Más de lo mismo
Hoy es otro de esos días de desastres en cadena. Bueno, quizá haya exagerado un poco, pero la conclusión a la que he llegado es que tengo que prestar más atención a lo que hago.
Tampoco es que haya tenido que meditar mucho, porque es bastante evidente. Pero es que mi mérito está en la palabra 'meditar'.
El caso es que desde anoche, que me olvidé de cenar (pero esto fue por preocupación y no por falta de atención), mis despistes han ido en aumento durante todo el día.
Por la mañana me he dormido, y como me he dormido, para no llegar tarde al curro he tenido que irme sin desayunar. Así que hasta la hora del almuerzo he estado desfallecida, aunque eso sí, luego me he puesto las botas.
Cuando he llegado a casa a comer me he dado cuenta de que, además de habérme olvidado de cenar, me había olvidado de sacar algo del congelador para hoy. He tenido que tirar de los socorridos huevos fritos para subsistir, pero mi intención era hacerme un huevo frito. Sólo uno. Y no sé como, cuando me he querido dar cuenta, en el plato había dos. (Me los he comido claro, anda que no estaban buenos).
Después del atracón me he ido a una obra y me han echado la bronca por salir del coche sin el chaleco y sin el casco. Que sí, que tengo que ponérmelo, ¡pero es que estaba en medio de la nada! ¡y no había ninguna máquina trabajando! El casco sólo hubiera servido si una ardilla me tira una bellota a la cabeza y el chaleco por si aún está abierta la veda de caza para que no me confundan con un bicho.
A las seis menos cinco me ha llamado mi madre. A mi pregunta de: "Síiii, diga melón" (también tengo que dejar de decir estas chorradas por teléfono, que lo hago aunque no sepa quién llama) me ha respondido con un enfurecido: "¡vienes o qué!". Mierda, ¿habíamos quedado? Mierda, habíamos quedado. Tampoco es que llegara tan tarde, de hecho técnicamente aún me quedaban 5 minutos para llegar a tiempo, pero creo que me tiene puesta vigilancia y sabe cuando me despisto.(Soy bastante puntual, que conste incluso tengo fama) Después de hacer recados varios, invitarla a un café en compensación y de recoger ella el pan que se había dejado en el super (pagado) y yo las llaves de mi casa, los móviles, el reloj y la agenda de la oficina (las prisas, que son peores que el ADN), me ha dejado en mi hogar dulce hogar.
He acabado de rematar el día cuando al ir a hacerme un vaso de leche y esperar a que se calentara en el microondas, me he descubierto mirando como una imbécil a través del cristal. Pero es que ni había metido el vaso dentro (que lo he guardado en la nevera) ni lo había puesto en marcha. ¡Estaba mirando una caja oscura!
Ay, cada vez estoy peor.
Tampoco es que haya tenido que meditar mucho, porque es bastante evidente. Pero es que mi mérito está en la palabra 'meditar'.
El caso es que desde anoche, que me olvidé de cenar (pero esto fue por preocupación y no por falta de atención), mis despistes han ido en aumento durante todo el día.
Por la mañana me he dormido, y como me he dormido, para no llegar tarde al curro he tenido que irme sin desayunar. Así que hasta la hora del almuerzo he estado desfallecida, aunque eso sí, luego me he puesto las botas.
Cuando he llegado a casa a comer me he dado cuenta de que, además de habérme olvidado de cenar, me había olvidado de sacar algo del congelador para hoy. He tenido que tirar de los socorridos huevos fritos para subsistir, pero mi intención era hacerme un huevo frito. Sólo uno. Y no sé como, cuando me he querido dar cuenta, en el plato había dos. (Me los he comido claro, anda que no estaban buenos).
Después del atracón me he ido a una obra y me han echado la bronca por salir del coche sin el chaleco y sin el casco. Que sí, que tengo que ponérmelo, ¡pero es que estaba en medio de la nada! ¡y no había ninguna máquina trabajando! El casco sólo hubiera servido si una ardilla me tira una bellota a la cabeza y el chaleco por si aún está abierta la veda de caza para que no me confundan con un bicho.
A las seis menos cinco me ha llamado mi madre. A mi pregunta de: "Síiii, diga melón" (también tengo que dejar de decir estas chorradas por teléfono, que lo hago aunque no sepa quién llama) me ha respondido con un enfurecido: "¡vienes o qué!". Mierda, ¿habíamos quedado? Mierda, habíamos quedado. Tampoco es que llegara tan tarde, de hecho técnicamente aún me quedaban 5 minutos para llegar a tiempo, pero creo que me tiene puesta vigilancia y sabe cuando me despisto.(Soy bastante puntual, que conste incluso tengo fama) Después de hacer recados varios, invitarla a un café en compensación y de recoger ella el pan que se había dejado en el super (pagado) y yo las llaves de mi casa, los móviles, el reloj y la agenda de la oficina (las prisas, que son peores que el ADN), me ha dejado en mi hogar dulce hogar.
He acabado de rematar el día cuando al ir a hacerme un vaso de leche y esperar a que se calentara en el microondas, me he descubierto mirando como una imbécil a través del cristal. Pero es que ni había metido el vaso dentro (que lo he guardado en la nevera) ni lo había puesto en marcha. ¡Estaba mirando una caja oscura!
Ay, cada vez estoy peor.
Comentario:
Pues va a ser qe si. Y yo qe pensaba qe mi empanada es considerable...
Comentario:
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
(esto es para que no seas tú la única que te ríes de mí... :P)
(esto es para que no seas tú la única que te ríes de mí... :P)