Eternamente Single
Estudio antropológico sobre una especie en vías de extinción...
Acerca de
Escribir un blog de forma anónima es practicar exhibicionismo con una máscara

Stats
Sindicación
 
DOS: La maldición del eterno single
Una amiga que descubrió hace poco cuál es mi verdadera orientación sexual me dijo que ahora tiene que conocer las “andanzas” de las que nunca le he hablado. "Ahora tengo que reescribir toda tu historia", me dijo riéndose. Y es cierto, pues desde la última novia que tuve (antes de tomar los “votos”), ella me ha conocido como un tío hetero, sin novia, pero hetero. Supongo que se pensará que puedo contarle historias de novios, amantes y orgías sin freno durante estos últimos años. Pero la realidad está bastante alejada, no hay más que ver mi balance sexual de 2008.

Si hace dos años me hubieran preguntado si creía en las maldiciones, hubiera contestado que no. Hoy ya no estoy tan seguro. Y es que después de quedar con 17 tíos de internet más los conocidos fuera de la red uno se empieza a plantear que si nada de eso ha cuajado no será que alguna vela negra está por ahí con mi nombre o si a algun tío muy parecido a mí le hicieron el vudú. Y con estos 17 no es que haya salido tremendamente mal la cosa, locos y bipolares que yo recuerde sólo había dos o tres. Con el resto ha pasado una de las tres opciones siguientes:

a) Yo no le he gustado al tío en cuestión.
b) El tío en cuestión no me ha gustado a mí.
c) a y b juntas.
d) Yo le he gustado, él me ha gustado pero...

Puedo decir (no sé si con alivio o al contrario) que el caso b) ha sido más frecuente que a). No es que yo sea un partidazo, pero parece ser que el poder hablar de algo más que de proteínas de gimnasio te da algún punto a favor frente a algunos tíos. El caso c) se ha dado unas cuantas veces, y en cuanto a d)... se podrían escribir libros acerca de la situación d). En este post sólo diré que han sido los casos en los que había una atracción mutua al principio pero luego el tío ha resultado ser pseudo-hetero, tener novia, tener novio, trastorno bipolar, obsesion por su ex o todas las anteriores juntas. Por poner un ejemplo, quedé un par de veces con un tío y todo parecía ir bien. Guapo, simpático, interesante en la conversación. Hasta me mandaba un mensaje de vez en cuando para ver cómo me iba. Todo parecía que iba a llegar a alguna parte. Un día quedé con él y yo iba con mi compañera de piso (que no sabe que soy gay). Ante mi sorpresa el tío empieza a tirarle los tejos de forma exagerada. Yo estaba a cuadros:

"Ahí está, no es gay, la maldición ha vuelto a cumplirse", me decía mi yo-single.

"No, hombre, puede ser que esté fingiendo frente a tu compañera porque sabe que ella no sabe que eres gay", dijo mi yo-que-no-acepta-la-realidad.

Al día siguiente, hablando por el msn, le pregunto si se comporta así con todas las tías. Fue entonces cuando me suelta que realmente él era más bien hetero, pero que su plan de vida era salir con tías y follar con tíos. Después cambió de tema como si nada y me ofreció quedar para tener sexo oral.

Así que sin ánimos de ser supersticioso, cada vez que quedo con un tío nuevo, lo veo atractivo y él parece estar interesado en mí, empiezo a temblar pensando en por dónde saldrá la maldición de los cojones esta vez (y en quién será el hijoputa que me la echó).

La pregunta de hoy:

¿Es inevitable conformarse con las rarezas de la otra persona?
Etiquetas:      
No