Nieve en Madrid
El cielo está oscuro, hace muchísimo frío… pero todo está blanco, la poca luz brilla en los árboles, en los coches, en los parques… está todo precioso.
Me encanta la nieve… llevo toda la mañana en el trabajo frente a la ventana viendo caer la nieve, viendo como se tiñen las ramas de los árboles con un brillo precioso.... y me encanta.
La nieve me trae grandes recuerdos… La primera vez que nevó en mi pueblo y no tuvimos que ir al colegio, las primeras caídas con los amigos esquiando, el primer viaje con mi ex a sierra nevada… que recuerdos de aquel viaje…
Todo está distinto, lo que más apetece es pasar el día en la camita calentito viendo películas, o asomado a los cristales de la terraza viendo como cae la nieve sobre las plantas, con un poco de incienso y de música de piano de fondo… me relaja, me gusta.
Este tiempo me hace pensar, me hace recordar… creo que me pongo más nostálgico de la cuenta, más sentimental de lo habitual… demasiado sensible, sobre todo para estar como estoy… son demasiados recuerdos de la familia, de los amigos, de mi pareja…
Las cosas cambian, las cosas han cambiado…. Ya nada es lo mismo.
Mañana podría haber sido un día perfecto...… si amaneciera abrazándote, si al despertar viera tus ojitos y tu sonrisa de burrito, si pasara la mañana tumbado en el sofá acariciándote desde atrás, tapaditos con la mantita blanca mientras vemos la película más bonita del mundo… sería perfecto si antes de comer me llamara mi madre, como siempre hacía, y habláramos durante una hora de todas las cosas del día, si le pasara a mi padre el teléfono y que medio dormido y desde el sillón de casa empezase a preguntarme “como ha ido el día”… sería perfecto si preparase tu comida preferida y te viera sonreír en la mesa… sería perfecto si pasara la tarde con todos mis amigos tomando un largo café y muchos dulces, sin parar de reír, sin parar de recordar, sin parar de planear… sería perfecto si fuéramos todos a cenar y luego de fiesta, que mi abuela me llamara mientras me estoy arreglando y yo la llame “preciosa” y ella sonriera… sería perfecto acabar el día juntos en la cama, con el sonido de Chopin, el olor del incienso y la luz tenue de una vela en la mesita de noche…. Sería un día perfecto.
Sonrío, triste, pero alegre…. Tengo salud, trabajo, amigos… no puedo quejarme… pero solo quería recordar, nada más… solo recordar.
Un abrazo a todo el mundo y muchos besos para llenar el mundo ilusiones.