SIETE: Máscaras
Llega febrero, los carnavales y las máscaras. Y es que parece que las máscaras son algo natural en el ser humano. Las llevamos en el trabajo, frente a los amigos e incluso frente a la familia. Hace poco he comprobado lo necesarias (y peligrosas) que son.
Estaba yo extrañado de que, llevando dos meses en un país extranjero, no me hubiera comido un rosco todavía. No es que yo sea un partidazo, pero generalmente he gustado a los tíos. Al principio pensé que sería por la diferencia de idioma, aunque me manejo no lo domino a la perfección, y tengo que admitir que parte de mi “éxito” en España se debe a que sé decir lo que quiero decir, de la forma que lo quiero decir y cuando lo quiero decir. Aunque lo de entrar por el oído suene a cuento, sorprende ver cómo con las palabras se puede cambiar diametralmente la impresión que alguien se ha llevado de ti. En otro idioma, lógicamente, me conformo con pronunciar la frase, así que no puedo utilizar el lenguaje como arma.
Pero, aunque lo pensaba al principio, el idioma no ha sido la causa de mi falta de éxito. Resultaba extraño que, cada vez que conocía a un nuevo gay de entre estos fornidos europeos, al poco rato de estar hablando parecía sentirse desilusionado. ¿Qué era lo que había hecho yo? Hace poco lo comprendí. No era lo que había hecho, sino lo que NO había hecho. Ellos esperaban a un español con una actitud sensual, todo instintos, sexo, torero y carpe diem. La imagen que los españoles tenemos frente a los europeos, en otras palabras. En cambio se encontraban conmigo, cuyos comentarios más sensuales eran “me estoy habituando al horario europeo” (y la sensualidad venía de lo mal que pronunciaba el idioma), y claro, la imagen Jamón-Jamón como que pierde.
Así que el otro día decidí hacer una prueba. No todo tiene que ser teoría en la antropología, también hace falta trabajo de campo. Así que decidí probar a alimentar esa imagen del español que tienen de nosotros. Le mandé un mensaje a uno al que había conocido la semana anterior y que, como la mayoría, no quiso volver a quedar. Llamémoslo X. Después de un par de mensajes medio lo convencí para pasarme a saludarlo por su trabajo (trabaja de cara al público) y tomar algo. Primera fase completada, sólo faltaba la máscara de “hot-spanish-macho” que todo europeo quiere ver. Para cultivar la máscara me tiré tres días sin hacer el chimpancé (véase post número 3), de manera que el día en que iba a ver a X llevaba un calentón que habría tirado a un flexo. Unas horas más tarde, tomando un café con X lo interrumpí mientras me contaba que su jefe lo ponía histérico. Le dije algo que se traduciría como un “¿no te apetece que hagamos otra cosa?”. X me miró extrañado y fingió que le incomodaba la pregunta. Yo continué usando mi máscara con orgullo: “acabas dentro de media hora, ¿vamos a tu casa?”. Ahí vi que empezaba a dudar. Mi teoría se iba haciendo más fuerte, pero él seguía resistiendo, empezó a decirme que él no tenía claro lo que buscaba, que si tal... Así que hice la última jugada con la máscara, inclinar la cabeza un poco hacia él y clavarle la mirada. Esto último es algo que sé hacer bastante bien, no sé si es por el color de los ojos o qué, pero consigo que la gente se inquiete. Sólo tuve que decir un “venga...vamos” para que se rindiera completamente a la máscara. Cuarenta minutos después estábamos follando en su piso.
Horas después X me había escrito un mensaje. Que se lo había pasado genial y que cuando yo quisiera podíamos repetir. No lo haremos. No es que fuera mal, pero tampoco es un tío al que tenga ganas de conocer más, a fin de cuentas sólo se ha interesado cuando me he portado como Bardém en una peli de Almodóvar, y ese no soy yo. Tampoco creo que él eche de menos una llamada mía, ya ha conseguido lo que quería, tirarse a un español, ahora podrá orientar sus morbos hacia otro sector internacional. Lo que he hecho con X no creo que sea un comportamiento GATO (post número 3), ya que nos conocíamos de antes y no teníamos pensado el no volver a quedar después, pero me ha hecho plantearme si la única forma que hay de ligar con rapidez y efectividad será la de usar otra máscara, adivinar los morbos del otro y alimentarlos. Espero que ese no sea el único camino, ser otra persona durante un rato puede ser divertido, pero tirarse de Carnaval toda la vida al final cansa, que aunque no lo parezca, las máscaras acaban pesando.
¿Es inevitable usar máscara?
Estaba yo extrañado de que, llevando dos meses en un país extranjero, no me hubiera comido un rosco todavía. No es que yo sea un partidazo, pero generalmente he gustado a los tíos. Al principio pensé que sería por la diferencia de idioma, aunque me manejo no lo domino a la perfección, y tengo que admitir que parte de mi “éxito” en España se debe a que sé decir lo que quiero decir, de la forma que lo quiero decir y cuando lo quiero decir. Aunque lo de entrar por el oído suene a cuento, sorprende ver cómo con las palabras se puede cambiar diametralmente la impresión que alguien se ha llevado de ti. En otro idioma, lógicamente, me conformo con pronunciar la frase, así que no puedo utilizar el lenguaje como arma.
Pero, aunque lo pensaba al principio, el idioma no ha sido la causa de mi falta de éxito. Resultaba extraño que, cada vez que conocía a un nuevo gay de entre estos fornidos europeos, al poco rato de estar hablando parecía sentirse desilusionado. ¿Qué era lo que había hecho yo? Hace poco lo comprendí. No era lo que había hecho, sino lo que NO había hecho. Ellos esperaban a un español con una actitud sensual, todo instintos, sexo, torero y carpe diem. La imagen que los españoles tenemos frente a los europeos, en otras palabras. En cambio se encontraban conmigo, cuyos comentarios más sensuales eran “me estoy habituando al horario europeo” (y la sensualidad venía de lo mal que pronunciaba el idioma), y claro, la imagen Jamón-Jamón como que pierde.
Así que el otro día decidí hacer una prueba. No todo tiene que ser teoría en la antropología, también hace falta trabajo de campo. Así que decidí probar a alimentar esa imagen del español que tienen de nosotros. Le mandé un mensaje a uno al que había conocido la semana anterior y que, como la mayoría, no quiso volver a quedar. Llamémoslo X. Después de un par de mensajes medio lo convencí para pasarme a saludarlo por su trabajo (trabaja de cara al público) y tomar algo. Primera fase completada, sólo faltaba la máscara de “hot-spanish-macho” que todo europeo quiere ver. Para cultivar la máscara me tiré tres días sin hacer el chimpancé (véase post número 3), de manera que el día en que iba a ver a X llevaba un calentón que habría tirado a un flexo. Unas horas más tarde, tomando un café con X lo interrumpí mientras me contaba que su jefe lo ponía histérico. Le dije algo que se traduciría como un “¿no te apetece que hagamos otra cosa?”. X me miró extrañado y fingió que le incomodaba la pregunta. Yo continué usando mi máscara con orgullo: “acabas dentro de media hora, ¿vamos a tu casa?”. Ahí vi que empezaba a dudar. Mi teoría se iba haciendo más fuerte, pero él seguía resistiendo, empezó a decirme que él no tenía claro lo que buscaba, que si tal... Así que hice la última jugada con la máscara, inclinar la cabeza un poco hacia él y clavarle la mirada. Esto último es algo que sé hacer bastante bien, no sé si es por el color de los ojos o qué, pero consigo que la gente se inquiete. Sólo tuve que decir un “venga...vamos” para que se rindiera completamente a la máscara. Cuarenta minutos después estábamos follando en su piso.
Horas después X me había escrito un mensaje. Que se lo había pasado genial y que cuando yo quisiera podíamos repetir. No lo haremos. No es que fuera mal, pero tampoco es un tío al que tenga ganas de conocer más, a fin de cuentas sólo se ha interesado cuando me he portado como Bardém en una peli de Almodóvar, y ese no soy yo. Tampoco creo que él eche de menos una llamada mía, ya ha conseguido lo que quería, tirarse a un español, ahora podrá orientar sus morbos hacia otro sector internacional. Lo que he hecho con X no creo que sea un comportamiento GATO (post número 3), ya que nos conocíamos de antes y no teníamos pensado el no volver a quedar después, pero me ha hecho plantearme si la única forma que hay de ligar con rapidez y efectividad será la de usar otra máscara, adivinar los morbos del otro y alimentarlos. Espero que ese no sea el único camino, ser otra persona durante un rato puede ser divertido, pero tirarse de Carnaval toda la vida al final cansa, que aunque no lo parezca, las máscaras acaban pesando.
¿Es inevitable usar máscara?
SEIS: Ciber-Ambiente (I): Vocabulario
Prácticamente todo el mundo gay tiene un perfil en Internet. Y no es que ya dependa de si uno sale o no por el ambiente, sino que quien más, quien menos, reconoce las ventajas de las relaciones “a la carta”. Y es que en muchos aspectos los perfiles son como un menú, y, al igual que en un restaurante, para evitar que te claven con un plato minimalista hay que conocer el lenguaje con el que se escribe ese menú. Por una parte es lógico, en el mundo real tenemos una clara tendencia a dar una imagen mejor que la verdadera, así que en el mundo virtual no íbamos a ser menos... Estas son algunas de las frases, expresiones y eufemismos que se utilizan en el ciber-ambiente:
EXPRESIÓN··········································SIGNIFICADO
Busco diversión····································Buscar sexo
Busco pasar buenos ratos·················Busco sexo
Busco amistad······································Busco conocer a un tío en plan
··································································amigos pero que esté muy bueno,
··································································sea inteligente, simpatiquísimo y
··································································maravilloso y que surja el amor
Busco tío sano······································Que esté cuadrado
Que se cuide·········································Que esté cuadrado
Deportivo················································Cuadrado
Equilibrado en cuerpo y mente··········¿He dicho ya cuadrado?
Guapo por dentro y por fuera·············Cuadrado, la belleza interior ya
··································································saldrá algún día
Higiénico················································Curiosamente con esto quieren
··································································decir “que se depile”, como si los
··································································pelos transmitieran
··································································enfermedades.
Discreto···················································Sin nada de pluma o 100% dentro
··································································del armario
Sexo discreto y sin complicaciones··Estoy casado o tengo novio/a
Soy dulce················································Tengo pluma
Soy masculino······································ Tengo pluma pero me pienso que
··································································no la tengo
Soy macho··············································Soy un garrulo
En fin, hay muchos más, pero con estas entradas del diccionario CiberAmbiente-Español uno se puede manejar con cierta soltura por el mundillo. Y es que con las descripciones de los perfiles lo mejor es no perder mucho tiempo, al final lo que cuenta es quedar, tomar una cerveza y ver de qué pie cojea cada uno. Ahí es cuando te das cuenta de que los perfiles más sinceros son los que dicen buscar sexo sin más, porque no se trata de que la gente mienta en los perfiles sobre lo que busca, sino de que muchas veces no sabemos exactamente lo que buscamos.
¿Es posible encontrar lo que queremos mientras buscamos lo que no queremos?
EXPRESIÓN··········································SIGNIFICADO
Busco diversión····································Buscar sexo
Busco pasar buenos ratos·················Busco sexo
Busco amistad······································Busco conocer a un tío en plan
··································································amigos pero que esté muy bueno,
··································································sea inteligente, simpatiquísimo y
··································································maravilloso y que surja el amor
Busco tío sano······································Que esté cuadrado
Que se cuide·········································Que esté cuadrado
Deportivo················································Cuadrado
Equilibrado en cuerpo y mente··········¿He dicho ya cuadrado?
Guapo por dentro y por fuera·············Cuadrado, la belleza interior ya
··································································saldrá algún día
Higiénico················································Curiosamente con esto quieren
··································································decir “que se depile”, como si los
··································································pelos transmitieran
··································································enfermedades.
Discreto···················································Sin nada de pluma o 100% dentro
··································································del armario
Sexo discreto y sin complicaciones··Estoy casado o tengo novio/a
Soy dulce················································Tengo pluma
Soy masculino······································ Tengo pluma pero me pienso que
··································································no la tengo
Soy macho··············································Soy un garrulo
En fin, hay muchos más, pero con estas entradas del diccionario CiberAmbiente-Español uno se puede manejar con cierta soltura por el mundillo. Y es que con las descripciones de los perfiles lo mejor es no perder mucho tiempo, al final lo que cuenta es quedar, tomar una cerveza y ver de qué pie cojea cada uno. Ahí es cuando te das cuenta de que los perfiles más sinceros son los que dicen buscar sexo sin más, porque no se trata de que la gente mienta en los perfiles sobre lo que busca, sino de que muchas veces no sabemos exactamente lo que buscamos.
¿Es posible encontrar lo que queremos mientras buscamos lo que no queremos?
CINCO: No respires, el olor está en el aire
Dicen que a los tíos se nos entra por la vista y a las tías por el oído. A mí me ocurre una cosa extraña, se me entra por el olfato. No sé si es que tengo ese sentido muy desarrollado o que tengo los demás hechos una mierda, pero el caso es que el que me guste el olor del tío en cuestión es primordial. Para los que les guste El Perfume, no, no soy un asesino en serie obsesionado con encontrar el perfume perfecto.
El caso es que según los científicos todos los mamíferos nos valemos del olfato en mayor o menor medida en la conducta sexual, aunque sea de manera inconsciente. Según dicen, hay personas que despiden mayor número de feromonas sexuales que otras, lo que las hace más atractivas. “Esa tía me gusta, no es que sea muy guapa, pero tiene algo...” son cosas que se suelen oir y que sólo tienen explicación si tenemos en cuenta algo que no se vea directamente, como el olor. Y es que hay tíos que, sin ser excesivamente guapos, me han hecho imaginar cosas de lo más indecente sólo por el olor que dejaban.
En concreto recuerdo el caso del primer tío con el que me acosté. Llamémoslo X. Conocía a X desde hacía tiempo, y entre los dos existía cierta atracción que nunca habíamos llevado más allá de la amistad. No conozco todas las razones por las que me gustaba tanto X, pero sí sé cuál es la mayor de todas: su olor. Era un tío muy masculino, despedía un olor muy fuerte que era una mezcla de sudor (pero del que tenemos todos, no del que no se ducha), tabaco y colonia. Era un olor muy intenso, a veces mientras hablábamos me quedaba callado porque me llegaba una oleada y tenía que controlar el impulso que me venía en mente. Otras veces, después de haber ido al cine o a tomar una cerveza con X, me daba cuenta de que su olor se me había quedado pegado en la ropa. Este encoñamiento olfativo me hizo hacer algunas gilipolleces, tales como ponerme a las 4 de la mañana a lavar la camiseta y pegarme una ducha porque el olor no me dejaba dormir.
La historia de X no acabó muy bien. Después de habernos acostado nos fuimos distanciando y puede decirse que nos hemos olvidado mutuamente, pero tengo que admitir que, a veces, cuando por la calle noto que alguien tiene un olor ligeramente parecido al de X, me vienen bastantes imágenes a la cabeza, y no logro saber si aquello fue amor o sólo instinto sexual.
¿Cuánto de instintivo hay en el amor?
El caso es que según los científicos todos los mamíferos nos valemos del olfato en mayor o menor medida en la conducta sexual, aunque sea de manera inconsciente. Según dicen, hay personas que despiden mayor número de feromonas sexuales que otras, lo que las hace más atractivas. “Esa tía me gusta, no es que sea muy guapa, pero tiene algo...” son cosas que se suelen oir y que sólo tienen explicación si tenemos en cuenta algo que no se vea directamente, como el olor. Y es que hay tíos que, sin ser excesivamente guapos, me han hecho imaginar cosas de lo más indecente sólo por el olor que dejaban.
En concreto recuerdo el caso del primer tío con el que me acosté. Llamémoslo X. Conocía a X desde hacía tiempo, y entre los dos existía cierta atracción que nunca habíamos llevado más allá de la amistad. No conozco todas las razones por las que me gustaba tanto X, pero sí sé cuál es la mayor de todas: su olor. Era un tío muy masculino, despedía un olor muy fuerte que era una mezcla de sudor (pero del que tenemos todos, no del que no se ducha), tabaco y colonia. Era un olor muy intenso, a veces mientras hablábamos me quedaba callado porque me llegaba una oleada y tenía que controlar el impulso que me venía en mente. Otras veces, después de haber ido al cine o a tomar una cerveza con X, me daba cuenta de que su olor se me había quedado pegado en la ropa. Este encoñamiento olfativo me hizo hacer algunas gilipolleces, tales como ponerme a las 4 de la mañana a lavar la camiseta y pegarme una ducha porque el olor no me dejaba dormir.
La historia de X no acabó muy bien. Después de habernos acostado nos fuimos distanciando y puede decirse que nos hemos olvidado mutuamente, pero tengo que admitir que, a veces, cuando por la calle noto que alguien tiene un olor ligeramente parecido al de X, me vienen bastantes imágenes a la cabeza, y no logro saber si aquello fue amor o sólo instinto sexual.
¿Cuánto de instintivo hay en el amor?
CUATRO: Experiencia observada de parejas heteros nº1
Como single, el mundo de la pareja gay es un misterio para mí. Y ya el mundo de la pareja hetero ni hablamos, que aunque pasé por ello una vez, sigue siendo tan indescifrable para mí como las teorías espacio-temporales de Stephen Hawking.
Iba en el autobús sentado detrás de una pareja. Esta fue la conversación que tuvieron (cambio los nombres propios de personas que usaron por X o Y, que todo el mundo tiene derecho a la privacidad):
- ¿Qué hora es?- pregunta él.
- Y media– dice ella.
- ¡Mierda! Llegamos tarde.
- No- responde ella con paciencia-, mi reloj va cinco minutos adelantado.
- ¿Y por qué no lo atrasas?- pregunta el novio.
Ella tarda un rato en contestar:
- No sé, por pereza.
- Pero no hablamos de reconfigurar el sistema informático de la NASA, es sólo mover la manilla cinco minutos atrás, te llevará dos segundos.
- Bueno, a ver- ella empezaba a parecer molesta-, es que llevándolo así me pienso que es más tarde y me doy más prisa para llegar a los sitios.
- ¿Pero cómo te vas a pensar que es más tarde? Tú misma has dicho que sabes que va adelantado, sabes exactamente la hora que es.
- Bueno, entonces ¿para qué quieres que lo cambie de hora?
- Pues para llevarlo bien, coño.
- Mira, no empieces a darme el follón y a controlarme, que X lo hacía siempre y por eso cortamos, déjame hacer con el reloj de las narices lo que yo quiera, ¿vale?
- Vale, vale- dice él en voz baja.
Se quedaron callados el resto del viaje. Como single, no sé nada de las parejas, pero como tío sé exactamente lo que le pasaba por la mente al tío en aquel momento.
Mierda, pensó, ahora esta noche no querrá follar, y todo por no haberme callado con el puto reloj de los cojones. Y, mientras miraba por la ventana del autobús, añadió a sus pensamientos: seré gilipollas.
En la mayoría de parejas, ¿siempre o casi siempre es el mismo el que cede en las discusiones?
Iba en el autobús sentado detrás de una pareja. Esta fue la conversación que tuvieron (cambio los nombres propios de personas que usaron por X o Y, que todo el mundo tiene derecho a la privacidad):
- ¿Qué hora es?- pregunta él.
- Y media– dice ella.
- ¡Mierda! Llegamos tarde.
- No- responde ella con paciencia-, mi reloj va cinco minutos adelantado.
- ¿Y por qué no lo atrasas?- pregunta el novio.
Ella tarda un rato en contestar:
- No sé, por pereza.
- Pero no hablamos de reconfigurar el sistema informático de la NASA, es sólo mover la manilla cinco minutos atrás, te llevará dos segundos.
- Bueno, a ver- ella empezaba a parecer molesta-, es que llevándolo así me pienso que es más tarde y me doy más prisa para llegar a los sitios.
- ¿Pero cómo te vas a pensar que es más tarde? Tú misma has dicho que sabes que va adelantado, sabes exactamente la hora que es.
- Bueno, entonces ¿para qué quieres que lo cambie de hora?
- Pues para llevarlo bien, coño.
- Mira, no empieces a darme el follón y a controlarme, que X lo hacía siempre y por eso cortamos, déjame hacer con el reloj de las narices lo que yo quiera, ¿vale?
- Vale, vale- dice él en voz baja.
Se quedaron callados el resto del viaje. Como single, no sé nada de las parejas, pero como tío sé exactamente lo que le pasaba por la mente al tío en aquel momento.
Mierda, pensó, ahora esta noche no querrá follar, y todo por no haberme callado con el puto reloj de los cojones. Y, mientras miraba por la ventana del autobús, añadió a sus pensamientos: seré gilipollas.
En la mayoría de parejas, ¿siempre o casi siempre es el mismo el que cede en las discusiones?
TRES: Naturaleza animal
Decían en un documental que los humanos tenemos partes del cerebro que tienen también otros animales, lo cual se nota sobre todo en lo referente a la conducta sexual. En cierto modo la imagen de una discoteca un sábado noche es como ver la sabana africana en época de celo, todos los sujetos rondándose para echar un polvo. Y es que nos las damos de muy racionales, pero al final el ejemplar que más sexo tiene es el típico cuadrao con dos neuronas que marca paquete. Exagerando se podría decir que lo único diferente es que los animales mean para marcar el territorio, pero leyendo algunos perfiles del bakala uno se da cuenta de que lo de mear en el sexo no es exclusivo de los animales...
El caso es que dándole vueltas he llegado a la conclusión de que no es que tengamos algunos aspectos en común con los animales, sino que a veces llegamos a actuar en todo momento como una especie en concreto. Por ejemplo, en el ámbito gay, que es el que conozco, se podrían sacar varios perfiles de comportamiento. Seguramente hay más, pero yo señalo los que he visto:
GATO: los gatos no se emparejan, cuando tienen sus necesidades sexuales se desfogan con el primero que pillan y hasta nunca, sin dependencias emocionales ni nada de eso. Entre los gays se encuentran montones de gatos, sobre todo en los cuartos oscuros y en los chats durante los fines de semana. No es una postura que critique, incluso la veo lógica, si en un momento dado no se está enamorado de nadie no hay por qué joderse también sexualmente. De hecho alguna vez he querido ser gato, pero tengo problemas con ello, me cuesta mucho fiarme de la gente a la que acabo de conocer. En fin, paranoias que tendré que superar.
PINGÜINO: los pingüinos se emparejan una vez y para siempre. En los gays el sujeto pingüino es aquel que busca exclusivamente una relación de pareja. En general buscan una relación igualitaria y sin dependencias exageradas, pero a los sujetos pingüino no les va el sexo ocasional, prefieren esperar al alma gemela (cómo odio esa expresión). No hay que confundir el sujeto pingüino con el sujeto perro.
PERRO: buscan pareja, pero sólo porque no saben estar solos. Más de uno conocemos al típico que a la pregunta de “qué buscas” responden “que me quieran”. Eso es un síntoma de ser sujeto perro. Suelen ser los que cada fin de semana se enamoran (o creen enamorarse), se desengañan y al siguiente fin de semana vuelven a creer estar enamorados de otra persona. Suelen ser bastante dependientes con su pareja y posesivos, por lo que cuando la relación se rompe se quedan bastante chafados y con la sensación de haber sido tirados en una gasolinera.
CHIMPANCÉ: animal pajillero por naturaleza. Estos sujetos se acostumbran a vivir a base de pajas, y no es que critique la masturbación (para la próstata viene que te cagas), pero no salir de eso en el plano sexual hace que te pierdas muchas sensaciones que se pueden tener con otra (u otras, ahí no me meto) persona.
LEÓN: ¿por qué limitarse a tener sexo con un individuo pudiendo tener a toda una manada delante (o detrás)? Estos sujetos no son de relaciones convencionales, sino que cuentan con varios conocidos con los que, sin ser novios, tienen sexo de vez en cuando, a medio camino entre el gato y el pingüino. Lo que los leones buscan se conoce comúnmente como follamigo.
Y de momento no se me ocurren más. En mi corta vida de gay sólo he sido, lamentablemente, chimpancé y león, así que habrá que solucionarlo. Gato me gustaría serlo en alguna ocasión, ya lo he dicho, y perro espero no serlo nunca, que si tengo que tener una relación estable no sea para compensar vacíos emocionales ni para tener dependencias y celos. Y en cuanto a pingüino... ojalá, pero no tengo mucha fe en que las relaciones duren tanto. Será por el calentamiento de los polos o por los problemas territoriales de la Antártida, pero los pingüinos parecen estar al borde de la extinción.
¿Por qué nos cerramos tanto a conocer tipos de relaciones nuevas?
El caso es que dándole vueltas he llegado a la conclusión de que no es que tengamos algunos aspectos en común con los animales, sino que a veces llegamos a actuar en todo momento como una especie en concreto. Por ejemplo, en el ámbito gay, que es el que conozco, se podrían sacar varios perfiles de comportamiento. Seguramente hay más, pero yo señalo los que he visto:
GATO: los gatos no se emparejan, cuando tienen sus necesidades sexuales se desfogan con el primero que pillan y hasta nunca, sin dependencias emocionales ni nada de eso. Entre los gays se encuentran montones de gatos, sobre todo en los cuartos oscuros y en los chats durante los fines de semana. No es una postura que critique, incluso la veo lógica, si en un momento dado no se está enamorado de nadie no hay por qué joderse también sexualmente. De hecho alguna vez he querido ser gato, pero tengo problemas con ello, me cuesta mucho fiarme de la gente a la que acabo de conocer. En fin, paranoias que tendré que superar.
PINGÜINO: los pingüinos se emparejan una vez y para siempre. En los gays el sujeto pingüino es aquel que busca exclusivamente una relación de pareja. En general buscan una relación igualitaria y sin dependencias exageradas, pero a los sujetos pingüino no les va el sexo ocasional, prefieren esperar al alma gemela (cómo odio esa expresión). No hay que confundir el sujeto pingüino con el sujeto perro.
PERRO: buscan pareja, pero sólo porque no saben estar solos. Más de uno conocemos al típico que a la pregunta de “qué buscas” responden “que me quieran”. Eso es un síntoma de ser sujeto perro. Suelen ser los que cada fin de semana se enamoran (o creen enamorarse), se desengañan y al siguiente fin de semana vuelven a creer estar enamorados de otra persona. Suelen ser bastante dependientes con su pareja y posesivos, por lo que cuando la relación se rompe se quedan bastante chafados y con la sensación de haber sido tirados en una gasolinera.
CHIMPANCÉ: animal pajillero por naturaleza. Estos sujetos se acostumbran a vivir a base de pajas, y no es que critique la masturbación (para la próstata viene que te cagas), pero no salir de eso en el plano sexual hace que te pierdas muchas sensaciones que se pueden tener con otra (u otras, ahí no me meto) persona.
LEÓN: ¿por qué limitarse a tener sexo con un individuo pudiendo tener a toda una manada delante (o detrás)? Estos sujetos no son de relaciones convencionales, sino que cuentan con varios conocidos con los que, sin ser novios, tienen sexo de vez en cuando, a medio camino entre el gato y el pingüino. Lo que los leones buscan se conoce comúnmente como follamigo.
Y de momento no se me ocurren más. En mi corta vida de gay sólo he sido, lamentablemente, chimpancé y león, así que habrá que solucionarlo. Gato me gustaría serlo en alguna ocasión, ya lo he dicho, y perro espero no serlo nunca, que si tengo que tener una relación estable no sea para compensar vacíos emocionales ni para tener dependencias y celos. Y en cuanto a pingüino... ojalá, pero no tengo mucha fe en que las relaciones duren tanto. Será por el calentamiento de los polos o por los problemas territoriales de la Antártida, pero los pingüinos parecen estar al borde de la extinción.
¿Por qué nos cerramos tanto a conocer tipos de relaciones nuevas?
DOS: La maldición del eterno single
Una amiga que descubrió hace poco cuál es mi verdadera orientación sexual me dijo que ahora tiene que conocer las “andanzas” de las que nunca le he hablado. "Ahora tengo que reescribir toda tu historia", me dijo riéndose. Y es cierto, pues desde la última novia que tuve (antes de tomar los “votos”), ella me ha conocido como un tío hetero, sin novia, pero hetero. Supongo que se pensará que puedo contarle historias de novios, amantes y orgías sin freno durante estos últimos años. Pero la realidad está bastante alejada, no hay más que ver mi balance sexual de 2008.
Si hace dos años me hubieran preguntado si creía en las maldiciones, hubiera contestado que no. Hoy ya no estoy tan seguro. Y es que después de quedar con 17 tíos de internet más los conocidos fuera de la red uno se empieza a plantear que si nada de eso ha cuajado no será que alguna vela negra está por ahí con mi nombre o si a algun tío muy parecido a mí le hicieron el vudú. Y con estos 17 no es que haya salido tremendamente mal la cosa, locos y bipolares que yo recuerde sólo había dos o tres. Con el resto ha pasado una de las tres opciones siguientes:
a) Yo no le he gustado al tío en cuestión.
b) El tío en cuestión no me ha gustado a mí.
c) a y b juntas.
d) Yo le he gustado, él me ha gustado pero...
Puedo decir (no sé si con alivio o al contrario) que el caso b) ha sido más frecuente que a). No es que yo sea un partidazo, pero parece ser que el poder hablar de algo más que de proteínas de gimnasio te da algún punto a favor frente a algunos tíos. El caso c) se ha dado unas cuantas veces, y en cuanto a d)... se podrían escribir libros acerca de la situación d). En este post sólo diré que han sido los casos en los que había una atracción mutua al principio pero luego el tío ha resultado ser pseudo-hetero, tener novia, tener novio, trastorno bipolar, obsesion por su ex o todas las anteriores juntas. Por poner un ejemplo, quedé un par de veces con un tío y todo parecía ir bien. Guapo, simpático, interesante en la conversación. Hasta me mandaba un mensaje de vez en cuando para ver cómo me iba. Todo parecía que iba a llegar a alguna parte. Un día quedé con él y yo iba con mi compañera de piso (que no sabe que soy gay). Ante mi sorpresa el tío empieza a tirarle los tejos de forma exagerada. Yo estaba a cuadros:
"Ahí está, no es gay, la maldición ha vuelto a cumplirse", me decía mi yo-single.
"No, hombre, puede ser que esté fingiendo frente a tu compañera porque sabe que ella no sabe que eres gay", dijo mi yo-que-no-acepta-la-realidad.
Al día siguiente, hablando por el msn, le pregunto si se comporta así con todas las tías. Fue entonces cuando me suelta que realmente él era más bien hetero, pero que su plan de vida era salir con tías y follar con tíos. Después cambió de tema como si nada y me ofreció quedar para tener sexo oral.
Así que sin ánimos de ser supersticioso, cada vez que quedo con un tío nuevo, lo veo atractivo y él parece estar interesado en mí, empiezo a temblar pensando en por dónde saldrá la maldición de los cojones esta vez (y en quién será el hijoputa que me la echó).
La pregunta de hoy:
¿Es inevitable conformarse con las rarezas de la otra persona?
Si hace dos años me hubieran preguntado si creía en las maldiciones, hubiera contestado que no. Hoy ya no estoy tan seguro. Y es que después de quedar con 17 tíos de internet más los conocidos fuera de la red uno se empieza a plantear que si nada de eso ha cuajado no será que alguna vela negra está por ahí con mi nombre o si a algun tío muy parecido a mí le hicieron el vudú. Y con estos 17 no es que haya salido tremendamente mal la cosa, locos y bipolares que yo recuerde sólo había dos o tres. Con el resto ha pasado una de las tres opciones siguientes:
a) Yo no le he gustado al tío en cuestión.
b) El tío en cuestión no me ha gustado a mí.
c) a y b juntas.
d) Yo le he gustado, él me ha gustado pero...
Puedo decir (no sé si con alivio o al contrario) que el caso b) ha sido más frecuente que a). No es que yo sea un partidazo, pero parece ser que el poder hablar de algo más que de proteínas de gimnasio te da algún punto a favor frente a algunos tíos. El caso c) se ha dado unas cuantas veces, y en cuanto a d)... se podrían escribir libros acerca de la situación d). En este post sólo diré que han sido los casos en los que había una atracción mutua al principio pero luego el tío ha resultado ser pseudo-hetero, tener novia, tener novio, trastorno bipolar, obsesion por su ex o todas las anteriores juntas. Por poner un ejemplo, quedé un par de veces con un tío y todo parecía ir bien. Guapo, simpático, interesante en la conversación. Hasta me mandaba un mensaje de vez en cuando para ver cómo me iba. Todo parecía que iba a llegar a alguna parte. Un día quedé con él y yo iba con mi compañera de piso (que no sabe que soy gay). Ante mi sorpresa el tío empieza a tirarle los tejos de forma exagerada. Yo estaba a cuadros:
"Ahí está, no es gay, la maldición ha vuelto a cumplirse", me decía mi yo-single.
"No, hombre, puede ser que esté fingiendo frente a tu compañera porque sabe que ella no sabe que eres gay", dijo mi yo-que-no-acepta-la-realidad.
Al día siguiente, hablando por el msn, le pregunto si se comporta así con todas las tías. Fue entonces cuando me suelta que realmente él era más bien hetero, pero que su plan de vida era salir con tías y follar con tíos. Después cambió de tema como si nada y me ofreció quedar para tener sexo oral.
Así que sin ánimos de ser supersticioso, cada vez que quedo con un tío nuevo, lo veo atractivo y él parece estar interesado en mí, empiezo a temblar pensando en por dónde saldrá la maldición de los cojones esta vez (y en quién será el hijoputa que me la echó).
La pregunta de hoy:
¿Es inevitable conformarse con las rarezas de la otra persona?
UNO: De cómo el gay conoce gente
Lo primero que debo comentar en este diario antropológico sobre los solteros (especialmente los gays) es cómo conocemos a otros congéneres. En general, siendo gay, hay tres opciones:
- QUE TE LOS PRESENTEN:
Época: indeterminada
Requerimientos: estar 100% fuera del armario
Porcentaje de éxito: alto
Ventajas: espontaneidad, el hecho de que te lo presente un amigo supone una garantía
Desventajas: muchos heteros consideran que alguien es perfecto para ti sólo por el hecho de ser gay
- BARES DE AMBIENTE:
Época: tarde-noche, casi siempre de jueves a domingo
Requerimientos: consumición mínima
Porcentaje de éxito: medio, depende del bar
Ventajas: fácil, la mayoría va buscando lo mismo que tú
Desventajas: Mucho ruido y poca luz no ayudan a saber bien si la persona es de fiar
- INTERNET:
Época: siempre, en especial sábados y domingos por la tarde
Requerimientos: línea de internet o vecino con wifi y perfil en página de contactos
Porcentaje de éxito: bajo
Ventajas: fácil, relativamente anónimo, el sistema de perfiles permite seleccionar lo que uno busca
Desventajas: la gente no siempre es lo que pone en el perfil y, más importante, UNO NO SABE SIEMPRE CON EXACTITUD LO QUE BUSCA
Como gay parcialmente en el armario el primer método nunca lo he utilizado y el segundo en ocasiones, por lo que el tercero es el que mejor conozco. Sin embargo, como pone la ficha, no es un método que dé un porcentaje de éxito muy alto, así que para evitar futuras decepciones he decidido hacerme un protocolo a la hora de utilizar internet para conocer gente. De ahora en adelante:
- Nada de perfiles con la descripción en blanco.
- Nada de perfiles que saluden con "ola k tal". Solidaridad con la letra h.
- Nada de perfiles de fotos de polla o culo. Es respetable, pero, ¿eso es lo mejor que puedes mostrar?
- Nada de perfiles de tíos depilados. Lo siento, pero no me gusta. No es que me mole ver una espalda llena de pelos, pero en el resto del cuerpo me gusta encontrar algún indicio de que te estás tirando a un adulto.
- Nada de gente de mi universidad. No quiero volver a enterarme de que ha habido una tertulia en la cantina sobre mi orientación sexual. ¡Panda cotillas!
- Nada de gente de fuera del límite de edad. Edad mínima: 2 años menos que yo. Edad máxima: 6 años más que yo.
Y seguro que tendré que añadir más cosas al protocolo, pero de momento está bien. Puede parecer intolerante y cerrado, pero ya he sido bastante abierto por internet y no me ha traído nada bueno, así que desde hoy estos mandamientos no me los quita nadie. De todas formas, el fallo puede ser otro, puede ser que deba definir para qué quiero conocer gente. ¿Amistad, relación o polvo? Se dice que tanto amistad como relación es algo que debe surgir solo, por lo que buscarlo es inútil. Creo que la pregunta socrática de hoy es:
¿Es el sexo sin compromiso lo único que tiene sentido que busquemos?
- QUE TE LOS PRESENTEN:
Época: indeterminada
Requerimientos: estar 100% fuera del armario
Porcentaje de éxito: alto
Ventajas: espontaneidad, el hecho de que te lo presente un amigo supone una garantía
Desventajas: muchos heteros consideran que alguien es perfecto para ti sólo por el hecho de ser gay
- BARES DE AMBIENTE:
Época: tarde-noche, casi siempre de jueves a domingo
Requerimientos: consumición mínima
Porcentaje de éxito: medio, depende del bar
Ventajas: fácil, la mayoría va buscando lo mismo que tú
Desventajas: Mucho ruido y poca luz no ayudan a saber bien si la persona es de fiar
- INTERNET:
Época: siempre, en especial sábados y domingos por la tarde
Requerimientos: línea de internet o vecino con wifi y perfil en página de contactos
Porcentaje de éxito: bajo
Ventajas: fácil, relativamente anónimo, el sistema de perfiles permite seleccionar lo que uno busca
Desventajas: la gente no siempre es lo que pone en el perfil y, más importante, UNO NO SABE SIEMPRE CON EXACTITUD LO QUE BUSCA
Como gay parcialmente en el armario el primer método nunca lo he utilizado y el segundo en ocasiones, por lo que el tercero es el que mejor conozco. Sin embargo, como pone la ficha, no es un método que dé un porcentaje de éxito muy alto, así que para evitar futuras decepciones he decidido hacerme un protocolo a la hora de utilizar internet para conocer gente. De ahora en adelante:
- Nada de perfiles con la descripción en blanco.
- Nada de perfiles que saluden con "ola k tal". Solidaridad con la letra h.
- Nada de perfiles de fotos de polla o culo. Es respetable, pero, ¿eso es lo mejor que puedes mostrar?
- Nada de perfiles de tíos depilados. Lo siento, pero no me gusta. No es que me mole ver una espalda llena de pelos, pero en el resto del cuerpo me gusta encontrar algún indicio de que te estás tirando a un adulto.
- Nada de gente de mi universidad. No quiero volver a enterarme de que ha habido una tertulia en la cantina sobre mi orientación sexual. ¡Panda cotillas!
- Nada de gente de fuera del límite de edad. Edad mínima: 2 años menos que yo. Edad máxima: 6 años más que yo.
Y seguro que tendré que añadir más cosas al protocolo, pero de momento está bien. Puede parecer intolerante y cerrado, pero ya he sido bastante abierto por internet y no me ha traído nada bueno, así que desde hoy estos mandamientos no me los quita nadie. De todas formas, el fallo puede ser otro, puede ser que deba definir para qué quiero conocer gente. ¿Amistad, relación o polvo? Se dice que tanto amistad como relación es algo que debe surgir solo, por lo que buscarlo es inútil. Creo que la pregunta socrática de hoy es:
¿Es el sexo sin compromiso lo único que tiene sentido que busquemos?
Eternamente Single
Después de mi última relación larga, decidí tomarme un tiempo para pensar. No quería volver a sentirme mal, con remordimientos por hacer daño a otra persona. Pensé que quizás necesitara estar solo, "quererme" a mí mismo antes de buscar a otra persona a la que querer, y así lo hice. Fue genial durante un tiempo, me gustaba estar solo, sin que nadie dependiera de mí... Pero llega un punto en que, por mucho que sepas estar solo, sabes que tener a alguien cerca también es agradable. Y es ahí cuando te das cuenta de que la soltería no es como el desodorante, ésta tarda mucho más en abandonarte, como si de tanto estar fuera del catálogo ya no te pudieras adaptar al mercado.
2008 ha sido un año interesante, he probado muchas cosas nuevas y conocido mucha gente, pero en el plano sentimental se puede decir que ha sido un desastre. He conocido a muchos tíos, sí, pero cada intento ha sido peor. O no me gustaban para tener algo serio, o yo no les gustaba a ellos o eran miembros de alguna secta relacionada con naves espaciales... A final de año el balance de un sólo polvo (y ni siquiera un polvo cojonudo), hace pensar que algo hay que mejorar. Puede que fuera bueno aplicar el método socrático de hacerse preguntas. Ahí van las dos primeras:
¿Cuántos estados emocionales tienen las personas? Con pareja, sin pareja... ¿hay alguno más?
2008 ha sido un año interesante, he probado muchas cosas nuevas y conocido mucha gente, pero en el plano sentimental se puede decir que ha sido un desastre. He conocido a muchos tíos, sí, pero cada intento ha sido peor. O no me gustaban para tener algo serio, o yo no les gustaba a ellos o eran miembros de alguna secta relacionada con naves espaciales... A final de año el balance de un sólo polvo (y ni siquiera un polvo cojonudo), hace pensar que algo hay que mejorar. Puede que fuera bueno aplicar el método socrático de hacerse preguntas. Ahí van las dos primeras:
¿Cuántos estados emocionales tienen las personas? Con pareja, sin pareja... ¿hay alguno más?