Happy birthday, mr. President
Mañana es mi cumpleaños. La verdad es que hasta el viernes pasado no fui consciente de ello. Ni siquiera recordaba que todo año llega un día en que cumples años. Lo cierto es que cuando me preguntaron cuántos días faltaban, me quedé acojonado, porque la pregunta fue, textualmente: "¿Cuántos días te quedan?", a lo que yo, boquiabierto y ojiplático, sólo pude responder "Espero que muchos". Que a lo mejor estaba yo terminal perdido y no me había enterado.
Hace mucho que cumplir años me importa un bledo. Ya no lo celebro, a no ser por una cena con los amigos. Pero salgo a cenar muy a menudo con mis amigos, así que no cuenta. Sin embargo, este año es especial. No porque ahora sí que me importe cumplir años (que sigue sin importarme lo más mínimo). No porque me sienta emocionado por los regalos (el año pasado corté cualquier intento de mis amigos de regalarme nada). Es solo porque en vez de volver a casa a seguir castigado, sólo vuelvo para ducharme y acto seguido partir hacia casa de Boeder a comer paella. Y hasta voy a comprar una tarta.
No me voy de vacaciones, pero es mejor que estar castigado, ¿no?
Más cosucas. Mi espalda me está matando. Cuando me intentaron hacer un masaje grité como si me estuvieran matado. Cuando me agacho, no puedo erguirme de nuevo. Cuando me muevo siento un flagelante latigazo en mi columna. Cuando vaya al médico, el seis (¿o era el ocho? ¿o el doce?) de Junio, preguntaré si puede ser un tumor. Qué queréis, conozco a Perséfone desde hace casi diecisiete años y me ha pegado su hipocondría.
Venga, felicitadme todos.
Hace mucho que cumplir años me importa un bledo. Ya no lo celebro, a no ser por una cena con los amigos. Pero salgo a cenar muy a menudo con mis amigos, así que no cuenta. Sin embargo, este año es especial. No porque ahora sí que me importe cumplir años (que sigue sin importarme lo más mínimo). No porque me sienta emocionado por los regalos (el año pasado corté cualquier intento de mis amigos de regalarme nada). Es solo porque en vez de volver a casa a seguir castigado, sólo vuelvo para ducharme y acto seguido partir hacia casa de Boeder a comer paella. Y hasta voy a comprar una tarta.
No me voy de vacaciones, pero es mejor que estar castigado, ¿no?
Más cosucas. Mi espalda me está matando. Cuando me intentaron hacer un masaje grité como si me estuvieran matado. Cuando me agacho, no puedo erguirme de nuevo. Cuando me muevo siento un flagelante latigazo en mi columna. Cuando vaya al médico, el seis (¿o era el ocho? ¿o el doce?) de Junio, preguntaré si puede ser un tumor. Qué queréis, conozco a Perséfone desde hace casi diecisiete años y me ha pegado su hipocondría.
Venga, felicitadme todos.
Comentario:
¡FELICIDADES!
*aplauso para mí que te felicito con un día de retraso* xDA mí tampoco me entusiasma mucho mi cumpleaños y la celebración, aunque el hecho de cumplir años sí; hasta que llegue el día que ya no quiera cumplir más.
¿Tumor? Nah, no lo creo. Yo veo más factible que un alien se esté gestando en tu espalda, eso sí. Lo tuyo no será lumbalgia? Míratelo.
Un besote y un buen estirón de orejas!
*aplauso para mí que te felicito con un día de retraso* xDA mí tampoco me entusiasma mucho mi cumpleaños y la celebración, aunque el hecho de cumplir años sí; hasta que llegue el día que ya no quiera cumplir más.
¿Tumor? Nah, no lo creo. Yo veo más factible que un alien se esté gestando en tu espalda, eso sí. Lo tuyo no será lumbalgia? Míratelo.
Un besote y un buen estirón de orejas!