Cuando septiembre agostea
Ha empezado Septiembre pero yo me resisto a dejar que el verano se escape, será porque es mi época del año favorita.
Me gusta el verano porque hay sol y los días parece que sonríen, porque se alargan hasta tarde y madrugan más que yo, porque por las noches es muy agradable pasear (aunque a eso gana septiembre por goleada), porque tengo más tiempo, porque viajo, porque todo parece que se relaja.
Pero septiembre llega y se cuela como de refilón, y a mí me gusta mucho este mes que está un poco a caballo entre el verano y el otoño, aunque sé que en cuanto me descuide me traicionará y dejará paso a Octubre y tocará cumplir años y eso nos recordará que ha pasado otro año más y habrá que hacer repaso, y habrá que plantear los nuevos objetivos y recuperar los que se cayeron (otro año más).
Y como ahora no me apetece hacer eso, me voy a dejar engañar por Septiembre, seguiré saboreando las horas que le gano al trabajo, seguiré mirando de soslayo las páginas de turismo para mis próximas vacaciones y las disfrutaré y volveré cuando quede muy poco para que acabe Septiembre, intentaré situarme durante una semana y me prepararé para el nuevo curso, que para mí, empieza en Octubre (mentalidad universitaria que conserva una)
Este verano rescaté a 091 del baúl de los recuerdos. Es curioso que después de tanto tiempo sin escucharlos todavía me sepa sus canciones.
Canciones de cuna y de rabia
se mezclan en la madrugada
en mi cabeza
rugen tormentas imaginarias
. . .
Desiertos que nunca crucé
y trenes que nunca tomé
vendrá la hora incierta
en la todas las respuestas
se agolpen tras la puerta a la espera de un porqué
Quiero encontrar
un buen refugio contigo huyendo del mundo
quiero encontrar
un buen refugio y que el fuego nos convierta en humo
(091)
Qué razón tienen, cuántas canciones aparecen de madrugada…
Me gusta el verano porque hay sol y los días parece que sonríen, porque se alargan hasta tarde y madrugan más que yo, porque por las noches es muy agradable pasear (aunque a eso gana septiembre por goleada), porque tengo más tiempo, porque viajo, porque todo parece que se relaja.
Pero septiembre llega y se cuela como de refilón, y a mí me gusta mucho este mes que está un poco a caballo entre el verano y el otoño, aunque sé que en cuanto me descuide me traicionará y dejará paso a Octubre y tocará cumplir años y eso nos recordará que ha pasado otro año más y habrá que hacer repaso, y habrá que plantear los nuevos objetivos y recuperar los que se cayeron (otro año más).
Y como ahora no me apetece hacer eso, me voy a dejar engañar por Septiembre, seguiré saboreando las horas que le gano al trabajo, seguiré mirando de soslayo las páginas de turismo para mis próximas vacaciones y las disfrutaré y volveré cuando quede muy poco para que acabe Septiembre, intentaré situarme durante una semana y me prepararé para el nuevo curso, que para mí, empieza en Octubre (mentalidad universitaria que conserva una)
Este verano rescaté a 091 del baúl de los recuerdos. Es curioso que después de tanto tiempo sin escucharlos todavía me sepa sus canciones.
Canciones de cuna y de rabia
se mezclan en la madrugada
en mi cabeza
rugen tormentas imaginarias
. . .
Desiertos que nunca crucé
y trenes que nunca tomé
vendrá la hora incierta
en la todas las respuestas
se agolpen tras la puerta a la espera de un porqué
Quiero encontrar
un buen refugio contigo huyendo del mundo
quiero encontrar
un buen refugio y que el fuego nos convierta en humo
(091)
Qué razón tienen, cuántas canciones aparecen de madrugada…