Llueve otra vez
Como si me quisiera gastar el destino una broma macabra. Me lo contó el lunes, día 22 (y para colmo de Septiembre), no podía traer nada bueno. Bonita coincidencia el día. Algo supe que iba mal (incluso sospeché el qué) cuando respondió con un “fatal” a mi “¿qué tal?”, Le escuché. Me lo resumió en una frase, a continuación ola de remedios improvisados, riada de esperanzas lanzadas al aire. Pasé buena parte de la tarde preguntándole al señor google por remedios naturales, buscando lo que él me preguntaba vía msn y contándole lo que iba encontrando. Mientras él llamaba a no sé cuántos médicos “alternativos”.
Conozco la sensación, te aferras a la más mínima esperanza. Le veo ahí peleándose con el mundo, luchando contra su escepticismo, intentando ver en la oscuridad.
Me gustaría poder hacer algo más, pero no puedo. Igual que no pude hace 6 años.
…
Por otro lado, he tenido hoy una conversación con un compañero de trabajo, bueno ahora ya no trabaja conmigo (aunque sí en la misma empresa). El caso es que somos completamente diferentes, en mi opinión le faltan unas charlas sindicalistas y una buena dosis de autoestima. Pero me ha emocionado hablar con él hoy, no sé por qué confía tanto en mí, en realidad no sé si es en mí o es con todo el mundo, pero siempre que hablo con él me cuenta sus problemas, sus ilusiones y sus frustraciones, y casi siempre se le cristalizan los ojos. No sé por qué es, tampoco nos conocemos demasiado. Creo que hay gente que te da confianza y yo (por alguna razón) se la doy a él.
Es un buen chaval, y como en esta empresa hay una concentración de aprovechados por metro cuadrado digna de estudio, no falta quién se aproveche de él. Me da rabia.
Vuelve a llover en Madrid, como todos los 22/23 de Septiembre
Llueve otra vez detrás de mis frontales.
Entre oreja y oreja nubes bajas,
oscuras como cajas,
se disfrazan de fieros animales.
Silvio Rodríguez
Conozco la sensación, te aferras a la más mínima esperanza. Le veo ahí peleándose con el mundo, luchando contra su escepticismo, intentando ver en la oscuridad.
Me gustaría poder hacer algo más, pero no puedo. Igual que no pude hace 6 años.
…
Por otro lado, he tenido hoy una conversación con un compañero de trabajo, bueno ahora ya no trabaja conmigo (aunque sí en la misma empresa). El caso es que somos completamente diferentes, en mi opinión le faltan unas charlas sindicalistas y una buena dosis de autoestima. Pero me ha emocionado hablar con él hoy, no sé por qué confía tanto en mí, en realidad no sé si es en mí o es con todo el mundo, pero siempre que hablo con él me cuenta sus problemas, sus ilusiones y sus frustraciones, y casi siempre se le cristalizan los ojos. No sé por qué es, tampoco nos conocemos demasiado. Creo que hay gente que te da confianza y yo (por alguna razón) se la doy a él.
Es un buen chaval, y como en esta empresa hay una concentración de aprovechados por metro cuadrado digna de estudio, no falta quién se aproveche de él. Me da rabia.
Vuelve a llover en Madrid, como todos los 22/23 de Septiembre
Llueve otra vez detrás de mis frontales.
Entre oreja y oreja nubes bajas,
oscuras como cajas,
se disfrazan de fieros animales.
Silvio Rodríguez