La férrea incertidumbre
Si es que donde no hay mata... no hay patata
Acerca de
Joven e inexperto, sediento de experiencia vital. Y de zumo. Mi vida es una petardada hilarante entremezclada con algunos indeseables momentos de bajón. Y un montón de gente viviendo una telenovela a mi alrededor. Sigo queriendo zumo. Para el que quiera preguntarme qué se siente cuando un avestruz te roba el bocadillo: delpanteonalacuna@gmail.com
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Sindicación
 
Y aquí está
Lo cierto es que no, no he dado explicaciones. Pero ya las doy ahora. Resulta que Boeder hace poco dejó definitivamente a su novia del sur para estar con Dony. A su novia del sur y a un par de ellas más, creo. La chica no se lo ha tomado muy bien e intenta recuperarlo.

Por otra parte, Boeder y Dony están pasando miedo. Miedo porque ahora una amiga, estoy casi seguro de que es Iturri, anda tirándole los trastos a Dony. Claro, se ponen todas a salir del armario en marabunta, y pasa lo que tiene que pasar. Por otra parte, a estas alturas me parece estúpido que tengan miedo por algo así, de que Dony pique el anzuelo. No es que hayan vivido una histórica de amor trágica, pero sí han pasado por lo suyo. Han sido muchas peleas, discusiones, reconciliaciones, celos, idas, vueltas, subidas, bajadas, llantos y Boeder enrollándose con otras personas como para que ahora le tengan miedo a los encantos de Iturri. Quiero decir, no hace mucho, el mismo Boeder se intentó rebozar un poco con ella, y en ese momento la chica sí se mostró reticente a darle semejante mazazo a su amistad con los dos. Entonces, ¿de qué tienen miedo ahora?

Si están en esa fase en que no dejan de aspirarse la saliva entre ellos y en cuanto pueden van a realizar el acto a un tabique de distancia de nosotros, si les ha costado casi un año llegar a donde están ahora... creo que entendéis lo que quiero decir. Hombre, yo conozco a Iturri y yo caería rendido a sus pies, pero de ahí a temer quedarme a solas con ella... va un trecho.

Coño, que me molesta que después de dedicarse a ponerme los dientes largos, me vengan con inseguridades, así tan pronto.

De todos modos esto es secreto. Sólo lo saben los tres interesados. Yo no lo sé. Perséfone tampoco lo sabe.

Y creo que el novio de Lilith ha superado su disfunción eréctil.
 
Privacidad
Hoy, pese a la cantidad cosas que ocurren por aquí, sólo tengo una cosa que decir. Una llamada al aire (o no). A Perséfone, en realidad, ahora que he confirmado que lee este blog.

Srta. Perséfone:

Buenas tardes. Sé de buenta tinta (porque me lo dijo usted, en realidad) que dispone y lee este blog. Yo agradecería, si lo tiene usted a bien, que dejara de leerlo. Así pensando me ha parecido que este diario virtual es muy importante para mi desarrollo personal y barra o emocional, y no puedo desarrollarme a gusto si usted anda paseando furtivamente por aquí. Cuando desee que lo lea, que sin duda lo desearé, yo mismo le haré entrega de la dirección, aunque no hará falta ya que usted ya dispone de ella. Así que si me aprecia, le pido de corazón que por favor de ahora en adelante no lea este blog.

Saludos

Gachón

P.D.: Hagamos un trato. Usted no lee este blog, y yo no leo el blog de Boeder. Si está de acuerdo, comparezca esta tarde a las ocho en el ayuntamiento con un clavel blanco y una gabardina gris para que pueda reconocerla. Tal vez tarde un par de días en llegar, no pasa nada.
 
De semana el fin
El viernes. Apenas me acuerdo ya del viernes. Comí paella y patatas cocidas, cortesía de Boeder. Muy ricas. Creo que le decepcionó que no nos la comiéramos todas, pero es que con lo que él considera una ración pequeña come una familia dos meses. Y redescubrí mi amor por la tarta Sacher. Me cantaron el Cumpleaños feliz y descubrí que se me había vuelto a olvidar que era mi cumpleaños.

El sábado fui al cine. Recibí, en la parada de autobús, un hermoso vale canjeable por sexo, cortesía de esta gente. Eso sí, cuando he intentado canjearlo con Dony y más tarde con Boeder, empezaron a mencionar cláusulas que me impedían restregarme con ellos. Vimos El retorno de los malditos. Sé que no era para tanto. Sé que es muy mala y que no da miedo en absoluto, y tampoco asco. Pero soy un cagueta, qué queréis.

Y pernocté en casa de Dony, así como Boeder, Perséfone y Osano. Yo estaba reventado y me dormí al rato. Hacia las cuatro me desperté y estaban hablando de mujeres culturistas que construyen carreteras. Cuando las chicas se fueron al otro cuarto y nos fuimos a dormir, anuncié que el otro día soñé que los pantalones tenían fecha de caducidad, y los míos habían caducado todos. Parece una tontería pero lo pasé muy mal. Por lo que sé, después de tardar un buen rato en dormirme por culpa de los ronquidos, dormí con Boeder abrazándome. Si te intentas soltar, al parecer gruñe. Curioso, lo de este chico.

Y llegó la mañana. Y desayunamos. Y llegó el mediodía. Y me fui a mi casa. Y llegó la tarde. Y llegó la noche. Y aquí estoy.
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Happy birthday, mr. President
Mañana es mi cumpleaños. La verdad es que hasta el viernes pasado no fui consciente de ello. Ni siquiera recordaba que todo año llega un día en que cumples años. Lo cierto es que cuando me preguntaron cuántos días faltaban, me quedé acojonado, porque la pregunta fue, textualmente: "¿Cuántos días te quedan?", a lo que yo, boquiabierto y ojiplático, sólo pude responder "Espero que muchos". Que a lo mejor estaba yo terminal perdido y no me había enterado.

Hace mucho que cumplir años me importa un bledo. Ya no lo celebro, a no ser por una cena con los amigos. Pero salgo a cenar muy a menudo con mis amigos, así que no cuenta. Sin embargo, este año es especial. No porque ahora sí que me importe cumplir años (que sigue sin importarme lo más mínimo). No porque me sienta emocionado por los regalos (el año pasado corté cualquier intento de mis amigos de regalarme nada). Es solo porque en vez de volver a casa a seguir castigado, sólo vuelvo para ducharme y acto seguido partir hacia casa de Boeder a comer paella. Y hasta voy a comprar una tarta.

No me voy de vacaciones, pero es mejor que estar castigado, ¿no?

Más cosucas. Mi espalda me está matando. Cuando me intentaron hacer un masaje grité como si me estuvieran matado. Cuando me agacho, no puedo erguirme de nuevo. Cuando me muevo siento un flagelante latigazo en mi columna. Cuando vaya al médico, el seis (¿o era el ocho? ¿o el doce?) de Junio, preguntaré si puede ser un tumor. Qué queréis, conozco a Perséfone desde hace casi diecisiete años y me ha pegado su hipocondría.

Venga, felicitadme todos.


 
A la mierda
Tenía una entrada hermosísima narrando la historia de Boeder, pero cerré la ventana sin querer. A la mierda. Sólo diré que lo de que esté con Dony y que se den el lote delante mío no es nada raro en absoluto. Boeder ha pasado por los brazos de prácticamente todos mis amigos. Y a todos nos parece algo sano y natural.

También exponía mi estado de profunda tristeza. No, en serio. Todo el mundo se va al sur. Boeder a Murcia, Iturri a Granada. Pero Dony anunció el otro día que se va a mudar a Jaén en verano. Esto es más de lo que mi pobre corazón puede soportar.

Odio cuando esto ocurre. Estoy de mala uva.
 
Retiro involuntario
Esta entrada debería haber sido escrita el sábado, o el domingo por la mañana, y habría hablado de La maldición de la flor dorada. La vi el sábado con Perséfone y Glassy. Del ejército de criadas con las tetas superapretadas. Del palacio colorista. De mi amada Gong Li, su locura y lo bien que le queda el pelo suelto.

También podría haber sido escrita el domingo por la tarde o el lunes, y hubiera hablado de mi indignación respecto al injusto castigo materno que me ha sido impuesto que me impide salir y acceder a mi ordenador por tiempo indefinido. Repito, injusto. Diga ella lo que diga.

Podría haber sido escrito a lo largo de la semana, hasta el jueves, y habría hablado de todo tipo de trivialidades.

Si lo hubiera escrito el jueves por la noche, habría hablado de la excursión a ruinas romanas y medievales barra románicas barra lo que sea, que duró de las ocho de la mañana a las siete de la tarde. De las risas, los motivos obscenos en las iglesias (bueno, obscenos es un decir. Hoy en día ni la persona más religiosa del mundo encuentra obsceno que en una iglesia haya una representación de un enorme pene introduciéndose en una vagina que parece el valle del Ebro). De las partidas de cartas. De la preocupación de Perséfone respecto a la imaginaria posibilidad de que padezca leucemia. Y de su cara cuando Dony le dijo que su hermano murió de leucemia antes de que ella naciera. No se sentía ofendida ni se enfadó ni nada, lo dijo como comentario. Pero la cara de Perséfone, que al parecer era la única de nosotros que no lo sabía, era un poema.

De haberlo escrito hoy hace unas horas, estaríais asistiendo, mis queridos y escasísimos lectores, a una larga exposición sobre mi opinión acerca de por donde se puede meter Freud el psicoanálisis (forjada en una larga y tediosa clase de Psicología). Y de que hoy he jugado al fútbol, que es algo que no me apasiona para nada, pero es que es Gimnasia y ponen nota. De que como portero tengo suerte: yo no paro el balón, sino que milagrosamente mi cuerpo se haya en la trayectoria del mismo, con lo que rebota inofensivamente contra mí y cae al suelo aún más inofensivamente (y aún así me han metido cuatro. Qué queréis, el fútbol me importa una mierda (y aún así hemos ganado 8-4)). O igual es que tiraban a dar.

También podría estar hablando de que la espalda me está matando. Por medio de unos espantosos, terribles y acuchillantes dolores en la parte baja de la misma. Puede que sea mi levísima escoleosis, pero yo creo que tengo una lumbalgia del copón. O un tumor.

Pero no. Debido al terrible castigo que ha acaecido sobre mí, que debo soportar estoicamente como buen mártir, porque todo el que aguante a mi madre es sin duda un mártir, no he podido hablar de nada de eso. Así que si da la impresión de que he comentado algo al respecto, OLVIDADLO, son imaginaciones vuestras.

Así que me encuentro en la habitación de Dony, con la misma y con Boeder y viéndoles hacer arrumacos. "Hacer arrumacos" es un eufemismo para decir a que se están dando el lote. Y yo muriéndome de envidia y de hambre. Pero no de hambre de comida, no. Y recordando los labios de Boeder. El chico es un troll osuno pero tiene unos labios preciosos y los sabe usar. No es que le eche de menos, nunca tuvimos una relación ni nada parecido.

Es sólo que tengo hambre.
 
Información clasificada
He decidido, para que los cuatro (tres) gatos que leen esto me conozcan un poco mejor, poner algunos datos sueltos sobre mí, totalmente inconexos entre sí en su mayor parte. Por eso y porque me aburro, vamos.

Durante unas horas supe hacer punto, ¿o era ganchillo? Es lo mismo, sólo fueron unas horas. Después se me olvidó.

Me emborraché por primera vez a la tierna edad de dos años.

Le echo pimienta a casi todo todo. Y si no es pimienta, es mostaza o tabasco. La cosa es que pique. Consecuencia directa de esto es que suelo tener el estómago hecho unos zorros.

Soy enfermizo, especialmente del estómago. Es por el picante y porque me viene de familia. Antes regurgitaba con cierta asiduidad, pero me voy poniendo sano como una manzana.

En el espacio de un año he estado colgado de Boeder dos veces, y durante una hora y media me sentí más sexualmente atraído que de costumbre por Dony.

Padezco de talasemia minor.

Si tuviera que escoger una película como preferida, elegiría Grease.

Tengo pesadillas recurrentes bastante a menudo ,con toques videojueguiles, en los que me intentan matar una y otra vez los más variados monstruos y seres. A veces llego a matarlos, pero siempre vuelven, y normalmente solo puedo huir o esconderme. Parece una tontería pero lo paso muy mal. Lo peor llega cuando termino por convertirme en un monstruo de esos yo, es lo que más miedo me da. Lo que puede resultar bastante simbólico, si lo miras bien. Freud se lo pasaría pipa conmigo.

Siempre estoy descalzo en casa: las zapatillas me molestan.

Tengo varios pares de AllStar, pero casi nunca me las pongo porque me da mucha pereza atar tantos cordones.

Despés de estornudar, me suelo tocar los ojos porque tengo miedo de que se me salgan.

Tengo una enfermedad preferida. Es la tuberculosis.

El aire de mi salón coloca todos los días, después de que mi padre llegue a casa, gracias a su amigo de Marruecos.

Las paredes de mi habitación son azules. Así, en negrita.

Me encantan los buffets. Sobre todo los de desayuno.

Lloré con el final de Digimon. Pero de la primera temporada. Las demás no me gusta (bueno, la segunda todavía tiene su punto).

En este momento, viendo terminar Anatomía de Grey, siento que el mundo es un lugar un poquito mejor que hace unos minutos. Meredith, te queremos.

Una vez tuve pesadillas con los Lunnis. Fue horrible.

El primer sueño que recuerdo era yo jugando al tenis con un chaval de aquí y una bruja en un almacén.

Una vez mi madre me roció con agua helada para despertarme.

Suelo encontrarme dinero en los bolsillos que no sé de dónde sale. No es que me queje, vamos.

Y no se me ocurre nada más. Se me ha pasado el aburrimiento, así que lo dejo. No sin antes maldecir al señor Himz por no permitir comentarios anónimos en su blog. ¡Pues no pienso usar una cuenta de blogger! ¡Ale!
 
Bachillerato-ato-ato
Este año, me gusta mi clase, porque este año somos pocos, y como que nos lo tomamos (se lo toman, más bien) más en serio. Igual es por que ahora que estoy en bachillerato, ha desaparecido misteriosamente gran parte de toda esa gente que iba a módulos de grado medio. Gran parte.

Hay unas chicas con las que me río mucho, porque están como malditas cabras. Están Glassy y Perséfone, y también Dony en psicología y latín. Eso sí, apenas hay chicos. En mi clase, de dieciocho o diecinueve somos seis chicos, creo. Y en humanidades puras soy el único.

Además, está ÉL. El carabesugo, al que llamaremos Carabesugo, por si se da el improbable caso de que vuelva a ser mencionado en posteriores publicaciones de este mi blog. Es un chico alto, con una expresión vacía y unos ojos aparentemente desprovistos de toda inteligencia. No tiene conversación, ni personalidad. Y es un repelente. Llevo yendo a clase con él unos años, y no sé si fue en segundo o en tercero acabamos, por avatares del destino, sentados juntos en lengua. Pues un día cualquiera, de repente me chistó y tiró de la goma de su pantalón de chándal, ofreciéndome una visión de sus genitales que por mí se podía haber ahorrado. Yo le miré levantando las cejas y pensando "Tío, ¿cómo se puede ser tan tremendamente imbécil?". Lo curioso es que ese mismo día volvió a exhibir orgullosamente su asta frente a mí... en pleno patio. Reforzando mi opinión acerca de él. Ahora se sienta en el fondo de la clase haciendo cosas raras con la lengua mientras contempla en infinito.

Por lo demás, mis clases consisten en atender ocasionalmente y jugar mucho al ahorcado.

A mí me gustaría prestar más atención en clase, pero es superior a mí. Y eso que siempre quise ir por letras. Pero desde tercero, cuando redescubrí las ciencias naturales en forma de biología, tengo una espinita clavada. Me encanta la biología, sobretodo la anatomía, que dí con más detalle en cuarto. Los problemas de genética se convirtieron en un gran pasatiempo, y las células, los tejidos, los órganos y los aparatos lograban que sacara ochos sin estudiar más de una hora. Uno de cada dos lunes iba al laboratorio a buscar pequeños bichillos vivientes en la piel de una cebolla, siendo el portaobjetos mi espada, la caja de Petri mi escudo y el microscopio mi regio corcel. No hablaré de aquella camiseta que me estropeó el tinte azul ese de cuyo nombre me he olvidado por completo. Azul de nosequé. O nosequé de azul. O algo así. De azul iba la cosa.

Por eso últimamente me he estado planteando cambiarme de bachillerato, pero no a Ciencias Sociales, no no no no no (como diría Patito), sino a Ciencias de la Salud. Pero es un cambio muy radical, y además tendría que recuperar Biología, Matemáticas y Física y Química de primero, porque me quedarían suspensas. Y eso sin contar con que en segundo tendría que lidiar con las matemáticas y la química, mis dos grandes enemigas. Además, no estaría en clase con mis amigos. Argh.

Estoy pensando en dejar de ver series de médicos. Así quizá decrezca mi interés por las ciencias.

P.D.: He puesto etiquetas de esas. No sé para qué sirven, pero yo las pongo. Y yastá.
 
Explosión de amor profesoril
Ayer fui de excursión al Museo de Bellas Artes de Bilbao, a ver la exposición del retrato español. La verdad es que sólo quería ir para alargar el puente, cosa que hice, pero me gustó mucho.

Llegamos pronto, así que fuimos a la cafetería a desayunar (no me suele dar tiempo por las mañanas), y hablamos del Silent Hill mientras me tomaba un cortado y un bocadillo de jamón que me supo a gloria. No es que sea ningún valiente, en realidad soy un cagueta, pero ese juego me da pavor. A plena luz del día y con cuatro personas presentes tuve que cederle el teclado a Perséfone porque creía que me orinaba en los pantalones. Y si a eso lo sumas con que no sé manejar las armas de ese juego... Bueno, que me pierdo. La exposición estuvo muy interesante, aunque una anciana y poco amable mujer vino a reclamarnos porque habíamos cogido todas las sillas plegables. Haber llegado antes, bonita, es la ley de la jungla.

Y la mujer de Carlos II era como para tirarla a un pozo muy muy hondo.

Esta tarde, me he encontrado por la calle con una mujer que me daba dibujo hace como cuatro años, después del colegio. Ha engordado como diez kilos (porque ha tenido una niña) y yo he crecido como quince centímetros, pero nos hemos reconocido. Es un encanto de mujer, muy bohemia y fanática de Xena. Han sido cinco minutos de abrazos y besos y qué grande estás y qué bien te veo, y me ha dicho que a ver si me paso a verla un día de estos. Hace cuatro años que no la veo pero sigue igual a como la recordaba, pero con diez kilos más. Supongo que pasaré a verla la semana que viene.

Pasé muy buenos ratos en sus clases, pero no echo de menos dibujar. Lo cierto es que no se me daba muy bien. El arte no es lo mío, ni la pintura, ni la música. Y por mi escasa habilidad con las manos apostaría a que la escultura tampoco es lo mío. Aunque en el salón hay un cenicero en forma de tortuga que hice con cinco años que no está tan mal... de acuerdo, confieso, la tortuga es totalmente deforme.

Bueno, me voy a estudiar psicología, que mañana tengo examen y todavía no sé qué entra.

P.D.: http://www.dailymotion.com/video/x1bc7t_alex-gaudino-destination-calabria

Ay, ay, ay, qué malito me ponen esas chicas... ay ay ay ay...