Fase: Primera fiesta "sólo chicas" en disco gay.
Mi RRPP, la pequeña camionera, además de ayudarme a pasar por el ogro de la puerta, me presentó a sus amigas. Géminis era una pareja de jovencísimas rapadísimas y de larguísimas pestañas, que casi se movían al unísono. El resto de conocidos, algo más creciditas, eran la tímida del otro día y su novia (supongo, porque a pesar de gruñirse mutuamente al final dejaron la disco juntas) y dos chicos gays (los únicos), que no eran pareja ni amigos ni pretendían serlo. Todos estos personajes se aburrían sentados tras su cerveza como esperando que ocurriese algo, mientras yo me esforzaba por caerles bien y me aterrorizaba el momento en que alguien me señalase con un “¿Qué hace esa hetero aquí? ¡Echadla!”.
Pero la cerveza iba bajando y el sitio cada vez más lleno, así que fue necesario un paseillo al baño en el que tuve una revelación: las tías que me cruzaba me sostenían la mirada un segundo más del necesario, de forma instintiva, o por costumbre, estando solas o con su pareja, a veces sin darse cuenta.. Es ese segundo que tarda el escáner automático, subconsciente, un segundo que pensé que yo tenía de más, cuando en realidad lo que pasa es que la otra chica casi siempre es heterosexual. Así que para qué negarlo, me va más el bollo que a un vasito de leche caliente.. ¡Yupi! Y con mi reafirmación empecé a disfrutar de la vista. En fin, para qué negarlo, me entró esa excitación de cuando a una, que se ha pasado la vida chapoteando en la piscina infantil de plástico del jardín, le sueltan de golpe en la playa, cara a cara con el mar de verdad. Se queda fascinada con tanta agua que se olvida de mojarse y cuando vuelve en si... no sabe ni por dónde empezar a nadar.
Las chicas se fueron yendo y me quedé con uno de los gays. Nos comunicamos por señas, porque ninguno se aclara con el idioma del otro, pero no paramos de reírnos, creo que vamos a llevarnos muy bien. Además, un socio del otro sexo en ambiente debe ser práctico para ligar: no somos tan patéticos como si estuviésemos solos y es obvio que no somos pareja.
Cuando el alcohol me hizo sentir cómoda, acabé echándole un morro impresionante y tonteando a oscuras con la que me había parecido más guapa hacía rato, que lleva un sombrero de mafiosa y se lo tiene muy creído. No sé, del tipo que pensaba que no me haría caso en mi puta vida y ya ves, no sólo se ponía roja cuando la llamaba “Diablo”, sino que al irme me dio permiso para que le diese un beso, que parece ser le gustó. Menos mal que la cosa quedó ahí, me llega a pedir que le hiciese un apaño y no habría sabido. Tampoco le pedí yo el número, intento ser inhumana y no tropezar dos veces en la misma piedra.
Pero la cerveza iba bajando y el sitio cada vez más lleno, así que fue necesario un paseillo al baño en el que tuve una revelación: las tías que me cruzaba me sostenían la mirada un segundo más del necesario, de forma instintiva, o por costumbre, estando solas o con su pareja, a veces sin darse cuenta.. Es ese segundo que tarda el escáner automático, subconsciente, un segundo que pensé que yo tenía de más, cuando en realidad lo que pasa es que la otra chica casi siempre es heterosexual. Así que para qué negarlo, me va más el bollo que a un vasito de leche caliente.. ¡Yupi! Y con mi reafirmación empecé a disfrutar de la vista. En fin, para qué negarlo, me entró esa excitación de cuando a una, que se ha pasado la vida chapoteando en la piscina infantil de plástico del jardín, le sueltan de golpe en la playa, cara a cara con el mar de verdad. Se queda fascinada con tanta agua que se olvida de mojarse y cuando vuelve en si... no sabe ni por dónde empezar a nadar.
Las chicas se fueron yendo y me quedé con uno de los gays. Nos comunicamos por señas, porque ninguno se aclara con el idioma del otro, pero no paramos de reírnos, creo que vamos a llevarnos muy bien. Además, un socio del otro sexo en ambiente debe ser práctico para ligar: no somos tan patéticos como si estuviésemos solos y es obvio que no somos pareja.
Cuando el alcohol me hizo sentir cómoda, acabé echándole un morro impresionante y tonteando a oscuras con la que me había parecido más guapa hacía rato, que lleva un sombrero de mafiosa y se lo tiene muy creído. No sé, del tipo que pensaba que no me haría caso en mi puta vida y ya ves, no sólo se ponía roja cuando la llamaba “Diablo”, sino que al irme me dio permiso para que le diese un beso, que parece ser le gustó. Menos mal que la cosa quedó ahí, me llega a pedir que le hiciese un apaño y no habría sabido. Tampoco le pedí yo el número, intento ser inhumana y no tropezar dos veces en la misma piedra.
Comentario:
Jajaja, hasta ahora todo es cuestión de echarle cara. En cuanto a temblar, la que va a temblar voy a ser yo el día que toque noche de luna llena. ¡Socorro! Eso debe ser un mecanismo muy complicado ¿no?
Comentario:
pero que suerteee!!como que te esta yendo bien en tu nuevo planeta no??
Comentario:
Que empiecen a temblar las chicas de Plutón...!!
Me parece q no va a ser la última fiesta "solo chicas" en la q te encuentres con ese scanner, esas miradas insinuantes y una plutoniana dispuesta a rendirse a tus encantos...
Preparada para pasar a la siguiente fase ??
Un besin
Me parece q no va a ser la última fiesta "solo chicas" en la q te encuentres con ese scanner, esas miradas insinuantes y una plutoniana dispuesta a rendirse a tus encantos...
Preparada para pasar a la siguiente fase ??
Un besin
