Yoyo
Siento que la inspiración se ha vuelto vaga en mí, al menos para escribir.
Está aquí dentro, siento como se mueve, siento como me mueve, lo que ocurre es que no quiere llegar a mis manos y le cuesta poner en funcionamiento la máquina de escribir.
Utilizo mi inspiración, la que ahora no se lleva bien con las letras, para llenarme de pequeños momentos, para compartir sonrisas y abrazos mientras veo pasar los días de Otoño.
A veces mi inspiración se frena, porque me hace sentir como un yoyo. Ese objeto que se atrae y se aleja hacia tus manos con un simple movimiento. La cuerda que nos une a él y a mí, en ocasiones se tensa y parece que se va a romper, pero vuelve a relajarse y doy un tirón suave pero firme y él se enrosca para volver a mi mano. ¿Quien no ha tenido un yoyo de esos que te duran toda la vida a pesar de usarlo y usarlo y repetirse una y mil veces esos movimientos?
Juego con él cada día, pasamos muchas horas juntos y cuando termino, lo acerco a mi boca y le susurro siempre las mismas palabras, “da lo mismo cuantas veces quieras tensarte y escapar porque te recogeré para traerte de nuevo a mi”.
Siempre llego a la misma conclusión cuando lo guardo dentro de mi bolsillo…me gusta que se enrosque en mi.
Está aquí dentro, siento como se mueve, siento como me mueve, lo que ocurre es que no quiere llegar a mis manos y le cuesta poner en funcionamiento la máquina de escribir.
Utilizo mi inspiración, la que ahora no se lleva bien con las letras, para llenarme de pequeños momentos, para compartir sonrisas y abrazos mientras veo pasar los días de Otoño.
A veces mi inspiración se frena, porque me hace sentir como un yoyo. Ese objeto que se atrae y se aleja hacia tus manos con un simple movimiento. La cuerda que nos une a él y a mí, en ocasiones se tensa y parece que se va a romper, pero vuelve a relajarse y doy un tirón suave pero firme y él se enrosca para volver a mi mano. ¿Quien no ha tenido un yoyo de esos que te duran toda la vida a pesar de usarlo y usarlo y repetirse una y mil veces esos movimientos?
Juego con él cada día, pasamos muchas horas juntos y cuando termino, lo acerco a mi boca y le susurro siempre las mismas palabras, “da lo mismo cuantas veces quieras tensarte y escapar porque te recogeré para traerte de nuevo a mi”.
Siempre llego a la misma conclusión cuando lo guardo dentro de mi bolsillo…me gusta que se enrosque en mi.