La férrea incertidumbre
Si es que donde no hay mata... no hay patata
Acerca de
Joven e inexperto, sediento de experiencia vital. Y de zumo. Mi vida es una petardada hilarante entremezclada con algunos indeseables momentos de bajón. Y un montón de gente viviendo una telenovela a mi alrededor. Sigo queriendo zumo. Para el que quiera preguntarme qué se siente cuando un avestruz te roba el bocadillo: delpanteonalacuna@gmail.com
Contador Gratis
Sindicación
 
¡Voto a bríos, malandrín!
Antes de nada. Cómo lograr que Gachón & cia se quieran ir de una tranquila terraza de un bar, a las once de la noche. Primero, ponemos dos simpáticas camareras colombianas. Añadimos una colombiana más, en una tienda de golosinas cercanas, pero esta en vez de simpática, procuramos que sea revoltosa: que se ponga a gritar e insultar a un hombre anónimo. Dejamos reposar unos minutos, hasta que acaben los insultos. Entonces añadimos a la Gene, lesbiana oficial de mi pueblo, junto con la colombiana y otras tres mujeres, todas en fila india. Removemos hasta que se ponen a bailar la conga de Jalisco. A estas alturas Gachón ya estará flipando en colorines. Seguimos removiendo hasta que se reanuden los gritos y los insultos. Atención todos los cocinitas, la siguiente maniobra es complicada: con sólo nuestro talento culinario debemos lograr una escena tipo far west: las colombianas llamando a sus hijos y cerrando las puertas de los bares con llaves. Si lo hemos hecho bien, la colombiana malvada gritará e insultará más al hombre, que hará lo propio. El último paso es lograr que la Gene tire una bolsa de hielo al suelo mientras insulta a una de las colombianas majas.

Si ha seguido todos los pasos correctamente, Gachón se marchará del bar.

Bien, ahora, a lo que iba.

Ayer fui a Don Bilbao a ver Shrek (o como coño se escriba) III. Hay que ver lo que le gusta a Boeder el ogro este. Yo me reí mucho también, pero no, repito, NO, me parezco a Arturo en cuanto a técnicas de persuasión. Por mucho que Boeder diga lo contrario.

También comimos en el buffé oriental. ¿Alguna vez he comentado lo muchísimo que me encantan los buffés? Pues me chiflan. Así que me supo mal no poder ponerme las botas. En realidad comí sólo para tomarme el ibuprofeno que me acababa de comprar en una farmacia futurista. En una de estas que me levanté, le toqué el culo a Boeder, que no sé qué estaba cogiendo, y más tarde cuando me preguntó me declaré inocente. Se pasó el resto del día dándole vueltas, sin saber quién c*****s le había tocado el culo.

Y por la noche, quinito con Boeder, Osano e Iturri. Debo decir que nunca había jugado al quinito, y que me lo pasé muy bien viendo a Iturri metiéndose seis vasos de golpe entre pecho y espalda. Peeeero. Pero que no estoy nada acostumbrado a beber, y que mientras otros van como flotando, yo me mareo mucho. Tuve que decirle a Boeder que parara de lamerle la oreja o íbamos a tener un problema.

Cuando volví a casa, yo, con dos mierda de cachis en el estómago pero tambaleándome como un tentetieso, me puse a jugar a la aventura gráfica que me compré en Bilbao. Estaba muy mareado, pero tenía ganas de estrenarla. Claro, hacia las cuatro, cuando en el juego provocas que un hombre sea penetrado analmente por un oso polar, decidí que era hora de irme a la cama.

Y qué bien he dormido, joder.
Etiquetas:      
 
Comentario:
Yo jugué una vez pero duró poco porque la gente perdía a posta xDDDD Panda de borrachuzos...

Kiero ver Shrek! El ogro mooola :P
 
Comentario:
Joder y yo he sido incapaz de aprender a jugar al quinito (para regocijo de mi novio que se me escojona y me llama inutil XD)

Un beso :D
No