Retiro involuntario
Esta entrada debería haber sido escrita el sábado, o el domingo por la mañana, y habría hablado de La maldición de la flor dorada. La vi el sábado con Perséfone y Glassy. Del ejército de criadas con las tetas superapretadas. Del palacio colorista. De mi amada Gong Li, su locura y lo bien que le queda el pelo suelto.
También podría haber sido escrita el domingo por la tarde o el lunes, y hubiera hablado de mi indignación respecto al injusto castigo materno que me ha sido impuesto que me impide salir y acceder a mi ordenador por tiempo indefinido. Repito, injusto. Diga ella lo que diga.
Podría haber sido escrito a lo largo de la semana, hasta el jueves, y habría hablado de todo tipo de trivialidades.
Si lo hubiera escrito el jueves por la noche, habría hablado de la excursión a ruinas romanas y medievales barra románicas barra lo que sea, que duró de las ocho de la mañana a las siete de la tarde. De las risas, los motivos obscenos en las iglesias (bueno, obscenos es un decir. Hoy en día ni la persona más religiosa del mundo encuentra obsceno que en una iglesia haya una representación de un enorme pene introduciéndose en una vagina que parece el valle del Ebro). De las partidas de cartas. De la preocupación de Perséfone respecto a la imaginaria posibilidad de que padezca leucemia. Y de su cara cuando Dony le dijo que su hermano murió de leucemia antes de que ella naciera. No se sentía ofendida ni se enfadó ni nada, lo dijo como comentario. Pero la cara de Perséfone, que al parecer era la única de nosotros que no lo sabía, era un poema.
De haberlo escrito hoy hace unas horas, estaríais asistiendo, mis queridos y escasísimos lectores, a una larga exposición sobre mi opinión acerca de por donde se puede meter Freud el psicoanálisis (forjada en una larga y tediosa clase de Psicología). Y de que hoy he jugado al fútbol, que es algo que no me apasiona para nada, pero es que es Gimnasia y ponen nota. De que como portero tengo suerte: yo no paro el balón, sino que milagrosamente mi cuerpo se haya en la trayectoria del mismo, con lo que rebota inofensivamente contra mí y cae al suelo aún más inofensivamente (y aún así me han metido cuatro. Qué queréis, el fútbol me importa una mierda (y aún así hemos ganado 8-4)). O igual es que tiraban a dar.
También podría estar hablando de que la espalda me está matando. Por medio de unos espantosos, terribles y acuchillantes dolores en la parte baja de la misma. Puede que sea mi levísima escoleosis, pero yo creo que tengo una lumbalgia del copón. O un tumor.
Pero no. Debido al terrible castigo que ha acaecido sobre mí, que debo soportar estoicamente como buen mártir, porque todo el que aguante a mi madre es sin duda un mártir, no he podido hablar de nada de eso. Así que si da la impresión de que he comentado algo al respecto, OLVIDADLO, son imaginaciones vuestras.
Así que me encuentro en la habitación de Dony, con la misma y con Boeder y viéndoles hacer arrumacos. "Hacer arrumacos" es un eufemismo para decir a que se están dando el lote. Y yo muriéndome de envidia y de hambre. Pero no de hambre de comida, no. Y recordando los labios de Boeder. El chico es un troll osuno pero tiene unos labios preciosos y los sabe usar. No es que le eche de menos, nunca tuvimos una relación ni nada parecido.
Es sólo que tengo hambre.
También podría haber sido escrita el domingo por la tarde o el lunes, y hubiera hablado de mi indignación respecto al injusto castigo materno que me ha sido impuesto que me impide salir y acceder a mi ordenador por tiempo indefinido. Repito, injusto. Diga ella lo que diga.
Podría haber sido escrito a lo largo de la semana, hasta el jueves, y habría hablado de todo tipo de trivialidades.
Si lo hubiera escrito el jueves por la noche, habría hablado de la excursión a ruinas romanas y medievales barra románicas barra lo que sea, que duró de las ocho de la mañana a las siete de la tarde. De las risas, los motivos obscenos en las iglesias (bueno, obscenos es un decir. Hoy en día ni la persona más religiosa del mundo encuentra obsceno que en una iglesia haya una representación de un enorme pene introduciéndose en una vagina que parece el valle del Ebro). De las partidas de cartas. De la preocupación de Perséfone respecto a la imaginaria posibilidad de que padezca leucemia. Y de su cara cuando Dony le dijo que su hermano murió de leucemia antes de que ella naciera. No se sentía ofendida ni se enfadó ni nada, lo dijo como comentario. Pero la cara de Perséfone, que al parecer era la única de nosotros que no lo sabía, era un poema.
De haberlo escrito hoy hace unas horas, estaríais asistiendo, mis queridos y escasísimos lectores, a una larga exposición sobre mi opinión acerca de por donde se puede meter Freud el psicoanálisis (forjada en una larga y tediosa clase de Psicología). Y de que hoy he jugado al fútbol, que es algo que no me apasiona para nada, pero es que es Gimnasia y ponen nota. De que como portero tengo suerte: yo no paro el balón, sino que milagrosamente mi cuerpo se haya en la trayectoria del mismo, con lo que rebota inofensivamente contra mí y cae al suelo aún más inofensivamente (y aún así me han metido cuatro. Qué queréis, el fútbol me importa una mierda (y aún así hemos ganado 8-4)). O igual es que tiraban a dar.
También podría estar hablando de que la espalda me está matando. Por medio de unos espantosos, terribles y acuchillantes dolores en la parte baja de la misma. Puede que sea mi levísima escoleosis, pero yo creo que tengo una lumbalgia del copón. O un tumor.
Pero no. Debido al terrible castigo que ha acaecido sobre mí, que debo soportar estoicamente como buen mártir, porque todo el que aguante a mi madre es sin duda un mártir, no he podido hablar de nada de eso. Así que si da la impresión de que he comentado algo al respecto, OLVIDADLO, son imaginaciones vuestras.
Así que me encuentro en la habitación de Dony, con la misma y con Boeder y viéndoles hacer arrumacos. "Hacer arrumacos" es un eufemismo para decir a que se están dando el lote. Y yo muriéndome de envidia y de hambre. Pero no de hambre de comida, no. Y recordando los labios de Boeder. El chico es un troll osuno pero tiene unos labios preciosos y los sabe usar. No es que le eche de menos, nunca tuvimos una relación ni nada parecido.
Es sólo que tengo hambre.
Comentario:
Y que hacen esos 2 pegándose el lote ahi, delante tuyo?? y más cuando tu ya 'estuviste' con él??
en fin, actualiza pronto
en fin, actualiza pronto
Comentario:
Pues ya sabes, a actualizar más 8-) que tenías esto abandonadísimo.
Yo creo que los besos es lo más arff.. del mundo, siempre vienen bien. uhm, y ¿cómo es que Boeder ahora está con esta chica? *vena marujona mode on*
Yo creo que los besos es lo más arff.. del mundo, siempre vienen bien. uhm, y ¿cómo es que Boeder ahora está con esta chica? *vena marujona mode on*