Estoy bueníiiiisima
Desde que trabajo en esta empresa (en agosto ya tres años), me encantan las revisiones médicas anuales. Principalmente por los mega-desyunos-homenaje que nos damos después de los análisis. Hoy concretamente he desayunado un chocolate con croissant (o como se diga) y medio donuts de Su Alteza, que es de corto comer y ya estoy yo para rebañar platos :D.
Además para mi puesto de trabajo nunca tienen claro que tipo de revisión hacerme y por eso cada año es una aventura. Como siempre empiezan con los análisis de sangre. Yo soy de esas personas a las que le gusta mirar cuando le sacan sangre. Así que allí estaba yo, observando atentamente como se iban llenando tubito tras tubito. Que emocionante!
Luego paso a uno de los médicos. Este año tocaba despelotarse y que me dieran una paliza. Primero me ha tenido como una gilipollas con las manos juntas pero en una extraña posición para ver si se me dormían (las manos no, pero a mí poco me ha faltado). Luego me ha hecho quitarme la camiseta y ha empezado a pegarme y a preguntarme si me dolia. ¡No te jode! ¡¿Pero si me estás pegando cómo no va a dolerme?! ¿A qué te lo hago yo a tí y luego me contestas si te duele o no? (Será posible.....).
En fin, que entre pellizcos, sopapos y empujones, yo no sabía si estaba en una revisión médica o en donde.
Luego paso a la otra médica, la que me toma la tensión, me mide, me pesa y me enseña dibujitos para ver si soy daltónica. Por lo menos ésta se ha acordado de ponerme el estetoscopio en el brazo, que hubo una que se lo dejó en el bolsillo de la bata y yo le decía: "qué, ¿estoy muerta no?". Lo que tambíen es muy intersenante es la forma tan amable que tienen de medirte. Porque si no me ha salido un chichón en la cabeza de cuando me ha empujado contra la pared, poco le falta. Además, no sé como coño me ha medido que ahora resulta que he crecido medio centímetro. Con mis 28 y sigo creciendo (y no soy un tapón precisamente).
Y ahora, me voy a almorzar otra vez porque ¡que carmaba! también he adelgazado. Así que si he crecido y he adelgazado, tendré que comer más. (Me encanta)
Además para mi puesto de trabajo nunca tienen claro que tipo de revisión hacerme y por eso cada año es una aventura. Como siempre empiezan con los análisis de sangre. Yo soy de esas personas a las que le gusta mirar cuando le sacan sangre. Así que allí estaba yo, observando atentamente como se iban llenando tubito tras tubito. Que emocionante!
Luego paso a uno de los médicos. Este año tocaba despelotarse y que me dieran una paliza. Primero me ha tenido como una gilipollas con las manos juntas pero en una extraña posición para ver si se me dormían (las manos no, pero a mí poco me ha faltado). Luego me ha hecho quitarme la camiseta y ha empezado a pegarme y a preguntarme si me dolia. ¡No te jode! ¡¿Pero si me estás pegando cómo no va a dolerme?! ¿A qué te lo hago yo a tí y luego me contestas si te duele o no? (Será posible.....).
En fin, que entre pellizcos, sopapos y empujones, yo no sabía si estaba en una revisión médica o en donde.
Luego paso a la otra médica, la que me toma la tensión, me mide, me pesa y me enseña dibujitos para ver si soy daltónica. Por lo menos ésta se ha acordado de ponerme el estetoscopio en el brazo, que hubo una que se lo dejó en el bolsillo de la bata y yo le decía: "qué, ¿estoy muerta no?". Lo que tambíen es muy intersenante es la forma tan amable que tienen de medirte. Porque si no me ha salido un chichón en la cabeza de cuando me ha empujado contra la pared, poco le falta. Además, no sé como coño me ha medido que ahora resulta que he crecido medio centímetro. Con mis 28 y sigo creciendo (y no soy un tapón precisamente).
Y ahora, me voy a almorzar otra vez porque ¡que carmaba! también he adelgazado. Así que si he crecido y he adelgazado, tendré que comer más. (Me encanta)
Upss!
Bonito fin de semana el mío. Llevo dos días de maruja total, haciendo esas cosas que hace mi madre, es decir, guardar la ropa de invierno en baúles con bolitas de naftalina para que no se la coman las polillas, limpiar las ventanas (seguro que mañana vuelve a llover, no falla).... en fin, cosas de marus.
La culpa de todo la tiene el trabajo, porque si no fuese por el trabajo me hubiese acordado de que era la encargada de organizar una cena para el sábado (evidentemente no hubo cena ni nada de nada) y si no hubiese ido a trabajar el día D no me hubiese torcido el tobillo. Si no me hubiese torcido el tobillo hoy estaría chapoteando en el agua de un barranco, como los críos (chof chof chof) y no aquí metida en casita.
Además he tenido un pequeño accidente. Me explico. Resulta que es la época en que los lindos pajaritos acuden a mi casa y se dedican a hacer nidos en cada ventana de mi casa. Mi labor diaria consiste en coger una rasqueta de esas de los albañiles y quitar el nido antes de que lo terminen. He de decir que QUÉ RÁPIDOS SON LOS MUY CABRONES. Es increíble. Ya podían aprender los humanos de semejante eficacia.
De todas formas, creo que hay un pequeño complot entre los pajaritos de mi barrio. Porque lo normal es que hagan los nidos por parejas, pero yo he estado observando a los que vienen a mi terraza y son tres, uno se queda quieto haciendo el nido y los otros dos se dedican a traerle el barro y las pajitas para que los vaya colocando (organización ante todo). Que digo yo que qué modernas son las aves de hoy en día, que practican los tríos y todo.
Bueno, pues estaba yo feliz de la vida, quitando los nidos de mis ventanas cuando he recibido un sms de mi chica. Y yo claro, me quedo con una cara de gilipollas y con una sonrisa de oreja a oreja de pura felicidad, que cuando he vuelto a ponerme a la faena se me ha caído la rasqueta por la ventana. Joder que susto. No he tenido narices de bajar a recogerla. Sé que no he dado a nadie porque no he oído ningún grito de dolor, pero aún así no bajaré hasta que no sea noche cerrada.
Encima, como soy así de estupenda (que parezco una cría coño), he estado a punto de confesar mi "crimen" a uno que se ha equivocado de timbre y ha llamado al mío. Ya pensaba yo que venía a detenerme y me ha faltado el canto de un duro para contestar al telefonillo con: "le juro que ha sido un accidente". Dios, que paciencia tengo que tener conmigo misma.....
NOTA: Los nidos los quito porque, aunque parezca muy bonito y muy romántico despertarse todas las mañanas con el dulce cantar de un pajarillo, lo cierto es que es una pesadilla que a las 5'30 de la mañana empiece una auténtica serenata en la ventana y que encima llenen el alféizar de cagadas. Eso si, sin algún día no llego a tiempo de quitar un nido, los dejaré tranquilitos que críen a sus poyuelos. Que no soy tan cruel caramba!
NOTA 2: Estoy pensando que si cuelgo una foto de mi gata en cada ventana con un letrero que diga "Cuidado con el minino", a lo mejor ya no hacen más nidos. Hmmmmm.....tendré que probarlo.
La culpa de todo la tiene el trabajo, porque si no fuese por el trabajo me hubiese acordado de que era la encargada de organizar una cena para el sábado (evidentemente no hubo cena ni nada de nada) y si no hubiese ido a trabajar el día D no me hubiese torcido el tobillo. Si no me hubiese torcido el tobillo hoy estaría chapoteando en el agua de un barranco, como los críos (chof chof chof) y no aquí metida en casita.
Además he tenido un pequeño accidente. Me explico. Resulta que es la época en que los lindos pajaritos acuden a mi casa y se dedican a hacer nidos en cada ventana de mi casa. Mi labor diaria consiste en coger una rasqueta de esas de los albañiles y quitar el nido antes de que lo terminen. He de decir que QUÉ RÁPIDOS SON LOS MUY CABRONES. Es increíble. Ya podían aprender los humanos de semejante eficacia.
De todas formas, creo que hay un pequeño complot entre los pajaritos de mi barrio. Porque lo normal es que hagan los nidos por parejas, pero yo he estado observando a los que vienen a mi terraza y son tres, uno se queda quieto haciendo el nido y los otros dos se dedican a traerle el barro y las pajitas para que los vaya colocando (organización ante todo). Que digo yo que qué modernas son las aves de hoy en día, que practican los tríos y todo.
Bueno, pues estaba yo feliz de la vida, quitando los nidos de mis ventanas cuando he recibido un sms de mi chica. Y yo claro, me quedo con una cara de gilipollas y con una sonrisa de oreja a oreja de pura felicidad, que cuando he vuelto a ponerme a la faena se me ha caído la rasqueta por la ventana. Joder que susto. No he tenido narices de bajar a recogerla. Sé que no he dado a nadie porque no he oído ningún grito de dolor, pero aún así no bajaré hasta que no sea noche cerrada.
Encima, como soy así de estupenda (que parezco una cría coño), he estado a punto de confesar mi "crimen" a uno que se ha equivocado de timbre y ha llamado al mío. Ya pensaba yo que venía a detenerme y me ha faltado el canto de un duro para contestar al telefonillo con: "le juro que ha sido un accidente". Dios, que paciencia tengo que tener conmigo misma.....
NOTA: Los nidos los quito porque, aunque parezca muy bonito y muy romántico despertarse todas las mañanas con el dulce cantar de un pajarillo, lo cierto es que es una pesadilla que a las 5'30 de la mañana empiece una auténtica serenata en la ventana y que encima llenen el alféizar de cagadas. Eso si, sin algún día no llego a tiempo de quitar un nido, los dejaré tranquilitos que críen a sus poyuelos. Que no soy tan cruel caramba!
NOTA 2: Estoy pensando que si cuelgo una foto de mi gata en cada ventana con un letrero que diga "Cuidado con el minino", a lo mejor ya no hacen más nidos. Hmmmmm.....tendré que probarlo.
Más cosas
Después de cuatro días estupendos, geniales, maravillosos (ahora es cuando seco la baba del teclado....), he descubierto que odio los calendarios, los relojes y a los científicos gilipollas que aún no han inventado el teletransportador.
Tambíen he descubierto que es mi otra mitad y tengo pruebas:
- mientras ella preparaba el fuego de la chimenea y ordenaba todos los tronquitos, yo la miraba y me reia porque tenía que utilizar un fuelle para avivarlo; al día siguiente ella tuvo que arreglar el 'intento' de fuego que yo preparé (la culpa por supuesto era de los troncos que estaban aún verdes; y por cierto, que no se entere nadie de que se me apagó el fuego o mi reputación quedará mancillada para siempre)
- me tolera que le meta latas de coca-cola heladas por la espalda mientras friega los platos; he de decir que por alguna extraña razón, es muy lenta fregando cuando le hago estas cosas
- tampoco se enfada cuando en un bar le tiro medio botellín de agua fría entre la camisa y el pecho; en mi defensa diré que le pedí perdón enseguida porque juro que pensé que quedaba nada más que un culín; he de añadir también que ella entre risas me dijo que no tenía que pedirle perdón y que luego vació su botellín en mi camisa (quedaba menos y yo estaba sudando)
- tampoco se enfadó cuando estaba intentando echar el cortado-descafeinado-de-sobre en un vaso de hielo (esto es una pequeña mancha en su expediente) y yo, al grito de "¿molesto?", metí mi cuacharilla en el chorrito y se lo tiré por toda la mano; de nuevo juro que puse la cuchara de manera equivocada de forma totalmente involuntaria y de nuevo juro que pedí perdón enseguida y que ella, a pesar de todo, se reía
- y ya por último, la prueba definitiva de compatibilidad, es que las dos giramos el cola-cao (por poner un ejmplo) en sentido contrario a las agujas del reloj, cosa que siempre ha sorprendido muchísimo a la gente de mi entorno
En resumen, que aunque hoy estoy algo jodida porque la echo muchísimo de menos, he tenido cuatro días estupendos, geniales, maravillosos (ahora es cuando seco otra vez la baba del teclado....)....
Tambíen he descubierto que es mi otra mitad y tengo pruebas:
- mientras ella preparaba el fuego de la chimenea y ordenaba todos los tronquitos, yo la miraba y me reia porque tenía que utilizar un fuelle para avivarlo; al día siguiente ella tuvo que arreglar el 'intento' de fuego que yo preparé (la culpa por supuesto era de los troncos que estaban aún verdes; y por cierto, que no se entere nadie de que se me apagó el fuego o mi reputación quedará mancillada para siempre)
- me tolera que le meta latas de coca-cola heladas por la espalda mientras friega los platos; he de decir que por alguna extraña razón, es muy lenta fregando cuando le hago estas cosas
- tampoco se enfada cuando en un bar le tiro medio botellín de agua fría entre la camisa y el pecho; en mi defensa diré que le pedí perdón enseguida porque juro que pensé que quedaba nada más que un culín; he de añadir también que ella entre risas me dijo que no tenía que pedirle perdón y que luego vació su botellín en mi camisa (quedaba menos y yo estaba sudando)
- tampoco se enfadó cuando estaba intentando echar el cortado-descafeinado-de-sobre en un vaso de hielo (esto es una pequeña mancha en su expediente) y yo, al grito de "¿molesto?", metí mi cuacharilla en el chorrito y se lo tiré por toda la mano; de nuevo juro que puse la cuchara de manera equivocada de forma totalmente involuntaria y de nuevo juro que pedí perdón enseguida y que ella, a pesar de todo, se reía
- y ya por último, la prueba definitiva de compatibilidad, es que las dos giramos el cola-cao (por poner un ejmplo) en sentido contrario a las agujas del reloj, cosa que siempre ha sorprendido muchísimo a la gente de mi entorno
En resumen, que aunque hoy estoy algo jodida porque la echo muchísimo de menos, he tenido cuatro días estupendos, geniales, maravillosos (ahora es cuando seco otra vez la baba del teclado....)....