Resumiendo
Después de conocer a mis suegros y del susto inicial (por mi parte, que admito que estaba acojonaita), he vuelto al currele.
En realidad empecé la semana pasada, pero no he escrito antes por dos razones fundamentales: mucho trabajo y perrería pura y dura.
Lo de mis suegros tuvo su gracia, sobre todo con la madre. Aquello era un preguntar continuo, mi novia a su madre que qué tal le parecía yo, yo a mi novia que qué le había parecido a su madre, mi suegra a su hija que qué me había parecido ella, mi novía a mí que qué tal su madre..... Vamos, un follón increible, aunque resumiendo un poco, mi suegra me cae muy bien, yo le caigo muy bien a mi suegra y a mi novia le encantamos las dos.
Y ahora que he vuelto a la rutina del trabajo, he vuelto también a tirarme horas en la carretera (con la consiguente preocupación de mi chica) y he vuelto a hacer barrancos y cuevas y demás (con la consiguiente preocupación de mi chica).
Por cierto, que Ella insitió en que la llevara "al subsuelo" y yo, que soy así de maja, la llevé. Según manda la tradición de la cueva en la que estuvimos, yo me ocupaba del recorrido de entrada pero era ella la que me tenía que sacar. No llegamos hasta el final porque le dió un poco de claustrofobia y aunque al principio se hizo la valiente, cuando me vió arrastrándome como las serpientes me dijo: "Dre, que nos damos la vuelta". Sólo se volvió a agobiar un poquito cuando de salida veía pared y más pared y no encontraba el paso. Pero bueno, se portó como una campeona.
Y el sábado me fui a un barranco (según palabras del Hierbas) "de categoría, nada de mariconadas". Y lo cierto es que si que era de categoría. Un rappel de 95 metros ACOJONANTE. Disfruté como una enana, y eso que nos dejamos las manos en la cuerda, que 95 metros son muchos metros y el roce con la piel hace estragos. Cuando iba descendiendo miraba hacia abajo y veía al Hierbas pequeñiiiiiiiito pequeñiiiiiito. Yo me iba entreteniendo mirando el paisaje y los pinos de juguete, y cuando estaba a unos treinta metros del suelo, el cabrón del Hierbas me salta: "Dre! Párate ahí!". Me paro, le miro y me dice: "Desde ahí se debió caer el francés que se mató hace dos semanas!". ¡La madre que lo parió! Lo peor de todo es que encima nos pusimos a discutir, yo desde la pared y el desde abajo, sobre cómo podía haber sido. Somos de un morboso horroroso.
Ahora sólo queda prepararme para la semana que viene, que me vuelvo con mi chica a las fiestas de su pueblo (ciudad, como lo llama ella, bah!).
P.D. Ya he salido oficialmente del armario. Mi hermano se ha enterado de que entiendo (se lo ha preguntado a mi madre) y aunque al principio estaba que no sabía que hacer, salvo abrazarme y darme un achuchón, ahora es todo más natural. Y mi madre por su parte, está intentando colocar a mi chica en su curro y llevarnos a las dos de viaje a París con mi hermana. Vamos, que se lo están tomando todo muy requetebien.
En realidad empecé la semana pasada, pero no he escrito antes por dos razones fundamentales: mucho trabajo y perrería pura y dura.
Lo de mis suegros tuvo su gracia, sobre todo con la madre. Aquello era un preguntar continuo, mi novia a su madre que qué tal le parecía yo, yo a mi novia que qué le había parecido a su madre, mi suegra a su hija que qué me había parecido ella, mi novía a mí que qué tal su madre..... Vamos, un follón increible, aunque resumiendo un poco, mi suegra me cae muy bien, yo le caigo muy bien a mi suegra y a mi novia le encantamos las dos.
Y ahora que he vuelto a la rutina del trabajo, he vuelto también a tirarme horas en la carretera (con la consiguente preocupación de mi chica) y he vuelto a hacer barrancos y cuevas y demás (con la consiguiente preocupación de mi chica).
Por cierto, que Ella insitió en que la llevara "al subsuelo" y yo, que soy así de maja, la llevé. Según manda la tradición de la cueva en la que estuvimos, yo me ocupaba del recorrido de entrada pero era ella la que me tenía que sacar. No llegamos hasta el final porque le dió un poco de claustrofobia y aunque al principio se hizo la valiente, cuando me vió arrastrándome como las serpientes me dijo: "Dre, que nos damos la vuelta". Sólo se volvió a agobiar un poquito cuando de salida veía pared y más pared y no encontraba el paso. Pero bueno, se portó como una campeona.
Y el sábado me fui a un barranco (según palabras del Hierbas) "de categoría, nada de mariconadas". Y lo cierto es que si que era de categoría. Un rappel de 95 metros ACOJONANTE. Disfruté como una enana, y eso que nos dejamos las manos en la cuerda, que 95 metros son muchos metros y el roce con la piel hace estragos. Cuando iba descendiendo miraba hacia abajo y veía al Hierbas pequeñiiiiiiiito pequeñiiiiiito. Yo me iba entreteniendo mirando el paisaje y los pinos de juguete, y cuando estaba a unos treinta metros del suelo, el cabrón del Hierbas me salta: "Dre! Párate ahí!". Me paro, le miro y me dice: "Desde ahí se debió caer el francés que se mató hace dos semanas!". ¡La madre que lo parió! Lo peor de todo es que encima nos pusimos a discutir, yo desde la pared y el desde abajo, sobre cómo podía haber sido. Somos de un morboso horroroso.
Ahora sólo queda prepararme para la semana que viene, que me vuelvo con mi chica a las fiestas de su pueblo (ciudad, como lo llama ella, bah!).
P.D. Ya he salido oficialmente del armario. Mi hermano se ha enterado de que entiendo (se lo ha preguntado a mi madre) y aunque al principio estaba que no sabía que hacer, salvo abrazarme y darme un achuchón, ahora es todo más natural. Y mi madre por su parte, está intentando colocar a mi chica en su curro y llevarnos a las dos de viaje a París con mi hermana. Vamos, que se lo están tomando todo muy requetebien.
Zzzzzzzzzzzzzzzz..........
Dios! Que sueño tengo! Como me descuide se me va a caer la cabeza encima del teclado y lo voy a babear todo. Y es que anoche dormí unas cuatro horas, que sólo sirve para rebajar mi media de la semana que hasta el momento estaba en cinco.
Lo bueno de todo es que puedo achacar todos mis despistes a la falta de sueño, salvo con la gente que me conoce y que sabe que soy exactamente igual durmiendo 10 horas.
Ayer tuve uno de mis más grandísimos despistes. Mi hermana se iba a los madriles y yo era la encargada de llevarla a la estación. Su tren llegaba a las 2 de la mañana pero venía con 1 hora de retraso. Y yo, que tengo la virtud de poder dormirme en la punta de una espada, me tumbé en un banco panza arriba y me puse a dormitar. Bueno, en realidad lo intenté, porque a my sister le dió por hablar (para variar) y no me dejó más que cerrar los ojos un momentico.
A las 2'45 sale un señor vestido con el uniforme de RENFE y dice: "¡Hala! Ya está aquí".
Cojo el maletón, salgo al anden, llega el tren, busco el vagón 31 que queda en el quinto culo y empiezo a meterle prisa a mi hermana. "Vaaaaaamos! Que el 31 está ahi delante" Mi hermana me mira raro pero yo sigo andando hasta que me percato de que el tren está bastante destartalado. "Qué raro. El que va a los madriles suele ser nuevecito". Sigo mirando y leo en un vagón: Barcelona-Gijón. Upss! Pues va a ser que éste no es el tren.
Y no era no. Menos mal que mi hermana se 'escojona conmigo, me conoce de sobra y ella no es como yo. La miré y le dije: "Venga coño! Que Madrid lo tienes muy visto!".
Veinte minutos más tarde llegó el suyo, o sea, pasadas las 3 de la mañana (de ahí parte de mi sueño) y yo me fui a mi casita a dormir como un lirón.
Y todo iba bien hasta que a las 5 de la mañana se ha puesto a cantar el gallo de la vecina. Yo no lo oigo pero mi gata si. Se despierta, le entran ganas de jugar y ¿que mejor que unos pies descalzos moviéndose debajo de las sábanas? Así que a esas horas estaba yo corriendo detrás del gato, intentando atraparla para sacarla al pasillo y que me dejase dormir. (Evidentemente ella se cree que estoy jugando y se complica mucho la cosa).
Cuando a las 8 ha sonado el despertador me he acordado de María santísima, de la madre que parió al gallo y de la madre que parió a la vecina que tiene el gallo.
Y también he pensado que voy a darle el cambiazo a mi madre: me llevo a su gata (sorda y tranquilísima) y yo le dejo allí a la mía (oye bien, se despierta cuando canta el gallo y a menudo le da por hacer de Trinity y saltar contra las paredes). Sólo falta un detallito por ultimar: volver a mi gata blanca y persa y a la suya gris y de angora para que no se note nada.
Lo bueno de todo es que puedo achacar todos mis despistes a la falta de sueño, salvo con la gente que me conoce y que sabe que soy exactamente igual durmiendo 10 horas.
Ayer tuve uno de mis más grandísimos despistes. Mi hermana se iba a los madriles y yo era la encargada de llevarla a la estación. Su tren llegaba a las 2 de la mañana pero venía con 1 hora de retraso. Y yo, que tengo la virtud de poder dormirme en la punta de una espada, me tumbé en un banco panza arriba y me puse a dormitar. Bueno, en realidad lo intenté, porque a my sister le dió por hablar (para variar) y no me dejó más que cerrar los ojos un momentico.
A las 2'45 sale un señor vestido con el uniforme de RENFE y dice: "¡Hala! Ya está aquí".
Cojo el maletón, salgo al anden, llega el tren, busco el vagón 31 que queda en el quinto culo y empiezo a meterle prisa a mi hermana. "Vaaaaaamos! Que el 31 está ahi delante" Mi hermana me mira raro pero yo sigo andando hasta que me percato de que el tren está bastante destartalado. "Qué raro. El que va a los madriles suele ser nuevecito". Sigo mirando y leo en un vagón: Barcelona-Gijón. Upss! Pues va a ser que éste no es el tren.
Y no era no. Menos mal que mi hermana se 'escojona conmigo, me conoce de sobra y ella no es como yo. La miré y le dije: "Venga coño! Que Madrid lo tienes muy visto!".
Veinte minutos más tarde llegó el suyo, o sea, pasadas las 3 de la mañana (de ahí parte de mi sueño) y yo me fui a mi casita a dormir como un lirón.
Y todo iba bien hasta que a las 5 de la mañana se ha puesto a cantar el gallo de la vecina. Yo no lo oigo pero mi gata si. Se despierta, le entran ganas de jugar y ¿que mejor que unos pies descalzos moviéndose debajo de las sábanas? Así que a esas horas estaba yo corriendo detrás del gato, intentando atraparla para sacarla al pasillo y que me dejase dormir. (Evidentemente ella se cree que estoy jugando y se complica mucho la cosa).
Cuando a las 8 ha sonado el despertador me he acordado de María santísima, de la madre que parió al gallo y de la madre que parió a la vecina que tiene el gallo.
Y también he pensado que voy a darle el cambiazo a mi madre: me llevo a su gata (sorda y tranquilísima) y yo le dejo allí a la mía (oye bien, se despierta cuando canta el gallo y a menudo le da por hacer de Trinity y saltar contra las paredes). Sólo falta un detallito por ultimar: volver a mi gata blanca y persa y a la suya gris y de angora para que no se note nada.
Toy empanada
Tengo una empanada mental de tres pares de eggs. Debe ser porque llevo todo el fin de semana durmiendo y currando, porque aquí calor, lo que se dice calor, no hace demasiado.
La cuestión es que yo estaba anoche toda dispuesta a meterme en la camita. Andaba yo con la intención de: ponerme cremita (que una ya tiene una edad y encima está todo el dia al sol), lavarme los dientes y meterme al sobre a planchar la oreja.
Así que cojo el tubo de "la crema", lo destapo, me la pongo en los dedetes y cuando estoy a puntito de extendérmela por toda la cara, noto cierto olorcillo a menta. ¡La madre que me trajo! ¡¿Pero cómo se puede ser tan gilipollas?! Me había puesto pasta de dientes en las manos. Menos mal que no me la unté porque las risas hubieran sido de órdago. Claro que pensándolo mejor, menos mal que sucedió así y no al contrario, porque si llego a echarme crema en el cepillo de dientes... fijo, que el mal sabor supera al del jabón.
Aunque también es verdad que si llego a ponerme pasta de dientes por toda la cara, a parte de quedárseme como el cartón piedra (de pequeña usaba el dentífrico para tapar los agujeros que hacía en la pared con los dardos), me hubiera quedado un cutis de fresquito.....
La cuestión es que yo estaba anoche toda dispuesta a meterme en la camita. Andaba yo con la intención de: ponerme cremita (que una ya tiene una edad y encima está todo el dia al sol), lavarme los dientes y meterme al sobre a planchar la oreja.
Así que cojo el tubo de "la crema", lo destapo, me la pongo en los dedetes y cuando estoy a puntito de extendérmela por toda la cara, noto cierto olorcillo a menta. ¡La madre que me trajo! ¡¿Pero cómo se puede ser tan gilipollas?! Me había puesto pasta de dientes en las manos. Menos mal que no me la unté porque las risas hubieran sido de órdago. Claro que pensándolo mejor, menos mal que sucedió así y no al contrario, porque si llego a echarme crema en el cepillo de dientes... fijo, que el mal sabor supera al del jabón.
Aunque también es verdad que si llego a ponerme pasta de dientes por toda la cara, a parte de quedárseme como el cartón piedra (de pequeña usaba el dentífrico para tapar los agujeros que hacía en la pared con los dardos), me hubiera quedado un cutis de fresquito.....
Vidas de película
Ay que ver lo fresquito que ha empezado agosto. Lo sé porque como trabajo en la calle (y no de pilingui, que si no igual me tocaba poner dinero), lo estoy sufriendo en mis carnes. Y no sé si por suerte o por desgracia, esto se va a acabar en breve.
El caso es que el jueves me calló encima una tormenta con su granizo incluido, que a parte de empapada me dejó la espalda contenta. El viernes trabajé en la montaña y pasé algo de fresquito. (El finde estuve viendo a Noa y me caían estalactitas de la nariz). Y ayer me mojé también por la tarde y hoy he echado de menos una chaquetita más que Marco a su madre.
Además he tenido un momento de comedura de tarro total y me he estado partiendo la caja yo sola en medio del campo (bueno, luego se lo he contado a mi chica y nos hemos reido juntas). El caso que yo andaba metida dentro de un campo de girasoles más altos que yo (y mido 1'75, o sea, que no eran cualquier cosa), llenándome de polen hasta las orejas y he pensado: "ostras, soy como una de los niños del maiz pero en vez de maiz, con girasoles". Y yo venga a darle vueltas al tema de que yo era "La niña de los girasoles" y que me iba a volver medio albina y esas cosas.
Lo curioso del asunto es que luego andaba en medio de un campo de maiz, y en vez de pensar: "jo que guay, ahora soy la niña del maiz maiz", me ha dado por acordarme de Expediente X (es que me encanta) y una escena de la "pinícula" en la que los persiguen y bla bla bla bla.
En fin, que me entretengo yo solita y con cualquier gilipuertez.
El caso es que el jueves me calló encima una tormenta con su granizo incluido, que a parte de empapada me dejó la espalda contenta. El viernes trabajé en la montaña y pasé algo de fresquito. (El finde estuve viendo a Noa y me caían estalactitas de la nariz). Y ayer me mojé también por la tarde y hoy he echado de menos una chaquetita más que Marco a su madre.
Además he tenido un momento de comedura de tarro total y me he estado partiendo la caja yo sola en medio del campo (bueno, luego se lo he contado a mi chica y nos hemos reido juntas). El caso que yo andaba metida dentro de un campo de girasoles más altos que yo (y mido 1'75, o sea, que no eran cualquier cosa), llenándome de polen hasta las orejas y he pensado: "ostras, soy como una de los niños del maiz pero en vez de maiz, con girasoles". Y yo venga a darle vueltas al tema de que yo era "La niña de los girasoles" y que me iba a volver medio albina y esas cosas.
Lo curioso del asunto es que luego andaba en medio de un campo de maiz, y en vez de pensar: "jo que guay, ahora soy la niña del maiz maiz", me ha dado por acordarme de Expediente X (es que me encanta) y una escena de la "pinícula" en la que los persiguen y bla bla bla bla.
En fin, que me entretengo yo solita y con cualquier gilipuertez.