano, que el calendario ya habla de otoños y que toca hacer repaso y encarar el nuevo curso.
Del anterior no me quedo descontenta, siempre hay cosas que se podrían haber hecho mejor pero tampoco es malo equivocarse, es síntoma de que no todo se consiguió por azar.
Hay momentos que marcan un hito, para mí todo cambió en realidad a finales del curso anterior a éste, pero coincidió con el verano y necesitó el tiempo para ir madurando, así que se fraguó de verdad de durante este cursito cuando fue tomando cada vez más forma y es que yo soy así, “poco a poco”. Después vendrían las confesiones, con los amigos es más fácil, aunque te pese el no haberlo dicho antes y el cómo se sentirán al saber lo que has pasado cuando ya está todo claro. La de la familia es más complicada, di mil vueltas en mi cabeza a cómo contarlo, planeé discursos y conversaciones, y al final salió de golpe un día de tristeza infinita. Ahora, al menos, se acabaron las mentiras o las verdades a medias (que siguen siendo mentiras aunque lo disimulen más). Era algo pendiente, objetivo cumplido.
Y para el curso nuevo, hay nuevos propósitos, aunque no los publicaré aquí. Tanto salir yo del armario este año, ahora el toca al blog:
Si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy:
http://sigoentrecanciones.blogspot.com/
(Y si no lo sabes, que lo sabes, te lo digo yo)
Para cerrar Tiza y Sabina, ¿quién mejor?
El caso es que estamos casi en Octubre y eso significa que ya no puedo seguir estirando el verano, que el calendario ya habla de otoños y que toca hacer repaso y encarar el nuevo curso.
Del anterior no me quedo descontenta, siempre hay cosas que se podrían haber hecho mejor pero tampoco es malo equivocarse, es síntoma de que no todo se consiguió por azar.
Hay momentos que marcan un hito, para mí todo cambió en realidad a finales del curso anterior a éste, pero coincidió con el verano y necesitó el tiempo para ir madurando, así que se fraguó de verdad de durante este cursito cuando fue tomando cada vez más forma y es que yo soy así, “poco a poco”. Después vendrían las confesiones, con los amigos es más fácil, aunque te pese el no haberlo dicho antes y el cómo se sentirán al saber lo que has pasado cuando ya está todo claro. La de la familia es más complicada, di mil vueltas en mi cabeza a cómo contarlo, planeé discursos y conversaciones, y al final salió de golpe un día de tristeza infinita. Ahora, al menos, se acabaron las mentiras o las verdades a medias (que siguen siendo mentiras aunque lo disimulen más). Era algo pendiente, objetivo cumplido.
Y para el curso nuevo, hay nuevos propósitos, aunque no los publicaré aquí. Tanto salir yo del armario este año, ahora el toca al blog:
Si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy:
http://sigoentrecanciones.blogspot.com/
(Y si no lo sabes, que lo sabes, te lo digo yo)
Para cerrar Tiza y Sabina, ¿quién mejor?
Llueve otra vez
Como si me quisiera gastar el destino una broma macabra. Me lo contó el lunes, día 22 (y para colmo de Septiembre), no podía traer nada bueno. Bonita coincidencia el día. Algo supe que iba mal (incluso sospeché el qué) cuando respondió con un “fatal” a mi “¿qué tal?”, Le escuché. Me lo resumió en una frase, a continuación ola de remedios improvisados, riada de esperanzas lanzadas al aire. Pasé buena parte de la tarde preguntándole al señor google por remedios naturales, buscando lo que él me preguntaba vía msn y contándole lo que iba encontrando. Mientras él llamaba a no sé cuántos médicos “alternativos”.
Conozco la sensación, te aferras a la más mínima esperanza. Le veo ahí peleándose con el mundo, luchando contra su escepticismo, intentando ver en la oscuridad.
Me gustaría poder hacer algo más, pero no puedo. Igual que no pude hace 6 años.
…
Por otro lado, he tenido hoy una conversación con un compañero de trabajo, bueno ahora ya no trabaja conmigo (aunque sí en la misma empresa). El caso es que somos completamente diferentes, en mi opinión le faltan unas charlas sindicalistas y una buena dosis de autoestima. Pero me ha emocionado hablar con él hoy, no sé por qué confía tanto en mí, en realidad no sé si es en mí o es con todo el mundo, pero siempre que hablo con él me cuenta sus problemas, sus ilusiones y sus frustraciones, y casi siempre se le cristalizan los ojos. No sé por qué es, tampoco nos conocemos demasiado. Creo que hay gente que te da confianza y yo (por alguna razón) se la doy a él.
Es un buen chaval, y como en esta empresa hay una concentración de aprovechados por metro cuadrado digna de estudio, no falta quién se aproveche de él. Me da rabia.
Vuelve a llover en Madrid, como todos los 22/23 de Septiembre
Llueve otra vez detrás de mis frontales.
Entre oreja y oreja nubes bajas,
oscuras como cajas,
se disfrazan de fieros animales.
Silvio Rodríguez
Conozco la sensación, te aferras a la más mínima esperanza. Le veo ahí peleándose con el mundo, luchando contra su escepticismo, intentando ver en la oscuridad.
Me gustaría poder hacer algo más, pero no puedo. Igual que no pude hace 6 años.
…
Por otro lado, he tenido hoy una conversación con un compañero de trabajo, bueno ahora ya no trabaja conmigo (aunque sí en la misma empresa). El caso es que somos completamente diferentes, en mi opinión le faltan unas charlas sindicalistas y una buena dosis de autoestima. Pero me ha emocionado hablar con él hoy, no sé por qué confía tanto en mí, en realidad no sé si es en mí o es con todo el mundo, pero siempre que hablo con él me cuenta sus problemas, sus ilusiones y sus frustraciones, y casi siempre se le cristalizan los ojos. No sé por qué es, tampoco nos conocemos demasiado. Creo que hay gente que te da confianza y yo (por alguna razón) se la doy a él.
Es un buen chaval, y como en esta empresa hay una concentración de aprovechados por metro cuadrado digna de estudio, no falta quién se aproveche de él. Me da rabia.
Vuelve a llover en Madrid, como todos los 22/23 de Septiembre
Llueve otra vez detrás de mis frontales.
Entre oreja y oreja nubes bajas,
oscuras como cajas,
se disfrazan de fieros animales.
Silvio Rodríguez
Regresando
Vuelvo a Madrid y hoy aún hace calor, es 20 de Septiembre, supongo que no durará mucho más. Esta mañana (hace sólo unas horas) mientras veía el tiempo esperando a que salieras del baño anunciaban lluvias. Siempre llueve a finales de Septiembre, y a mí siempre me recuerda a otras lluvias y me viene de golpe la tristeza otra vez, esos paseos siderales en el tiempo que, esta vez, me desplazarán 6 años atrás.
No sé por qué he escrito eso, pero lo que se escribe no se borra (¿recuerdas esa norma?). Yo no quería hablar de eso.
Yo quería hablar del tiempo compartido contigo, el TIEMPO, el de verdad, el que vuela, el que se nos ha pasado sin darnos cuenta.
De los paseos, los teatros romanos, las cuestas empinadas, los palacios, los parques, los castillos, las pasarelas (recorridas abrazadas), de los Km recorridos al ritmo que marcaba el altavoz del coche, de las canciones desafinadas (sólo las cantadas por mí claro, no como el “no te puedo olvidar…”), del paseo por la playa y de la arena pegada en los pies, de la toalla que yo no quise coger, de los planos y de los planes no hechos (la próxima vez haré los deberes), y de tu olor, de tus besos, de tu mano sobre la mía paseando por las calles, de tus caricias, de tu cuerpo, de ti… de cómo necesitaba estar contigo lejos de todo. De lo mucho que te quiero.
El otro día escuché en la radio que este año no ha habido canción del verano. Supongo que, como diría Eris, es relativo. Yo la tengo (aunque casi llegase en otoño)
Mentí, yo no te olvidé
y sé que esto me va a enloquecer.
Soy yo el intenso fulgor
que ya no ves porque alguien lo apagó.
No te puedo olvidar, lo siento.
No te olvidar.
Aunque lo nuestro se acabó,
brillará como una estrella que murió.
Sidonie
No sé por qué he escrito eso, pero lo que se escribe no se borra (¿recuerdas esa norma?). Yo no quería hablar de eso.
Yo quería hablar del tiempo compartido contigo, el TIEMPO, el de verdad, el que vuela, el que se nos ha pasado sin darnos cuenta.
De los paseos, los teatros romanos, las cuestas empinadas, los palacios, los parques, los castillos, las pasarelas (recorridas abrazadas), de los Km recorridos al ritmo que marcaba el altavoz del coche, de las canciones desafinadas (sólo las cantadas por mí claro, no como el “no te puedo olvidar…”), del paseo por la playa y de la arena pegada en los pies, de la toalla que yo no quise coger, de los planos y de los planes no hechos (la próxima vez haré los deberes), y de tu olor, de tus besos, de tu mano sobre la mía paseando por las calles, de tus caricias, de tu cuerpo, de ti… de cómo necesitaba estar contigo lejos de todo. De lo mucho que te quiero.
El otro día escuché en la radio que este año no ha habido canción del verano. Supongo que, como diría Eris, es relativo. Yo la tengo (aunque casi llegase en otoño)
Mentí, yo no te olvidé
y sé que esto me va a enloquecer.
Soy yo el intenso fulgor
que ya no ves porque alguien lo apagó.
No te puedo olvidar, lo siento.
No te olvidar.
Aunque lo nuestro se acabó,
brillará como una estrella que murió.
Sidonie
Cuando septiembre agostea
Ha empezado Septiembre pero yo me resisto a dejar que el verano se escape, será porque es mi época del año favorita.
Me gusta el verano porque hay sol y los días parece que sonríen, porque se alargan hasta tarde y madrugan más que yo, porque por las noches es muy agradable pasear (aunque a eso gana septiembre por goleada), porque tengo más tiempo, porque viajo, porque todo parece que se relaja.
Pero septiembre llega y se cuela como de refilón, y a mí me gusta mucho este mes que está un poco a caballo entre el verano y el otoño, aunque sé que en cuanto me descuide me traicionará y dejará paso a Octubre y tocará cumplir años y eso nos recordará que ha pasado otro año más y habrá que hacer repaso, y habrá que plantear los nuevos objetivos y recuperar los que se cayeron (otro año más).
Y como ahora no me apetece hacer eso, me voy a dejar engañar por Septiembre, seguiré saboreando las horas que le gano al trabajo, seguiré mirando de soslayo las páginas de turismo para mis próximas vacaciones y las disfrutaré y volveré cuando quede muy poco para que acabe Septiembre, intentaré situarme durante una semana y me prepararé para el nuevo curso, que para mí, empieza en Octubre (mentalidad universitaria que conserva una)
Este verano rescaté a 091 del baúl de los recuerdos. Es curioso que después de tanto tiempo sin escucharlos todavía me sepa sus canciones.
Canciones de cuna y de rabia
se mezclan en la madrugada
en mi cabeza
rugen tormentas imaginarias
. . .
Desiertos que nunca crucé
y trenes que nunca tomé
vendrá la hora incierta
en la todas las respuestas
se agolpen tras la puerta a la espera de un porqué
Quiero encontrar
un buen refugio contigo huyendo del mundo
quiero encontrar
un buen refugio y que el fuego nos convierta en humo
(091)
Qué razón tienen, cuántas canciones aparecen de madrugada…
Me gusta el verano porque hay sol y los días parece que sonríen, porque se alargan hasta tarde y madrugan más que yo, porque por las noches es muy agradable pasear (aunque a eso gana septiembre por goleada), porque tengo más tiempo, porque viajo, porque todo parece que se relaja.
Pero septiembre llega y se cuela como de refilón, y a mí me gusta mucho este mes que está un poco a caballo entre el verano y el otoño, aunque sé que en cuanto me descuide me traicionará y dejará paso a Octubre y tocará cumplir años y eso nos recordará que ha pasado otro año más y habrá que hacer repaso, y habrá que plantear los nuevos objetivos y recuperar los que se cayeron (otro año más).
Y como ahora no me apetece hacer eso, me voy a dejar engañar por Septiembre, seguiré saboreando las horas que le gano al trabajo, seguiré mirando de soslayo las páginas de turismo para mis próximas vacaciones y las disfrutaré y volveré cuando quede muy poco para que acabe Septiembre, intentaré situarme durante una semana y me prepararé para el nuevo curso, que para mí, empieza en Octubre (mentalidad universitaria que conserva una)
Este verano rescaté a 091 del baúl de los recuerdos. Es curioso que después de tanto tiempo sin escucharlos todavía me sepa sus canciones.
Canciones de cuna y de rabia
se mezclan en la madrugada
en mi cabeza
rugen tormentas imaginarias
. . .
Desiertos que nunca crucé
y trenes que nunca tomé
vendrá la hora incierta
en la todas las respuestas
se agolpen tras la puerta a la espera de un porqué
Quiero encontrar
un buen refugio contigo huyendo del mundo
quiero encontrar
un buen refugio y que el fuego nos convierta en humo
(091)
Qué razón tienen, cuántas canciones aparecen de madrugada…