Fase: El planeta se encoge y las heteros dejan de serlo.
“Le he hablado a mi novio de ti y no le importa”. Ein? Es viernes, el mismo sitio y la supuesta hetero del miércoles sigue a por mí. Yo encantada aunque no me lo creía mucho hasta que soltó ese comentario. Cuando vamos bastante borrachas, ella mucho más que yo, quiere que la lleve a mi casa. Una vez allí, le pregunto y no, no es la primera vez que se acuesta con una mujer, aunque no quiera contármelo. Va a ser que tan hetero tan hetero.. no es. Quiere mucho a su novio pero él está lejos y además sabe “lo suyo”. Hay algo que le martillea a ella en la cabeza que no dice, algo que quiere olvidar a través del alcohol, mientras se echa encima mío. Y le digo que no vamos a follar esta noche porque no quiero ni tener el mínimo rastro de duda que lo hace porque esté tan borrachísima. Y noto que mi no-colaboración en su cobardía frente a ese miedo del que huye le duele como mil cuchillos. “Eres libre de irte cuando quieras (repito por milésima vez) yo quiero que te quedes". Y se queda y al final acabamos cada una a una punta de la cama, porque si la abrazo no me deja dormir.
A la mañana siguiente se despierta y esta vez sí me ve de verdad, con los ojos bien abiertos, sin huir, y ahora sí me dejo hacer. No puedo parar de mirarla, me parece una Diosa griega, sacada de un cuadro de Alma-Tadema. "Me veo rara en las fotos, como si tuviese la cara de otra época y la ropa moderna, no me gusta". A mí en cambio me encanta. Se pasea por mi casa en bragas, fuma en la ventana sin importarle que le vean desde la calle mientras me cuenta cosas sin parar y a veces aunque asiento no la escucho, tan fascinada que estoy por su belleza. Pedimos una pizza y follamos en mi sofá.
Con los rayos del sol de la mañana de un día en el que no hay prisas, con el jazz sonando de fondo como en un peli de Woody Allen, con una mujer que no puedo para de mirar porque no me creo que me esté besando y con nuestras respiraciones tan sincrinozadas que la siento más cerca de lo que he sentido nunca a nadie... decido que sí, que quiero que sea ahora. Es un momento precioso para correrse por primera vez con una mujer. Y no me puedo creer que haya sido a la vez, con lo difícil que es eso, pero sí, a ella también le temblan las piernas.
Comemos, hablamos de nada. Nos quedamos fritas la siesta. Luego le llama su novio, tienen una ligera discusión. Le pido que le diga que sé que sólo era una noche y también que ella le quiere a él. Lo hace, pero se calla que está todavía en mi casa. Envidio un poco el tipo de relación tan casi-sana que tienen. Me dice que no me preocupe, que todo está bien con su novio. Se despide, nos damos las gracias y sé que no voy a volver ver a la caprichosa Afrodita, pero yo ya sabía lo que había y me queda muy buen sabor de boca. Además, mi favorita siempre fue Atenea.
A la mañana siguiente se despierta y esta vez sí me ve de verdad, con los ojos bien abiertos, sin huir, y ahora sí me dejo hacer. No puedo parar de mirarla, me parece una Diosa griega, sacada de un cuadro de Alma-Tadema. "Me veo rara en las fotos, como si tuviese la cara de otra época y la ropa moderna, no me gusta". A mí en cambio me encanta. Se pasea por mi casa en bragas, fuma en la ventana sin importarle que le vean desde la calle mientras me cuenta cosas sin parar y a veces aunque asiento no la escucho, tan fascinada que estoy por su belleza. Pedimos una pizza y follamos en mi sofá.
Con los rayos del sol de la mañana de un día en el que no hay prisas, con el jazz sonando de fondo como en un peli de Woody Allen, con una mujer que no puedo para de mirar porque no me creo que me esté besando y con nuestras respiraciones tan sincrinozadas que la siento más cerca de lo que he sentido nunca a nadie... decido que sí, que quiero que sea ahora. Es un momento precioso para correrse por primera vez con una mujer. Y no me puedo creer que haya sido a la vez, con lo difícil que es eso, pero sí, a ella también le temblan las piernas.
Comemos, hablamos de nada. Nos quedamos fritas la siesta. Luego le llama su novio, tienen una ligera discusión. Le pido que le diga que sé que sólo era una noche y también que ella le quiere a él. Lo hace, pero se calla que está todavía en mi casa. Envidio un poco el tipo de relación tan casi-sana que tienen. Me dice que no me preocupe, que todo está bien con su novio. Se despide, nos damos las gracias y sé que no voy a volver ver a la caprichosa Afrodita, pero yo ya sabía lo que había y me queda muy buen sabor de boca. Además, mi favorita siempre fue Atenea.
Comentario:
que envida estar rodeada de tias guapas y bellezas
y sobre todo por conseguirla, aunque sea un rato
y sobre todo por conseguirla, aunque sea un rato
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¡Quien hubiera sido ella!
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Qué bien,qué bien, qué bien...
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Felicidades, tanto por haberte corrido, como por el genial post :P
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Creo que hay una mujer afortunada que ha estado en tus brazos, y una Chaika afortunada que sabe tomar lo que la vida le pone delante. Creo que tú, con tu forma de ser tan especial, has tenido mucho que ver en que vivieses un momento tan bonito.
Smuak
Smuak
Comentario:
ai q guay..y además a la vez...:)
**¡besitos!**
**¡besitos!**
Comentario:
yo cambiaria el titulo:
"las heteros se encogen y los planetas dejan de serlo."
jajajaja
=P
(con tu peculiar forma de escribir me has hecho ver todo a fotogramas)
que buena primera vez mujeril ^_^
:***
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Joooo, qué bonito!!!!
Besitos.
Besitos.
Comentario:
PLASPLASPLASPLASPLAS!!! :D
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Enhorabuena pilladora.
Seguro que tienes una sonrisa de gilipollas...
Un beso.
Seguro que tienes una sonrisa de gilipollas...
Un beso.
Comentario:
guauuuuuu!!! me alegro, y yo también quiero una relación así de liberal.
Comentario:
ohhhhhh!!!!
congrats!
y aunque atenea me pone un rato ya conoces mis principios!
besos!!!!
congrats!
y aunque atenea me pone un rato ya conoces mis principios!
besos!!!!
